Había perdido la
cuenta de los días que llevaba encerrada en ese lugar. Cuando me desperté
después de esa primera tortura me encontré con que alguien me había vendado los
muslos y los había intentado curar aunque no muy bien. Pensé por un segundo que
tal vez ese hombre no era tan malo como parecía. ¿Por qué no puedo parar de
confiar en la gente?
Cuando volvió me
confirmó que <<solo lo he hecho porque no quiero que mueras desangrada.
El objetivo es hacer sufrir a McCann>>. Desde entonces dejaba pasar unas
horas antes de torturarme un poquito más.
Me dolía todo el
cuerpo. Era consciente de que si no me hacía algo más fuerte era para mantenerme
con vida hasta que venga Justin, pero empezaba a dudar que viniese algún día.
Estoy segura que me está buscando pero ¿cómo me va a encontrar? Y con este
dolor… sinceramente prefiero que me mate antes de que siga haciéndome esas
pequeñas heridas, porque serán pequeñas pero duelen. Duelen mucho.
- Parece que tu
novio está tardando más de lo que debería.
- ¿A qué te
refieres? ¿Es qué habíais calculado cuando iba a venir? – dije con el poco
sentido del humor que me quedaba.
- Por supuesto que
no est*upida. Pero la persona que nos facilitó que te cogiéramos ya debería
haberlo conducido hasta aquí. Eso era lo planeado - ¿Sería que Faith se había
olvidado de esa parte del plan? – Oh, mira… hablando del rey de roma… - me miró
antes de atender la llamada - ¿Dónde coj*ones estás? … Sí, ella sigue aquí y
viva. No tengo tan poco autocontrol. … El jefe se está impacientando así que trae
a McCann ahora. … Está bien, aquí estaremos – y cortó.
- ¿Qué ha pasado?
- Cállate zo*rra.
¿A ti que te importa?
- Oh bueno, resulta
que habéis acordado cuando me vas a matar. Si no es mucho pedir, me gustaría
saber cuántas horas me quedan de vida.
- Chica lista y
guerrera… lástima que debas morir. Me acaban de decir que tu novio está al
caer. Solo nos queda esperar – se sentó en el suelo apoyado contra la pared y
se puso las manos detrás de la cabeza para tener más comodidad.
- ¿Cuántos días
llevo aquí?
- ¿Qué es esto? ¿Tú
último discurso antes de palmarla? – Rió él – llevamos en este sitio 6 días y 5
noches aunque supongo que el hecho de que las ventanas estén con las persianas
bajadas te haya confundido. ¿Cierto?
- Sí, no es muy
fácil saber cuántos días han pasado si siempre estás en la oscuridad y no
tienes un reloj a mano – él soltó una carcajada – Y a todo esto ¿cómo te
llamas?
- Big Arch.
- Encantada de
conocerte Big Arch, lástima que no podamos cultivar una amistad ya que me vas a
matar pronto – él volvió a reír. En fin, como mínimo estoy haciendo que alguien
tenga un día mejor.
- ¿Sabes zo*rrita?
Si no tuviera que matarte realmente me gustaría conocerte más. Al principio me
parecías una niñita de papá, mimada y consentida. Pero después de todos estos
días… - paró y silbó – has aguantado el dolor mejor que muchos id*iotas que
conozco, te has quejado bien poco y tienes un gran sentido del humor que nada
ha podido quitarte. A demás he podido ver que eres apasionada, toda una fiera…
estar en la cama contigo deba ser el paraíso – maldijo de repente – McCann ha
tenido mucha suerte al encontrarte. Ahora realmente sé por qué te ha mantenido
a su lado pequeña ram*era.
Me reí sin ganas
y cerré los ojos. No tenía sueño pero esperaba que eso le hiciera ver que no tengo
intención de continuar hablando.
En cuanto Justin
llegara mi vida acababa. En estos momentos tengo sentimientos encontrados…
quiero ver a Justin, realmente quiero verlo. Pero solo lo podrá ver durante
unos segundos antes de que… ¿Cómo se llamaba? Big Arch me mate con esa pistola
que pretende esconder. ¿Para qué narices la esconde? Ya la he visto y además, después
de estos 6 días nada podría ser peor. Bueno sí, la muerte, pero creo que de
alguna manera y me he hecho la idea de que este es mi final.
Debió pasar un
par de horas antes de sentir alboroto. Abrí los ojos de golpe y pude ver a Big
Arch hablando por teléfono en un tono muy bajito. Cuando colgó se giró y
mientras me miraba mostró una sonrisa realmente aterradora.
- A llegado la hora
ram*era, toca matarte. Así que ¿por qué no te levantas y vienes hacia mí para
ahorrarnos una pelea? ¿Eh? – y yo obedecí. ¿Por qué no lo iba a hacer?
Cuando estuve lo
suficientemente cerca de él, me agarró del brazo e hizo que mi espalda y su
torso hicieran contacto. A la vez pasó su brazo izquierdo por mi cuello y con
la mano derecha apuntaba su pistola a mi sien.
- Un poco típica
esta pose, ¿no? – él volvió a reír.
- Lo sé, pero es la
mejor. Con mi brazo te tengo completamente controlada, la pistola está
apuntando en un lugar mortal y si a McCann se le ocurre dispararme, tu cuerpo
me sirve de protección. Es la postura más usada pero también la más lógica. ¿No
crees listilla? – asentí sin poder rebatirle en su afirmación. Pensado así
tiene razón.
Se oyó un fuerte
golpe y de pronto levanté la mirada. Allí en frene se encontraba Justin. En
cuanto nuestras miradas se cruzaron sonrió y yo no pude evitar devolverle la
sonrisa. Luego vi como sus ojos me miraban de arriba abajo y esa sonrisa empezó
a desaparecer para convertirse en una expresión sería y un ceño fruncido. Sabía
lo que estaba viendo. Estaba llena de vendas, sangre seca, tiritas y moratones.
- ¿Qué mie*rdas le
has hecho Big Arch? ¡RESPONDE!
- Solo estuvimos
jugando un poco McCann. No te sulfures – dijo este mientras apretaba aún más el
cañón de la pistola en mi sien – dime, ¿Quieres ver a tu novia morir de manera
dolorosa o rápida?
- Quiero verte
morir a ti de la peor manera posible – Big Arch rió. Yo solo estaba ahí, sin
poder hacer nada mientras contemplaba su intercambio de palabras.
- Sí… tú y yo
todavía tenemos asuntos que resolver pero por el momento empezaremos matando a
esta preciosidad de aquí.
- Como le toques un
pelo te mato y no bromeo – Big Arch volvió a reír a la vez que cogía uno de mis
mechones de cabello entre sus dedos.
- ¿Ves McCann? Le
estoy tocando el pelo y sigo vivo. ¿Por qué? – Cuando reía sentía como su
cuerpo vibraba – prepárate para verla morir.
Bajó la mirada
hacía mí y yo cerré los ojos consciente de lo que iba a pasar. De pronto ya no
lo sentí más, ya no sentía el cuerpo de Big Arch tocando el mío. ¿Ya está?
¿Estoy muerta? Pues vaya, yo creía que dolería más. Esperaba oír el sonido del
disparo y luego ver una luz al final de un túnel, y ver toda mi vida pasar por
delante de mis ojos. Pero nada. Solo sentía que mi cuerpo estaba en contacto
con algo frío.
- ¿Gabriella?
Gabriella no me hagas esto de nuevo que con el accidente de coche ya tuve
suficiente - ¿Justin? Espera… ¿es qué él ha muerto también?
Abrí mis ojos
rogando a Dios que no fuera cierto, que Justin no hubiera muerto como yo. Pero
cuando vi su cara enfrente de la mía se
veía tan… vivo. Le acaricié y él me besó. Bueno… no sé si estaba en el cielo o
el infierno pero sin duda esto parecía lo primero.
- Me has dado un
susto de muerte preciosa. Pensé por un momento que el cabr*ón ese te había
hecho algo serio – ¿Eh?
- ¿No estoy muerta?
– susurré.
- No, por supuesto
que no preciosa. Gracias a Dios que estás viva porque de otra manera no sé cómo
habría sobrevivido.
Me di de cuenta
en ese momento que era cierto, estaba viva. Me incorporé y miré a mí alrededor
asombrándome de lo que veía. A un lado estaban Faith y Twizzy con Big Arch.
Parecía que Faith lo estaba reteniendo
mientras Twizzy le estaba dando una paliza.
Miré hacia la
puerta y vi a Troy mirando toda la escena con espanto y sorpresa. ¡¿Troy?!
- ¿Qué hace él
aquí? – le pregunté a Justin a la vez que le señalaba.
- Está bien
Gabriella, todo está bien. Él me ayudo a encontrarte, está conmigo – me besó en
la frente para luego girarse hacía Troy – Bolton, ¿puedes llevártela? Yo debo
de ocuparme de unas cuantas cosas aquí – estaba seguro que con eso se refería a
Big Arch.
- Eh… ¿Yo? Sí,
claro. Yo la cuido.
Con la ayuda de
Justin me levanté pero de pronto recordé lo del traidor y miré a Faith. Debía
poner a Justin sobre aviso.
- Justin, escúchame
porque esto es importante.
- Luego me lo
explicas Gabriella, ¿sí? Ahora he de ocuparme de
- Sí, lo sé.
Quieres ocuparte de Big Arch pero mientras hemos estado aquí me ha contado
cosas que deberías saber – como vi que no me iba a interrumpir seguí hablando –
él mismo me dijo que logró secuestrarme gracias a alguien de tu entorno que te
ha traicionado. Y también me ha dicho que esa persona ha sido la encargada de
conducirte hasta aquí. Y a su vez estuvo hablando de Faith así que
- ¿Estás intentando
decir que Faith te ha vendido? ¿Qué ella me ha traicionado? – Asentí –
Gabriella, eso no puede ser. Seguro que solo ha querido meterte mierda en tu
cabeza.
- No Justin, hablo
en serio – pero él seguía negando lo que le decía. Genial, ahora confía más en
su ex que en mí.
- Bolton llévatela
ya, debe tener un shock post-traumático – ¿Shock post-traumático? Oh sí Bieber, vas a saber quien es Gabriella Montez una vez estemos a solas. Antes
de irnos Troy se volvió hacia Justin como esperando ordenes – llévala a mi
apartamento. Allí están Taylor y Danforth – después de asentir fui con Troy
hacia el apartamento de Justin y en el coche por fin pude darme cuenta de algo:
esa pesadilla había terminado.
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