Busca lo que no encuentres

lunes, 3 de febrero de 2014

NOTÍCIA IMPORTANTE - No os asustéis

Siento mucho el no haber subido más capítulos en este blog, pero como algunos ya sabéis, los estaba subiendo a la vez en "Blogger" y en "Univisón". Lo que ocurre es que "Univisión" es mucho más práctico que "Blogger", así que a partir de ahora si quereis leer la novela tendréis que ir al otro Blog.


Realmente siento las molestias que esto pueda causar. En este link encontraréis la novela a partir del Capítulo 70, pues el último capítulo que puse en "Blogger" fue el Capítulo 69.


CAPITULO 70

jueves, 9 de enero de 2014

CAPITULO 69

- Buenos días preciosa – me saludó Justin nada más entrar en la cocina.
- Buenos días.
- ¿Cómo has dormido? – me desperecé y vi como Justin se relamía los labios.
- He dormido como hacía tiempo que no dormía. Maravillosamente bien.
- Me alegro – me dijo a la vez que me besaba en la mejilla y me dejaba un plato con tostadas recién hechas, un café con leche y mermelada.
- ¿Sabes? Si todas las mañanas que me despierte aquí van a ser iguales a estas, firmo donde sea – la carcajada de Justin hizo que yo también riera – a propósito, Taylor, Chad y Troy me contaron que mis padres no sabían nada del secuestro. ¿Cómo es posible?
- Digamos que todos han colaborado – seguía sin comprender nada – Dio la casualidad que los padres de Taylor iban a estar 2 semanas fuera de la ciudad, así que en cuanto desapareciste la primera persona a la que recurrí fue a ella. Llamó a Danforth el cual se encontraba con Bolton, así que ambos vinieron. Y entre los 4 ideamos un plan.
- ¿Así sin más?
- Así sin más.
- ¿Cuál fue el plan? ¿Les contaste algo de lo que haces?
- No. Les conté una mentirijilla. En cuanto desapareciste supe que todo era cosa de Alien. Estaba convencido de que él se te había llevado antes de que yo pudiera ir a buscarte así que les dije que el secuestrador se había puesto en contacto conmigo – no pude evitar que se me abriera la boca debido a la sorpresa – También les dije que eso confirmaba que te habían secuestrado pero que prefería no decírselo a tus padres. Ellos se extrañaron mucho pero soy bueno convenciendo y al final estuvieron de acuerdo conmigo. Decidimos que les diríamos a tus padres que te quedarías con Taylor hasta que sus padres volvieran.
- Dudo que mis padres hayan sido tan permisivos – repuse yo.
- Y dudas bien. Al principio no estaban muy convencidos y quisieron hablar contigo, pero Taylor les dijo que estabas en el baño y que tu no querías llamarlos pues estabas convencida de que dirían que no. Y se inventó que esa llamada había sido idea suya y que como estabas en el baño pues no tenías ni idea de eso – vaya, realmente admiro a Taylor. Yo no hubiera sabido cómo salir de esa situación – evidentemente como buenos padres que son, todavía no estaban del todo convencidos. Pero entonces se puso Bolton y la cosa cambió. Te juro que al ver ese cambio quise partirle la cara pero me estaba ayudando a encontrarte, me estaba haciendo un favor. Supongo que también nos escuchó a Danforth y a mí hablar con Taylor mientras Bolton estaba en el teléfono, y seguramente eso fue lo que les hizo decidirse.
- Eso ya me lo creo más. Si solo tenía la versión de Taylor iba a ser muy complicado. Siempre han tenido una debilidad por Troy, lo tienen como al hijo perfecto pese a no estar emparentados. A veces creo que tienen más confianza con él que   conmigo – dije un poco dolida, porque realmente eso era lo que sentía a veces – si él apoyaba lo que decía Taylor no habría manera de que fuera mentira y si encima Chad y tú también podíais corroborarlo pues se lo poníais más fácil.
- Sí, algo así fue lo que pensé pero se nota que tú realmente conoces a tus padres – dijo bromeando.
- Sí, es lo que tiene haber estado con ellos desde que nací – la risa de Jusitn cesó y supe que estaba pensando en su familia y nuestra conversación de ayer - ¿Quieres seguir hablando de ello? Ya sabes que soy la mejor escuchando.
- No creo que
- Yo sí creo qué – dije cortándole – vamos Justin, ¿no te sentiste mejor después de explicarme aquello? ¿No se te quitó un peso de encima? – hundió los hombros y clavó la mirada en el suelo. ¿Eso era bueno o malo?
- Mi familia era normal, como la tuya. Mis padres tenían trabajos normales y todo era tranquilo hasta que me metí en líos y acabé en la cárcel. Yo estaba ajeno a todo, no sabía que pasaba fuera de esas cuatro paredes. ¿Y sabes? Creí que era el infierno – dijo riendo por lo bajo, aunque sabía que esa risa no era precisamente positiva – cuando salí y vi como ese hecho había cambiado las vidas de mis padres quise volver a entrar. Sentí que en realidad el infierno estaba fuera y no dentro. Mis padres se habían divorciado y mi padre se había largado pues para él yo ya no era su hijo. Sin embargo mi madre siguió allí y ella fue quien estuvo a mi lado cuando salí. Pero mi madre es una mujer débil, no es fuerte y yo sabía que no iba a seguir mi ritmo de vida por lo que decidí irme también. Eso fue… fue una de las cosas más duras que he hecho en mi vida – me acerqué y le abracé por la cintura – la cara de mi madre… Dios, no puedo olvidar el dolor que vi reflejado en sus ojos. Pese a ello nunca me ha guardado rencor y como ya te dije la última vez que la visité fue hace 2 años. Ella se comportó como si nada.
- ¿Y tu padre?
- Una vez que se fue no quise saber nada más de él. Y no porque para él yo estuviese muerto, sino porque destrozó a mi madre. Creo que la marcha de mi padre le afectó mucho más que mi entrada en la cárcel. Y un año después de eso llegó a casa una carta. La abrí y quedé impactado, recuerdo que diferentes emociones empezaron a recorrer mi cuerpo. Mi padre no había tardado nada en encontrar otra mujer, y ella fue la que envió la carta avisándome de que iba a tener una hermana – miré su rostro y sus ojos empezaban a aguarse – iba a tener una hermana, una cosita pequeña a la que proteger. Me sentí la persona más feliz del mundo, pero eso duró bien poco. Mi padre no quería saber nada de mí así que no me dejaría ver a mi hermanita, y estaba convencido que su nueva novia había enviado la carta a escondidas. Y también había el problema de mi vida… no podía dejar que alguien del negocio se enterara que iba a tener una hermana porque le podría pasar como te ha pasado a ti. Podría haberla perdido y hubiera sido mi culpa – se hizo el silencio. Tenía mi cara enterrada en su torso pero sabía que estaba cogiendo fuerzas para continuar y no derramar ni una lágrima – Así que decidí que no podía perderme su crecimiento, debía verla. Por cosa del destino me encontraba en la ciudad donde la novia de mi padre había dado a luz tan solo un día antes. Así que me colé en el hospital para poder verla. Era cierto que no sabía que nombre le iban a poner, pero ese “Bieber” detrás del  nombre “Jazmin” dejaba claro quien era mi hermanita. Casi dos años después volvió a ocurrir otro milagro como ese pero esta vez fue un niño, no una niña. Jaxon Bieber. Y también pude verle en el hospital, pues después de Jazmin decidí tener un poco de contacto con la novia de mi padre y ella me avisó del parto y de todo lo demás. Desde entonces ellos son dos de las cosas más importantes de mi vida, junto con mi madre y contigo – sus labios buscaron los míos y se encontraron.


Sabía que esa no era toda la historia completa, faltaban detalles pero no me importaba. Finalmente Justin se había abierto a mí. Me había contado cosas de su familia, cosas personales y pude saber como se siente respecto a ello. Con mis besos y mis caricias intentaba transmitirle todo mi apoyo. Intentaba hacerle saber que estaba aquí, con él. Que no estaba solo y que comprendía su dolor.

Una cosa llevó a la otra y de pronto me encontré encima de su cama en ropa interior. Justin jugó con el elástico de mis bragas mientras arrasaba mis labios. Mis manos no paraban de subir y bajar por su espalda hasta quedarse enredadas en su cabello. Con manos hábiles me desató el sujetador y empezó a acariciar mis pechos sin ningún tipo de tela por en medio. Intenté bajarle los calzoncillos pero me quedé a medio camino. Eso provocó que ambos riéramos y Justin acabo de quitárselos mientras yo me quité mis bragas.


Piel contra piel, era una sensación hermosa. Estábamos compartiéndolo todo. Éramos uno. Sabía que él me necesitaba en ese momento más que nunca, sabía que yo podía curarle un poco las heridas. Así que rodeándole con mis piernas me dejé llevar por la pasión.

miércoles, 8 de enero de 2014

CAPITULO 68

- Como que… ¿qué? ¿Twizzy es el traidor? – Justin asintió - ¿Por qué? Es decir… ¿lo ha confesado así sin más? ¿Qué ha pasado?
- Te propongo un trato, ¿sí? – esta vez fui yo la que asintió. Estaba ansiosa por saber qué había pasado con Twizzy – te lo cuento si tu luego me cuentas por lo que has pasado estos días. ¿Trato hecho?
- Trato hecho – sonrió y empezó a explicarlo todo.
- Como bien sabes, antes de irte soltaste la bomba de que alguien me había traicionado. No sé si lo hiciste inconscientemente o qué pero eso lo dijiste en voz alta, luego me susurraste que Faith era la traidora – sí, eso era cierto – así que Twizzy solo oyó la parte en la que tu confirmabas que había un traidor pero no oyó que creías que era Faith. Se asustó y como vio que susurrábamos pensó que me habías dado su nombre. Así que él solito lo confesó buscando mi perdón - ¡Oh Dios! Un sentimiento de tristeza me empezó a embargar ante mis nuevos pensamientos.
- ¿Twizzy está…? – no podía decirlo, no podía continuar. Sí, nos había traicionado pero le había acabado cogiendo cariño.
- Twizzy está en su casa seguramente durmiendo la mona, aunque no sé si a ese cuchitril se le puede llamar casa – suspiré de alivio - ¿Creías que lo había matado? – Asentí sin poder decir palabra – me ha jod*ido su traición, pero es uno de los pocos amigos que tengo. Es como si hubiera un marcador: Traición 1, Amistad 100 ¿Entiendes?
- Sí. Valoras más todos estos años que ha pasado a tu lado apoyándote y entregándote su lealtad que el hecho de que te haya traicionado en una ocasión, ¿verdad?
-Veo que me empiezas a conocer – dijo riendo – sí, yo no lo hubiera podido expresar mejor. Eso sí, también le he dejado claro que si vuelve a hacer algo así no volverá a tener mi perdón.
- Me parece justo.
- Y ahora diosa de la justicia, es tu turno de explicarlo todo. Punto por punto y no te dejes nada pues no pienso interrumpirte – me acomodé mejor en la cama


No tenía opción. Habíamos hecho un trato así que empecé a relatarle todo. Desde cuando estaba esperándole a él y me secuestraron hasta cuando me rescataron.


- Así que Big Arch solo estaba allí esperando a que llegaras para matarme delante de ti, pero no contó en que traerías a más personas a parte de su soplón – Las manos de Justin eran puños y podía ver sus nudillos blancos debido a la fuerza con que los estaba cerrando – pero todo ha pasado. Estoy a salvo, estoy aquí contigo. Juntos. Todo está bien.
- No, no está nada bien Gabriella. ¡Jo*der! Ya van 2. Te han intentado matar 2 veces y todo por mi pu*ta culpa.
- Oye, fui yo la que decidió seguir con eso y la que aceptó todas las consecuencias que traería consigo – le recordé.
- Me da igual Gabriella, mi madre me enseñó que no debía anteponer mi felicidad a la seguridad de alguien allegado a mí.
- Nunca me has hablado de tu familia… - le dije intentando cambiar de tema, pero creo que lo empeoré.
- No necesitas saber nada de mi familia. No tienen sitio en mi vida, por lo tanto en la tuya tampoco – eso dolía, dolía y mucho.
- ¿Ni siquiera me vas a decir si tus padres siguen vivos? Nunca me has contado nada. ¿Tienes hermanos?
- Sí – dijo Justin en un tono bajo. ¡¿Finalmente estaba hablando de su familia?! – mis padres siguen vivos y tengo 2 hermanos por parte de padre. Él rehízo su vida después de… - tomó aire como si le costará continuar – el que me metieran en la cárcel hizo de sus vidas un jo*dido infierno. Mis padres se separaron y mi padre empezó una nueva vida de la cual han salido dos hermosos diablillos – eso último lo dijo con una sonrisa en sus labios.
- ¿Cuándo fue la última vez que los vistes?
- ¿A quién? ¿A mis hermanos?
- A… todos. Tus padres y tus hermanos.
- La última vez que vi a mi madre fue hace 2 años y la última vez que vi a mis hermanos fue cuando nacieron. Me colé en el hospital pues desde mi paso por la cárcel no he vuelto a tener contacto con mi padre. Desde entonces, y aunque suene patético, he espiado a mis hermanos de vez en cuando – mi sorpresa debía ser palpable en mi cara ya que rió – sí, si alguien se ha dado cuenta de ello debe creer que soy un maldito pederasta o algo así. Yo solo… necesito saber que están bien. Necesito verlos crecer de alguna manera.
- ¿Tu madre también está enfadada contigo al igual que tu padre?
- Ya está Gabriella. Nunca hablo de mi familia, jamás. Siéntete afortunada de saber algo sobre ellos porque eso es lo único que te voy a contar. Así que ahora acuéstate de nuevo y duerme, que después de lo que ese hijo de pu*ta te hizo estoy seguro que debes recuperar muchas horas de sueño – tenía razón, estaba realmente cansada y no tenía ni pizca de hambre. Cerrando los ojos decidí que mañana intentaría sonsacarle algo más.

lunes, 6 de enero de 2014

CAPITULO 67

- ¡Gracias a Dios qué estás bien! – exclamó  Taylor en cuanto entré junto a Troy en el apartamento de Justin.
- Taylor… me gusta que me abraces pero  estoy un poco magullada – en cuanto se fijó mejor en mis heridas dejó de abrazarme.
- Bienvenida de nuevo Gabriella – dijo Chad mientras pasaba uno de sus brazos por mi hombro y me apretaba en su costado.
- ¿Qué hacéis todos aquí? Es decir… bueno, no os esperaba ver a ninguno de los 3 involucrados en esto.
- Bieber nos avisó – dijo Troy – necesitaba ayuda y no tuvo más remedio que explicarnos lo qué estaba pasando – me quedé en shock. ¡¿Justin les ha explicado todo?! No creo, Justin no es de los que confían a ciegas en alguien…
- ¿Y mis padres? Me parece raro que mi padre no hubiera movilizado a todos los agentes de Alburquerque solo para encontrarme.
- Bueno, la verdad es que… - empezó Taylor pero no terminó, así que con solo mirarla le hice entender que continuara – Justin nos pidió ayuda precisamente por ese motivo. No quería que tus padres se enteraran.
- Espera un momento, ¿me estás diciendo que mis padres no saben que me han tenido secuestrada durante 6 días? – Taylor asintió y yo estaba flipando. ¿Cómo demonios habrían logrado que mis padres no se enteraran de nada?
- Bieber me acaba de enviar un mensaje, dice que te llevemos a su habitación para que te asees y descanses - ¿desde cuando Troy y Justin se mensajeaban? Dos… ¿Pero qué había ocurrido mientras yo he estado fuera? Parece que el mundo se haya puesto del revés – esto… ¿Dónde está su habitación? – suspiré con resignación.
- Entonces supongo que no me vais a explicar nada de todo esto, ¿verdad? – todos negaron y sin ayuda de nadie fui hacía la habitación de Justin.


Recuerdo la última vez que estuve aquí… Justin y yo estábamos en medio de una pasión desenfrenada y eso solo fue unos minutos antes de que un coche me atropellara. Estábamos en la mismísima gloria hasta que Faith apareció y nos arruinó el momento. Desde el accidente no había vuelto a este apartamento por orden de mis padres pero tampoco había pasado tanto tiempo, no me sorprendí al encontrármelo exactamente igual.

Faith… esa traidora. ¿Por qué no me creyó Justin? <<Debe tener un shock post-traumático>> le dijo a Troy. ¿Pero qué se cree? Esa… víbora lo tiene comiendo de su mano. Oh no, la pobre de Faith no es una traidora porque fue mi novia hace unos años. ¡Já! ¿Solo por eso no puede ser una traidora? Justin fue quien la dejó, es obvio que está resentida y lo quiere pagar conmigo. Con su rival pues soy mujer, sé perfectamente como mira a Justin. Creo que voy a tener que dejarle claro quién es la chica de Justin y quien no…





Después de una relajante ducha caí redonda en la cama. Era agradable poder dormir en un lugar cómodo sin que te hayan clavado un cuchillo antes.





¿Qué hora era? Unos labios me estaban recorriendo la nuca para luego bajar pos mis hombros y mi espalda. Suspiré relajada. Esos simples besos eran suficientes para reconocer de quien eran los labios.


- Despierta preciosa – susurró Justin.
- ¿Qué hora es? – pregunté a la vez que me daba la vuelta y me desperezaba como un gatito.
- Hora de cenar.
- ¡¿De cenar?! – dije asombrada - pero si hace un momento era hora de comer.
- Bueno, así sería si no hubieras dormido 7 horas. Y ahora tú y yo pediremos pizza o comida china y mientras cenemos en el sofá me explicaras todo. Y recalco lo de todo – dijo Justin – detalle por detalle Gabriella. Quiero saber qué ha pasado exactamente y de qué has hablado con Big Arch.
- ¿Dónde… donde está Big Arch ahora?
- No debes preocuparte por él. Twizzy me ayudó a convencerle para que  no se volviera a acercar a ninguno de nosotros.
- ¿Convencerle? ¿No pretenderás que me crea eso? – le acusé a lo que él solo rió. Genial, con esa risa me había confesado que lo habían eliminado si se le puede llamar así. Y  yo no sabía cómo sentirme al respecto.
- Ahora háblame sobre el tiempo que estuviste con él.
- No, no te pienso decir nada hasta que no abras los ojos – Justin se vio confundido.
- ¿Abrir los ojos con qué?
- Faith. Ella fue la que me puso en la boca del lobo. Big Arch me pudo secuestrar porque ella le ayudó – acusé.
- Gabriella te estás equivocando, Faith no ha hecho nada de eso.
- Qué sí, te lo digo yo. Lo estuve hablando con Big Arch.
- ¿Dijo Big Arch que Faith le había ayudado? – aunque el recuerdo estaba un poco borroso me acordaba perfectamente de la conversación.
- Bueno… no – dije ruborizándome – él simplemente estaba diciendo que alguien en quien confías te había traicionado y le había ayudado a secuestrarme, y justo después de decir eso empezó a hablar de Faith. Es obvio, ¿no?
- No lo es porque Faith no ha sido.
- ¿Y cómo lo sabes? Hace años que no os veis, la dejaste despechada. Y no me sorprende, no sabría que hacer sin ti. Está clarísimo que ha sido ella, y eso si no contamos que Big Arch la conoce.
- Ha sido Twizzy.
- Y además desde que llegó me desprecia. Siempre intenta que… un momento. ¿Qué has dicho? – no estaba segura si lo había escuchado bien.
- Faith no me ha traicionado, ha sido Twizzy. Él mismo me lo ha confesado.

domingo, 5 de enero de 2014

CAPITULO 66

Había perdido la cuenta de los días que llevaba encerrada en ese lugar. Cuando me desperté después de esa primera tortura me encontré con que alguien me había vendado los muslos y los había intentado curar aunque no muy bien. Pensé por un segundo que tal vez ese hombre no era tan malo como parecía. ¿Por qué no puedo parar de confiar en la gente?

Cuando volvió me confirmó que <<solo lo he hecho porque no quiero que mueras desangrada. El objetivo es hacer sufrir a McCann>>. Desde entonces dejaba pasar unas horas antes de torturarme un poquito más.

Me dolía todo el cuerpo. Era consciente de que si no me hacía algo más fuerte era para mantenerme con vida hasta que venga Justin, pero empezaba a dudar que viniese algún día. Estoy segura que me está buscando pero ¿cómo me va a encontrar? Y con este dolor… sinceramente prefiero que me mate antes de que siga haciéndome esas pequeñas heridas, porque serán pequeñas pero duelen. Duelen mucho.


- Parece que tu novio está tardando más de lo que debería.
- ¿A qué te refieres? ¿Es qué habíais calculado cuando iba a venir? – dije con el poco sentido del humor que me quedaba.
- Por supuesto que no est*upida. Pero la persona que nos facilitó que te cogiéramos ya debería haberlo conducido hasta aquí. Eso era lo planeado - ¿Sería que Faith se había olvidado de esa parte del plan? – Oh, mira… hablando del rey de roma… - me miró antes de atender la llamada - ¿Dónde coj*ones estás? … Sí, ella sigue aquí y viva. No tengo tan poco autocontrol. … El jefe se está impacientando así que trae a McCann ahora. … Está bien, aquí estaremos – y cortó.
- ¿Qué ha pasado?
- Cállate zo*rra. ¿A ti que te importa?
- Oh bueno, resulta que habéis acordado cuando me vas a matar. Si no es mucho pedir, me gustaría saber cuántas horas me quedan de vida.
- Chica lista y guerrera… lástima que debas morir. Me acaban de decir que tu novio está al caer. Solo nos queda esperar – se sentó en el suelo apoyado contra la pared y se puso las manos detrás de la cabeza para tener más comodidad.
- ¿Cuántos días llevo aquí?
- ¿Qué es esto? ¿Tú último discurso antes de palmarla? – Rió él – llevamos en este sitio 6 días y 5 noches aunque supongo que el hecho de que las ventanas estén con las persianas bajadas te haya confundido. ¿Cierto?
- Sí, no es muy fácil saber cuántos días han pasado si siempre estás en la oscuridad y no tienes un reloj a mano – él soltó una carcajada – Y a todo esto ¿cómo te llamas?
- Big Arch.
- Encantada de conocerte Big Arch, lástima que no podamos cultivar una amistad ya que me vas a matar pronto – él volvió a reír. En fin, como mínimo estoy haciendo que alguien tenga un día mejor.
- ¿Sabes zo*rrita? Si no tuviera que matarte realmente me gustaría conocerte más. Al principio me parecías una niñita de papá, mimada y consentida. Pero después de todos estos días… - paró y silbó – has aguantado el dolor mejor que muchos id*iotas que conozco, te has quejado bien poco y tienes un gran sentido del humor que nada ha podido quitarte. A demás he podido ver que eres apasionada, toda una fiera… estar en la cama contigo deba ser el paraíso – maldijo de repente – McCann ha tenido mucha suerte al encontrarte. Ahora realmente sé por qué te ha mantenido a su lado pequeña ram*era.


Me reí sin ganas y cerré los ojos. No tenía sueño pero esperaba que eso le hiciera ver que no tengo intención de continuar hablando.

En cuanto Justin llegara mi vida acababa. En estos momentos tengo sentimientos encontrados… quiero ver a Justin, realmente quiero verlo. Pero solo lo podrá ver durante unos segundos antes de que… ¿Cómo se llamaba? Big Arch me mate con esa pistola que pretende esconder. ¿Para qué narices la esconde? Ya la he visto y además, después de estos 6 días nada podría ser peor. Bueno sí, la muerte, pero creo que de alguna manera y me he hecho la idea de que este es mi final.



Debió pasar un par de horas antes de sentir alboroto. Abrí los ojos de golpe y pude ver a Big Arch hablando por teléfono en un tono muy bajito. Cuando colgó se giró y mientras me miraba mostró una sonrisa realmente aterradora.


- A llegado la hora ram*era, toca matarte. Así que ¿por qué no te levantas y vienes hacia mí para ahorrarnos una pelea? ¿Eh? – y yo obedecí. ¿Por qué no lo iba a hacer?


Cuando estuve lo suficientemente cerca de él, me agarró del brazo e hizo que mi espalda y su torso hicieran contacto. A la vez pasó su brazo izquierdo por mi cuello y con la mano derecha apuntaba su pistola a mi sien.


- Un poco típica esta pose, ¿no? – él volvió a reír.
- Lo sé, pero es la mejor. Con mi brazo te tengo completamente controlada, la pistola está apuntando en un lugar mortal y si a McCann se le ocurre dispararme, tu cuerpo me sirve de protección. Es la postura más usada pero también la más lógica. ¿No crees listilla? – asentí sin poder rebatirle en su afirmación. Pensado así tiene razón.


Se oyó un fuerte golpe y de pronto levanté la mirada. Allí en frene se encontraba Justin. En cuanto nuestras miradas se cruzaron sonrió y yo no pude evitar devolverle la sonrisa. Luego vi como sus ojos me miraban de arriba abajo y esa sonrisa empezó a desaparecer para convertirse en una expresión sería y un ceño fruncido. Sabía lo que estaba viendo. Estaba llena de vendas, sangre seca, tiritas y moratones.


- ¿Qué mie*rdas le has hecho Big Arch? ¡RESPONDE!
- Solo estuvimos jugando un poco McCann. No te sulfures – dijo este mientras apretaba aún más el cañón de la pistola en mi sien – dime, ¿Quieres ver a tu novia morir de manera dolorosa o rápida?
- Quiero verte morir a ti de la peor manera posible – Big Arch rió. Yo solo estaba ahí, sin poder hacer nada mientras contemplaba su intercambio de palabras.
- Sí… tú y yo todavía tenemos asuntos que resolver pero por el momento empezaremos matando a esta preciosidad de aquí.
- Como le toques un pelo te mato y no bromeo – Big Arch volvió a reír a la vez que cogía uno de mis mechones de cabello entre sus dedos.
- ¿Ves McCann? Le estoy tocando el pelo y sigo vivo. ¿Por qué? – Cuando reía sentía como su cuerpo vibraba – prepárate para verla morir.


Bajó la mirada hacía mí y yo cerré los ojos consciente de lo que iba a pasar. De pronto ya no lo sentí más, ya no sentía el cuerpo de Big Arch tocando el mío. ¿Ya está? ¿Estoy muerta? Pues vaya, yo creía que dolería más. Esperaba oír el sonido del disparo y luego ver una luz al final de un túnel, y ver toda mi vida pasar por delante de mis ojos. Pero nada. Solo sentía que mi cuerpo estaba en contacto con algo frío.


- ¿Gabriella? Gabriella no me hagas esto de nuevo que con el accidente de coche ya tuve suficiente - ¿Justin? Espera… ¿es qué él ha muerto también?


Abrí mis ojos rogando a Dios que no fuera cierto, que Justin no hubiera muerto como yo. Pero cuando  vi su cara enfrente de la mía se veía tan… vivo. Le acaricié y él me besó. Bueno… no sé si estaba en el cielo o el infierno pero sin duda esto parecía lo primero.


- Me has dado un susto de muerte preciosa. Pensé por un momento que el cabr*ón ese te había hecho algo serio – ¿Eh?
- ¿No estoy muerta? – susurré.
- No, por supuesto que no preciosa. Gracias a Dios que estás viva porque de otra manera no sé cómo habría sobrevivido.


Me di de cuenta en ese momento que era cierto, estaba viva. Me incorporé y miré a mí alrededor asombrándome de lo que veía. A un lado estaban Faith y Twizzy con Big Arch. Parecía que  Faith lo estaba reteniendo mientras Twizzy le estaba dando una paliza.
Miré hacia la puerta y vi a Troy mirando toda la escena con espanto y sorpresa. ¡¿Troy?!


- ¿Qué hace él aquí? – le pregunté a Justin a la vez que le señalaba.
- Está bien Gabriella, todo está bien. Él me ayudo a encontrarte, está conmigo – me besó en la frente para luego girarse hacía Troy – Bolton, ¿puedes llevártela? Yo debo de ocuparme de unas cuantas cosas aquí – estaba seguro que con eso se refería a Big Arch.
- Eh… ¿Yo? Sí, claro. Yo la cuido.


Con la ayuda de Justin me levanté pero de pronto recordé lo del traidor y miré a Faith. Debía poner a Justin sobre aviso.


- Justin, escúchame porque esto es importante.
- Luego me lo explicas Gabriella, ¿sí? Ahora he de ocuparme de
- Sí, lo sé. Quieres ocuparte de Big Arch pero mientras hemos estado aquí me ha contado cosas que deberías saber – como vi que no me iba a interrumpir seguí hablando – él mismo me dijo que logró secuestrarme gracias a alguien de tu entorno que te ha traicionado. Y también me ha dicho que esa persona ha sido la encargada de conducirte hasta aquí. Y a su vez estuvo hablando de Faith así que
- ¿Estás intentando decir que Faith te ha vendido? ¿Qué ella me ha traicionado? – Asentí – Gabriella, eso no puede ser. Seguro que solo ha querido meterte mierda en tu cabeza.
- No Justin, hablo en serio – pero él seguía negando lo que le decía. Genial, ahora confía más en su ex que en mí.

- Bolton llévatela ya, debe tener un shock post-traumático – ¿Shock post-traumático? Oh sí Bieber, vas a saber quien es Gabriella Montez una vez estemos a solas. Antes de irnos Troy se volvió hacia Justin como esperando ordenes – llévala a mi apartamento. Allí están Taylor y Danforth – después de asentir fui con Troy hacia el apartamento de Justin y en el coche por fin pude darme cuenta de algo: esa pesadilla había terminado.

sábado, 4 de enero de 2014

CAPITULO 65

Estaba con Justin en nuestro campo. Rodábamos sobre la hierba mientras nos besábamos y reíamos. Se sentía como el paraíso. Solo éramos él y yo, nadie más podía interrumpirnos. Nosotros y nuestro amor. Ahora sabía que él me amaba tanto como yo le amo a él, ambos conocíamos los sentimientos del otro. Esta relación había llegado a un nivel superior pero daba miedo pues no llevábamos tanto tiempo juntos como para hablar de amor. Pero sucedió, inexplicablemente sucedió. Yo tenía mis teorías y no me privaba de exponerlas ante Justin. La más fuerte era que en una vida anterior Justin y yo ya nos conocíamos. Incluso tal vez fuimos pareja y es por eso que ahora tenemos sentimientos tan fuertes el uno con el otro. Este tipo de sentimientos no se pueden provocar, salen de manera natural. Es amor puro e incondicional, estaba segura.

De pronto en ese idílico sueño empezó a llover. Pero no eran gotitas, no, parecía que estuviésemos debajo de una cascada. Miré mis ropas y estaban totalmente mojadas. Miré a Justin y  él estaba completamente seco. ¿Qué demonios? ¿Por qué solo me estaba mojando yo?

Abrí los ojos y vi que no estaba en el prado, que no llovía, que no estaba con Justin y lo peor era que tenía una pistola apuntándome. No pude evitar chillar pues eso era lo último que esperaba encontrarme al abrir los ojos.


- ¡Calla zo*rra! Como vuelvas a gritar te meto una bala entre esos dos bonitos ojos que tienes. ¿Lo quieres? – negué sin intentar volver a pronunciar sonido alguno. Me había asustado de verdad y no tenía ninguna intención de que ese hombre cumplirá su amenaza – está bien. Ahora escucharás bien atentamente y calladita. ¿De acuerdo? – Asentí – tu novio se está metiendo donde no le llaman. Le avisamos y le avisamos pero él sigue indagando sin hacernos caso. Incluso le dijimos que tú podías sufrir daños… ¿Y qué ha hecho el est*úpido? Ignorarnos de nuevo y seguir con lo suyo – dio una vuelta a mí alrededor, sabía que me estaba desnudando con la mirada – así que nosotros hemos cumplido la promesa pues nadie juega a este jugo sin seguir nuestras normas. Y déjame decirte que McCann es un tipo muy listo, ahora entiendo por qué te conserva pese a saber que podemos matarte fácilmente. Estás muy buena, a mí tampoco me importaría si te matan o no mientras pudiese disfrutar de este cuerpo.
- ¡Cállate malnacido! – le grité sin poder contenerme. Él se abalanzó hacía mí y agarró mis mejillas con una sola mano haciéndome daño.
- No, no, no, no. ¿Qué te dije? Cierra el pico si no quieres morir antes de poder decirle adiós a McCann pues seguro que ahora te está buscando como loco. ¿Sabes? Tú novio es demasiado confiado.
- ¿Qué quieres decir? – si esa vez le molestó que hablase, no dijo nada y me contestó.
- ¿Cómo crees que sabía dónde encontrarte? McCann no debería confiar en según quien, pues hay muchas cosas que pueden tentar a la traición - ¿De qué está hablando? ¿Alguien ha traicionado a Justin? – y no solo hablo de que confía en personas que tienen dos caras, también hablo de el hecho que confía en él mismo. Cree que lo tiene todo bajo control pero ahora ya habrá visto que nosotros siempre vamos un paso delante de él – volvió a clavar su mirada en mí – mataría por ver la cara de desesperación en su rostro. Lástima que deseé que él te vea morir en directo, sino te aseguro que no estarías viva en este momento. Pero el jefe quiere verlo sufrir. Un tópico, ¿no te parece?
- ¿Quién es tu jefe? ¿Alien? – volvió a apuntarme con la pistola y la verdad es que eso es algo muy desagradable.
- Me han ordenado que te mantenga con vida hasta que McCann te encuentre pero también saben que no soy muy tolerante. Si te mato no me importará y dudo que le importe al jefe. Tal vez McCann no te vea morir en directo pero sabrá que has muerto, eso le dolerá de igual  manera. Tal vez menos pero dolerá - ¡Maldita sea! O sea que estoy muerta, genial. Esto se ponía cada vez mejor y mejor.
- Pues mátame ya. ¿A qué esperas? – Si me iba a matar prefería ahorrarle a Justin el sufrimiento de que lo viera con sus propios ojos – aprieta ese maldito gatillo e incrústame esa bala en mi entrecejo tal y como has dicho que harías.
- Por Dios, ¿en qué idioma hablas? No entiendo por qué McCann se buscó a alguien totalmente ajena a nuestro mundo. Te aseguro zorr*ita que ninguno de nosotros diría cosas como <<incrústame>> o <<entrecejo>>. Mira que hay tías buenas metidas en esto como Faith, y va el est*úpido y se busca a una niña bien – comentó con asco. ¿Faith? ¿Este tipo conoce a Faith? Oh Dios mío, Faith debe ser la que ha traicionado a Justin. Sé que le caigo mal pero si le sigue gustando Justin no entiendo por qué le haría un daño como este – y no, no te voy a matar. Me está costando pero estoy logrando controlar mis impulsos. Si me ofrecí a hacer esto no es solo por cumplir órdenes. Tengo una cuenta pendiente con McCann y disfrutaré mucho más si sé que él te ve morir en mis manos. Pagaría por ver eso pero lo veré gratis, que es mucho mejor.
- Me das asco – dije y le escupí. Él me abofeteó.
- No es algo que una mujer no me haya dicho con anterioridad, sobre todo cuando las he tenido que forzar a follar. Primero son unas calientapo*llas y luego se hacen las santitas. ¿Para qué provocan si no tienen intención de hacer lo que sus gestos prometen? ¿Qué te parecería probar en primera persona si doy tanto asco como dices? – cuando vi que se acercaba a mí no dudé en cuáles eran sus intenciones. Me removí e intenté pegarle de la manera que pude. Grave error. El tipo se sacó una navaja de algún lugar y con ella apuntó mi cuello – no juegues nenita. Eres peleona, te desenvolverías bien en esto. Lástima que vayas a morir. No te voy a tocar… por ahora. Pero sí que te voy a dejar un recuerdo – de pronto noté como la hoja de la navaja rozaba mi muslo derecho y luego el izquierdo. El dolor atravesó todo mi cuerpo. Miré hacia abajo y vi mis muslos sangrando a causa de unos cortes – te quedarán unas marcas preciosas. Lástima que no las vayas a poder lucir en la piscina el próximo verano porque para entonces ya estarás muerta – y riendo se fue de la habitación mientras yo me volvía a sentir cada vez más y más mareada. ¿Sería por la pérdida de sangre? Cerré los ojos y no los volví a abrir.

jueves, 2 de enero de 2014

CAPITULO 64

- Gabriella no te olvides que tenemos ensayo después de las clases.
- ¡¿Qué?!
- Gabriella, ¿te olvidaste? – la expresión de Taylor era totalmente escéptica – no me puedo creer que Gabriella Montez haya olvidado algo. A ver, la más inteligente de East High soy yo pero la segunda eres tú. ¿Cómo has podido olvidar el ensayo?
- Lo siento, lo siento, lo siento. Simplemente lo olvidé – intenté excusarme aunque a mí también me sorprendió que se me hubiera olvidado – no importa, tampoco tenía nada importante que hacer después de clases.
- ¿Justin es algo <<nada importante>>? – dijo con sonrisa burlona.
- ¿Cómo demonios sabes qué he quedado con él?
- Oh vamos Gabriella. Soy tu mejor amiga pese a que últimamente no sé si puedo decir eso pues me tienes abandonada. ¿Y por qué? Porque te pasas todas las santas horas con él.
- ¿Realmente hago eso?
- Despierta Gabriella. Me cae bien Justin pero tienes a tus amigas abandonadas por él.
- Está bien, está bien. Te aseguro que lo ha hecho sin darme cuenta. Te prometo que a partir de ahora equilibraré mi tiempo para estar tanto con vosotras como con él. ¿Satisfecha? – su sonrisa demostraba que sí y yo también sonreí. Al pensarlo vi que tenía razón, desde que empecé con Justin he pasado la mayor parte del tiempo con él. No es justo.
- Ahora debo ir a hablar con el director por lo del anuario. Nos vemos en el ensayo – y con eso se fue rumbo al despacho del director.





- No importa preciosa, a fin y al cabo el musical apareció en tu vida antes que yo.
- Lo sé pero me sabe mal tener que dejar nuestros planes para otro día – me acurruqué aún más en sus brazos.
- Hay muchos más días por delante, ir a nuestro prado no es nada que no podamos hacer en otra ocasión – con su mano en mi barbilla hizo que nuestros ojos contactaran – y así aprovecharé para hacer alguna que otra cosa que tengo pendiente.
- Es decir, aprovecharás para investigar mi accidente – repuse yo.
- Sí.
- ¿Por qué no lo dejas? Tanto si fue un accidente como si no fue solo un susto. No te metas en más líos, Justin. No por mí.
- Sin ti mi vida no tendría sentido Gabriella. Tú eres mi vida. Sí lo que quieres es que me mantenga a salvo, debo mantenerte a ti a salvo y eso es lo que voy a hacer. Lo que estoy haciendo. Si lo del accidente fue premeditado se van a enterar de quien es Justin Bieber – me besó la frente antes de continuar – y ahora creo que deberías ir a ese ensayo o me acusaran de haberte secuestrado.
- ¿Qué…? – No pude terminar ya que oí un carraspeo justo detrás de mí – ahora voy Taylor – dije medio riendo - ¿nos vemos luego?
- Llámame en cuanto terminéis y vendré a buscarte – me besó antes de irse y yo fui con Taylor camino a la sala de actos.





Al entrar comprobé que estaban casi todos. ¡Qué vergüenza! ¿Me estarían esperando? Pero como dije estábamos casi todos, no todos.


- ¿Y Troy y Chad? – le pregunté a Taylor.
- Oh, Chad me dijo que tenían un asunto pendiente pero que iban a venir solo que  más tarde – asentí distraídamente mientras me ponía a hacer lo que Ryan nos indicaba.


Ryan Evans, el gemelo bondadoso de Sharpay. Recuerdo que en ese amargo verano de hace un par de años nos hicimos muy buenos amigos. Nada romántico pero sí que había una gran amistad y confianza. Después de ese verano, con el tiempo, esa amistad se fue marchitando pero con este musical vuelve a ir viento en popa. Ryan es un gran chico con un gran corazón. Es cierto que pese a todo lo que ha tenido que aguantar de su hermana, aún hoy es un poco su perrito faldero pero le conozco y sé que lo único que busca es su aprobación. El saber que Sharpay aprueba lo que hace, sus ideas, su trabajo… y Sharpay sigue sin darse cuenta. A veces me da pena el pobre Ryan, siempre se esfuerza al máximo y la única persona de la cual realmente quiere un cumplido no se lo da.


- Vas muy bien Gabriella, sigue así – me dijo Ryan en ese momento.
- Todo es gracias a ti coreógrafo – rió y continuó dictando los pasos.


Se puso al frente de todo y empezó a hacer una corografía en la cual estaban básicamente implicados nuestros brazos.


- Brazos, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 – en ese momento miré a Sharpay. Estaba sentada en el piano hablando por teléfono mientras seguía la coreografía de Ryan, menudo morro. Ni siquiera le presta atención a su hermano – 1, 2, 3, 4, 5, 6, genial, y, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 – mi pobre brazo se estaba empezando a cansar - ¿pero qué haces? – se quejó Ryan. Pese a que no me giré estaba segura que se lo decía a Jason ¡Jajaja! – 6, 7, 8, 1, 2, 3, genial, 5, 6, 7, 8 – de pronto Troy y Chad entraron corriendo.


Detrás de ellos estaban 2 chicos que iban a clase con mi hermana, los que jugaron a ese partido de baloncesto junto a Justin. ¿Cómo se llamaban? Ah sí, el alto era “Rocket Man” y el bajito Donnie.
Evidentemente ante semejante espectáculo todos miramos a los pobres chicos que estaban en el centro del escenario solo con una toalla. Troy y Chad tenían su ropa. La gente no paraba de reír y yo me giré hacía Taylor pues este momento era digno de recordar.


- Momento anuario – le dije y rápidamente cogió la cámara que siempre llevaba en su mochila y les sacó una foto.
- Hola… - dijo “Rocket Man” a la Srta. Darbus cuando esta se le acercó.
- Una entrada atrevida caballeros – le respondió ella – Debemos mostrar valentía a la hora de descubrir nuestro yo, sin embargo en este instituto tratamos de descubrirlo… vestidos – eso dio rienda a una nueva ola de risas -  ¡Pero sois bienvenido a nuestro musical! – todos empezamos a aplaudir.
- Eso, ¡bienvenidos! – oí a Troy gritar mientras reía.
- A los encargados de decorados les vendrá bien vuestra ayuda mientras estáis castigados – dijo entonces la Srta. Darbus refiriéndose a Troy y a Chad – cubrid a esos chicos – y dicho y hecho. Troy y Chad les devolvieron la ropa - ¡Ryan! – gritó la Srta. Darbus
- De acuerdo – dijo este entendiendo la orden - ¡Vamos! Empecemos desde arriba. Y… Jason, ¿por qué no vienes a echarme una mano? – sí, definitivamente fue Jason quien se tragó la bronca de Ryan antes.



ESCENA






Nada más terminar llamé a Justin y él me dijo que ya venía a buscarme. Una vez fuera todo el mundo se fue, me quedé a solas con Taylor y Chad.


- Iros, no esperéis por mí. Justin llegará en cualquier momento.
- ¿Seguro?
- Qué sí pesada – abracé a Taylor – le he llamado hace unos 5 minutos. Estará al caer – abracé a Chad y asintiendo ambos se fueron.


En fin, ahora sí que estaba sola y daba un poco de miedo. Creo que jamás me había quedado completamente a solas en el instituto. Incluso la Srta. Darbus ya se ha ido a casa.


De pronto y sin previo aviso, alguien tapó mis ojos con un trapo o algo similar. Lo mismo ocurrió con mi boca y empecé a oler algo realmente asqueroso. Forcejeé pero era inútil, quien quiera que fuera tenía una fuerza superior a la mía. Empecé a sentirme cada vez más y más cansada hasta que sin poder controlarlo, se me cerraron los ojos y caí rendida en los brazos de ese desconocido.

martes, 31 de diciembre de 2013

PRECUELA DE MY CRIMINAL: HIGH SCHOOL MUSICAL

HIGH SCHOOL MUSICAL
precuela de My Criminal


CAPITULO 63

Las vacaciones estaban a punto de terminar y yo no tenía ningún tipo de ganas de volver a clase.


Salí del hospital el 2 de Enero y desde entonces Justin ha venido a casa cada día. Mis padres se han vuelto un poco más sobreprotectores conmigo por lo que prefieren que Justin venga aquí a que yo vaya a su apartamento. Aunque creo que también lo hacen porque si estamos en mi casa no podremos hacer nada… en privado. Espero que esta sobreprotección desaparezca pronto. Quiero a mis padres pero no me gusta este tipo de situación.


- ¿Te duele la pierna?
- ¿Eh? – Justin me sacó de mis pensamientos.
- ¿Te duele la pierna? Porque la estás mirando muy fijamente.
- No, no. Solo estaba pensando en cosas – me miró y entendí su pregunta implícita – estaba pensando en todo lo que había sucedido estos días.
- Sí, todo ha sido muy loco. Pero te prometo que haré lo que sea para averiguar que coj*ones ocurrió con ese maldito coche.
- Déjalo Justin, los accidentes ocurren. No soy ni la primera ni seré la última persona a la que un coche atropellará – repuse con lógica.
- Lo sé, pero tengo un pálpito. Una corazonada. Estoy seguro que ese accidente no fue un accidente y tengo ganas de matar al cabr*ón que te hizo eso.
- No importa Justin. Estoy bien.  Estoy aquí contigo. Estoy viva.
- Por poco.
- Pero lo estoy – le obligué a que me mirara a los ojos y lo besé.








El primer día de clase de este nuevo año no fue diferente a los demás. Creí que los profesores harían alguna actividad extraña, como cuando empezamos el curso el año pasado. Pero no, primer día y faena.

Llegué con Justin lo cual no tenía planeado que cambiara hasta final de curso. Allí me encontré con Taylor y Kelsi en la puerta. Me explicaron que Martha seguía de vacaciones en Alemania y no volvería hasta la semana siguiente. Ojalá yo también estuviera relajándome en algún otro lugar con Justin a mi lado… eso es mejor planazo que ir a clase.

Antes de entrar a clase, Justin fue al lavabo así que yo seguí con mis amigas. Los que ya estaban allí me saludaron y me preguntaron cómo me encontraba después de lo del accidente. Sabía que esa sería la pregunta estrella del día y ya había venido preparada, pero responder lo mismo una y otra vez es cansino.

Me senté en mi pupitre y coloqué mi maleta en el de al lado para guardarle sitio a Justin. Kelsi y Taylor se acercaron a donde me encontraba y continuamos charlando mientras el profe no llegaba.


- ¿Cómo lleváis el anuario? – nos preguntó Kelsi.
- Bien, gracias a Gabriella está muy avanzado. Todavía tenemos que seleccionar fotos y hacer más de este año, pero creo que podremos cumplir el plazo de entrega.
- Sí, Taylor sabe cómo organizar y dirigir una cosa así. Sin duda sería una buena presidenta – todas nos reímos al recordar el sueño de Taylor.
- ¿Y con Justin? ¿Cómo lo llevas?
Bien. Es un amor de chico. ¿Os expliqué lo que me preparó para fin de año?
- Sí y me dio una envidia... – dijo Taylor – pero envidia de la sana. Tú tienes un novio que te prepara cosas así y el mío todavía no se ha dignado a pedirme ir con él al baile.
- Sí te lo ha pedido Taylor – le recordó Kelsi.
- Sí, sí. Me lo ha pedido como 100 veces pero no se lo trabaja. No hace nada especial y no le pienso decir que sí hasta que  no haga algo… algo que demuestre que de verdad le importo.
- ¿Se lo has dejado claro? – la voz de Justin surgió de pronto. Ninguna de las tres habíamos reparado en su presencia.
- ¿El qué?
- Qué deseas que te pregunte para ir al baile de manera más especial. No todos los chicos tienen el mismo sentido del romanticismo que yo – le di un pequeño golpe y él rió – tal vez el pobre chico no sabe qué hacer para que digas que no y se está desesperando.
- ¿Tú crees? – le preguntó Taylor insegura.
- Confía en mí. Conozco más bien poco a Danforth, pero creo que es del tipo que no piensan en que eso del romanticismo también es importante fuera de las películas. Siempre has de tratar a tu novia como una princesa, eso les vuelve locas – Tenía el novio más maravilloso del mundo, así que no me contuve y le abracé y besé enfrente de toda la clase. Justo cuando Troy y Sharpay entraban y detrás de ellos el profesor.

lunes, 30 de diciembre de 2013

CAPITULO 62

- ¡Justin! – antes de que pudiera decir algo más ya lo tenía entre mis brazos.
- ¿Cómo te encuentras preciosa?
- Mucho mejor ahora que estás aquí conmigo. ¿Eres tú esa misteriosa persona que pasará conmigo el fin de año?
- Sí. Este será nuestro primer fin de año juntos. El primero de muchos – lo miré a los ojos. De pronto el hecho de que mi familia me hubiera “abandonado” en una noche tan especial dejó de importarme – además he de contarte muchas cosas que han pasado durante los días que estuviste en coma.
- Sí… aún me parece increíble que haya estado en coma. En las películas suelen decir que es como si estuvieras muerto por un tiempo, ya sabes. Eso de que ves la luz y tal – Justin estaba flipando. Sí, estaba sonando como una completa loca – y también suelen decir que el paciente que está en coma puede oír lo que sucede a su alrededor pese a no poder hacer nada al respecto.
- ¿Te ocurrió algo de eso a ti? – preguntó Justin.
- Sí.
- Espero que sea lo segundo y no lo primero, sino me voy a preocupar… - reí ante su comentario. Era tan agradable tenerlo conmigo…
- Acertaste. Hubo un par de veces o tres que os oía en mi habitación hablando. Intentaba comunicarme con vosotros, lo intentaba. Pero mi cuerpo no respondía a mis órdenes hasta que pude abrir los ojos y te vi ahí.
- Eso es algo de lo que debemos hablar, más bien lo que te dije es un tema que  me interesaría comentar contigo – entonces recordé sus palabras. <<te amo>>. En ese momento mi corazón se hinchó y mi felicidad aumentó.
- Pero hoy es fin de año. No es una noche para pasarla hablando y además, ¿Dónde vamos a ponernos cómodos para hablar? Me niego a continuar en esta cama si tú no puedes estar tumbado conmigo – rió - ¿qué? Lo digo en serio. Si fuera un poco más grande te arrastraría aquí conmigo.
- Tranquila preciosa, he planeado todo - ¿planear… todo? – hablé con el director del hospital y le explique mis planes. A veces puedo ser muy convincente. Así que nos dejó usar esta sala en la que estamos. Es grande y además tiene ventanales enormes para poder ver las estrellas mientras empezamos un nuevo año… juntos.


Miré a mí alrededor y vi que sus palabras eran ciertas. La habitación en la que estábamos era grande. Había sillas tipo pupitre amontonadas en un rincón. Un proyector estaba colgando del techo y unas pizarras blancas de rotulador de tinta estaban al lado contrario de las sillas. Definitivamente esta habitación la usaban para hacer conferencias o cosas así.

Miré al frente y observé el panorama. Era… precioso. Los ventanales eran gigantes y al estar en la octava planta había una especie de vista aérea de Alburquerque adornada por las estrellas y la luna que brillaban de manera deslumbrante.

Estaba tan ensimismada mirando el paisaje que había afuera que casi no me di cuenta de lo que tenía enfrente de mis ojos.
Una especie de mesita de café estaba situada delante de un sofá de dos plazas. En esa mesita había de todo para disfrutar de una bonita y agradable cena para dos… con velas incluidas.


- ¿Has hecho tú todo esto?
- Tenía que ser especial para una noche especial y una chica especial. Me alegra poderte decir que no tendrás que empezar el año en esa cama que tanto odias.
- ¡Gracias a Dios! – grité. Eso hizo que Justin riera a carcajadas - ¿me ayudarás a levantarme? – pregunté pícaramente. En realidad solo quería sentir sus brazos sosteniéndome.
- Encantado – dijo comprendiendo mi indirecta.


Se sentía tan bien estar entre sus brazos, pero pronto me dejó en el sofá. Sentándose a mi lado descorchó el champagne y sirvió ambas copas.


- ¿No deberíamos esperar a brindar una vez haya empezado el año? – pregunté.
- Yo lo hago cuando tú quieras. Hace años que no celebro este día si te soy sincero. Hacer esto antes o después supondrá algo diferente para mí y… excitante.
- ¿Cuándo fue la última vez que celebraste año nuevo? – quise saber aunque creo que metí la pata porque su cara se ensombreció.
- El año antes de que entrara en la cárcel. Una vez estuve ahí mi familia me repudió y no tuve ningún motivo para celebrar este día… hasta que llegaste tú – sabía que no me iba a contar nada más pues el tema de su familia era uno catalogado como “prohibido” aunque sé que un día se abrirá a mí. Le sonreí y le besé la mejilla. Él giró la cara y nuestros labios acabaron fundiéndose en un dulce beso.
- ¿Qué opinan mis padres de lo nuestro? ¿Cuándo se lo dijiste? ¿Qué te dijeron? ¿Se portó muy mal contigo mi padre?
- Para el carro Gabriella. De una en una – asentí y él esperó. Creo que estaba esperando a que volviera a formular las preguntas por separado pero me negué. Las había escuchado, ahora quería respuestas – tus padres no están encantados pero lo aceptan. Se lo dije justo después de entrar en tu habitación de hospital como un poseso tras recibir la llamada de Taylor.
- ¿Entraste como un poseso? – él asintió.
- En cuanto Taylor me dijo por teléfono que estabas en el hospital ni siquiera esperé a escuchar las razones. Me dirigí hacía allí sin saber que me iba a encontrar aunque claro, si me dijo que estabas en el hospital ya podía estar segura de que muerta no estabas por lo que eso de “poseso” fue levemente.
- Pero lo suficiente como para que mis padres te miraran raro.
- Exacto. Entré y me lancé encima de ti. Mis manos acariciaron todo tu cuerpo comprobando las heridas y los golpes – él simple hecho de pensar que sus manos me recorrieron hace unos días y yo no pude ni disfrutarlo me fastidió. Ojala hubiera estado despierta – fue tu padre el que habló primero. Me preguntó que estaba haciendo y quien era. Así que no tuve más remedio que explicárselo. Sus palabras al principio no fueron bonitas. No se esperaba eso pues dijeron tu siempre les contabas todo.
- Eso lo debió decir mi madre, ¿verdad?
- Sí. Ella me dijo que tú siempre le explicabas lo que estaba sucediendo en tu vida y que no le habías dicho nada sobre mí. Por otro lado tu padre empezó a hacerme preguntas tanto sobre mí como sobre nosotros. Al final parece que les caí bien a los dos.
- ¿Y cómo conseguiste hacer todo esto?
- Oí a tus padres discutir por lo de esta noche así que me ofrecí a pasar la noche contigo ya que por lo que oí ellos no podían. Me preguntaron por mi familia y les dije que mis padres estaban celebrando el fin de año fuera del país por lo que era o pasarlo solo o con mi novia. Eso los alivió y me dieron permiso para pasar esta noche junto a ti. Lo otro ya lo sabes, la verdad es que el director ha sido muy amable – sonreí mientras me acurrucaba a su lado.
- Gracias Justin. Cuando mi madre me dijo que no iban a estar aquí mi mundo se derrumbó un poco. No podía creer que iba a pasar el fin de año sola. Bueno, con alguien misterioso.
- ¿Pensaste en mí?
- Se me pasó por la cabeza, sí. Eras tú, Taylor, Troy o Twizzy. Taylor y Troy van a estar con sus respectivas familias y mis padres no saben nada de Twizzy – razoné – así que solo quedabas tú pero tampoco lo sabía. Sobre todo porque mi doctor y una enfermera me sacaron de mi habitación sin siquiera decirme a donde me llevaban.
- Sí, eso fue parte de mi plan ¡Jajaja! Te quedaba muy bien el antifaz… - le golpeé suavemente y él rió mientras me apretaba aún más contra su cuerpo. Supe que debía hacerlo, supe que debía decirlo. Después de días de conflicto por fin lo tenía claro
- ¿Justin?
- ¿Hmm? – sonaba perezoso. ¿Se estaría durmiendo?
- ¿Estás durmiendo? Piensa que queda un par de minutos para la cuenta atrás.
- Creo que es hora de brindar – cogí mi copa y él la suya. Acercamos ambas sin que se tocaran – brindamos por ti, para que puedas salir pronto del hospital, para que este nuevo año sea mejor que el anterior, para que tus sueños se cumplan
- Y por nosotros – finalicé. Chocamos nuestras copas y nos las llevamos a los labios. Mientras bebíamos un trago nuestros ojos no rompían el contacto visual - ¡Cuenta atrás! – Justin rió ante mi entusiasmo - 12
- 11
- 10
- 9
- 8
- 7
- 6
- 5
- 4
- 3
- 2
- 1… - y después de que dijera el número se abalanzó hacia mí a la vez que yo me abalancé hacia él. El beso era adictivo. Muy, muy adictivo. Ambos le estábamos poniendo mucha pasión, mucha fuerza. Sin duda uno de mi Top10 de besos.

- Justin… - dije al separar mis labios de los suyos. Le miré a los ojos y dije lo que moría de ganas por decir – yo también te amo.