Estaba con Justin
en nuestro campo. Rodábamos sobre la hierba mientras nos besábamos y reíamos.
Se sentía como el paraíso. Solo éramos él y yo, nadie más podía interrumpirnos.
Nosotros y nuestro amor. Ahora sabía que él me amaba tanto como yo le amo a él,
ambos conocíamos los sentimientos del otro. Esta relación había llegado a un
nivel superior pero daba miedo pues no llevábamos tanto tiempo juntos como para
hablar de amor. Pero sucedió, inexplicablemente sucedió. Yo tenía mis teorías y
no me privaba de exponerlas ante Justin. La más fuerte era que en una vida
anterior Justin y yo ya nos conocíamos. Incluso tal vez fuimos pareja y es por
eso que ahora tenemos sentimientos tan fuertes el uno con el otro. Este tipo de
sentimientos no se pueden provocar, salen de manera natural. Es amor puro e
incondicional, estaba segura.
De pronto en ese
idílico sueño empezó a llover. Pero no eran gotitas, no, parecía que
estuviésemos debajo de una cascada. Miré mis ropas y estaban totalmente
mojadas. Miré a Justin y él estaba
completamente seco. ¿Qué demonios? ¿Por qué solo me estaba mojando yo?
Abrí
los ojos y vi que no estaba en el prado, que no llovía, que no estaba con
Justin y lo peor era que tenía una pistola apuntándome. No pude evitar chillar
pues eso era lo último que esperaba encontrarme al abrir los ojos.
- ¡Calla zo*rra!
Como vuelvas a gritar te meto una bala entre esos dos bonitos ojos que tienes.
¿Lo quieres? – negué sin intentar volver a pronunciar sonido alguno. Me había
asustado de verdad y no tenía ninguna intención de que ese hombre cumplirá su
amenaza – está bien. Ahora escucharás bien atentamente y calladita. ¿De acuerdo?
– Asentí – tu novio se está metiendo donde no le llaman. Le avisamos y le
avisamos pero él sigue indagando sin hacernos caso. Incluso le dijimos que tú
podías sufrir daños… ¿Y qué ha hecho el est*úpido? Ignorarnos de nuevo y seguir
con lo suyo – dio una vuelta a mí alrededor, sabía que me estaba desnudando con
la mirada – así que nosotros hemos cumplido la promesa pues nadie juega a este
jugo sin seguir nuestras normas. Y déjame decirte que McCann es un tipo muy
listo, ahora entiendo por qué te conserva pese a saber que podemos matarte
fácilmente. Estás muy buena, a mí tampoco me importaría si te matan o no
mientras pudiese disfrutar de este cuerpo.
- ¡Cállate
malnacido! – le grité sin poder contenerme. Él se abalanzó hacía mí y agarró
mis mejillas con una sola mano haciéndome daño.
- No, no, no, no.
¿Qué te dije? Cierra el pico si no quieres morir antes de poder decirle adiós a
McCann pues seguro que ahora te está buscando como loco. ¿Sabes? Tú novio es
demasiado confiado.
- ¿Qué quieres
decir? – si esa vez le molestó que hablase, no dijo nada y me contestó.
- ¿Cómo crees que
sabía dónde encontrarte? McCann no debería confiar en según quien, pues hay
muchas cosas que pueden tentar a la traición - ¿De qué está hablando? ¿Alguien
ha traicionado a Justin? – y no solo hablo de que confía en personas que tienen
dos caras, también hablo de el hecho que confía en él mismo. Cree que lo tiene
todo bajo control pero ahora ya habrá visto que nosotros siempre vamos un paso
delante de él – volvió a clavar su mirada en mí – mataría por ver la cara de
desesperación en su rostro. Lástima que deseé que él te vea morir en directo,
sino te aseguro que no estarías viva en este momento. Pero el jefe quiere verlo
sufrir. Un tópico, ¿no te parece?
- ¿Quién es tu
jefe? ¿Alien? – volvió a apuntarme con la pistola y la verdad es que eso es
algo muy desagradable.
- Me han ordenado
que te mantenga con vida hasta que McCann te encuentre pero también saben que
no soy muy tolerante. Si te mato no me importará y dudo que le importe al jefe.
Tal vez McCann no te vea morir en directo pero sabrá que has muerto, eso le
dolerá de igual manera. Tal vez menos
pero dolerá - ¡Maldita sea! O sea que estoy muerta, genial. Esto se ponía cada
vez mejor y mejor.
- Pues mátame ya.
¿A qué esperas? – Si me iba a matar prefería ahorrarle a Justin el sufrimiento
de que lo viera con sus propios ojos – aprieta ese maldito gatillo e incrústame
esa bala en mi entrecejo tal y como has dicho que harías.
- Por Dios, ¿en qué
idioma hablas? No entiendo por qué McCann se buscó a alguien totalmente ajena a
nuestro mundo. Te aseguro zorr*ita que ninguno de nosotros diría cosas como
<<incrústame>> o <<entrecejo>>. Mira que hay tías
buenas metidas en esto como Faith, y va el est*úpido y se busca a una niña bien
– comentó con asco. ¿Faith? ¿Este tipo conoce a Faith? Oh Dios mío, Faith debe
ser la que ha traicionado a Justin. Sé que le caigo mal pero si le sigue
gustando Justin no entiendo por qué le haría un daño como este – y no, no te
voy a matar. Me está costando pero estoy logrando controlar mis impulsos. Si me
ofrecí a hacer esto no es solo por cumplir órdenes. Tengo una cuenta pendiente
con McCann y disfrutaré mucho más si sé que él te ve morir en mis manos.
Pagaría por ver eso pero lo veré gratis, que es mucho mejor.
- Me das asco –
dije y le escupí. Él me abofeteó.
- No es algo que
una mujer no me haya dicho con anterioridad, sobre todo cuando las he tenido
que forzar a follar. Primero son unas calientapo*llas y luego se hacen las
santitas. ¿Para qué provocan si no tienen intención de hacer lo que sus gestos
prometen? ¿Qué te parecería probar en primera persona si doy tanto asco como
dices? – cuando vi que se acercaba a mí no dudé en cuáles eran sus intenciones.
Me removí e intenté pegarle de la manera que pude. Grave error. El tipo se sacó
una navaja de algún lugar y con ella apuntó mi cuello – no juegues nenita. Eres
peleona, te desenvolverías bien en esto. Lástima que vayas a morir. No te voy a
tocar… por ahora. Pero sí que te voy a dejar un recuerdo – de pronto noté como
la hoja de la navaja rozaba mi muslo derecho y luego el izquierdo. El dolor
atravesó todo mi cuerpo. Miré hacia abajo y vi mis muslos sangrando a causa de
unos cortes – te quedarán unas marcas preciosas. Lástima que no las vayas a
poder lucir en la piscina el próximo verano porque para entonces ya estarás
muerta – y riendo se fue de la habitación mientras yo me volvía a sentir cada
vez más y más mareada. ¿Sería por la pérdida de sangre? Cerré los ojos y no los
volví a abrir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario