Siento mucho el no haber subido más capítulos en este blog, pero como algunos ya sabéis, los estaba subiendo a la vez en "Blogger" y en "Univisón". Lo que ocurre es que "Univisión" es mucho más práctico que "Blogger", así que a partir de ahora si quereis leer la novela tendréis que ir al otro Blog.
Realmente siento las molestias que esto pueda causar. En este link encontraréis la novela a partir del Capítulo 70, pues el último capítulo que puse en "Blogger" fue el Capítulo 69.
CAPITULO 70
.
Busca lo que no encuentres
lunes, 3 de febrero de 2014
jueves, 9 de enero de 2014
CAPITULO 69
- Buenos días preciosa – me saludó Justin nada más entrar en
la cocina.
- Buenos días.
- ¿Cómo has dormido? – me desperecé y vi como Justin se
relamía los labios.
- He dormido como hacía tiempo que no dormía.
Maravillosamente bien.
- Me alegro – me dijo a la vez que me besaba en la mejilla y
me dejaba un plato con tostadas recién hechas, un café con leche y mermelada.
- ¿Sabes? Si todas las mañanas que me despierte aquí van a
ser iguales a estas, firmo donde sea – la carcajada de Justin hizo que yo
también riera – a propósito, Taylor, Chad y Troy me contaron que mis padres no
sabían nada del secuestro. ¿Cómo es posible?
- Digamos que todos han colaborado – seguía sin comprender
nada – Dio la casualidad que los padres de Taylor iban a estar 2 semanas fuera
de la ciudad, así que en cuanto desapareciste la primera persona a la que
recurrí fue a ella. Llamó a Danforth el cual se encontraba con Bolton, así que
ambos vinieron. Y entre los 4 ideamos un plan.
- ¿Así sin más?
- Así sin más.
- ¿Cuál fue el plan? ¿Les contaste algo de lo que haces?
- No. Les conté una mentirijilla. En cuanto desapareciste
supe que todo era cosa de Alien. Estaba convencido de que él se te había
llevado antes de que yo pudiera ir a buscarte así que les dije que el
secuestrador se había puesto en contacto conmigo – no pude evitar que se me
abriera la boca debido a la sorpresa – También les dije que eso confirmaba que
te habían secuestrado pero que prefería no decírselo a tus padres. Ellos se
extrañaron mucho pero soy bueno convenciendo y al final estuvieron de acuerdo
conmigo. Decidimos que les diríamos a tus padres que te quedarías con Taylor
hasta que sus padres volvieran.
- Dudo que mis padres hayan sido tan permisivos – repuse yo.
- Y dudas bien. Al principio no estaban muy convencidos y
quisieron hablar contigo, pero Taylor les dijo que estabas en el baño y que tu
no querías llamarlos pues estabas convencida de que dirían que no. Y se inventó
que esa llamada había sido idea suya y que como estabas en el baño pues no
tenías ni idea de eso – vaya, realmente admiro a Taylor. Yo no hubiera sabido cómo
salir de esa situación – evidentemente como buenos padres que son, todavía no
estaban del todo convencidos. Pero entonces se puso Bolton y la cosa cambió. Te
juro que al ver ese cambio quise partirle la cara pero me estaba ayudando a
encontrarte, me estaba haciendo un favor. Supongo que también nos escuchó a
Danforth y a mí hablar con Taylor mientras Bolton estaba en el teléfono, y
seguramente eso fue lo que les hizo decidirse.
- Eso ya me lo creo más. Si solo tenía la versión de Taylor
iba a ser muy complicado. Siempre han tenido una debilidad por Troy, lo tienen
como al hijo perfecto pese a no estar emparentados. A veces creo que tienen más
confianza con él que conmigo – dije un
poco dolida, porque realmente eso era lo que sentía a veces – si él apoyaba lo
que decía Taylor no habría manera de que fuera mentira y si encima Chad y tú
también podíais corroborarlo pues se lo poníais más fácil.
- Sí, algo así fue lo que pensé pero se nota que tú
realmente conoces a tus padres – dijo bromeando.
- Sí, es lo que tiene haber estado con ellos desde que nací
– la risa de Jusitn cesó y supe que estaba pensando en su familia y nuestra
conversación de ayer - ¿Quieres seguir hablando de ello? Ya sabes que soy la
mejor escuchando.
- No creo que
- Yo sí creo qué – dije cortándole – vamos Justin, ¿no te
sentiste mejor después de explicarme aquello? ¿No se te quitó un peso de
encima? – hundió los hombros y clavó la mirada en el suelo. ¿Eso era bueno o
malo?
- Mi familia era normal, como la tuya. Mis padres tenían
trabajos normales y todo era tranquilo hasta que me metí en líos y acabé en la
cárcel. Yo estaba ajeno a todo, no sabía que pasaba fuera de esas cuatro
paredes. ¿Y sabes? Creí que era el infierno – dijo riendo por lo bajo, aunque
sabía que esa risa no era precisamente positiva – cuando salí y vi como ese
hecho había cambiado las vidas de mis padres quise volver a entrar. Sentí que
en realidad el infierno estaba fuera y no dentro. Mis padres se habían
divorciado y mi padre se había largado pues para él yo ya no era su hijo. Sin
embargo mi madre siguió allí y ella fue quien estuvo a mi lado cuando salí.
Pero mi madre es una mujer débil, no es fuerte y yo sabía que no iba a seguir
mi ritmo de vida por lo que decidí irme también. Eso fue… fue una de las cosas
más duras que he hecho en mi vida – me acerqué y le abracé por la cintura – la cara
de mi madre… Dios, no puedo olvidar el dolor que vi reflejado en sus ojos. Pese
a ello nunca me ha guardado rencor y como ya te dije la última vez que la
visité fue hace 2 años. Ella se comportó como si nada.
- ¿Y tu padre?
- Una vez que se fue no quise saber nada más de él. Y no
porque para él yo estuviese muerto, sino porque destrozó a mi madre. Creo que
la marcha de mi padre le afectó mucho más que mi entrada en la cárcel. Y un año
después de eso llegó a casa una carta. La abrí y quedé impactado, recuerdo que
diferentes emociones empezaron a recorrer mi cuerpo. Mi padre no había tardado
nada en encontrar otra mujer, y ella fue la que envió la carta avisándome de
que iba a tener una hermana – miré su rostro y sus ojos empezaban a aguarse –
iba a tener una hermana, una cosita pequeña a la que proteger. Me sentí la persona
más feliz del mundo, pero eso duró bien poco. Mi padre no quería saber nada de
mí así que no me dejaría ver a mi hermanita, y estaba convencido que su nueva
novia había enviado la carta a escondidas. Y también había el problema de mi
vida… no podía dejar que alguien del negocio se enterara que iba a tener una
hermana porque le podría pasar como te ha pasado a ti. Podría haberla perdido y
hubiera sido mi culpa – se hizo el silencio. Tenía mi cara enterrada en su
torso pero sabía que estaba cogiendo fuerzas para continuar y no derramar ni
una lágrima – Así que decidí que no podía perderme su crecimiento, debía verla.
Por cosa del destino me encontraba en la ciudad donde la novia de mi padre
había dado a luz tan solo un día antes. Así que me colé en el hospital para
poder verla. Era cierto que no sabía que nombre le iban a poner, pero ese “Bieber”
detrás del nombre “Jazmin” dejaba claro
quien era mi hermanita. Casi dos años después volvió a ocurrir otro milagro
como ese pero esta vez fue un niño, no una niña. Jaxon Bieber. Y también pude
verle en el hospital, pues después de Jazmin decidí tener un poco de contacto
con la novia de mi padre y ella me avisó del parto y de todo lo demás. Desde
entonces ellos son dos de las cosas más importantes de mi vida, junto con mi madre
y contigo – sus labios buscaron los míos y se encontraron.
Sabía que esa no era toda la historia completa, faltaban
detalles pero no me importaba. Finalmente Justin se había abierto a mí. Me
había contado cosas de su familia, cosas personales y pude saber como se siente
respecto a ello. Con mis besos y mis caricias intentaba transmitirle todo mi
apoyo. Intentaba hacerle saber que estaba aquí, con él. Que no estaba solo y
que comprendía su dolor.
Una cosa llevó a la otra y de pronto me encontré encima de
su cama en ropa interior. Justin jugó con el elástico de mis bragas mientras
arrasaba mis labios. Mis manos no paraban de subir y bajar por su espalda hasta
quedarse enredadas en su cabello. Con manos hábiles me desató el sujetador y
empezó a acariciar mis pechos sin ningún tipo de tela por en medio. Intenté
bajarle los calzoncillos pero me quedé a medio camino. Eso provocó que ambos riéramos
y Justin acabo de quitárselos mientras yo me quité mis bragas.
Piel contra piel, era una sensación hermosa. Estábamos compartiéndolo
todo. Éramos uno. Sabía que él me necesitaba en ese momento más que nunca,
sabía que yo podía curarle un poco las heridas. Así que rodeándole con mis
piernas me dejé llevar por la pasión.
miércoles, 8 de enero de 2014
CAPITULO 68
- Como que… ¿qué? ¿Twizzy es el traidor? – Justin asintió -
¿Por qué? Es decir… ¿lo ha confesado así sin más? ¿Qué ha pasado?
- Te propongo un trato, ¿sí? – esta vez fui yo la que
asintió. Estaba ansiosa por saber qué había pasado con Twizzy – te lo cuento si
tu luego me cuentas por lo que has pasado estos días. ¿Trato hecho?
- Trato hecho – sonrió y empezó a explicarlo todo.
- Como bien sabes, antes de irte soltaste la bomba de que
alguien me había traicionado. No sé si lo hiciste inconscientemente o qué pero
eso lo dijiste en voz alta, luego me susurraste que Faith era la traidora – sí,
eso era cierto – así que Twizzy solo oyó la parte en la que tu confirmabas que
había un traidor pero no oyó que creías que era Faith. Se asustó y como vio que
susurrábamos pensó que me habías dado su nombre. Así que él solito lo confesó
buscando mi perdón - ¡Oh Dios! Un sentimiento de tristeza me empezó a embargar
ante mis nuevos pensamientos.
- ¿Twizzy está…? – no podía decirlo, no podía continuar. Sí,
nos había traicionado pero le había acabado cogiendo cariño.
- Twizzy está en su casa seguramente durmiendo la mona,
aunque no sé si a ese cuchitril se le puede llamar casa – suspiré de alivio -
¿Creías que lo había matado? – Asentí sin poder decir palabra – me ha jod*ido
su traición, pero es uno de los pocos amigos que tengo. Es como si hubiera un
marcador: Traición 1, Amistad 100 ¿Entiendes?
- Sí. Valoras más todos estos años que ha pasado a tu lado
apoyándote y entregándote su lealtad que el hecho de que te haya traicionado en
una ocasión, ¿verdad?
-Veo que me empiezas a conocer – dijo riendo – sí, yo no lo
hubiera podido expresar mejor. Eso sí, también le he dejado claro que si vuelve
a hacer algo así no volverá a tener mi perdón.
- Me parece justo.
- Y ahora diosa de la justicia, es tu turno de explicarlo
todo. Punto por punto y no te dejes nada pues no pienso interrumpirte – me
acomodé mejor en la cama
No tenía opción. Habíamos hecho un trato así que empecé a
relatarle todo. Desde cuando estaba esperándole a él y me secuestraron hasta
cuando me rescataron.
- Así que Big Arch solo estaba allí esperando a que llegaras
para matarme delante de ti, pero no contó en que traerías a más personas a
parte de su soplón – Las manos de Justin eran puños y podía ver sus nudillos
blancos debido a la fuerza con que los estaba cerrando – pero todo ha pasado.
Estoy a salvo, estoy aquí contigo. Juntos. Todo está bien.
- No, no está nada bien Gabriella. ¡Jo*der! Ya van 2. Te han
intentado matar 2 veces y todo por mi pu*ta culpa.
- Oye, fui yo la que decidió seguir con eso y la que aceptó
todas las consecuencias que traería consigo – le recordé.
- Me da igual Gabriella, mi madre me enseñó que no debía
anteponer mi felicidad a la seguridad de alguien allegado a mí.
- Nunca me has hablado de tu familia… - le dije intentando
cambiar de tema, pero creo que lo empeoré.
- No necesitas saber nada de mi familia. No tienen sitio en
mi vida, por lo tanto en la tuya tampoco – eso dolía, dolía y mucho.
- ¿Ni siquiera me vas a decir si tus padres siguen vivos?
Nunca me has contado nada. ¿Tienes hermanos?
- Sí – dijo Justin en un tono bajo. ¡¿Finalmente estaba
hablando de su familia?! – mis padres siguen vivos y tengo 2 hermanos por parte
de padre. Él rehízo su vida después de… - tomó aire como si le costará
continuar – el que me metieran en la cárcel hizo de sus vidas un jo*dido
infierno. Mis padres se separaron y mi padre empezó una nueva vida de la cual
han salido dos hermosos diablillos – eso último lo dijo con una sonrisa en sus
labios.
- ¿Cuándo fue la última vez que los vistes?
- ¿A quién? ¿A mis hermanos?
- A… todos. Tus padres y tus hermanos.
- La última vez que vi a mi madre fue hace 2 años y la
última vez que vi a mis hermanos fue cuando nacieron. Me colé en el hospital
pues desde mi paso por la cárcel no he vuelto a tener contacto con mi padre.
Desde entonces, y aunque suene patético, he espiado a mis hermanos de vez en
cuando – mi sorpresa debía ser palpable en mi cara ya que rió – sí, si alguien
se ha dado cuenta de ello debe creer que soy un maldito pederasta o algo así.
Yo solo… necesito saber que están bien. Necesito verlos crecer de alguna
manera.
- ¿Tu madre también está enfadada contigo al igual que tu
padre?
- Ya está Gabriella. Nunca hablo de mi familia, jamás.
Siéntete afortunada de saber algo sobre ellos porque eso es lo único que te voy
a contar. Así que ahora acuéstate de nuevo y duerme, que después de lo que ese
hijo de pu*ta te hizo estoy seguro que debes recuperar muchas horas de sueño –
tenía razón, estaba realmente cansada y no tenía ni pizca de hambre. Cerrando
los ojos decidí que mañana intentaría sonsacarle algo más.
lunes, 6 de enero de 2014
CAPITULO 67
- ¡Gracias a Dios
qué estás bien! – exclamó Taylor en
cuanto entré junto a Troy en el apartamento de Justin.
- Taylor… me gusta
que me abraces pero estoy un poco magullada
– en cuanto se fijó mejor en mis heridas dejó de abrazarme.
- Bienvenida de
nuevo Gabriella – dijo Chad mientras pasaba uno de sus brazos por mi hombro y
me apretaba en su costado.
- ¿Qué hacéis todos
aquí? Es decir… bueno, no os esperaba ver a ninguno de los 3 involucrados en
esto.
- Bieber nos avisó
– dijo Troy – necesitaba ayuda y no tuvo más remedio que explicarnos lo qué
estaba pasando – me quedé en shock. ¡¿Justin les ha explicado todo?! No creo,
Justin no es de los que confían a ciegas en alguien…
- ¿Y mis padres? Me
parece raro que mi padre no hubiera movilizado a todos los agentes de
Alburquerque solo para encontrarme.
- Bueno, la verdad
es que… - empezó Taylor pero no terminó, así que con solo mirarla le hice
entender que continuara – Justin nos pidió ayuda precisamente por ese motivo.
No quería que tus padres se enteraran.
- Espera un
momento, ¿me estás diciendo que mis padres no saben que me han tenido
secuestrada durante 6 días? – Taylor asintió y yo estaba flipando. ¿Cómo
demonios habrían logrado que mis padres no se enteraran de nada?
- Bieber me acaba
de enviar un mensaje, dice que te llevemos a su habitación para que te asees y
descanses - ¿desde cuando Troy y Justin se mensajeaban? Dos… ¿Pero qué había
ocurrido mientras yo he estado fuera? Parece que el mundo se haya puesto del
revés – esto… ¿Dónde está su habitación? – suspiré con resignación.
- Entonces supongo
que no me vais a explicar nada de todo esto, ¿verdad? – todos negaron y sin
ayuda de nadie fui hacía la habitación de Justin.
Recuerdo la última
vez que estuve aquí… Justin y yo estábamos en medio de una pasión desenfrenada
y eso solo fue unos minutos antes de que un coche me atropellara. Estábamos en
la mismísima gloria hasta que Faith apareció y nos arruinó el momento. Desde el
accidente no había vuelto a este apartamento por orden de mis padres pero
tampoco había pasado tanto tiempo, no me sorprendí al encontrármelo exactamente
igual.
Faith… esa
traidora. ¿Por qué no me creyó Justin? <<Debe tener un shock
post-traumático>> le dijo a Troy. ¿Pero qué se cree? Esa… víbora lo tiene
comiendo de su mano. Oh no, la pobre de Faith no es una traidora porque fue mi
novia hace unos años. ¡Já! ¿Solo por eso no puede ser una traidora? Justin fue
quien la dejó, es obvio que está resentida y lo quiere pagar conmigo. Con su
rival pues soy mujer, sé perfectamente como mira a Justin. Creo que voy a tener
que dejarle claro quién es la chica de Justin y quien no…
Después de una
relajante ducha caí redonda en la cama. Era agradable poder dormir en un lugar
cómodo sin que te hayan clavado un cuchillo antes.
¿Qué hora era? Unos
labios me estaban recorriendo la nuca para luego bajar pos mis hombros y mi espalda.
Suspiré relajada. Esos simples besos eran suficientes para reconocer de quien
eran los labios.
- Despierta
preciosa – susurró Justin.
- ¿Qué hora es? –
pregunté a la vez que me daba la vuelta y me desperezaba como un gatito.
- Hora de cenar.
- ¡¿De cenar?! –
dije asombrada - pero si hace un momento era hora de comer.
- Bueno, así sería
si no hubieras dormido 7 horas. Y ahora tú y yo pediremos pizza o comida china
y mientras cenemos en el sofá me explicaras todo. Y recalco lo de todo – dijo Justin
– detalle por detalle Gabriella. Quiero saber qué ha pasado exactamente y de
qué has hablado con Big Arch.
- ¿Dónde… donde
está Big Arch ahora?
- No debes
preocuparte por él. Twizzy me ayudó a convencerle para que no se volviera a acercar a ninguno de
nosotros.
- ¿Convencerle? ¿No
pretenderás que me crea eso? – le acusé a lo que él solo rió. Genial, con esa
risa me había confesado que lo habían eliminado si se le puede llamar así.
Y yo no sabía cómo sentirme al respecto.
- Ahora háblame
sobre el tiempo que estuviste con él.
- No, no te pienso
decir nada hasta que no abras los ojos – Justin se vio confundido.
- ¿Abrir los ojos
con qué?
- Faith. Ella fue
la que me puso en la boca del lobo. Big Arch me pudo secuestrar porque ella le
ayudó – acusé.
- Gabriella te
estás equivocando, Faith no ha hecho nada de eso.
- Qué sí, te lo
digo yo. Lo estuve hablando con Big Arch.
- ¿Dijo Big Arch
que Faith le había ayudado? – aunque el recuerdo estaba un poco borroso me acordaba
perfectamente de la conversación.
- Bueno… no – dije ruborizándome
– él simplemente estaba diciendo que alguien en quien confías te había
traicionado y le había ayudado a secuestrarme, y justo después de decir eso
empezó a hablar de Faith. Es obvio, ¿no?
- No lo es porque
Faith no ha sido.
- ¿Y cómo lo sabes?
Hace años que no os veis, la dejaste despechada. Y no me sorprende, no sabría
que hacer sin ti. Está clarísimo que ha sido ella, y eso si no contamos que Big
Arch la conoce.
- Ha sido Twizzy.
- Y además desde
que llegó me desprecia. Siempre intenta que… un momento. ¿Qué has dicho? – no
estaba segura si lo había escuchado bien.
- Faith no me ha
traicionado, ha sido Twizzy. Él mismo me lo ha confesado.
domingo, 5 de enero de 2014
CAPITULO 66
Había perdido la
cuenta de los días que llevaba encerrada en ese lugar. Cuando me desperté
después de esa primera tortura me encontré con que alguien me había vendado los
muslos y los había intentado curar aunque no muy bien. Pensé por un segundo que
tal vez ese hombre no era tan malo como parecía. ¿Por qué no puedo parar de
confiar en la gente?
Cuando volvió me
confirmó que <<solo lo he hecho porque no quiero que mueras desangrada.
El objetivo es hacer sufrir a McCann>>. Desde entonces dejaba pasar unas
horas antes de torturarme un poquito más.
Me dolía todo el
cuerpo. Era consciente de que si no me hacía algo más fuerte era para mantenerme
con vida hasta que venga Justin, pero empezaba a dudar que viniese algún día.
Estoy segura que me está buscando pero ¿cómo me va a encontrar? Y con este
dolor… sinceramente prefiero que me mate antes de que siga haciéndome esas
pequeñas heridas, porque serán pequeñas pero duelen. Duelen mucho.
- Parece que tu
novio está tardando más de lo que debería.
- ¿A qué te
refieres? ¿Es qué habíais calculado cuando iba a venir? – dije con el poco
sentido del humor que me quedaba.
- Por supuesto que
no est*upida. Pero la persona que nos facilitó que te cogiéramos ya debería
haberlo conducido hasta aquí. Eso era lo planeado - ¿Sería que Faith se había
olvidado de esa parte del plan? – Oh, mira… hablando del rey de roma… - me miró
antes de atender la llamada - ¿Dónde coj*ones estás? … Sí, ella sigue aquí y
viva. No tengo tan poco autocontrol. … El jefe se está impacientando así que trae
a McCann ahora. … Está bien, aquí estaremos – y cortó.
- ¿Qué ha pasado?
- Cállate zo*rra.
¿A ti que te importa?
- Oh bueno, resulta
que habéis acordado cuando me vas a matar. Si no es mucho pedir, me gustaría
saber cuántas horas me quedan de vida.
- Chica lista y
guerrera… lástima que debas morir. Me acaban de decir que tu novio está al
caer. Solo nos queda esperar – se sentó en el suelo apoyado contra la pared y
se puso las manos detrás de la cabeza para tener más comodidad.
- ¿Cuántos días
llevo aquí?
- ¿Qué es esto? ¿Tú
último discurso antes de palmarla? – Rió él – llevamos en este sitio 6 días y 5
noches aunque supongo que el hecho de que las ventanas estén con las persianas
bajadas te haya confundido. ¿Cierto?
- Sí, no es muy
fácil saber cuántos días han pasado si siempre estás en la oscuridad y no
tienes un reloj a mano – él soltó una carcajada – Y a todo esto ¿cómo te
llamas?
- Big Arch.
- Encantada de
conocerte Big Arch, lástima que no podamos cultivar una amistad ya que me vas a
matar pronto – él volvió a reír. En fin, como mínimo estoy haciendo que alguien
tenga un día mejor.
- ¿Sabes zo*rrita?
Si no tuviera que matarte realmente me gustaría conocerte más. Al principio me
parecías una niñita de papá, mimada y consentida. Pero después de todos estos
días… - paró y silbó – has aguantado el dolor mejor que muchos id*iotas que
conozco, te has quejado bien poco y tienes un gran sentido del humor que nada
ha podido quitarte. A demás he podido ver que eres apasionada, toda una fiera…
estar en la cama contigo deba ser el paraíso – maldijo de repente – McCann ha
tenido mucha suerte al encontrarte. Ahora realmente sé por qué te ha mantenido
a su lado pequeña ram*era.
Me reí sin ganas
y cerré los ojos. No tenía sueño pero esperaba que eso le hiciera ver que no tengo
intención de continuar hablando.
En cuanto Justin
llegara mi vida acababa. En estos momentos tengo sentimientos encontrados…
quiero ver a Justin, realmente quiero verlo. Pero solo lo podrá ver durante
unos segundos antes de que… ¿Cómo se llamaba? Big Arch me mate con esa pistola
que pretende esconder. ¿Para qué narices la esconde? Ya la he visto y además, después
de estos 6 días nada podría ser peor. Bueno sí, la muerte, pero creo que de
alguna manera y me he hecho la idea de que este es mi final.
Debió pasar un
par de horas antes de sentir alboroto. Abrí los ojos de golpe y pude ver a Big
Arch hablando por teléfono en un tono muy bajito. Cuando colgó se giró y
mientras me miraba mostró una sonrisa realmente aterradora.
- A llegado la hora
ram*era, toca matarte. Así que ¿por qué no te levantas y vienes hacia mí para
ahorrarnos una pelea? ¿Eh? – y yo obedecí. ¿Por qué no lo iba a hacer?
Cuando estuve lo
suficientemente cerca de él, me agarró del brazo e hizo que mi espalda y su
torso hicieran contacto. A la vez pasó su brazo izquierdo por mi cuello y con
la mano derecha apuntaba su pistola a mi sien.
- Un poco típica
esta pose, ¿no? – él volvió a reír.
- Lo sé, pero es la
mejor. Con mi brazo te tengo completamente controlada, la pistola está
apuntando en un lugar mortal y si a McCann se le ocurre dispararme, tu cuerpo
me sirve de protección. Es la postura más usada pero también la más lógica. ¿No
crees listilla? – asentí sin poder rebatirle en su afirmación. Pensado así
tiene razón.
Se oyó un fuerte
golpe y de pronto levanté la mirada. Allí en frene se encontraba Justin. En
cuanto nuestras miradas se cruzaron sonrió y yo no pude evitar devolverle la
sonrisa. Luego vi como sus ojos me miraban de arriba abajo y esa sonrisa empezó
a desaparecer para convertirse en una expresión sería y un ceño fruncido. Sabía
lo que estaba viendo. Estaba llena de vendas, sangre seca, tiritas y moratones.
- ¿Qué mie*rdas le
has hecho Big Arch? ¡RESPONDE!
- Solo estuvimos
jugando un poco McCann. No te sulfures – dijo este mientras apretaba aún más el
cañón de la pistola en mi sien – dime, ¿Quieres ver a tu novia morir de manera
dolorosa o rápida?
- Quiero verte
morir a ti de la peor manera posible – Big Arch rió. Yo solo estaba ahí, sin
poder hacer nada mientras contemplaba su intercambio de palabras.
- Sí… tú y yo
todavía tenemos asuntos que resolver pero por el momento empezaremos matando a
esta preciosidad de aquí.
- Como le toques un
pelo te mato y no bromeo – Big Arch volvió a reír a la vez que cogía uno de mis
mechones de cabello entre sus dedos.
- ¿Ves McCann? Le
estoy tocando el pelo y sigo vivo. ¿Por qué? – Cuando reía sentía como su
cuerpo vibraba – prepárate para verla morir.
Bajó la mirada
hacía mí y yo cerré los ojos consciente de lo que iba a pasar. De pronto ya no
lo sentí más, ya no sentía el cuerpo de Big Arch tocando el mío. ¿Ya está?
¿Estoy muerta? Pues vaya, yo creía que dolería más. Esperaba oír el sonido del
disparo y luego ver una luz al final de un túnel, y ver toda mi vida pasar por
delante de mis ojos. Pero nada. Solo sentía que mi cuerpo estaba en contacto
con algo frío.
- ¿Gabriella?
Gabriella no me hagas esto de nuevo que con el accidente de coche ya tuve
suficiente - ¿Justin? Espera… ¿es qué él ha muerto también?
Abrí mis ojos
rogando a Dios que no fuera cierto, que Justin no hubiera muerto como yo. Pero
cuando vi su cara enfrente de la mía se
veía tan… vivo. Le acaricié y él me besó. Bueno… no sé si estaba en el cielo o
el infierno pero sin duda esto parecía lo primero.
- Me has dado un
susto de muerte preciosa. Pensé por un momento que el cabr*ón ese te había
hecho algo serio – ¿Eh?
- ¿No estoy muerta?
– susurré.
- No, por supuesto
que no preciosa. Gracias a Dios que estás viva porque de otra manera no sé cómo
habría sobrevivido.
Me di de cuenta
en ese momento que era cierto, estaba viva. Me incorporé y miré a mí alrededor
asombrándome de lo que veía. A un lado estaban Faith y Twizzy con Big Arch.
Parecía que Faith lo estaba reteniendo
mientras Twizzy le estaba dando una paliza.
Miré hacia la
puerta y vi a Troy mirando toda la escena con espanto y sorpresa. ¡¿Troy?!
- ¿Qué hace él
aquí? – le pregunté a Justin a la vez que le señalaba.
- Está bien
Gabriella, todo está bien. Él me ayudo a encontrarte, está conmigo – me besó en
la frente para luego girarse hacía Troy – Bolton, ¿puedes llevártela? Yo debo
de ocuparme de unas cuantas cosas aquí – estaba seguro que con eso se refería a
Big Arch.
- Eh… ¿Yo? Sí,
claro. Yo la cuido.
Con la ayuda de
Justin me levanté pero de pronto recordé lo del traidor y miré a Faith. Debía
poner a Justin sobre aviso.
- Justin, escúchame
porque esto es importante.
- Luego me lo
explicas Gabriella, ¿sí? Ahora he de ocuparme de
- Sí, lo sé.
Quieres ocuparte de Big Arch pero mientras hemos estado aquí me ha contado
cosas que deberías saber – como vi que no me iba a interrumpir seguí hablando –
él mismo me dijo que logró secuestrarme gracias a alguien de tu entorno que te
ha traicionado. Y también me ha dicho que esa persona ha sido la encargada de
conducirte hasta aquí. Y a su vez estuvo hablando de Faith así que
- ¿Estás intentando
decir que Faith te ha vendido? ¿Qué ella me ha traicionado? – Asentí –
Gabriella, eso no puede ser. Seguro que solo ha querido meterte mierda en tu
cabeza.
- No Justin, hablo
en serio – pero él seguía negando lo que le decía. Genial, ahora confía más en
su ex que en mí.
- Bolton llévatela
ya, debe tener un shock post-traumático – ¿Shock post-traumático? Oh sí Bieber, vas a saber quien es Gabriella Montez una vez estemos a solas. Antes
de irnos Troy se volvió hacia Justin como esperando ordenes – llévala a mi
apartamento. Allí están Taylor y Danforth – después de asentir fui con Troy
hacia el apartamento de Justin y en el coche por fin pude darme cuenta de algo:
esa pesadilla había terminado.
sábado, 4 de enero de 2014
CAPITULO 65
Estaba con Justin
en nuestro campo. Rodábamos sobre la hierba mientras nos besábamos y reíamos.
Se sentía como el paraíso. Solo éramos él y yo, nadie más podía interrumpirnos.
Nosotros y nuestro amor. Ahora sabía que él me amaba tanto como yo le amo a él,
ambos conocíamos los sentimientos del otro. Esta relación había llegado a un
nivel superior pero daba miedo pues no llevábamos tanto tiempo juntos como para
hablar de amor. Pero sucedió, inexplicablemente sucedió. Yo tenía mis teorías y
no me privaba de exponerlas ante Justin. La más fuerte era que en una vida
anterior Justin y yo ya nos conocíamos. Incluso tal vez fuimos pareja y es por
eso que ahora tenemos sentimientos tan fuertes el uno con el otro. Este tipo de
sentimientos no se pueden provocar, salen de manera natural. Es amor puro e
incondicional, estaba segura.
De pronto en ese
idílico sueño empezó a llover. Pero no eran gotitas, no, parecía que
estuviésemos debajo de una cascada. Miré mis ropas y estaban totalmente
mojadas. Miré a Justin y él estaba
completamente seco. ¿Qué demonios? ¿Por qué solo me estaba mojando yo?
Abrí
los ojos y vi que no estaba en el prado, que no llovía, que no estaba con
Justin y lo peor era que tenía una pistola apuntándome. No pude evitar chillar
pues eso era lo último que esperaba encontrarme al abrir los ojos.
- ¡Calla zo*rra!
Como vuelvas a gritar te meto una bala entre esos dos bonitos ojos que tienes.
¿Lo quieres? – negué sin intentar volver a pronunciar sonido alguno. Me había
asustado de verdad y no tenía ninguna intención de que ese hombre cumplirá su
amenaza – está bien. Ahora escucharás bien atentamente y calladita. ¿De acuerdo?
– Asentí – tu novio se está metiendo donde no le llaman. Le avisamos y le
avisamos pero él sigue indagando sin hacernos caso. Incluso le dijimos que tú
podías sufrir daños… ¿Y qué ha hecho el est*úpido? Ignorarnos de nuevo y seguir
con lo suyo – dio una vuelta a mí alrededor, sabía que me estaba desnudando con
la mirada – así que nosotros hemos cumplido la promesa pues nadie juega a este
jugo sin seguir nuestras normas. Y déjame decirte que McCann es un tipo muy
listo, ahora entiendo por qué te conserva pese a saber que podemos matarte
fácilmente. Estás muy buena, a mí tampoco me importaría si te matan o no
mientras pudiese disfrutar de este cuerpo.
- ¡Cállate
malnacido! – le grité sin poder contenerme. Él se abalanzó hacía mí y agarró
mis mejillas con una sola mano haciéndome daño.
- No, no, no, no.
¿Qué te dije? Cierra el pico si no quieres morir antes de poder decirle adiós a
McCann pues seguro que ahora te está buscando como loco. ¿Sabes? Tú novio es
demasiado confiado.
- ¿Qué quieres
decir? – si esa vez le molestó que hablase, no dijo nada y me contestó.
- ¿Cómo crees que
sabía dónde encontrarte? McCann no debería confiar en según quien, pues hay
muchas cosas que pueden tentar a la traición - ¿De qué está hablando? ¿Alguien
ha traicionado a Justin? – y no solo hablo de que confía en personas que tienen
dos caras, también hablo de el hecho que confía en él mismo. Cree que lo tiene
todo bajo control pero ahora ya habrá visto que nosotros siempre vamos un paso
delante de él – volvió a clavar su mirada en mí – mataría por ver la cara de
desesperación en su rostro. Lástima que deseé que él te vea morir en directo,
sino te aseguro que no estarías viva en este momento. Pero el jefe quiere verlo
sufrir. Un tópico, ¿no te parece?
- ¿Quién es tu
jefe? ¿Alien? – volvió a apuntarme con la pistola y la verdad es que eso es
algo muy desagradable.
- Me han ordenado
que te mantenga con vida hasta que McCann te encuentre pero también saben que
no soy muy tolerante. Si te mato no me importará y dudo que le importe al jefe.
Tal vez McCann no te vea morir en directo pero sabrá que has muerto, eso le
dolerá de igual manera. Tal vez menos
pero dolerá - ¡Maldita sea! O sea que estoy muerta, genial. Esto se ponía cada
vez mejor y mejor.
- Pues mátame ya.
¿A qué esperas? – Si me iba a matar prefería ahorrarle a Justin el sufrimiento
de que lo viera con sus propios ojos – aprieta ese maldito gatillo e incrústame
esa bala en mi entrecejo tal y como has dicho que harías.
- Por Dios, ¿en qué
idioma hablas? No entiendo por qué McCann se buscó a alguien totalmente ajena a
nuestro mundo. Te aseguro zorr*ita que ninguno de nosotros diría cosas como
<<incrústame>> o <<entrecejo>>. Mira que hay tías
buenas metidas en esto como Faith, y va el est*úpido y se busca a una niña bien
– comentó con asco. ¿Faith? ¿Este tipo conoce a Faith? Oh Dios mío, Faith debe
ser la que ha traicionado a Justin. Sé que le caigo mal pero si le sigue
gustando Justin no entiendo por qué le haría un daño como este – y no, no te
voy a matar. Me está costando pero estoy logrando controlar mis impulsos. Si me
ofrecí a hacer esto no es solo por cumplir órdenes. Tengo una cuenta pendiente
con McCann y disfrutaré mucho más si sé que él te ve morir en mis manos.
Pagaría por ver eso pero lo veré gratis, que es mucho mejor.
- Me das asco –
dije y le escupí. Él me abofeteó.
- No es algo que
una mujer no me haya dicho con anterioridad, sobre todo cuando las he tenido
que forzar a follar. Primero son unas calientapo*llas y luego se hacen las
santitas. ¿Para qué provocan si no tienen intención de hacer lo que sus gestos
prometen? ¿Qué te parecería probar en primera persona si doy tanto asco como
dices? – cuando vi que se acercaba a mí no dudé en cuáles eran sus intenciones.
Me removí e intenté pegarle de la manera que pude. Grave error. El tipo se sacó
una navaja de algún lugar y con ella apuntó mi cuello – no juegues nenita. Eres
peleona, te desenvolverías bien en esto. Lástima que vayas a morir. No te voy a
tocar… por ahora. Pero sí que te voy a dejar un recuerdo – de pronto noté como
la hoja de la navaja rozaba mi muslo derecho y luego el izquierdo. El dolor
atravesó todo mi cuerpo. Miré hacia abajo y vi mis muslos sangrando a causa de
unos cortes – te quedarán unas marcas preciosas. Lástima que no las vayas a
poder lucir en la piscina el próximo verano porque para entonces ya estarás
muerta – y riendo se fue de la habitación mientras yo me volvía a sentir cada
vez más y más mareada. ¿Sería por la pérdida de sangre? Cerré los ojos y no los
volví a abrir.
jueves, 2 de enero de 2014
CAPITULO 64
- Gabriella no te
olvides que tenemos ensayo después de las clases.
- ¡¿Qué?!
- Gabriella, ¿te
olvidaste? – la expresión de Taylor era totalmente escéptica – no me puedo
creer que Gabriella Montez haya olvidado algo. A ver, la más inteligente de
East High soy yo pero la segunda eres tú. ¿Cómo has podido olvidar el ensayo?
- Lo siento, lo
siento, lo siento. Simplemente lo olvidé – intenté excusarme aunque a mí
también me sorprendió que se me hubiera olvidado – no importa, tampoco tenía
nada importante que hacer después de clases.
- ¿Justin es algo
<<nada importante>>? – dijo con sonrisa burlona.
- ¿Cómo demonios
sabes qué he quedado con él?
- Oh vamos
Gabriella. Soy tu mejor amiga pese a que últimamente no sé si puedo decir eso
pues me tienes abandonada. ¿Y por qué? Porque te pasas todas las santas horas
con él.
- ¿Realmente hago
eso?
- Despierta
Gabriella. Me cae bien Justin pero tienes a tus amigas abandonadas por él.
- Está bien, está
bien. Te aseguro que lo ha hecho sin darme cuenta. Te prometo que a partir de
ahora equilibraré mi tiempo para estar tanto con vosotras como con él.
¿Satisfecha? – su sonrisa demostraba que sí y yo también sonreí. Al pensarlo vi
que tenía razón, desde que empecé con Justin he pasado la mayor parte del
tiempo con él. No es justo.
- Ahora debo ir a
hablar con el director por lo del anuario. Nos vemos en el ensayo – y con eso
se fue rumbo al despacho del director.
- No importa
preciosa, a fin y al cabo el musical apareció en tu vida antes que yo.
- Lo sé pero me
sabe mal tener que dejar nuestros planes para otro día – me acurruqué aún más
en sus brazos.
- Hay muchos más
días por delante, ir a nuestro prado no es nada que no podamos hacer en otra
ocasión – con su mano en mi barbilla hizo que nuestros ojos contactaran – y así
aprovecharé para hacer alguna que otra cosa que tengo pendiente.
- Es decir, aprovecharás
para investigar mi accidente – repuse yo.
- Sí.
- ¿Por qué no lo
dejas? Tanto si fue un accidente como si no fue solo un susto. No te metas en
más líos, Justin. No por mí.
- Sin ti mi vida no
tendría sentido Gabriella. Tú eres mi vida. Sí lo que quieres es que me mantenga
a salvo, debo mantenerte a ti a salvo y eso es lo que voy a hacer. Lo que estoy
haciendo. Si lo del accidente fue premeditado se van a enterar de quien es
Justin Bieber – me besó la frente antes de continuar – y ahora creo que
deberías ir a ese ensayo o me acusaran de haberte secuestrado.
- ¿Qué…? – No pude
terminar ya que oí un carraspeo justo detrás de mí – ahora voy Taylor – dije medio
riendo - ¿nos vemos luego?
- Llámame en cuanto
terminéis y vendré a buscarte – me besó antes de irse y yo fui con Taylor
camino a la sala de actos.
Al entrar
comprobé que estaban casi todos. ¡Qué vergüenza! ¿Me estarían esperando? Pero como
dije estábamos casi todos, no todos.
- ¿Y Troy y Chad? –
le pregunté a Taylor.
- Oh, Chad me dijo
que tenían un asunto pendiente pero que iban a venir solo que más tarde – asentí distraídamente mientras me
ponía a hacer lo que Ryan nos indicaba.
Ryan Evans, el
gemelo bondadoso de Sharpay. Recuerdo que en ese amargo verano de hace un par
de años nos hicimos muy buenos amigos. Nada romántico pero sí que había una
gran amistad y confianza. Después de ese verano, con el tiempo, esa amistad se
fue marchitando pero con este musical vuelve a ir viento en popa. Ryan es un
gran chico con un gran corazón. Es cierto que pese a todo lo que ha tenido que
aguantar de su hermana, aún hoy es un poco su perrito faldero pero le conozco y
sé que lo único que busca es su aprobación. El saber que Sharpay aprueba lo que
hace, sus ideas, su trabajo… y Sharpay sigue sin darse cuenta. A veces me da
pena el pobre Ryan, siempre se esfuerza al máximo y la única persona de la cual
realmente quiere un cumplido no se lo da.
- Vas muy bien
Gabriella, sigue así – me dijo Ryan en ese momento.
- Todo es gracias a
ti coreógrafo – rió y continuó dictando los pasos.
Se puso al frente
de todo y empezó a hacer una corografía en la cual estaban básicamente
implicados nuestros brazos.
- Brazos, 2, 3, 4,
5, 6, 7, 8 – en ese momento miré a Sharpay. Estaba sentada en el piano hablando
por teléfono mientras seguía la coreografía de Ryan, menudo morro. Ni siquiera
le presta atención a su hermano – 1, 2, 3, 4, 5, 6, genial, y, 1, 2, 3, 4, 5,
6, 7, 8 – mi pobre brazo se estaba empezando a cansar - ¿pero qué haces? – se quejó
Ryan. Pese a que no me giré estaba segura que se lo decía a Jason ¡Jajaja! – 6,
7, 8, 1, 2, 3, genial, 5, 6, 7, 8 – de pronto Troy y Chad entraron corriendo.
Detrás de ellos
estaban 2 chicos que iban a clase con mi hermana, los que jugaron a ese partido
de baloncesto junto a Justin. ¿Cómo se llamaban? Ah sí, el alto era “Rocket Man”
y el bajito Donnie.
Evidentemente
ante semejante espectáculo todos miramos a los pobres chicos que estaban en el
centro del escenario solo con una toalla. Troy y Chad tenían su ropa. La gente
no paraba de reír y yo me giré hacía Taylor pues este momento era digno de
recordar.
- Momento anuario –
le dije y rápidamente cogió la cámara que siempre llevaba en su mochila y les
sacó una foto.
- Hola… - dijo “Rocket
Man” a la Srta. Darbus cuando esta se le acercó.
- Una entrada
atrevida caballeros – le respondió ella – Debemos mostrar valentía a la hora de
descubrir nuestro yo, sin embargo en este instituto tratamos de descubrirlo…
vestidos – eso dio rienda a una nueva ola de risas - ¡Pero sois bienvenido a nuestro musical! –
todos empezamos a aplaudir.
- Eso,
¡bienvenidos! – oí a Troy gritar mientras reía.
- A los encargados
de decorados les vendrá bien vuestra ayuda mientras estáis castigados – dijo entonces
la Srta. Darbus refiriéndose a Troy y a Chad – cubrid a esos chicos – y dicho y
hecho. Troy y Chad les devolvieron la ropa - ¡Ryan! – gritó la Srta. Darbus
- De acuerdo – dijo
este entendiendo la orden - ¡Vamos! Empecemos desde arriba. Y… Jason, ¿por qué
no vienes a echarme una mano? – sí, definitivamente fue Jason quien se tragó la
bronca de Ryan antes.
ESCENA
Nada más terminar
llamé a Justin y él me dijo que ya venía a buscarme. Una vez fuera todo el
mundo se fue, me quedé a solas con Taylor y Chad.
- Iros, no esperéis
por mí. Justin llegará en cualquier momento.
- ¿Seguro?
- Qué sí pesada –
abracé a Taylor – le he llamado hace unos 5 minutos. Estará al caer – abracé a
Chad y asintiendo ambos se fueron.
En fin, ahora sí
que estaba sola y daba un poco de miedo. Creo que jamás me había quedado
completamente a solas en el instituto. Incluso la Srta. Darbus ya se ha ido a
casa.
De pronto y sin
previo aviso, alguien tapó mis ojos con un trapo o algo similar. Lo mismo
ocurrió con mi boca y empecé a oler algo realmente asqueroso. Forcejeé pero era
inútil, quien quiera que fuera tenía una fuerza superior a la mía. Empecé a
sentirme cada vez más y más cansada hasta que sin poder controlarlo, se me
cerraron los ojos y caí rendida en los brazos de ese desconocido.
martes, 31 de diciembre de 2013
CAPITULO 63
Las vacaciones
estaban a punto de terminar y yo no tenía ningún tipo de ganas de volver a
clase.
Salí del hospital
el 2 de Enero y desde entonces Justin ha venido a casa cada día. Mis padres se
han vuelto un poco más sobreprotectores conmigo por lo que prefieren que Justin
venga aquí a que yo vaya a su apartamento. Aunque creo que también lo hacen porque
si estamos en mi casa no podremos hacer nada… en privado. Espero que esta
sobreprotección desaparezca pronto. Quiero a mis padres pero no me gusta este
tipo de situación.
- ¿Te duele la
pierna?
- ¿Eh? – Justin me
sacó de mis pensamientos.
- ¿Te duele la
pierna? Porque la estás mirando muy fijamente.
- No, no. Solo
estaba pensando en cosas – me miró y entendí su pregunta implícita – estaba
pensando en todo lo que había sucedido estos días.
- Sí, todo ha sido
muy loco. Pero te prometo que haré lo que sea para averiguar que coj*ones
ocurrió con ese maldito coche.
- Déjalo Justin,
los accidentes ocurren. No soy ni la primera ni seré la última persona a la que
un coche atropellará – repuse con lógica.
- Lo sé, pero tengo
un pálpito. Una corazonada. Estoy seguro que ese accidente no fue un accidente
y tengo ganas de matar al cabr*ón que te hizo eso.
- No importa
Justin. Estoy bien. Estoy aquí contigo.
Estoy viva.
- Por poco.
- Pero lo estoy –
le obligué a que me mirara a los ojos y lo besé.
El primer día de
clase de este nuevo año no fue diferente a los demás. Creí que los profesores
harían alguna actividad extraña, como cuando empezamos el curso el año pasado.
Pero no, primer día y faena.
Llegué con Justin
lo cual no tenía planeado que cambiara hasta final de curso. Allí me encontré
con Taylor y Kelsi en la puerta. Me explicaron que Martha seguía de vacaciones
en Alemania y no volvería hasta la semana siguiente. Ojalá yo también estuviera
relajándome en algún otro lugar con Justin a mi lado… eso es mejor planazo que
ir a clase.
Antes de entrar a
clase, Justin fue al lavabo así que yo seguí con mis amigas. Los que ya estaban
allí me saludaron y me preguntaron cómo me encontraba después de lo del
accidente. Sabía que esa sería la pregunta estrella del día y ya había venido
preparada, pero responder lo mismo una y otra vez es cansino.
Me senté en mi
pupitre y coloqué mi maleta en el de al lado para guardarle sitio a Justin.
Kelsi y Taylor se acercaron a donde me encontraba y continuamos charlando
mientras el profe no llegaba.
- ¿Cómo lleváis el
anuario? – nos preguntó Kelsi.
- Bien, gracias a
Gabriella está muy avanzado. Todavía tenemos que seleccionar fotos y hacer más
de este año, pero creo que podremos cumplir el plazo de entrega.
- Sí, Taylor sabe
cómo organizar y dirigir una cosa así. Sin duda sería una buena presidenta –
todas nos reímos al recordar el sueño de Taylor.
- ¿Y con Justin?
¿Cómo lo llevas?
Bien. Es un amor
de chico. ¿Os expliqué lo que me preparó para fin de año?
- Sí y me dio una
envidia... – dijo Taylor – pero envidia de la sana. Tú tienes un novio que te
prepara cosas así y el mío todavía no se ha dignado a pedirme ir con él al
baile.
- Sí te lo ha
pedido Taylor – le recordó Kelsi.
- Sí, sí. Me lo ha
pedido como 100 veces pero no se lo trabaja. No hace nada especial y no le
pienso decir que sí hasta que no haga
algo… algo que demuestre que de verdad le importo.
- ¿Se lo has dejado
claro? – la voz de Justin surgió de pronto. Ninguna de las tres habíamos
reparado en su presencia.
- ¿El qué?
- Qué deseas que te
pregunte para ir al baile de manera más especial. No todos los chicos tienen el
mismo sentido del romanticismo que yo – le di un pequeño golpe y él rió – tal
vez el pobre chico no sabe qué hacer para que digas que no y se está
desesperando.
- ¿Tú crees? – le
preguntó Taylor insegura.
- Confía en mí.
Conozco más bien poco a Danforth, pero creo que es del tipo que no piensan en
que eso del romanticismo también es importante fuera de las películas. Siempre
has de tratar a tu novia como una princesa, eso les vuelve locas – Tenía el
novio más maravilloso del mundo, así que no me contuve y le abracé y besé
enfrente de toda la clase. Justo cuando Troy y Sharpay entraban y detrás de
ellos el profesor.
lunes, 30 de diciembre de 2013
CAPITULO 62
- ¡Justin! – antes de
que pudiera decir algo más ya lo tenía entre mis brazos.
- ¿Cómo te
encuentras preciosa?
- Mucho mejor ahora
que estás aquí conmigo. ¿Eres tú esa misteriosa persona que pasará conmigo el
fin de año?
- Sí. Este será nuestro
primer fin de año juntos. El primero de muchos – lo miré a los ojos. De pronto
el hecho de que mi familia me hubiera “abandonado” en una noche tan especial
dejó de importarme – además he de contarte muchas cosas que han pasado durante
los días que estuviste en coma.
- Sí… aún me parece
increíble que haya estado en coma. En las películas suelen decir que es como si
estuvieras muerto por un tiempo, ya sabes. Eso de que ves la luz y tal – Justin
estaba flipando. Sí, estaba sonando como una completa loca – y también suelen
decir que el paciente que está en coma puede oír lo que sucede a su alrededor
pese a no poder hacer nada al respecto.
- ¿Te ocurrió algo
de eso a ti? – preguntó Justin.
- Sí.
- Espero que sea lo
segundo y no lo primero, sino me voy a preocupar… - reí ante su comentario. Era
tan agradable tenerlo conmigo…
- Acertaste. Hubo
un par de veces o tres que os oía en mi habitación hablando. Intentaba
comunicarme con vosotros, lo intentaba. Pero mi cuerpo no respondía a mis órdenes
hasta que pude abrir los ojos y te vi ahí.
- Eso es algo de lo
que debemos hablar, más bien lo que te dije es un tema que me interesaría comentar contigo – entonces recordé
sus palabras. <<te amo>>. En ese momento mi corazón se hinchó y mi
felicidad aumentó.
- Pero hoy es fin
de año. No es una noche para pasarla hablando y además, ¿Dónde vamos a ponernos
cómodos para hablar? Me niego a continuar en esta cama si tú no puedes estar
tumbado conmigo – rió - ¿qué? Lo digo en serio. Si fuera un poco más grande te
arrastraría aquí conmigo.
- Tranquila
preciosa, he planeado todo - ¿planear… todo? – hablé con el director del
hospital y le explique mis planes. A veces puedo ser muy convincente. Así que
nos dejó usar esta sala en la que estamos. Es grande y además tiene ventanales
enormes para poder ver las estrellas mientras empezamos un nuevo año… juntos.
Miré a mí
alrededor y vi que sus palabras eran ciertas. La habitación en la que estábamos
era grande. Había sillas tipo pupitre amontonadas en un rincón. Un proyector
estaba colgando del techo y unas pizarras blancas de rotulador de tinta estaban
al lado contrario de las sillas. Definitivamente esta habitación la usaban para
hacer conferencias o cosas así.
Miré al frente y
observé el panorama. Era… precioso. Los ventanales eran gigantes y al estar en
la octava planta había una especie de vista aérea de Alburquerque adornada por
las estrellas y la luna que brillaban de manera deslumbrante.
Estaba tan
ensimismada mirando el paisaje que había afuera que casi no me di cuenta de lo
que tenía enfrente de mis ojos.
Una especie de
mesita de café estaba situada delante de un sofá de dos plazas. En esa mesita
había de todo para disfrutar de una bonita y agradable cena para dos… con velas
incluidas.
- ¿Has hecho tú
todo esto?
- Tenía que ser
especial para una noche especial y una chica especial. Me alegra poderte decir
que no tendrás que empezar el año en esa cama que tanto odias.
- ¡Gracias a Dios! –
grité. Eso hizo que Justin riera a carcajadas - ¿me ayudarás a levantarme? –
pregunté pícaramente. En realidad solo quería sentir sus brazos sosteniéndome.
- Encantado – dijo comprendiendo
mi indirecta.
Se sentía tan
bien estar entre sus brazos, pero pronto me dejó en el sofá. Sentándose a mi
lado descorchó el champagne y sirvió ambas copas.
- ¿No deberíamos
esperar a brindar una vez haya empezado el año? – pregunté.
- Yo lo hago cuando
tú quieras. Hace años que no celebro este día si te soy sincero. Hacer esto antes
o después supondrá algo diferente para mí y… excitante.
- ¿Cuándo fue la
última vez que celebraste año nuevo? – quise saber aunque creo que metí la pata
porque su cara se ensombreció.
- El año antes de
que entrara en la cárcel. Una vez estuve ahí mi familia me repudió y no tuve
ningún motivo para celebrar este día… hasta que llegaste tú – sabía que no me
iba a contar nada más pues el tema de su familia era uno catalogado como “prohibido”
aunque sé que un día se abrirá a mí. Le sonreí y le besé la mejilla. Él giró la
cara y nuestros labios acabaron fundiéndose en un dulce beso.
- ¿Qué opinan mis
padres de lo nuestro? ¿Cuándo se lo dijiste? ¿Qué te dijeron? ¿Se portó muy mal
contigo mi padre?
- Para el carro
Gabriella. De una en una – asentí y él esperó. Creo que estaba esperando a que
volviera a formular las preguntas por separado pero me negué. Las había
escuchado, ahora quería respuestas – tus padres no están encantados pero lo
aceptan. Se lo dije justo después de entrar en tu habitación de hospital como
un poseso tras recibir la llamada de Taylor.
- ¿Entraste como un
poseso? – él asintió.
- En cuanto Taylor
me dijo por teléfono que estabas en el hospital ni siquiera esperé a escuchar
las razones. Me dirigí hacía allí sin saber que me iba a encontrar aunque
claro, si me dijo que estabas en el hospital ya podía estar segura de que
muerta no estabas por lo que eso de “poseso” fue levemente.
- Pero lo
suficiente como para que mis padres te miraran raro.
- Exacto. Entré y
me lancé encima de ti. Mis manos acariciaron todo tu cuerpo comprobando las
heridas y los golpes – él simple hecho de pensar que sus manos me recorrieron
hace unos días y yo no pude ni disfrutarlo me fastidió. Ojala hubiera estado
despierta – fue tu padre el que habló primero. Me preguntó que estaba haciendo
y quien era. Así que no tuve más remedio que explicárselo. Sus palabras al
principio no fueron bonitas. No se esperaba eso pues dijeron tu siempre les
contabas todo.
- Eso lo debió
decir mi madre, ¿verdad?
- Sí. Ella me dijo
que tú siempre le explicabas lo que estaba sucediendo en tu vida y que no le habías
dicho nada sobre mí. Por otro lado tu padre empezó a hacerme preguntas tanto
sobre mí como sobre nosotros. Al final parece que les caí bien a los dos.
- ¿Y cómo
conseguiste hacer todo esto?
- Oí a tus padres
discutir por lo de esta noche así que me ofrecí a pasar la noche contigo ya que
por lo que oí ellos no podían. Me preguntaron por mi familia y les dije que mis
padres estaban celebrando el fin de año fuera del país por lo que era o pasarlo
solo o con mi novia. Eso los alivió y me dieron permiso para pasar esta noche
junto a ti. Lo otro ya lo sabes, la verdad es que el director ha sido muy
amable – sonreí mientras me acurrucaba a su lado.
- Gracias Justin. Cuando mi madre me dijo que no iban a estar aquí mi mundo se derrumbó
un poco. No podía creer que iba a pasar el fin de año sola. Bueno, con alguien
misterioso.
- ¿Pensaste en mí?
- Se me pasó por la
cabeza, sí. Eras tú, Taylor, Troy o Twizzy. Taylor y Troy van a estar con sus
respectivas familias y mis padres no saben nada de Twizzy – razoné – así que
solo quedabas tú pero tampoco lo sabía. Sobre todo porque mi doctor y una
enfermera me sacaron de mi habitación sin siquiera decirme a donde me llevaban.
- Sí, eso fue parte
de mi plan ¡Jajaja! Te quedaba muy bien el antifaz… - le golpeé suavemente y él
rió mientras me apretaba aún más contra su cuerpo. Supe que debía hacerlo, supe
que debía decirlo. Después de días de conflicto por fin lo tenía claro
- ¿Justin?
- ¿Hmm? – sonaba perezoso.
¿Se estaría durmiendo?
- ¿Estás durmiendo?
Piensa que queda un par de minutos para la cuenta atrás.
- Creo que es hora
de brindar – cogí mi copa y él la suya. Acercamos ambas sin que se tocaran – brindamos
por ti, para que puedas salir pronto del hospital, para que este nuevo año sea
mejor que el anterior, para que tus sueños se cumplan
- Y por nosotros –
finalicé. Chocamos nuestras copas y nos las llevamos a los labios. Mientras
bebíamos un trago nuestros ojos no rompían el contacto visual - ¡Cuenta atrás! –
Justin rió ante mi entusiasmo - 12
- 11
- 10
- 9
- 8
- 7
- 6
- 5
- 4
- 3
- 2
- 1… - y después de
que dijera el número se abalanzó hacia mí a la vez que yo me abalancé hacia él.
El beso era adictivo. Muy, muy adictivo. Ambos le estábamos poniendo mucha
pasión, mucha fuerza. Sin duda uno de mi Top10 de besos.
- Justin… - dije al
separar mis labios de los suyos. Le miré a los ojos y dije lo que moría de
ganas por decir – yo también te amo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)