- Gabriella no te
olvides que tenemos ensayo después de las clases.
- ¡¿Qué?!
- Gabriella, ¿te
olvidaste? – la expresión de Taylor era totalmente escéptica – no me puedo
creer que Gabriella Montez haya olvidado algo. A ver, la más inteligente de
East High soy yo pero la segunda eres tú. ¿Cómo has podido olvidar el ensayo?
- Lo siento, lo
siento, lo siento. Simplemente lo olvidé – intenté excusarme aunque a mí
también me sorprendió que se me hubiera olvidado – no importa, tampoco tenía
nada importante que hacer después de clases.
- ¿Justin es algo
<<nada importante>>? – dijo con sonrisa burlona.
- ¿Cómo demonios
sabes qué he quedado con él?
- Oh vamos
Gabriella. Soy tu mejor amiga pese a que últimamente no sé si puedo decir eso
pues me tienes abandonada. ¿Y por qué? Porque te pasas todas las santas horas
con él.
- ¿Realmente hago
eso?
- Despierta
Gabriella. Me cae bien Justin pero tienes a tus amigas abandonadas por él.
- Está bien, está
bien. Te aseguro que lo ha hecho sin darme cuenta. Te prometo que a partir de
ahora equilibraré mi tiempo para estar tanto con vosotras como con él.
¿Satisfecha? – su sonrisa demostraba que sí y yo también sonreí. Al pensarlo vi
que tenía razón, desde que empecé con Justin he pasado la mayor parte del
tiempo con él. No es justo.
- Ahora debo ir a
hablar con el director por lo del anuario. Nos vemos en el ensayo – y con eso
se fue rumbo al despacho del director.
- No importa
preciosa, a fin y al cabo el musical apareció en tu vida antes que yo.
- Lo sé pero me
sabe mal tener que dejar nuestros planes para otro día – me acurruqué aún más
en sus brazos.
- Hay muchos más
días por delante, ir a nuestro prado no es nada que no podamos hacer en otra
ocasión – con su mano en mi barbilla hizo que nuestros ojos contactaran – y así
aprovecharé para hacer alguna que otra cosa que tengo pendiente.
- Es decir, aprovecharás
para investigar mi accidente – repuse yo.
- Sí.
- ¿Por qué no lo
dejas? Tanto si fue un accidente como si no fue solo un susto. No te metas en
más líos, Justin. No por mí.
- Sin ti mi vida no
tendría sentido Gabriella. Tú eres mi vida. Sí lo que quieres es que me mantenga
a salvo, debo mantenerte a ti a salvo y eso es lo que voy a hacer. Lo que estoy
haciendo. Si lo del accidente fue premeditado se van a enterar de quien es
Justin Bieber – me besó la frente antes de continuar – y ahora creo que
deberías ir a ese ensayo o me acusaran de haberte secuestrado.
- ¿Qué…? – No pude
terminar ya que oí un carraspeo justo detrás de mí – ahora voy Taylor – dije medio
riendo - ¿nos vemos luego?
- Llámame en cuanto
terminéis y vendré a buscarte – me besó antes de irse y yo fui con Taylor
camino a la sala de actos.
Al entrar
comprobé que estaban casi todos. ¡Qué vergüenza! ¿Me estarían esperando? Pero como
dije estábamos casi todos, no todos.
- ¿Y Troy y Chad? –
le pregunté a Taylor.
- Oh, Chad me dijo
que tenían un asunto pendiente pero que iban a venir solo que más tarde – asentí distraídamente mientras me
ponía a hacer lo que Ryan nos indicaba.
Ryan Evans, el
gemelo bondadoso de Sharpay. Recuerdo que en ese amargo verano de hace un par
de años nos hicimos muy buenos amigos. Nada romántico pero sí que había una
gran amistad y confianza. Después de ese verano, con el tiempo, esa amistad se
fue marchitando pero con este musical vuelve a ir viento en popa. Ryan es un
gran chico con un gran corazón. Es cierto que pese a todo lo que ha tenido que
aguantar de su hermana, aún hoy es un poco su perrito faldero pero le conozco y
sé que lo único que busca es su aprobación. El saber que Sharpay aprueba lo que
hace, sus ideas, su trabajo… y Sharpay sigue sin darse cuenta. A veces me da
pena el pobre Ryan, siempre se esfuerza al máximo y la única persona de la cual
realmente quiere un cumplido no se lo da.
- Vas muy bien
Gabriella, sigue así – me dijo Ryan en ese momento.
- Todo es gracias a
ti coreógrafo – rió y continuó dictando los pasos.
Se puso al frente
de todo y empezó a hacer una corografía en la cual estaban básicamente
implicados nuestros brazos.
- Brazos, 2, 3, 4,
5, 6, 7, 8 – en ese momento miré a Sharpay. Estaba sentada en el piano hablando
por teléfono mientras seguía la coreografía de Ryan, menudo morro. Ni siquiera
le presta atención a su hermano – 1, 2, 3, 4, 5, 6, genial, y, 1, 2, 3, 4, 5,
6, 7, 8 – mi pobre brazo se estaba empezando a cansar - ¿pero qué haces? – se quejó
Ryan. Pese a que no me giré estaba segura que se lo decía a Jason ¡Jajaja! – 6,
7, 8, 1, 2, 3, genial, 5, 6, 7, 8 – de pronto Troy y Chad entraron corriendo.
Detrás de ellos
estaban 2 chicos que iban a clase con mi hermana, los que jugaron a ese partido
de baloncesto junto a Justin. ¿Cómo se llamaban? Ah sí, el alto era “Rocket Man”
y el bajito Donnie.
Evidentemente
ante semejante espectáculo todos miramos a los pobres chicos que estaban en el
centro del escenario solo con una toalla. Troy y Chad tenían su ropa. La gente
no paraba de reír y yo me giré hacía Taylor pues este momento era digno de
recordar.
- Momento anuario –
le dije y rápidamente cogió la cámara que siempre llevaba en su mochila y les
sacó una foto.
- Hola… - dijo “Rocket
Man” a la Srta. Darbus cuando esta se le acercó.
- Una entrada
atrevida caballeros – le respondió ella – Debemos mostrar valentía a la hora de
descubrir nuestro yo, sin embargo en este instituto tratamos de descubrirlo…
vestidos – eso dio rienda a una nueva ola de risas - ¡Pero sois bienvenido a nuestro musical! –
todos empezamos a aplaudir.
- Eso,
¡bienvenidos! – oí a Troy gritar mientras reía.
- A los encargados
de decorados les vendrá bien vuestra ayuda mientras estáis castigados – dijo entonces
la Srta. Darbus refiriéndose a Troy y a Chad – cubrid a esos chicos – y dicho y
hecho. Troy y Chad les devolvieron la ropa - ¡Ryan! – gritó la Srta. Darbus
- De acuerdo – dijo
este entendiendo la orden - ¡Vamos! Empecemos desde arriba. Y… Jason, ¿por qué
no vienes a echarme una mano? – sí, definitivamente fue Jason quien se tragó la
bronca de Ryan antes.
ESCENA
Nada más terminar
llamé a Justin y él me dijo que ya venía a buscarme. Una vez fuera todo el
mundo se fue, me quedé a solas con Taylor y Chad.
- Iros, no esperéis
por mí. Justin llegará en cualquier momento.
- ¿Seguro?
- Qué sí pesada –
abracé a Taylor – le he llamado hace unos 5 minutos. Estará al caer – abracé a
Chad y asintiendo ambos se fueron.
En fin, ahora sí
que estaba sola y daba un poco de miedo. Creo que jamás me había quedado
completamente a solas en el instituto. Incluso la Srta. Darbus ya se ha ido a
casa.
De pronto y sin
previo aviso, alguien tapó mis ojos con un trapo o algo similar. Lo mismo
ocurrió con mi boca y empecé a oler algo realmente asqueroso. Forcejeé pero era
inútil, quien quiera que fuera tenía una fuerza superior a la mía. Empecé a
sentirme cada vez más y más cansada hasta que sin poder controlarlo, se me
cerraron los ojos y caí rendida en los brazos de ese desconocido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario