Busca lo que no encuentres

lunes, 30 de septiembre de 2013

CAPITULO 25

Era mi tercera tila pero seguí temblando. Miré a mí alrededor pero en realidad no veía nada. Todo lo que sabía de ese lugar es que era un bar. Pese a ver a personas allí no sabía cuántas eran, ni cómo eran. Las veía pero era como si al mismo tiempo no las estuviera viendo.

Miré hacia el frente. Justin estaba sentado en frente de mí. Me miraba fijamente y en su rostro se veía preocupación. Miré a mis manos las cuales rodeaban un vaso en el que se veía un líquido amarillento. Por lo menos era consciente de lo que estaba bebiendo. ¿Y cómo no serlo? No sabía cuánto tiempo llevaba bebiendo lo mismo. Aunque en realidad no sabía nada.

Los momentos antes de la explosión volvieron a mi cabeza. Justin lo sabía, él quería que nos fuéramos porque sabía lo que iba a pasar. Lo sabía y aún y así me llevó a su casa. Lo sabía y pese a ello se acercó a mí condenándome a vivir esta pesadilla.

Esos recuerdos dejaron paso al momento de la explosión. Aún puedo sentir como mi cuerpo se elevaba. Flotaba. Volaba. Para luego caer duramente en el suelo. Recuerdo que vi un poco de sangre en mis manos y en mis piernas debido a pequeñas heridas producto de esa caída. Sin embargo no sentía dolor, todo lo que sentía era pánico y confusión. No entendía nada y seguía sin entenderlo pero me dije a mi misma en este momento que eso debía cambiar. Recuerdo perfectamente que Justin me prometió una explicación si me iba de la casa con él. Pues bien, ha llegado la hora de reclamar mi explicación porque por mucho que lo piense nada de esto tiene sentido alguno.

- Empieza a explicar lo que ha pasado en las últimas 2 horas por favor. Y no te dejes nada.
- Gabriella… - paró. Parecía que no sabía cómo continuar – entiendo que estés confundida y asustada. Te juro que jamás se me pasó por la mente que esto te salpicaría. ¡Joder! Tomé todas las precauciones posibles. No hablábamos en el instituto y cuando quedábamos por ahí íbamos con Twizzy. No entiendo cómo te has podido ver envuelta en esto.
- Pues si tú no lo entiendes imagínate yo – dije cansada y resoplando – yo que ni siquiera sé por qué diablos había una bomba en tu casa. Porque eso fue una bomba, ¿verdad?
- Sí.
- ¿Por qué? ¿Quién querría poner una bomba ahí?
- Todos y nadie. Gabriella yo ya te avisé que venía en pack. Mis problemas y yo.
- ¿A esto lo llamas problema? – no me pude contener más y me exalté - ¡Había una bomba en tu casa! ¡Pusieron una bomba en tu casa! Casi morimos hoy ¿y para ti eso es un problema? ¿Realmente es así como lo llamas?
- Sin duda no es un problema sino un desastre.
- Y uno bien gordo. ¿Piensas explicármelo?
- No lo sé.
- ¿Cómo que <<no lo sé>>? - ¿lo decía en serio? – Me lo prometiste. Me prometiste que si te hacía caso y salía contigo de esa casa me contarías todo lo que yo quisiera saber.
- Tenía que sacarte de la casa Gabriella. Sabía que había una puta bomba ahí metida y tú te pusiste cabezota como de costumbre y no querías salir. ¡No tuve otra opción! – Esta vez fue él quien perdió los nervios – no iba a dejarte ahí. No ibas a morir por mi culpa, eso nunca. Tenía que sacarte y conociendo lo curiosa que eres simplemente jugué mi mejor baza y gané – la realización me golpeó.
- Entonces… ¿nunca pensaste en contármelo una vez saliéramos?
- En ese momento no estaba para pensar en ello. Simplemente busqué la mejor excusa para sacarte de ahí. No pensé ni en lo que dije.
- No me lo vas a contar – y esta vez no lo pregunté, simplemente lo afirmé.
- No – su respuesta fue firme – todavía no estoy seguro si esto tiene que ver contigo. Es decir… por supuesto que ellos sabían que yo iba a ir a casa pero no estoy seguro si también sabían que iba a ir acompañado. Si ellos no lo sabían no quiero meterte en esto Gabriella. Eso no.
- ¿Ellos? ¿Quiénes son ellos?
- No lo sé y eso es todo lo que te voy a contar.
- Parece ser que alguien te quiere muerto, ese alguien casi que también se me lleva a mí por delante y tú no me lo quieres contar. Genial, simplemente genial. Perfecto. ¿Sabes? Lo estás haciendo increíblemente bien. Te estás luciendo – me levanté con una clara intención de irme de allí.
- Gabriella… - Justin también se levantó y me siguió mientras salía del lugar no sin antes dejar un par de billetes en la mesa – Gabriella para por favor. Gabriella escúchame.
- ¿Escucharte? – paré y me giré sin previo aviso en medio de la acera - ¿Por qué debería escucharte? ¿Me vas a explicar lo que ha pasado? ¿Me vas a decir por qué casi morimos esta noche? No, no lo harás. Lo has dejado claro muchas veces – mis ojos empezaron a empañarse con mis lágrimas. Esta vez ni siquiera hice el intento de contenerlas – antes que tú solo tuve otra relación. Fue una mala experiencia y creía que nada podría ser peor. ¿Sabes qué? Me equivocaba. Esa fue una mala experiencia pero preferiría repetirla antes que esta. Tal vez salí con el corazón roto pero como mínimo sabía que mi vida no corría ningún peligro.
- Gabriella… - no le dejé continuar.
- Ni siquiera sé por qué me sentí atraída por ti. Estaba demasiado perdida en cuanto al amor. Realmente me había rendido en ello y cuando tú apareciste… quise creer en que las cosas podían cambiar. Me aferré al deseo de que fueras mi salvación. De que esta vez todo fuera mejor – sequé las lágrimas que corrían sin control por mi rostro – Preferiría haber seguido perdida en mi miseria. Esto solo ha empeorado las cosas, lo ha empeorado todo para mí.
- Por favor detente Gabriella. No quiero oír eso.
- ¿No quieres? Qué pena. Pues ahora te fastidias – Justin hizo un nuevo intento de acercarse a mí y yo simplemente me alejé aún más – me alegro de que no hayamos… llegado a más. Y no me refiero a nada sexual porque a eso desde luego que llegamos. Me refiero a sentimientos. Menos mal que no sentimos nada fuerte el uno por el otro porque sin duda este fin sería algo doloroso.
- Yo lo siento Gabriella. Me conquistaste desde que te vi y una vez te conocí… no pude pararlo. Te has metido debajo de mi piel – confesó Justin – y estoy seguro que no puedes ni imaginar el dolor que me están causando tus palabras. ¿De verdad me consideras peor que Troy? ¿De verdad que la experiencia que viviste con él es mejor que esta?
- ¿Tú que sabes de lo qué paso con Troy? Eso fue unos años antes de que llegaras al East High.
- Lo sé pero como tú también sabes ese tipo de historias no mueren. Hay gente que sigue hablando de ello por los pasillos


Eso me pilló por sorpresa. Pensé que nadie se acordaría de esa humillación que sufrí. ¿Eso era peor que esto? No lo sabía, son situaciones completamente diferentes. Negando di media vuelta y me largué corriendo. Antes de correr hacia la izquierda miré por encima de mi hombro para saber si Justin me seguía pero él seguía parado en el mismo lugar en el que estaba. Suspirando seguí corriendo. No podía ir a casa, no en este estado, así que me dirigí a mi segundo hogar.

sábado, 28 de septiembre de 2013

CAPITULO 24

Este capítulo os resultará familiar... ¡Jajaja! No todo el capítulo pero sí el final.



Hoy era un buen día. Un día maravilloso. El sol calentaba pese a estar en otoño. Las hojas de los arboles caían mostrando un paisaje bello. Y yo me encontraba en el parque, ese parque tan especial desde hace unas semanas, esperando a que Justin apareciera con su coche.

Hoy empezaría nuestra celebración de 2 días con motivo a nuestra primera semana juntos. Y sí, lo sé. Somos unos exagerados. Vamos a celebrar que tan solo llevamos 1 semana juntos y lo celebraremos pasando el fin de semana en su casa. No quiero ni imaginarme como celebraremos los meses si es que llegamos a eso, cosa que espero.

Por suerte Justin no me tuvo más de 2 minutos esperando en el parque. En cuanto vi su bonito y plateado coche subí. Él se inclinó hacía mí y yo me incliné hacia él recibiendo su beso con mucho gusto. Aún no acababa de asimilar que estaba con Justin. Cuando lo vi por primera vez ni pensé en que podríamos acabar así. Ni siquiera las semanas siguientes de verle por primera vez en clase se me pasó por la cabeza esta posibilidad. Y aquí estaba, en su coche y de camino a su casa.

Él es mi segundo novio pero el primero con el que… bueno, con el que pasamos más allá del coqueteo  A demás cuando estaba con Troy eramos muy pequeños. Ahora tengo casi 18. Cuando estaba con Troy tenía 14. Demasiado inocencia, eso no era nada serio en absoluto. Y como con Justin pasó lo que ha pasado… a Justin lo considero como mi primer novio. Sí, es cierto, técnicamente él es el segundo pero no lo siento así y lo que yo sienta es lo importante ¿no? Para mí Justin es y siempre será mi primer novio y ahora mismo deseo que no haya ninguno más. No nos conocemos mucho pero soy feliz con él. Me hace feliz, me hace reír, me cuida… es todo lo que siempre quise. Un romance bonito, tranquilo, seguro y lleno de amor. Bueno, lo que se dice amor... no creo que nadie pueda enamorarse de otra persona en tan poco tiempo. Pero sin embargo cuando miraba sus ojos veía algo parecido a eso, algo parecido al amor y me hacía sentir especial. Me hacía sentir como la chica más afortunada de este mundo y tal vez lo era.

Le pregunté cuanto quedaba para llegar y me contestó que unos minutos. No me había dicho donde vivía pero mis sospechas de que vivía por mi zona se disiparon en cuanto vi que salió de allí. Entonces las veces que me lo encontré no fueron fortuitas. Y recordé esa primera vez, cuando estaba subido encima del árbol. No volví a pensar en ello por lo que no le pregunté pero ahora la curiosidad volvió a mí.

- ¿Qué hacías subido al árbol?
- ¿Qué? – se le veía claramente confundido. Durante todo el trayecto no habíamos hablado y supongo que le sorprendió el oír mi voz.
- La primera vez que te vi fuera del instituto. ¿Lo recuerdas? – lo miré y una pequeña sonrisa afloró en su rostro.
- Sí, lo recuerdo. Fue el mismo día que dejaste en ridículo a Bolton delante de todo el mundo – me sonrojé recordando entonces la escenita que monté – cuando dije que me gustó lo dije en serio. Me sentí orgulloso de ti.
- Esto… gracias – estaba convencida de que se notaba el sonrojo en mi cara - ¿Pero qué hacías en el árbol? Y no me digas que viendo las vistas porque no coló aquella vez y no colará ahora.
- ¿No coló? Vaya, que mal ¡Jajaja! – reí con él – en realidad nada importante. Estaba matando el tiempo. Sentía curiosidad por ti, eso es todo.
- ¿Curiosidad por mí? – esa excusa parecía más creíble que la que me dio pero todavía no acababa de fiarme.
- Sí. Gabriella, eres hermosa. Llamaste mi atención desde el primer momento en qué crucé la puerta de esa clase y te vi sentada al final de todo. ¿Por qué crees que me senté a tu lado?
- ¿No fue por casualidad? – saber eso me sorprendió.
- No. Escogí ese lugar porque estaba a tu lado. Ya ves, me hechizaste desde el principio.

Cuando dijo eso noté que paraba el coche. ¿Ya habíamos llegado? Miré por la ventana y una bonita casa victoriana parecía darnos la bienvenida. Sonreí. Era hermosa. Estaba pintada por fuera de un color ocre y tenía grandes ventanales. Algunas enredaderas subían por la fachada y estaba rodeada de flores y árboles. ¿A Justin le gusta la botánica? Tal vez le guste a su madre, o a su padre.

Posando su mano en el punto más bajo de mi espalda me empujó levemente mientras cruzábamos la puerta.

Me encontraba en el salón de esa enorme casa. ¿De verdad Justin vivía aquí? Desde que había llegado hará unos 5 minutos no había visto ninguna foto ni objetos personales que suelen encontrarse en los salones de las casas. Ni siquiera había venido alguno de sus padres a saludar, aunque ahora que lo pienso… él nunca me ha hablado de sus padres. Unas terribles hipótesis cruzaron por mi cabeza. ¿Y si no tiene padres? ¿Y si le abandonaron? O peor, ¿y si han muerto? No me sentía bien después de ese último pensamiento y para acabarlo de rematar Justin había desaparecido.

5 minutos había tardado en dejarme ahí tirada. En un lugar que no conozco y en el cual me perdería si decidiera ir al lavabo. 

Justin subió las escaleras con un <<ahora regreso. Debo atender esta llamada>> y yo sigo aquí. Esperándole y empezando a pensar que tal vez se haya ido y se haya olvidado de mí. No creo, ¿no?
Dios debió escuchar mis plegarias porque no tardó mucho en aparecer. Se le veía bastante agitado y nervioso. Su mirada estaba fija en mí. Sin decir palabra me agarró del brazo y empezó a tirar de mí hacia la puerta. ¿De qué iba? Me deja tirada en su salón, una casa que no conozco. Se va a atender una llamada que parece más importante que yo ¿y ahora me empuja para que salgamos del lugar? Oh no. Si se piensa que voy a acceder con tanta facilidad lo tiene claro.

Con fuerza clavé mis pies en el suelo haciendo que Justin parara para ver qué me había detenido a continuar el camino hacia la salida. Cuando vio que yo fui la que quiso parar me soltó y se pasó una mano por su cara y su cabello.

- Gabriella, tenemos que irnos. Ahora.
- No me voy a ninguna parte hasta que me expliques de qué va todo esto.
- Te lo aseguro Gabriella, no hay tiempo. Después te lo explico pero ahora haz el favor de venir conmigo. – intentó agarrar mi brazo de nuevo pero fui más rápida que él y lo aparté dejándolo fuera de su alcance.
- No me pienso mover. Quiero una explicación y la quiero ahora. – Vi como la exasperación cubría su rostro por completo. Acercándose me agarro la cara con ambas manos y me miró fijamente a los ojos.
- ¿Confías en mí? – había súplica en su voz. Pero esa era una pregunta fácil.
- Sí. – contesté pese a que no hacía mucho que nos conocíamos. Llevábamos saliendo ¿Cuánto? ¿1 semana y media? Pero por raro e increíble que parezca confío en él.
- Pues por favor, hazme caso. Confía en mí. Tenemos que irnos de aquí. Una vez fuera te explico todo lo que quieras saber de esto, de mí… lo que sea. Solo necesito que nos vayamos ahora.

¿Lo qué sea? Esa oferta era demasiado tentadora para rechazarla. Así que en cuanto asentí el bajó una de sus manos a la mía y me agarró con fuerza para volverme a tirar hacia la salida.

Realmente quería saber qué estaba ocurriendo. Parecía como si hubiera una bomba en la casa y estuviera a punto de volar todo por los aires ¡Jajaja! Sí, estaba siendo un momento realmente surrealista. De película.

Cuando estábamos a punto de cruzar la verja de entrada se oyó una fuerte explosión y ambos fuimos elevados unos pocos metros del suelo aterrizando en el mismo un poco más delante de donde nos encontrábamos. Me giré de inmediato. La casa estaba en llamas y completamente destrozada. Había volado por los aires, literalmente. ¡¿Qué demonios acaba de pasar aquí?!

viernes, 27 de septiembre de 2013

CAPITULO 23

Taylor, Kelsi y yo llegamos un poco más pronto de la hora pactada al lugar en el que nos reuniríamos todos los del grupo de interpretación.

También hoy la Srta. Darbus anunciaría al compositor y al coreógrafo del musical. Deseaba con todas mis fuerzas que hayan escogido a Kelsi como compositora. Cuando dije que era muy buena lo decía completamente en serio.


Tal y como imaginábamos, cuando llegamos no había nadie pero Sharpay y Ryan no tardaron mucho en aparecer. Los minutos pasaban y no aparecía nadie más por allí. ¿Solo éramos nosotros? ¿Y dónde estaba Martha? Ella también había escogido estar en el grupo de interpretación pero nos dijo que tenía que hacer una cosa antes de venir y aún no ha aparecido. Raro, raro.

Entonces la Srta. Darbus entró seguida de 4 personas que en ningún momento imaginé que vería aquí. Troy, Chad, Zeke y Jason aparecieron en escena como si también formaran parte del grupo. Pero estaban de coña, ¿no? Ni en sueños me hubiera imaginado que los 4 jugadores de baloncesto más populares del East High quisieran actuar en un musical. Pero parece que tendría que replantearme mis sueños ya que ellos estaban allí por ese motivo. Y no, no estaba imaginando cosas. Ellos mismos afirmaron que se habían apuntado a ese grupo. ¿Los motivos? Ni idea. Pero me sorprendió ver como Sharpay no estaba muy feliz. Es decir… se pasa casi todo el día con ellos pero parece ser que le molestó que quisieran participar. Supuse que se debía a que en esto ella siempre se lucía como y cuanto quería. Con los otros populares del East High aquí, esa atención que ella esperaba se vería compartida. Sí, en definitiva ese era el motivo de su desagrado. ¿Y Martha?

- Bien. Parece que este es el grupo. Somos pocos pero eso no significa que la calidad también sea poca. Los que estáis aquí debéis comprometeros que os esforzaréis al máximo para demostrar lo que valéis en el escenario – dijo la Srta. Darbus con su gracia habitual.
- Srta. Darbus, yo… - dijo Troy mientras levantaba la mano pidiendo permiso para hablar. Pero se vio interrumpido porque, sorprendiéndonos a todos, la Srta. Darbus avanzó hacia él y le chocó los 5 como si esa hubiera sido la intención de Troy.
- Kelsi se encargará de la música, Ryan de la coreografía y yo me ocuparé de la dirección – dijo ignorándolo por completo. Troy aún seguía con su mano en alto y estaba segura que no tenía ni idea de que hacer.

                                                                         ESCENA


Esa escena ocasionó risitas entre sus amigos. Taylor y yo no pudimos evitar reírnos por lo bajo también. Fue un momento realmente cómico. Pero a la vez me alegraba por Kelsi, lo había conseguido y yo sabía que lo conseguiría. Y no me sorprendió que Ryan se presentara para hacer la coreografía. Desde que lo conozco que no ha escondido su pasión por el baile. Al principio creí que era gay, como muchas otras personas pensaron, pero tal y como mira a Kelsi… imposible. No puede ser gay ni por asomo y aunque Kelsi jamás nos lo ha contado, o por lo menos a mí, ella también está un poco colada de él. Hacen buena pareja y como ya dije Ryan no es como su hermana. Todo lo contrario.

Sharpay fue al lado de Troy y le susurró algo al oído. Él no parecía muy interesado y la expresión de Sharpay dejó claro que no le gustaba esa falta de interés que estaba demostrando Troy. ¿Por qué será?

- Quiero que mientras estáis creando este espectáculo, penséis concienzudamente y que os planteéis vuestras aspiraciones y sueños para el futuro – guau. Esta mujer realmente sentía cuando hablaba – todos en fila por favor – Sharpay tomó la delantera y fue la primera en colocarse, todos los demás la seguimos hasta que hicimos una fila – Comencemos por el señor Danforth. De un paso al frente – le dijo la Srta. Darbus a Chad – su futuro – dijo mientras Chad avanzaba un paso.
- Es fácil, baloncesto en Alburquerque – inmediatamente después de decirlo hizo un saludo de puños con Troy y eso me recordó a Justin y a Twizzy. Ninguno de los 4 había escondido que sus planes de futuro eran quedarse en esta pequeña ciudad y jugar al baloncesto.
- Srta. McKezie – dijo la Srta. Darbus mientras Troy y Chad seguían haciendo sus saludos con Zeke y Jason. Me hacían gracia – adelante.
- Voy a ser presidenta de los Estados Unidos de América – la expresión de la Srta. Darbus era para hacerle una foto para el anuario. Yo no me sorprendí en absoluto. Ese era el sueño de Taylor desde que tengo memoria y siempre ha estudiado muy duro para poder conseguirlo. Pero claro, una vez dicho en voz alta…  no era extraño que el resto la mirara con confusión así que ella se defendió como supo – bueno, primero terminaré mis estudios.
- Martha Cox, llegas tarde – dijo la Srta. Darbus mientras Martha entraba por la puerta de atrás. ¡Al fin! ¿Dónde se habría metido todo este rato?
- Perdone Srta. Darbus, pensé que vendrían bien mas bailarines – dijo Marth a la vez que habría el “garaje”. No era un garaje realmente, allí se guardaba algún que otro material para las funciones. Era más bien un almacén.
- Pero… - dejó escapar la Srta. Darbus. Sin duda reflejaba la confusión de todos en ese momento y de pronto un montón de personas salieron de ese garaje-almacén. ¡Un montón! ¿De donde habían salido? Reconocí algunos de nuestro curso y otros más jóvenes. ¿De verdad querían actuar en nuestro musical? – ¡Ya estoy viendo como va a ser el espectáculo! – chilló la Srta. Darbus mientras todos se acercaban a nosotros. Martha abrazó a Ryan cosa inusual pero sospeché que él habría ayudado en la búsqueda de estos inesperados bailarines – Sr. Bolton… - miré a Troy. Él no estaba prestando ninguna atención a la Srta. Darbus, estaba como en su mundo. Yo por mi parte intentaba no mirarle – Sr. Bolton – Por fin Troy se dio cuenta de que le estaban llamando a él – su futuro.
- Oh… - esta vez sí que no reprimí mi mirada. Lo miré y vi su indecisión. Me confundió pues creí que lo tenía todo claro. Creí que se quedaría aquí jugando a baloncesto con sus amigos – Sí, eh… hmm… ya sabe. Eh… - sufría al verlo sufrir porque claramente estaba sufriendo y yo tenía ganas de descubrir a qué se debía esa indecisión. ¿Por qué no respondía claro? ¿Es qué aún no había decidido nada sobre su futuro? – Eh… he estado pensando… - no aguanté más y decidida a ayudarlo di un paso al frente mientras él volvía hacia atrás.
- Yo… creo que hay que organizar un baile de fin de curso perfecto – dije. Eso era exactamente lo que pensaba.
- Ella siempre tan adorable… - oí cuchichear a Sharpay con su hermano. 

                             ESCENA


Decidí ignorarlo y el hecho de que el timbre sonara en ese momento me ayudó.

- Bien, estén atentos a sus correos ya que les enviaré la fecha y hora del próximo ensayo. Gracia por venir – dijo la Srta. Darbus a modo de despido antes de que todos nos fuéramos.

Yo iba con mis amigas hasta que oí la voz de Troy.

- ¡Gabriella! – me giré para verle dirigiéndose hacia mí – muchas gracias por lo de antes - ¿Troy Bolton me estaba dando las gracias? ¿El mismo Troy Bolton que es un pesado y un arrogante? ¿Quién es este y donde está Troy?
- No tiene importancia. Tú habrías hecho lo mismo por mí – aunque después de decirlo no estaba muy segura.
- Sí, seguramente pero de todos modos te quería agradecer el gesto. Sobretodo después de lo que te he hecho pasar… - y sabía que se refería tanto a los hechos recientes como a los de hace unos años.
- No importa. Espero que tengas todo aclarado antes de graduarte – le dije y sin esperar más me marché.


Tenía que llamar a Justin en cuanto llegara a casa. Hoy no íbamos a celebrar nuestra primera semana juntos pero sí que lo haríamos este fin de semana. Después de hablar con él me invitó el  sábado a su casa y obviamente también a pasar la noche allí y volver el domingo. No me lo pensé dos veces cuando le dije que sí.

martes, 24 de septiembre de 2013

CAPITULO 22

Por fortuna mis padres no pusieron muchas pegas ni me pidieron muchas explicaciones cuando llegué un poco más tarde de lo acordado a casa.

Ese fin de semana había sido maravilloso y todo gracias a Justin. Estaba segura que pasara lo que pasara este primer fin de semana juntos jamás lo podría olvidar. Ya consiguió ganarse un pedacito de mi corazón.



Como sospeché el lunes fue como cualquier otro lunes. Justin fue a clase pero lo único que hubo entre nosotros fueron miradas furtivas las cuales de vez en cuando fueron pilladas por Taylor quien me lo soltaba para fastidiarme siempre que podía. A Taylor le expliqué que no vamos juntos en el instituto porque Justin aún estaba un poco inseguro respecto a eso, cosa que era cierta. Yo no sabía los motivos pero había algo que le hacía dar un paso atrás. Pero Taylor solo decía que lo comprendía cuando estaba segura de que no, no lo comprendía en absoluto porque yo tampoco lo hacía.



Tenía muchas ganas de que llegara el miércoles y cuando me desperté esa bonita mañana supe que nada podría ir mal hoy.

Hoy teníamos el primer ensayo para el musical y estaba emocionada de saber como sería y con quien estaríamos. Mis amigas se apuntaron al grupo de interpretación y de verdad deseo que la Srta. Darbus haya escogido a Kelsi como la compositora. Tiene un inmenso talento y desde que supimos que habrá algún que otro cazatalentos viendo la función, Kelsi se lo ha tomado mucho más en serio y como algo personal. Algo que debe conseguir. No es un secreto el hecho de que Kelsi quiera ir a Juliard, pues es la universidad más prestigiosa en cuanto a arte. Sobretodo musical. Pero no solo Kelsi tenía la intención de impresionar a cualquier cazatalentos que hubiera viéndonos, el ojetivo de Sharpay número 1 era ese mismo. Y lo sé porque lo ha querido desde siempre. 

Cuando ella decía que se veía siendo actriz y cantante famosa yo solo me reía con Troy por las ocurrencias de nuestra mejor amiga, pero con el tiempo vi que no eran solo ocurrencias. Sharpay se comportaba como si fuera una diva aunque no tuviera ni un motivo para comportarse así a excepción de los miles de millones que su papaíto tenía en el banco. Así que no me sorprendería para nada verla hoy en el ensayo junto a su hermano Ryan. Como comenté con Taylor en una ocasión, Ryan es lo opuesto a su hermana gemela. Es bastante reservado, no le gusta llamar la atención como a Sharpay. No es tan malo con los demás ni tan egoísta, tiene buen corazón y se preocupa por cosas que no debería. Y a demás trata a todos como a uno igual. Todos esos billetes que su padre posee no tienen gran importancia para Ryan. Razón por la cuál era tan querido por todos, en especial por las ‘Anti-Sharpay’. Sin embargo había 5 cosas que compartía con su odiosa hermana.

1º: tienen los mismos padres

2º: viven en la misma casa

3º: van al mismo instituto

4º: a ambos les encanta el rosa

5º: y Ryan también adora todo lo relacionado con las artes escénicas.

Sí, los gemelos también competían entre sí por esa única plaza que la universidad Juliard ofrecía para uno de los actores. La Srta. Darbus nos tenía informados de todo lo que ocurría tanto si estuvieras como si no estuvieras en la función.


En fin, no solo por eso es tan especial el día de hoy. También… ¡hace 1 semana que empecé a salir con Justin! Sé que es una tontería pero me gusta pensar en ello. Los días de cada día se me han pasado extremadamente lentos pero el pasado fin de semana se escapó de entre mis manos sin ni siquiera darme cuenta. Esperaba que este fin de semana fuera incluso mejor. De hecho eso me ha prometido Justin y no puedo esperar a ver su promesa cumplida. Porque si hay algo que he aprendido de él, es que siempre cumple una promesa. Siempre.

lunes, 23 de septiembre de 2013

CAPITULO 21

Empecé a divisar un paisaje conocido. Lo había visto unos días antes, no tenía duda alguna.

Una vez Justin paró el coche ambos salimos y él se fue directo al maletero. De allí sacó una cesta y una manta. ¿En serio? Me detuve mirándolo con la boca abierta.

- ¿Es lo que creo que es? – dije sin acabar de creérmelo.
- Es una cesta llena de comida y una manta para poder sentarnos en el suelo cómodamente – dijo como si nada – si eso es lo que creías que era pues acertaste.

Sacudiendo la cabeza me reí y esperé a que se acercara a mí. Sin avisarle le arrebaté la manta y así pudimos caminar con nuestras manos entrelazadas. Se sentía muy bien. Y no hacia falta que me dijera los planes. Iríamos a nuestro parado, pondríamos la manta en el suelo y la bandeja encima. Después de eso el festín empezaría y estaba impaciente por saber qué había traído para comer. No solo Martha disfruta con la comida.

Una vez todo esparcido empezamos a comer y a hablar de eso y de lo otro. Incluyendo el musical.

- ¿Qué escogiste? – le pregunté.
- ¿Qué escogí de qué?
- El musical. ¿Qué título escogiste?
- Para ser sincero los 2 primeros eran bastante ridículos así que solo me quedaba el de “High School Musical” – esbocé una sonrisa - ¿y esa sonrisa es porque…?
- Yo también escogí ese título. Creo que será el ganador pero tampoco estoy muy segura. Y apuesto a que te apuntaste al grupo de interpretación – silencio - ¿Justin?
- En realidad no. No me gusta ser el centro de atención así que escogí el grupo de decorados. Es más acorde a mis intenciones.
- ¡Pero cantas de maravilla! Deberías hablar con la Srta. Darbus y decirle que te cambie de grupo – dije como si fuera la cosa con más sentido del mundo.
- No Gabriella, no lo haré. Lo último que me apetece es que un montón de personas que no conozco estén mirándome atentamente – sentenció negando con la cabeza – ya te lo dije, tengo demasiados problemas conmigo. No debería añadir un estúpido musical.

Eso me hirió. La idea del musical realmente me gustaba. Me parecía diferente y una oportunidad para hacer algo todos juntos antes de que nos separásemos para ir a la universidad. Sé que Justin ha empezado este curso pero da igual, él es uno de nosotros. Él ya es un Wildcat. Se graduará al igual que todos, este también es su último año. Aunque supongo que la razón de que no quisiera actuar en el musical y que quisiera esconder lo nuestro era la misma. Cada día moría un poco más por saber que es todo eso que tanto le trae de cabeza a Justin. Supongo que me tocará esperar, aunque cada vez estaba más impaciente.

- ¿Podemos hablar de otra cosa? – dijo Justin después de un silencio que pareció eterno.

Al final acabamos hablando de cualquier cosa menos del musical. Enseguida vi que no era una asunto que le gustase mucho al igual que tampoco le gustaba hablar de sí mismo o de su vida. Sí que me explicaba cosas pero eran demasiado superficiales y poco concisas. Eran cosas que podrían pasarle a cualquiera, cosas sin importancia y sin embargo yo le explicaba de todo. Vale, todo tampoco pero más que él.

Cuando llegamos al postre y vi que había fresas con chocolate esbocé una sonrisa. Era mi postre favorito. 

Esto de hacer un picnic no era nuevo para mí, con Troy hicimos algún que otro picnic y pronto aprendió que un picnic sin fresas con chocolate es una chapuza. No era el postre favorito de Troy pero él lo hacía por mí, cosa que me parecía extremadamente dulce. Claro que eso fue antes de saber que hacía lo mismo con Sharpay.

Alejando a esos dos de mis pensamientos me centré en el hermoso espécimen humano que tenía enfrente de mis ojos. Dios… ¿Cómo he podido ser tan suertuda? Decidida a saber el por qué de esas fresas con chocolate se lo pregunté.

- ¿También sabías que mi postre favorito son fresas con chocolate? – le pregunté recordando como me explicó que había investigado sobre mí.
- ¿Qué? - sonó confundido - La verdad es que no tenía ni idea. También es mi postre favorito – dijo él y lo creí. Vi como disfrutaba con cada bocado y me recordó a mí misma cosa que me hizo reír - ¿qué ocurre ahora?
- Nada. Solo estaba pensando en que nos parecemos mucho.
- Preciosa, realmente espero que no te parezcas a mí. Y lo digo en serio, que te parecieras a mí sería lo último que querría en este mundo – me dejó realmente sorprendida con esa respuesta.

Al terminar recogimos todo y lo pusimos en la cesta. Nos tumbamos y admiramos el cielo estrellado. Estaba acurrucada en uno de sus lados y él tenía un brazo por detrás de mi cabeza acercándome más a él. Con su mano no paraba de tocarme el pelo y me relajaba. Tanto que me empecé a sentir soñolienta y los ojos se me iban cerrando.

Solo cuando sentí dulces y cortos besos por toda mi cara me di cuenta de que me había quedado dormida. 

Abriendo los ojos vi el rostro de Justin a centímetros del mío. Esbozaba esa sonrisa que me vuelve loca.

- Buenos días por la noche preciosa. No quería despertarte pues te ves muy hermosa durmiendo – no pude evitar sonrojarme al pensar que me estuvo observando y pese a la oscuridad él se dio cuenta – sí, eres muy adorable. Pareces un ángel y como ya he dicho no quería despertar a tan hermoso ángel pero si no lo hacía unos padres se iban a enfadar y no los míos.

Me incorporé al momento. ¡Mierda! Me había olvidado por completo de donde estábamos, de lo que estábamos haciendo allí. Era solo él y yo. Nada ni nadie más. Me empecé a poner nerviosa al pensar en mis padres, en lo tarde que era y en que debería estar con Taylor. Miré mi móvil. ¡Maldita sea! En 15 minutos tendría que estar en casa y ya sabía que iba a ser imposible. Le envié un mensaje a Taylor avisándole de que llegaríamos un poco más tarde mientras nos dirigíamos hacia el coche. Y claro, como no miraba por donde pisaba me tropecé un par de veces. Por suerte Justin estaba a mi lado en todo momento y antes de que me cayera y me hiciera daño él me sujetaba. Después de la segunda vez decidió agarrar todo con una mano y con la otra me cogió del brazo para evitar futuras caídas.


Una vez de camino a casa me relajé en el coche y pensé en esa magnífica noche <<no quería despertar a tan hermoso ángel pero si no lo hacía unos padres se iban a enfadar y no los míos>>. Me gustaba que me llamara preciosa pero también me gusta que me llame ángel. Ambas palabras las encuentro dulces. Bueno, tal vez que me llame preciosa me parece algo... caliente. Y entonces caí en la cuenta que esa fue la primera vez que mencionaba a sus padres pese a no haberlo hecho directamente. Por lo menos algo era algo. Como no me había hablado de ellos hasta hora supuse que tal vez no vivían aquí con él ya que según me dijo se acaba de mudar. 

Decidí dejar de darle vueltas al asunto y prepararme una bonita mentira para justificarme ante tal retraso frente a mis padres. Seguramente a Taylor se le ocurrirá algo en cuanto la vea, confiaba en ello.

domingo, 22 de septiembre de 2013

CAPITULO 20

Justin me llamó ese mismo día pero por la noche. Quería verme hoy, así que le dije a mis padres que iría a cenar con Taylor. Menos mal que Taylor sabe lo que está pasando con Justin, ella prometió cubrirme las espaldas.

El día pasó tremendamente lento. Supongo que se debía a las ganas que tenía por ver a Justin de nuevo. Sentía como si me hubiera hecho adicta a él. ¿Era eso posible? ¿Era posible hacerse adicto a una persona?

Sorprendiéndome volvió a subir hasta mi balcón pero esta vez la puerta estaba abierta, así que no pude evitar que saliera un grito de mi boca cuando me rodeó la cintura desde atrás sin previo aviso. Me giré asustada y cuando le vi me relaje pero no mucho. Estaba segura que alguno de mis padres me había escuchado gritar. Era cosa de un par de minutos que subieran a ver qué estaba mal.

- Métete en el armario – le dije a Justin mientras le empujaba hacia allí.
- ¿Qué? – se veía confundido y divertido a la vez.
- No es broma. Métete en el armario. Mis padres están a punto de subir y como te vean aquí estamos muertos – esta vez se lo tomó más en serio y se metió en el armario siguiendo mis órdenes. Mi padre apareció casi al instante. Maldita sea, esperaba que su intuición policíaca no descubriera que no estaba sola.
- Gabriella, ¿va todo bien? – me preguntó preocupado.
- Sí, todo bien. ¿Por qué?
- Escuché un grito y no sabía si…
- ¡Oh! Lo siento, vi a una araña – dije lo primero que se me pasó por la cabeza – pero la maté así que se acabo el problema – mi padre pareció creérselo. Bien.
- De acuerdo. ¿Ya estas lista para la cena con Taylor?
- Casi. Estaba a punto de estar lista hasta que esa horrible araña me atacó.
- Gabirella, las arañas tienen más miedo de ti que tú de ellas – dijo riendo – venga va, acaba de prepararte – y diciendo eso se fue.

Me acerqué a la puerta de mi habitación y la cerré. Luego me acerqué al armario y lo abrí para encontrarme en un abrir y cerrar de ojos en los brazos de Justin. Mi reacción fue tirarme hacia atrás y como Justin no me soltó acabé chocando contra la cama y los dos caímos encima. Esto me traía recuerdos…

- ¿Sabes que adoro tu cama? – dijo Justin rozando sus labios con los míos – siempre nos pone cómodos.
- No vamos a hacer eso aquí y ahora – sentencié.

Riendo por lo bajo se apartó de mi y se levantó extendiendo una mano para ayudarme. Luego de eso se marchó por donde vino no sin antes robarme un corto beso.

Bajé y me encontré a todos en el salón. Stella me ignoró y mis padres me desearon una buena noche con Taylor. Estaba segura de que sería buena pero Taylor no tendría nada que ver.

Les dije que Taylor me vendría a buscar y así lo hizo. ¿He mencionado que tengo a la mejor amiga del mundo? Taylor apareció en el umbral de la puerta justo cuando yo iba a salir. Asomó la cabeza y saludó a mis padres y a mi hermana. Stella le hizo más caso a ella que a mí, pues cuando bajé no me dijo ni adiós y sin embargo saludó a Taylor con una sonrisa y un <<hola>>. Hermanas…

Durante el camino hasta el parque le agradecí a Taylor por ayudarme. Ahora mis padres estaban totalmente convencidos que iba a estar con Taylor y seguramente no llamarían para comprobarlo ni nada.

Una vez en el parque localicé el plateado coche de Justin y me despedí de Taylor. Al salir Taylor se fue y yo me dirigí hacia ese increíble coche cuyo dueño me esperaba en el interior. Abrí la puerta y entré dentro para encontrarme con un sonriente Justin. Me beso como en mi habitación, un beso suave y corto.

Durante el camino le pregunté en repetidas ocasiones a dónde íbamos pero él no contestó ni una. Tuve un deja vú de nuestra visita al prado el miércoles. Solo habían pasado 4 días y se sentía como si hubiera pasado una eternidad.

No hablamos mucho, yo no sabía que decir y Justin parecía concentrado en la carretera así que cuando llevábamos unos minutos en silencio, decidí cotillear sus discos y poner algo de música. Me sorprendió al ver que nuestros gustos coincidían mucho. Sobre todo me sorprendí cuando descubrí un disco en el cual salía una chica rubia con estilo country.

- ¿Taylor Swift? - pregunté atónita.
- Eso… sí, es buena. No puedo decir que me gusta por la misma razón que las adolescentes – dijo refiriéndose sin duda a la letra de las canciones con la cual te podías sentir perfectamente identificada – pero me gusta como enfoca su música. Empezó con el country y empezó muy joven. Luego el country empezó a extenderse y a popularizarse. Más gente empezó a escucharlo y ella tenía cada vez más éxito – reflexionó sin apartar la vista de la carretera. Quienquiera que haya dicho que los hombres no pueden hacer 2 cosas a la vez, miente – y ahora se va decantando cada vez más con el pop pese a que su country empezó a llegar a Europa. No sé, creo que es una chica a la que le gustan los retos y a la que no le importan las opiniones de los demás.


Guau, me quedé realmente impresionada después de que acabara su discurso sobre Taylor Swift y su música. Sin duda yo soy una de esas adolescentes a la que hace referencia. Más de una canción se podría relacionar con mi fallida historia de amor con Troy. Pero que a él le guste… es raro. ¿Entonces aquel primer día en el parque sabía que la canción que estaba tocando no era mía? Tendría que saberlo. ¿Por qué me preguntó si la había compuesto yo cuando sabía que era una canción de Taylor Swift? Podrá estar muy bueno y ser realmente dulce y majo, pero como ya dije una vez es raro, aunque él ya me ha avisado. 

sábado, 21 de septiembre de 2013

CAPITULO 19

TWITTER (¡¡doy follow back si me lo pides!!)
FACEBOOK (dentro de unos cuantos capítulos este Facebook estará directamente conectado con la novela)



No sé cuantas horas habían pasado pero yo seguía en mi cama, con Justin y completamente desnuda. Él también. Tenía su brazo derecho rodeándome por los hombros. Mi cabeza estaba reposando en su pecho al igual que mi mano derecha. Mi brazo izquierdo hacía contacto con su lado derecho y su mano izquierda no paraba de darme lentas y suaves caricias por mi brazo derecho. Si me pidieran una descripción de lo que es el paraíso, estoy muy segura que describiría este momento. No me arrepentía de lo que habíamos hecho. Fue mi primera vez y no podía pedir una mejor primera vez ni un mejor chico a quien entregarle mi virginidad. Todo fue perfecto, Justin lo hizo perfecto. El recordar como me había tratado en todo momento hizo que las lágrimas fluyeran en mis ojos. Por suerte conseguí de nuevo que no se derramaran. Lo último que quería era que Justin me viera llorar y se preocupara de tal modo que este mágico momento quedaría destrozado.

- Preciosa, creo que deberías ducharte y yo vestirme – dijo acercando su boca a mi cabello para dejar un suave beso.
- ¿Eso por qué?
- Porque por suerte tus padres no han regresado para comer. Tampoco tu hermana. Y tú deberías ducharte ya que tienes un aspecto de recién follada que me pone muchísimo. A demás debes comer algo, y para eso tendrás que vestirte – y dijo todo eso como si lo dijera cada mañana.
- Vale papi.
- Uh, no vayas ahí preciosa. Te aseguro que si fuera tu papi esta situación se vería extremadamente mal – reí, no podía evitarlo.

Me levanté llevando la sábana conmigo. Me daba vergüenza pasearme desnuda pese a que él ya me había visto tal y como Dios me trajo al mundo. Lo bueno de que estuviéramos cerca del invierno era que había más de una capa en la cama, por lo que Justin no quedó completamente desnudo.

Debajo la ducha me relajé. Sentía molestias ahí abajo, pero supongo que eso es algo completamente normal. Repasé por enésima vez todo lo que había sucedido. Desde que Justin entró por mi balcón hasta que lo dejé en la cama y el volver a mis recuerdos de hace unos minutos me inquietó. En ningún momento le dije que mis padres y mi hermana no estaban en casa. Es más, jamás le dije que vivía con mis dos padres ni que tenía una hermana. Bien podría ser hija de padres separados y no tener ningún hermano. ¿Cómo demonios supo eso?

Decidí que al salir de la ducha se lo preguntaría y así lo hice. Ya estaba vestido cuando entré de nuevo en la habitación y pude comprobar a que se refería con lo de tener un <<aspecto de recién follada>>, aunque en su caso sería “follado”. En fin, no quería distraerme con otras cosas y le pregunté directamente sobre ello.

- Ya te dije que estoy jodido preciosa. Sé demasiadas cosas, algunas que no debería saber. Lo siento si eso te incómoda. Sé sobre tu hermana porque la vi en el instituto, sois idénticas aunque ella se ve mucho más joven que tú. Debido al parecido descarté otras posibilidades – dijo como si de Sherlock Holmes se tratara – y lo de tus padres… yo solo quería saber un poco más de ti así que me informé.

No sabía si pensar que eso era dulce o pensar que era muy escalofriante. Seguramente lo hizo con buenas intenciones pero que me aspen si no es un poco terrorífico el saber que alguien buscó información sobre ti. Pero confiaba en él, sus razones tendría. A demás no hay nada malo en mí pasado de lo que deba avergonzarme o asustarme.

- Siento si eso te incomoda. No era mi intención que te sintieras así – se disculpó de inmediato. Me daba la impresión que pasaba todo el rato disculpándose por algo y me sentí mal.
- No, tranquilo. Creo que lo comprendo, no importa. ¿Pero como sabes que no están en casa?
- ¿De verdad lo preguntas? Eras virgen, Gabriella. Esa fue tu primera vez y debo admitir que fue mi mejor experiencia. Simplemente dudo muchísimo que quisieras hacerlo con alguien de tu familia cerca – me sonrojé.

<<Eras virgen>>. Sí, lo era pero ya no lo soy más. De alguna manera me sentía diferente, me sentía más mujer. Como si hubiera crecido en unas horas. Y él tenía razón. Seguramente si mi hermana o mis padres hubieran estado en casa yo no me hubiera lanzado y seguiría siendo virgen. Les agradecí mentalmente que se hubiesen ido.


Justin se fue unos minutos más tarde y gracias a Dios que decidió irse en ese momento. Mis padres llegaron 5 minutos después de que él se fuera. No podía ni imaginarme lo que hubiera pasado si mis padres hubieran entrado en mi habitación y me hubieran encontrado sola con Justin. Porque sí, mis padres tienen la extraña manía de ir a mi habitación cuando volvían a casa. Si por lo menos llamaran a la puerta… pero como ellos siempre decían: <<Esta es nuestra casa jovencita. Estás viviendo bajo nuestro techo hasta que seas mayor de edad. Si nos apetece entrar en tu habitación cuando nos venga en gana lo haremos>>. 
Sí, así eran ellos. Tenía el consuelo que sería mayor de edad muy pronto pero eso tampoco cambiaría nada. Seguiría viviendo bajo su techo, es decir, bajo sus normas. Sin privacidad.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

CAPITULO 18

Espero que disfrutéis este capítulo tan especial para Gabriella y Justin, y os agradecería que compartierais la fan fiction en otros blogs, twitter, facebook y otras redes sociales. Gracias :)



Yo volví a tener las mismas esperanzas y de nuevo la realidad me golpeó. Justin y yo estábamos saliendo. Ayer le dije que sí y él me llevó a aquel magnífico prado. Nos besamos por primera vez y todo fue perfecto. Esta mañana había llegado al instituto realmente emocionada por verlo. Ayer llamé a Taylor para explicarle lo que había ocurrido. No sabía a cuantas personas debía contárselo y decidí preguntárselo cuando nos viéramos en el instituto. Taylor me abrazó y me felicitó en cuando me vio. Yo no podía parar de sonreír y mirar la puerta de entrada. Finalmente Justin hizo su aparición. Con una enorme sonrisa iba a dirigirme hacia él pero me paré. Él me miró, me vio y decidió ignorarme. ¡Me ignoró! Como si no estuviera allí parada. Mi sonrisa desapareció y fue sustituida por un ceño fruncido. Me ignora cuando no nos conocemos. Me ignora cuando ya hemos hablado un par de veces. ¿Y ahora sigue ignorándome? ¿Ahora que se supone que soy su novia? ¿Qué significaba eso?

Como Taylor era la única que sabía lo que había entre Justin y yo, en cuanto vio como él me miró y se fue sin decir nada, vino hacia donde me encontraba y me abrazó por detrás. Yo tenía unas ganas inmensas de llorar. No entendía nada. Ayer fue tan dulce conmigo… y ahora actuaba como siempre. ¿Es qué lo de ayer fue una broma? ¿Se arrepintió tan pronto? ¿Qué hice mal?

Fui directa al baño con Taylor. Conseguí frenar mis lágrimas pero necesité unos cuantos minutos para calmarme.

- ¿Estas bien? – me preguntó.
- No, no lo estoy. Ha pasado de mi cara. Me vio allí, a punto de ir hacia él. Y él… - no podía decirlo en voz alta o me derrumbaría y esta vez no podría hacer nada con mis lágrimas.

Taylor no me volvió a abrazar ni nada por el estilo. Me conocía muy bien. Ella sabía que ahora necesitaba el menos contacto posible o me derrumbaría por completo. Una vez lista fuimos a clase. Justin ya estaba en su pupitre y cogiendo aire me dirigí al mío. No le miré cuando pasé por su lado ni cuando puse mis cosas encima de mi mesa. Mi misión del día sería ignorarle como él hacía conmigo. Pero no fue fácil. Durante toda la clase pude ver por el rabillo del ojo como no prestaba atención y me miraba. ¿Por qué no me ignoraba como esta mañana? Deseaba que me ignorara. Sería más fácil para mí ignorarle.

Al final lo conseguí. Logré no volver a mirarle desde la mañana. Por la noche me llamó y decidí ignorarlo. Antes de ir a dormir tenía más de 10 mensajes. Los borré todos. Si quería algo mañana tenía una nueva oportunidad en clase.

Pero no la aprovechó. El viernes fue como el jueves. Él me ignoró, yo le ignoré. Ahora mismo ni siquiera sabía si estábamos juntos o no. Porque si lo estábamos no entendía por qué decidió ignorarme a la mañana siguiente. Tal vez fue un juego para él ese día en el prado, pero para mí fue algo importante. Sentí que estaba haciendo las cosas bien por primera vez en mi vida.

Llegó el fin de semana y no tenía ganas de nada. Quería pasarme tanto el sábado como el domingo tumbada en la cama, pensando en todo y pensando en nada. Decidí apagar mi teléfono. Después de las clases Justin me llamaba cada media hora. No le cogí el teléfono ni en una ocasión. Ya me había hartado de su juego y esperaba estar dejándolo claro.

Le dije a mi madre que me encontraba mal y por suerte me creyó. Casi nunca me pongo mala así que supongo que le vio lógica a que me tocara estar enferma algún día. Morfeo me estaba acechando. Mis párpados se sentían cansados y sentía la necesidad de cerrarlos cuando unos golpes hicieron que los abriera. 

El sueño se había esfumado y el terror inundó mi cuerpo. ¿Qué había sido eso? Todavía era por la mañana así que nadie sería tan tonto de intentar robar en una casa a plena luz del día, ¿no? Yo me encontraba sola. Mis padres estaban en el trabajo y mi hermana se fue de compras con Sharpay. Sí, con Sharpay. 
Volví a oír los golpes y estuve segura que venían de mi ventana. ¿Troy? Cuando estábamos juntos, siendo amigos o novios, a veces venía a casa sin que nadie lo supiera. Trepaba por el árbol y se colaba en mi balcón. Pero no entendía que estaba haciendo aquí. Pero… ¿Y si no era él? 
Decidí ser valiente y me di la vuelta. Estaba tapándome la cara con la sábana por lo que solo veía negro. Decidí ir bajándola poco a poco y entonces le vi. Justin estaba en mi balcón riéndose. Seguramente de mí y mi reacción. Me sentía tentada a dejarle fuera pero no soy tan cruel. Se tomó las molestias de venir aquí y subir por el árbol para llegar. Aunque ahora que lo pienso… una vez lo pillé subido en uno, debe ser algo normal para él ir trepando los arboles.

Abrí la puerta que conducía al balcón y le dejé entrar. La cerré y le enfrenté.

- ¿Qué haces aquí Justin? ¿Qué quieres?
- Hablar.
- Bien. Habla y luego te marchas – soné dura pero no entendía que estaba haciendo aquí.
- No me coges el teléfono y estoy preocupado por ti. Estas muy rara conmigo. ¿Qué ocurre? - ¿Qué qué ocurre? ¿Qué yo estoy rara con él? Esto era para morirse de la risa, de verdad - ¿Te has arrepentido de decirme “sí”?
- ¿Te has arrepentido tú? – se le vio sorprendido por mi pregunta. Como si no la entendiera.
- Nunca.
- ¿Entonces por qué me ignoras? ¿Qué hice? ¿Qué cambió en tan pocas horas?
- Yo no… - pero no le dejé terminar. ¿Quería hablar? Hablaríamos.
- ¿Sabes cómo me he sentido? No me arrepiento de lo que sucedió el miércoles. No me arrepiento de decirte que “sí” y no me arrepiento de haberte besado. Pero… - mientras hablaba intentaba contener mis lágrimas – yo pensé que todo estaba bien. El jueves por la mañana lo primero que quería hacer era saludarte. No hacía falta que nos besáramos delante de todo el instituto pero un “hola” no haría ningún tipo de daño – justo entonces pareció entenderlo – me ignoraste. Iba hacia ti, me miraste y giraste la cara como si no estuviera allí. ¿Sabes lo humillante que fue eso para mí? Luego durante el resto del día no me dijiste nada. ¡Nada! Maldita sea Justin, nos habíamos besado el día anterior.  Se suponía que estábamos juntos pero tú actuabas como si no nos conociéramos. Y luego de clase me llamabas como si nada hubiera pasado. ¿De verdad creías que después de haber tenido todo un día en el instituto para hablar conmigo decidiría cogerte el teléfono? ¿No usas la lógica? – iba a seguir cantándole las 40 pero sus labios pararon mis palabras e intenciones. Simplemente me perdí en el momento. Me perdí en el contacto y el sabor de sus labios sobre los míos. Esto era demasiado bueno y adictivo. Peligroso a un nivel realmente alto.
- Lo siento. Estoy jodidamente seguro que esto no arregla ni compensa mucho pero lo siento. No sabes cómo me gustaría besarte en medio de la cafetería, durante el almuerzo con todos mirándonos. Dejando saber a todo el mundo que tengo la novia más hermosa e increíble que hay en Alburquerque y en todo el mundo – dejó ir un suspiro – pero no podía. No puedo. Preciosa, no sabes todo el equipaje que viene conmigo. Tú aceptaste algo sin saber las condiciones ni consecuencias. Tal vez debería explicártelo pero no puedo, no quiero, no es bueno. No necesitas cargar con mi mierda. Tú no necesitas eso en absoluto – no entendía de qué estaba hablando y seguía perdida en su toque. No paraba de acariciarme las mejillas con sus manos y se sentía muy bien – te has metido debajo de mi piel Gabriella. Desde el primer día que te vi en clase algo me sacudió y supe que no podía dejarte escapar pese a todo lo que me rodea. Si te ignoro en el instituto, cosa que no es cierta, es solo por tu bien. – ahí me pilló.
- ¿Por qué ignorarme sería algo bueno para mí?
- Porque no quiero que te vean conmigo, así de simple.
- ¿Te… te avergüenzas de mí? – esa pregunta estaba en mi mente desde que hablamos por primera vez.
- ¿Qué? Estás loca – sus manos abandonaron mi cara y sus brazos me rodearon para apretarme contra su pecho – tú tendrías que estar avergonzada de estar con un tipo como yo. Alguien que vive con un montón de problemas que ni siquiera puede compartir con su chica. Lo siento Gabriella. Me importas mucho, muchísimo. Nunca me había sentido así por una chica antes – me apartó un poco para poder mirarme a los ojos – lo único que te puedo decir ahora es que en público no seré capaz de estar contigo, no de momento.
- ¿Estás diciendo que nos tendremos que ver a escondidas?
- Algo por el estilo, sí. Pero solo de manera temporal. Te prometo que solo será al principio. Cuando vea que pueda hacerlo te contaré todo lo que quieras saber.
- ¿Todo? – estaba impaciente para que cumpliera su promesa.
- Todo.

Miré a sus ojos y pude ver en lo más profundo que no mentía. Me estaba diciendo la verdad y decidí que eso estaba bien.  Decidí esperar hasta que estuviera preparado para contármelo. Una relación en secreto no es nada malo, ¿no? Dijo que me había metido debajo su piel y la verdad es que él también. Estaba asustada porque yo solo había estado con Troy y sin duda esto no era lo que sentía con él. Esto era mucho más intenso y más… fuerte. Más especial de alguna manera. Supongo que por eso dejé que sucediera lo que sucedió.

Justin me besó. Empezó siendo un beso dulce sin segundas intenciones, pero diría que yo fui la que decidió hacerlo más intenso. Al principio nuestros labios se movían sin prisa pero sin pausa, ahora nuestras lenguas danzaban con fuerza saboreando el uno al otro. Sin separarme de él lo llevé hasta el borde de mi cama. La parte de atrás de mis rodillas chocaron con el colchón y yo me caí encima llevando conmigo a Justin. 

Rompimos el contacto de nuestros labios y aproveché ese momento para arrastrarme un poco más arriba y así poder estar estirada completamente en la cama. Justin siguió mis pasos sin dejar de mirarme. Cuando mi cabeza tocó la almohada decidió que ya había esperado lo suficiente y su boca volvió a atacar la mía. 

Cuando se separaba de mí no podía evitar gruñir por la decepción pero él empezaba a besarme el cuello, los hombros y yo sentía placer. Con su ayuda me quité la camiseta y luego se la quitó él. Nuestros pechos estarían en contacto si no fuera por mi sujetador, prenda de la cual nos deshicimos enseguida. Ahora estábamos piel contra piel, era increíble. Poco a poco Justin bajó sus labios por mi cuerpo hasta llegar a mis pechos. Mirándome tomó uno de ellos en su boca y el placer que sentía se intensificó aún más. Después de estar jugando un rato con uno de mis pechos se fue a por el siguiente y la verdad es que no sabía cómo esto podía ser mejor. Nos quitamos nuestros pantalones mientras nos besábamos y cuando Justin puso sus manos por debajo del elástico de mis bragas para bajarlas mis reflejos me hicieron pararlo, lo cual ocasionó una mirada confundida.

- Esto… yo… - no sabía cómo decirlo, estaba muerta de vergüenza – yo nunca he hecho esto antes Justin – mis palabras lo dejaron como en shock.
- ¿Eres virgen? – en su rostro aún se veía la estupefacción.
- Sí.
- ¿Cómo coño es posible? No te ofendas preciosa, pero estás buenísima. ¿Nunca ha habido nadie especial? – sin duda él no entendía como podía seguir siendo virgen, cosa que me gustó.
- Lo hubo pero no pasamos de la primera base, ya sabes, tocamientos por encima la ropa. No me sentía preparada.
- ¿Y te sientes preparada conmigo? – asentí – Gabriella, llevamos 4 días saliendo. 4 días y me vas a entregar algo tan preciado como tu inocencia. No puedo hacerlo - ¿Qué? Oh no, no, no. ¿Cómo qué no puede hacerlo? Estoy tan excitadísima que me duelen los pechos y parece que me haya meado encima. Se lo dije para que no se llevara una sorpresa, no para que parara. Sí, iba a ser mi primero. Y sí, llevábamos solo 4 días saliendo pero jamás me había sentido así con nadie. Ni durante los años que estuve con Troy se me pasó por la mente hacer esto como se me había pasado con Justin.
- Justin, quiero hacerlo – él negó con la cabeza – por favor, lo quiero. Te necesito. Te deseo. Jamás había deseado a nadie como te deseo a ti, por eso quiero que continuemos con esto. De verdad que lo necesito Justin. Por favor – me miró por un buen rato. Mi excitación estaba empezando a ser menos intensa hasta que sin previo aviso se me lanzó encima y me besó con fuerza.
- Tal vez me voy a arrepentir de hacerte esto más tarde, pero yo también te necesito preciosa. Te necesito tanto que duele aunque creo que esto te va a doler más a ti. Nunca he desvirgado a ninguna chica Gabriella, se tanto sobre eso como tú. Si… si te duele, si te hago daño solo dímelo y pararé ¿de acuerdo? Iré despacio tú solo dime que pare si te duele demasiado.

Asentí y después de besarme de nuevo su boca fue descendiendo por mi cuerpo. Volvió a colocar sus manos debajo del elástico de mis bragas y me miró como pidiéndome permiso. Asentí cerrando los ojos. Él suavemente me deslizó las bragas y me las quitó. Me abrió las piernas y confundida al no sentir su peso sobre mí, abrí los ojos. Su cabeza se encontraba entre mis piernas y estaba segura de lo que venía a continuación. Nunca me habían practicado sexo oral y anhelaba saber que se sentía. En cuanto los labios de Justin estuvieron en mi zona más sensible no pude evitar dejar ir un suspiro de satisfacción. Empezó a besar toda la zona y luego se puso a jugar con su lengua. Madre mía, había oído sobre el placer que esto causaba pero no creía que fuera algo tan bueno. Lo era. Sentí como mi cuerpo no podía aguantar más. Sentí como estaba a punto de tener mi orgasmo y Justin seguía entre mis piernas. Quería avisarle pero ninguna palabra salía de mi boca. Al final pasó lo inevitable, tuve mi primer orgasmo y cuando mi cuerpo se calmó vi a Justin encima de mí relamiéndose los labios.

- Dulces besos, dulce sabor. Eres tan dulce Gabriella. Mi dulce y preciosa chica – dijo como si fuera una reverencia.

Yo no podía ni hablar. Lo que acababa de sentir era irreal y estaba un poco fascinada por el hecho de que Justin no se apartó cuando me vine. Me excitó. Sin perder tiempo me besó y pude saborearme. Si, era dulce. Ahora tenía ganas de saborearle a él así que cuando mis manos se dirigieron a su entrepierna él las paró descubriendo mis intenciones.

- Lo siento preciosa, pero esto se trata de ti. No de mí. Necesitas estar lista, necesitas estar relajada. Te mentiría si dijera que no quiero sentir tu toque, tus labios ahí. Pero ahora no es el momento. Nos quedan muchos otros días por delante.

<<Nos quedan muchos otros días>>. Dios, esas simples palabras me excitaron aún más de lo que ya estaba. Casi ni me di cuenta cuando Justin se quitó sus bóxers y se colocó un preservativo. Me besó y aunque rompió el beso no apartó sus labios.

- Quiero que me avises si te hago mucho daño. No te lo calles Gabriella, o me enfadaré.

Asentí, no podía hablar. Estaba perdida entre tanta excitación. No vi como intentaba introducir su amigo en mi pero lo sentí. Diablos si lo sentí. Justin estaba haciendo un gran esfuerzo para que entrara. Pese a la situación una pequeña risa surgió de mi debido a las maldiciones de Justin.

- No te rías de mi preciosa. Estás tan jodidamente apretada que me cuesta demasiado.

Pero al final lo hizo, lo consiguió. Cuando consiguió que la punta entrara embistió de golpe y sin previo aviso. Dolió. Mi grado de excitación bajo considerablemente para dejar paso al dolor. No quería llorar así que para evitarlo solo fruncí la cara. Note como Justin me acariciaba dulcemente intentando relajarme.

- Shh… lo siento. Una vez oí que es mejor introducirla de golpe y luego dejar que tu cuerpo se acostumbre a ella. ¿Dolió mucho? – negué con la cabeza. En realidad sí que lo hizo pero tenía miedo a que decidiera parar.


Esperó un rato y luego empezó a bombear. Demonios, ahora el dolor era menos intenso y mi excitación volvía a su posición. Rodeé a Justin con mis piernas y mis manos arañaron su espalda. Justin no paraba de bombear y de besarme en todos los rincones de mi cara hasta que ya no pude más. Llegué al máximo nivel y exploté seguida de Justin. Ambos nos derrumbamos uno encima del otro, cansados y sudorosos. Fue… espectacular.



TWITTER (pide follow back)
FACEBOOK (este facebook será un elemento importante de la novela en un futuro)

Comparte la novela con otras Beliebers. En diferentes blogs y redes sociales. Hagamos que "My Criminal" sea algo grande. ¿Aceptáis el reto? Gracias por leerla :)