Busca lo que no encuentres

jueves, 2 de enero de 2014

CAPITULO 64

- Gabriella no te olvides que tenemos ensayo después de las clases.
- ¡¿Qué?!
- Gabriella, ¿te olvidaste? – la expresión de Taylor era totalmente escéptica – no me puedo creer que Gabriella Montez haya olvidado algo. A ver, la más inteligente de East High soy yo pero la segunda eres tú. ¿Cómo has podido olvidar el ensayo?
- Lo siento, lo siento, lo siento. Simplemente lo olvidé – intenté excusarme aunque a mí también me sorprendió que se me hubiera olvidado – no importa, tampoco tenía nada importante que hacer después de clases.
- ¿Justin es algo <<nada importante>>? – dijo con sonrisa burlona.
- ¿Cómo demonios sabes qué he quedado con él?
- Oh vamos Gabriella. Soy tu mejor amiga pese a que últimamente no sé si puedo decir eso pues me tienes abandonada. ¿Y por qué? Porque te pasas todas las santas horas con él.
- ¿Realmente hago eso?
- Despierta Gabriella. Me cae bien Justin pero tienes a tus amigas abandonadas por él.
- Está bien, está bien. Te aseguro que lo ha hecho sin darme cuenta. Te prometo que a partir de ahora equilibraré mi tiempo para estar tanto con vosotras como con él. ¿Satisfecha? – su sonrisa demostraba que sí y yo también sonreí. Al pensarlo vi que tenía razón, desde que empecé con Justin he pasado la mayor parte del tiempo con él. No es justo.
- Ahora debo ir a hablar con el director por lo del anuario. Nos vemos en el ensayo – y con eso se fue rumbo al despacho del director.





- No importa preciosa, a fin y al cabo el musical apareció en tu vida antes que yo.
- Lo sé pero me sabe mal tener que dejar nuestros planes para otro día – me acurruqué aún más en sus brazos.
- Hay muchos más días por delante, ir a nuestro prado no es nada que no podamos hacer en otra ocasión – con su mano en mi barbilla hizo que nuestros ojos contactaran – y así aprovecharé para hacer alguna que otra cosa que tengo pendiente.
- Es decir, aprovecharás para investigar mi accidente – repuse yo.
- Sí.
- ¿Por qué no lo dejas? Tanto si fue un accidente como si no fue solo un susto. No te metas en más líos, Justin. No por mí.
- Sin ti mi vida no tendría sentido Gabriella. Tú eres mi vida. Sí lo que quieres es que me mantenga a salvo, debo mantenerte a ti a salvo y eso es lo que voy a hacer. Lo que estoy haciendo. Si lo del accidente fue premeditado se van a enterar de quien es Justin Bieber – me besó la frente antes de continuar – y ahora creo que deberías ir a ese ensayo o me acusaran de haberte secuestrado.
- ¿Qué…? – No pude terminar ya que oí un carraspeo justo detrás de mí – ahora voy Taylor – dije medio riendo - ¿nos vemos luego?
- Llámame en cuanto terminéis y vendré a buscarte – me besó antes de irse y yo fui con Taylor camino a la sala de actos.





Al entrar comprobé que estaban casi todos. ¡Qué vergüenza! ¿Me estarían esperando? Pero como dije estábamos casi todos, no todos.


- ¿Y Troy y Chad? – le pregunté a Taylor.
- Oh, Chad me dijo que tenían un asunto pendiente pero que iban a venir solo que  más tarde – asentí distraídamente mientras me ponía a hacer lo que Ryan nos indicaba.


Ryan Evans, el gemelo bondadoso de Sharpay. Recuerdo que en ese amargo verano de hace un par de años nos hicimos muy buenos amigos. Nada romántico pero sí que había una gran amistad y confianza. Después de ese verano, con el tiempo, esa amistad se fue marchitando pero con este musical vuelve a ir viento en popa. Ryan es un gran chico con un gran corazón. Es cierto que pese a todo lo que ha tenido que aguantar de su hermana, aún hoy es un poco su perrito faldero pero le conozco y sé que lo único que busca es su aprobación. El saber que Sharpay aprueba lo que hace, sus ideas, su trabajo… y Sharpay sigue sin darse cuenta. A veces me da pena el pobre Ryan, siempre se esfuerza al máximo y la única persona de la cual realmente quiere un cumplido no se lo da.


- Vas muy bien Gabriella, sigue así – me dijo Ryan en ese momento.
- Todo es gracias a ti coreógrafo – rió y continuó dictando los pasos.


Se puso al frente de todo y empezó a hacer una corografía en la cual estaban básicamente implicados nuestros brazos.


- Brazos, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 – en ese momento miré a Sharpay. Estaba sentada en el piano hablando por teléfono mientras seguía la coreografía de Ryan, menudo morro. Ni siquiera le presta atención a su hermano – 1, 2, 3, 4, 5, 6, genial, y, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 – mi pobre brazo se estaba empezando a cansar - ¿pero qué haces? – se quejó Ryan. Pese a que no me giré estaba segura que se lo decía a Jason ¡Jajaja! – 6, 7, 8, 1, 2, 3, genial, 5, 6, 7, 8 – de pronto Troy y Chad entraron corriendo.


Detrás de ellos estaban 2 chicos que iban a clase con mi hermana, los que jugaron a ese partido de baloncesto junto a Justin. ¿Cómo se llamaban? Ah sí, el alto era “Rocket Man” y el bajito Donnie.
Evidentemente ante semejante espectáculo todos miramos a los pobres chicos que estaban en el centro del escenario solo con una toalla. Troy y Chad tenían su ropa. La gente no paraba de reír y yo me giré hacía Taylor pues este momento era digno de recordar.


- Momento anuario – le dije y rápidamente cogió la cámara que siempre llevaba en su mochila y les sacó una foto.
- Hola… - dijo “Rocket Man” a la Srta. Darbus cuando esta se le acercó.
- Una entrada atrevida caballeros – le respondió ella – Debemos mostrar valentía a la hora de descubrir nuestro yo, sin embargo en este instituto tratamos de descubrirlo… vestidos – eso dio rienda a una nueva ola de risas -  ¡Pero sois bienvenido a nuestro musical! – todos empezamos a aplaudir.
- Eso, ¡bienvenidos! – oí a Troy gritar mientras reía.
- A los encargados de decorados les vendrá bien vuestra ayuda mientras estáis castigados – dijo entonces la Srta. Darbus refiriéndose a Troy y a Chad – cubrid a esos chicos – y dicho y hecho. Troy y Chad les devolvieron la ropa - ¡Ryan! – gritó la Srta. Darbus
- De acuerdo – dijo este entendiendo la orden - ¡Vamos! Empecemos desde arriba. Y… Jason, ¿por qué no vienes a echarme una mano? – sí, definitivamente fue Jason quien se tragó la bronca de Ryan antes.



ESCENA






Nada más terminar llamé a Justin y él me dijo que ya venía a buscarme. Una vez fuera todo el mundo se fue, me quedé a solas con Taylor y Chad.


- Iros, no esperéis por mí. Justin llegará en cualquier momento.
- ¿Seguro?
- Qué sí pesada – abracé a Taylor – le he llamado hace unos 5 minutos. Estará al caer – abracé a Chad y asintiendo ambos se fueron.


En fin, ahora sí que estaba sola y daba un poco de miedo. Creo que jamás me había quedado completamente a solas en el instituto. Incluso la Srta. Darbus ya se ha ido a casa.


De pronto y sin previo aviso, alguien tapó mis ojos con un trapo o algo similar. Lo mismo ocurrió con mi boca y empecé a oler algo realmente asqueroso. Forcejeé pero era inútil, quien quiera que fuera tenía una fuerza superior a la mía. Empecé a sentirme cada vez más y más cansada hasta que sin poder controlarlo, se me cerraron los ojos y caí rendida en los brazos de ese desconocido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario