Busca lo que no encuentres

jueves, 31 de octubre de 2013

CAPITULO 34

Un nuevo día. En esta ocasión decidí coger el autobús escolar. Solía pasar bastante pronto por la parada que quedaba más cerca de mi casa así que lo cogía en contadas ocasiones pero hoy fue una de esas.

Mientras iba de camino al instituto me estuve mensajeando con Taylor. Decidí no contarle mi encuentro con Justin, a fin de cuentas no tenía una gran importancia. No había pasado nada suficientemente importante como para contárselo a mi mejor amiga. Él solo se me había acercado, me había felicitado por estar con Troy aunque en realidad se veían en su cara que no estaba feliz y yo había tenido locos deseos de estar con él, abrazarle y besarle. Sí, nada importante. No por ahora. Desde anoche que intentaba olvidar el encuentro pero mi mente lo repetía una y otra vez intentando encontrarle el sentido a todo.

Taylor me avisó que me estaría esperando para cuando llegara al instituto y yo le avisé que en unos 5 minutos estaría allí. Pareció como si el conductor me hubiera oído algo. Tardó unos 5 minutos en aparcar en frente de la entrada al instituto y como dije, el autobús siempre pasa muy pronto por las paradas así que lógicamente también llegamos muy pronto a nuestro destino.

Nada más bajar vi por el rabillo de mi ojo izquierdo que Taylor se acercaba hacia donde me encontraba e iba con un paraguas. No llovía y el el Sol tampoco era tan chamuscante para usar paraguas. Pero en fin, así era mi mejor amiga.

- Hola Taylor.
- Hola guapísima – me contestó mientras me cubría con su paraguas
- ¿Vas a ir hoy al ensayo?
- ¿Tengo otra elección? – dijo como si yo tuviera la culpa de que la Srta. Darbus nos hubiera impuesto ensayo hoy después de clases cuando no estaba planeado. Mi móvil empezó a sonar coincidiendo con Taylor quien se había cansado de mi silencio - ¿hola?
- Taylor, esas cosas llevan tiempo – le dije antes de contestar. Solo por la música ya sabía quien me estaba llamando – ¡hola!
- Necesito verte ahora mismo – fue el saludo de Troy al otro lado de la línea. Miré a Taylor confundida.
- ¿Qué?
- Mira arriba – levanté la mirada y vi a Troy en el tejado del instituto. No me lo podía creer. Me hizo un gesto con el brazo “invitándome” a subir allí con él.
- Tengo que dejarte – le dije a Taylor mientras colgaba el teléfono. Seguía sin creerme lo que estaba haciendo Troy.
- Estas jugándote dos semanas de castigo… - me advirtió Taylor como si fuera mi madre. Negué con la cabeza y me dirigí a encontrarme con Troy pero antes de entrar pude oír a Taylor diciendo <<diviértete>>. Sí, seguramente me iba a divertir.


El East High tenía dos pisos. En un rincón bastante escondido del segundo piso se encontraban unas escaleras que conducían a un lugar llenó de flores el cuál se encontraba en el tejado del instituto. Ahí era donde Troy y yo nos escapábamos hace años. Él fue quien descubrió el lugar mientras estaba castigado y luego me lo enseñó porque yo era su novia. Durante un largo tiempo solo nosotros sabíamos de este lugar, y los profesores también, hasta que a Troy se le escapó la lengua con Sharpay y después todo nuestro grupo de amigos fueron a esconderse de vez en cuando. Normalmente para hacer novillos. Y cuando dije grupo de amigos me refiero a Chad, Taylor, Zeke y Jason a demás de Sharpay, Troy y yo. Sí, ellos eran mi grupo de amigos. Y sí, sé que suena increíblemente extraño.

No subía a la azotea desde que lo dejé con Troy y a medida que iba haciendo el camino los recuerdos de esos viejos tiempos empezaron a acechar mi mente. 
Cuando llegué arriba me encontré con Troy esperándome.

- Necesito tú ayuda… ¿Cuál debo ponerme? – fue entonces cuando vi los trajes que colgaban de la barandilla. Bueno, más que trajes eran chaquetas de trajes. Americanas. Tres en concreto.
- Porque… - intenté sonsacarle mientras subía las pocas escaleras que quedaban.
- Porque tú vas a llevar un vestido bonito, y quiero estar a la altura – me acerqué a él hasta quedar justo enfrente.
- Nunca me habían invitado a un baile,  pero esto parece casi una invitación – y estaba contenta con ello. Yo no era tan tiquismiquis como Taylor. Miré las tres americanas, una negra, una blanca y una color marrón rojizo. Lo tenía muy claro – esta – le dije mientras sacaba la americana negra de su percha y le ayudaba a ponérsela.
- Yo nunca he ido a un baile – y era cierto. El hecho de que todos los estudiantes pudieran ir a un baile de graduación real también era una novedad de este año, al igual que el musical. Por lo general hacíamos algunos bailes baratos para celebrar el fin de curso – y a uno como este menos -  me apoyé en la barandilla donde habían estado antes las americanas – creo que es una buena forma de empezar – me giré y vi que se había colocado a mi lado. Luego dirigí mi mirada a su mano y pude ver 2 entradas para el baile. No pude evitar que una enorme sonrisa surcara mi rostro, había estado esperando este momento - ¿habrá qué bailar un vals? Porque no tengo ni idea de cómo se baila – me reí.
- A mí me enseñó mi padre cuando era niña – le conté. Sí, mi padre podía ser el serio jefe de policía de Alburquerque pero siempre fue un padre dulce conmigo y con mi hermana – me subía sobres sus pies y bailábamos por la habitación – vi en los ojos de Troy como le era un poco difícil de creer que el Sr. Montez hiciera algo así. Sin pensármelo le cogí la mano a Troy y le conduje hacía la parte de la azotea la cuál estaba despejada de plantas – Vamos, te enseñaré.
- ¿Qué?
- ¡Vamos! – realmente quería enseñarle a bailar el vals, y quería cantarle la canción que mi padre siempre cantaba cuando bailábamos juntos. Evidentemente tenía un ritmo adecuado para poder bailar un poco de vals.
- Estamos en la azotea – me recordó Troy. Su voz hizo eco y yo seguí riéndome por lo bajo.
- Ven, te va a encantar.

Y así fue como nos dejamos llevar. Troy pilló a la primera el estribillo de la canción y bueno, acabó cantando conmigo. Su voz no era tan buena como la de Justin pero tenía una buena voz. 

Reíamos mientra bailábamos. Se le daba realmente bien, mejor de lo que pensé. Y cuando estábamos acabando de bailar el cielo se nubló y lluvia empezó a caer pero nosotros no paramos de bailar hasta que la canción terminó. Luego nos miramos, simplemente nos mirábamos y eso mientras nos mojábamos debajo la lluvia. Pero en ese momento era como si nuestro alrededor hubiera desaparecido.

- ¿Entonces eso es un sí? – me preguntó Troy. ¿No le había quedado claro?
- En todos los idiomas. Oui, yes, ja, sí… - nuestras caras eliminaron el espacio entre nosotros. Nuestros labios estaban realmente cerca. La idea de besarnos bajo la lluvia me resultó realmente atractiva y cuando estaba a punto de suceder el timbre sonó - ¡Vamos!


¡Demonios! Teníamos que ir a clase y estaba empapada. Completamente mojada. Troy también pero él podía ir al vestuario y cambiarse. Como jugador del equipo de baloncesto debe tener ropa de recambió allí pero yo… ¿qué iba a hacer? Me fui de allí sin poder disfrutar de un beso bajo la lluvia. Pero en fin, nuestra historia no era como en las películas y eso es algo que solo ocurre en las películas.



Al final decidí ir a casa y por suerte mamá no estaba así que no tuve que oír su sermón. Llegué a clase a tiempo para la segunda hora. Mis amigas me preguntaron que me había pasado porque jamás había llegado tarde a no ser que hubiera tenido que ir al médico. Taylor lo sabía pero aún y así estaba junto a Martha y a Kelsi pidiéndome una explicación. ¿Qué les iba a decir? Lo mío con Troy ya no era un secreto así que simplemente les conté lo que sucedió y a las tres les pareció muy romántico. Si había tenido alguna duda en algún momento podía olvidarme  Mis amigas estaban realmente felices de que haya vuelto con Troy.

domingo, 27 de octubre de 2013

CAPITULO 33

Tal vez subestimé un poco eso de que lo mío con Troy no fue algo tan hablado como me hicieron pensar. Pero nuestra relación casi que fue más famosa que la de Spears y Timberlake, como mínimo en el East High. 

Oía los chismes de la gente. Oía como algunos decían que se veía a la legua que volveríamos a estar juntos ya que estábamos hechos el uno para el otro. Otros chismes decían que yo me había ido arrastrando a Troy ya que él seguía siendo el chico más popular del instituto. Otros me trataban de estúpida por volver con él después de lo que pasó con Sharpay. Y los otros chismes decían que fue Troy quien se arrastró hasta mis pies porque seguía locamente enamorado de mí.

No sabía si reírme por todo lo que se decía por ahí o asustarme por el hecho de que la gente realmente estaba interesada sobre mí y mi vida privada. Incluyendo rumores y cotilleos. Dios, eso era horrible. Sharpay es la chica popular del East High, no yo. Es con ella con la que se supone que deben cebarse todos, ¿no? ¿Qué pinto yo? El hecho de que esté con Troy es irrelevante. Esto no era como los matrimonios entre princesas y caballeros. Aquí no se intercambiaban títulos ni dotes. Yo seguía siendo Gabriella Montez, la chica cerebrito del último curso. Aunque ser una cerebrito no era sinónimo de ser marginada. Simplemente la gente no se fijaba tanto en mí como en Sharpay. Algo totalmente comprensible. El rosa es un color demasiado chillón.



Estaba guardando mis cosas en la taquilla después de las clases cuando Justin apareció.

- Vaya, ha pasado ya un tiempo pero algunas cosas no cambian. Sigues siendo de las últimas en salir del instituto. Es como si realmente te gustara este lugar.
- ¿Y si me gusta qué? ¿A caso no puedo estar aquí hasta ser la última en salir? – le repliqué. Sabía que en realidad hoy por hoy no tenía argumentos para discutir con él o lo que fuera que estuviera pasando.
- Puedes hacer lo que quieras. Yo solo… joder, no se suponía que esto empezara tan mal – me giré y le miré – mira yo solo quería felicitarte por lo tuyo con Bolton – sus palabras eran una felicitación, pero la mueca que hizo mientras hablaba me dejó claro que no estaba muy contento al respecto –Supongo que después de nuestro fracaso de diste cuenta de que le seguías amando. Seguramente fue el hecho de que él te pudo haber engañado con tu mejor amiga pero a fin de cuentas no te llevó a una casa donde había una bomba así que lo comprendo. Entiendo por qué volvéis a estar juntos – resoplé. Sabía que mis palabras el día que le dejé le dolieron, pero no creía que seguiría  llevando consigo ese dolor.
- Mira Justin, respecto a eso… lo siento. Yo simplemente estaba en shock, no quise decir lo que dije.
- Sí quisiste hacerlo, lo vi en tus ojos – aparté mi mirada. Ni yo misma estaba segura qué se me había pasado por la cabeza para decirle lo que le dije. ¿Realmente quise decirle eso? ¿Quise hacerle daño? – y está bien. No fue algo loco, fue algo lógico y normal bajo las circunstancias que se han dado. Solo… - lo vi dubitativo. ¿Diría lo que sea que estaba a punto de decir? – olvídalo. Te deseo lo mejor Gabriella. A los dos. Os deseo lo mejor.


Dicho esto se fue. No sé que me indujo a qué le llamara pero su nombre se perdió en el olvido. Él no se giró y yo no fui tras él. Habíamos hablado por unos minutos, él dijo todo lo que quería decirme y luego se marchó. Fue decisión suya, yo no tengo que hacer o decir nada. Pero sabía que no me había dicho todo lo que quería y me moría por saber qué se había callado. No me comprendía ni a mi misma. Corté con Justin hace semanas y ahora he vuelto con Troy, pero entonces ¿por qué sigo pensando en Justin alguna que otra vez? ¿Por qué me sentí feliz cuando vi que vino a hablar conmigo? ¿Y por qué tenía ganas de correr tras él y besarle? Dios… me iba a volver loca si es que no lo estaba ya.


jueves, 24 de octubre de 2013

CAPITULO 32

Si hace unas horas lo intuía, ahora se podía decir que era oficial. No paraba de mensajearme con Troy hasta que decidimos que llamarnos acabaría siendo más barato así que pasamos más de 1 hora hablando por teléfono. 
Decidimos no decir nada todavía. Obviamente había una excepción. No podíamos callárnoslo para todos así que él decidió explicárselo a Chad mientras yo se lo iba a explicar a Taylor. Son novios, si había 2 personas idóneas para guardar este “secreto” eran ellos. Y a diferencia que con Justin, el ocultárselo a todo el mundo no me molestó. No sabía lo que eso significaba. Podía ser porque:

1: Me sentía más cómoda con Troy que con Justin. Ya me conocía como era la cosa con Troy y el ocultarlo fue una decisión mutua.

2: Lo que sentía por Troy no era tan fuerte como lo que llegué a sentir por Justin y eso hacía que el esconderlo no me importara, porque no quería chillar al mundo entero que estaba con Troy. Sin embargo mientras estaba con Justin eso era justamente lo que quería hacer.

Esa segunda opción me daba miedo. Obviamente solo era una opción, seguro que esa no era la correcta pero pensar en esa posibilidad… No. Lo borré de mi mente. Troy y yo estamos destinados a estar juntos. No solo somos nosotros quienes los piensan, los que nos conocen también. Nuestra ruptura fue un poco como la ruptura de Britney Spears y Justin Timberlake. Un escándalo. Y a fin de cuentas rompieron por algo parecido, pero yo no fui la causante cosa que no ocurrió con Britney.

En fin, simplemente no. Me negaba a aceptar esa segunda opción y al final yo soy la que manda en mi vida y en mis sentimientos. Yo soy quien lo controla, quien dicta las ordenes. Y no hay marcha atrás.



Taylor se emocionó cuando le conté. Sabía que esa sería su reacción. Aunque ella no me lo dijo yo ya sabía que nunca llegó a aceptar a Justin del todo porque tenía la esperanza de que volvería a estar con Troy. Ella y sus citas dobles. De verdad que le encantaba cuando hacíamos eso y Troy me dijo entre clase y clase que Chad se lo tomó de igual manera. Le felicitó y le dijo que <<ya era hora>>, palabras textuales según Troy. ¿Todos pensarían igual que ellos? ¿A caso la gente del East High está esperando que volvamos? Sería escalofriante.



Esta mañana se anunció por megafonía que las entradas para el baile estarían disponibles la semana que viene. Sí, es un musical pero es un baile de igual manera. Digamos que hay dos bailes. Un baile normalito para todo el instituto y luego está nuestro baile, el cuál todavía no habíamos planeado. La Srta. Darbus quería que también fuera un baile real. Que escogiéramos una pareja. 
Bueno… desde siempre han sido los chicos quienes han invitado a las chicas al baile. Pero Troy no me lo había pedido, aún. Durante los últimos 2 años fue con Sharpay pero supongo que las cosas han cambiado. O eso espero sino me va a escuchar alto y claro.



Ya había pasado una semana y me encontraba en la sala del anuario. Conseguimos a más gente para que se uniera a Taylor y a mí en esta gran odisea. Ahora el trabajo era más fácil y todo iba más rápido. Estábamos en nuestras mesas mirando fotos y escogiendo las perfectas.

- Mira esta foto – dije a Taylor. Era una foto de grupo en la que aparecían todos los que hacían un curso inferior a nosotras – la guardo con las demás.
- De acuerdo – me contestó.

Entonces  Troy y Chad aparecieron sin previo aviso. Chad entró con una manopla y con una bandeja. Por la olor supe que eran galletas y también por la olor supuse que estarían realmente apetitosas. Dejó la bandeja en la mesa de Taylor.

- De parte de Zeke – dijo Chad. Aún era raro el pensar que uno de los chicos que juego a baloncesto tenga como hobby la cocina – cuidado, queman mucho – advirtió.
- Vale – dijo Taylor completamente feliz.
- Pero él no lo sabe así que tenéis que comeros las pruebas – saltó de repente Troy.
- Haciéndonos la pelota… - dije pero casi me falla la voz ya que sentí las manos de Troy acariciando mis brazos y no se separaba. Esto era nuevo, de alguna manera. ¿En qué momento decidimos mostrar afecto en público? – una buena maniobra – dije mientras levantaba mi cabeza para mirarle confundida.
- Chad espera tener dos páginas para él solo – dijo mientras le miraba y lo único que pude hacer fue reír. No solo por la broma de Troy sino también porque estaba feliz de saber que se había acabado lo de esconder lo nuestro – puede que hasta tres, la otra para su pelo – eso fue demasiado y todos reímos.
- El que vale, vale – la risa fue cesando y yo volví a mirar las fotos que tenía en la mesa mientras las manos de Troy se deslizaban por mis brazos y acababan en mis manos con nuestros dedos entrelazados – Oh, capitán, por cierto. Eh… ¿puedes llevarme luego a probar un traje?

Oh, oh. Ahora los brazos de Troy estaban cruzados por encima de mis pechos y nuestras manos seguían entrelazadas pero ese <<oh, oh>> no tenía nada que ver con eso. Las palabras de Chad sonaron como… como si fueran una invitación al baile y yo sabía de alguien a quien no le va a gustar nada de nada. Así que sabiendo la que se avecinaba lo único que pude hacer fue mirar el techo. Me daba un poco de pena el pobre Chad pero tampoco quería perderme la reacción de mi mejor amiga así que les miré justo a tiempo de ver lo que él solito acababa de desencadenar.

- ¿Un traje? ¿Para qué? – preguntó Taylor fingiendo que no tenía ni idea de a lo que había venido Chad ni a lo que se refería.
- Para el baile – dijo Chad de manera… seductora. O eso intentó. Estaba demasiado confiado cuando había perdido la batalla desde el principio.
- Oh cielo… si piensas que eso es una invitación, tendrás que bailar tu solo


Sí, Taylor estaba un pelín cabrada con él. Como supuse que no quería pegarle simplemente le dio un codazo a la pelota de baloncesto que Chad sostenía y luego se levantó de su silla no sin antes echarnos un vistazo y negar con la cabeza. Luego dio media vuelta y se marchó sin mirar atrás. Chad se quedó en el mismo lugar, pareciendo un niño que se acababa de perder en el parque y Troy y yo solo pudimos reír. Justo cuando Troy depositó un dulce beso en mi cabello sonó el timbre, así que yo también me levanté de mi silla y los tres juntos fuimos a clase. 
El almuerzo había terminado.

ESCENA

domingo, 20 de octubre de 2013

CAPITULO 31

- ¿Preparada para encontrarte con los 2 hombres que han arruinado tu vida? – me preguntó Taylor una vez llegué al instituto.
- ¿Bromeas? Lo estoy deseando con ansias.
- ¿Después de romper con Bieber has vuelto a hablar con él?
- No – abrí la taquilla y cogí lo que necesitaba – afortunadamente las llamadas y demás cesaron y bueno, cuando nos vemos en el instituto nos ignoramos.
- ¿Y con Troy?
- ¿Con Troy qué? – sabía a lo que se refería pero me era incómodo hablar de eso.
- ¿Has vuelto a hablar con Troy después del beso? – y así era ella, directa al grano.
- No, no lo he hecho y antes de que digas algo, él tampoco ha intentado hablar conmigo. Simplemente pasó algo que no debía pasar. Terminamos hace tiempo pero estuvimos juntos durante años. Supongo que fue un pequeño lapsus.
- ¿Un pequeño lapsus? – preguntó Taylor incrédula.
- Sí, un pequeño lapsus. Esa era la primera vez que quedábamos los dos solos fuera del instituto después de dejarlo. No sé… fue como si el tiempo no hubiera pasado. Como si nunca hubiéramos roto.
- Eso es raro.
- Lo sé. No paro de comerme el coco y sé que no debería.

Juntas llegamos a clase y cuando entré por la puerta los dos sujetos se giraron y me miraron. Oí a Taylor reírse por lo bajo ya que ella pudo presenciar lo mismo que yo. Genial. ¿Es que lo tenían planeado?

Incómodamente me alejé de Taylor y me fui a sentar a mi lugar. Troy tuvo que dejar de mirarme pero Justin no lo hizo. ¿Por qué me mira? Todo es mejor cuando me ignora, todo es más fácil. Y demonios, estoy segura que para él también.

Todo esto ocasionó que la clase pasara muy lentamente. ¿Solo fue 1 hora? De verdad sentía que habíamos pasado en esa clase toda la semana. Y en todo lo que pude pensar fue en Troy. En Troy, los tiempos en los que estábamos juntos y el beso de ayer. Por otra parte pensamientos de Justin, nuestra primera vez y la explosión ocuparon la otra parte de mi mente. Chicos… siempre nos traen de cabeza.



Cuando iba hacia casa con mi hermana tuve el presentimiento de que alguien nos seguía y nos vigilaba. Sacudiendo la cabeza continué como si nada. Seguramente todo eran imaginaciones mías. Paranoias. Lo de la explosión aún parecía que hubiera pasado ayer. Pude haber muerto y esa fue la segunda ocasión en que Justin pudo ocasionar mi muerte. Primero con su coche y luego con su casa. Definitivamente había aprendido una lección: mantente alejada de él.

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo cuando una mano me agarró del antebrazo. Jadeando giré para encontrarme con la mirada azul de Troy. Mi hermana también se paró al ver que no la seguía y creo que su cara era una copia de la mía. Ambas estábamos sorprendidas de ver a Troy aquí cuando su casa estaba en dirección contraria.

- Troy, ¿qué… qué haces aquí? – pregunté tartamudeando.
- Necesito hablar contigo Gabriella – dijo mirándome fijamente para luego desviar la mirada hacia mi hermana – Stella, ¿te importa que me la lleve? Dile a tus padres que está conmigo, seguro que no les importará.
- No, claro. No importa – dijo después de unos segundos en silencio.


Sin decir nada más la mano de Troy seguía arrastrándome pero yo no puse resistencia. Le seguí y cuando giramos una esquina fuera de la vista de mi hermana, me empujó hacia él y me besó. Tal y como has leído. ¿Qué hice? Pues lo que hubiera hecho cualquier chica en mi situación. Rodeé a mi ex por el cuello y profundicé el beso. Noté sus manos subiendo y bajando por mis costados y luego rompió esa conexión. Nuestros labios se separaron con jadeos de ambos. Nuestras miradas conectaron a la vez expresando todo. Dejé de engañarme a mí misma. Quería esto tanto como él y no había marcha atrás. Volvió a besarme y luego se separó de mi como si fuera realmente difícil. Agarrándome de la mano caminamos juntos hasta mi casa. Allí me volvió a besar suavemente en el umbral de la puerta para luego girar e irse. No dijimos nada pero tampoco había nada que decir. Nos conocíamos realmente bien y sabía que esto solo significaba una cosa. El pasado había vuelto al presente. Troy y yo volvíamos a tener algo pero esperaba que el pasado relacionado con Sharpay se quedará allí, en el pasado.

sábado, 19 de octubre de 2013

CAPITULO 30

Cuando llegué Troy ya me estaba esperando. Lucía realmente bien. Llevaba unos pantalones un tanto holgados y una camiseta de manga larga. Todo oscuro. Se veía muy, muy bien.

De todo lo que hablábamos era el instituto y el musical. Parecía que él tenía tantas ganas como yo de no tocar el tema de nuestro pasado y eso me agradó. He de confesar que pensé en un principio que solo estaríamos hablando de eso. Una y otra vez. Pero no, no sucedió. Y supongo que por ese motivo cuando me dijo que mañana sus padres vendrían a comer a mi casa, me preguntó si me molestaría que él también fuera. ¿Des de cuando se preocupa por eso? ¿Quién es este y donde está el verdadero Troy? Realmente me estaba sorprendiendo. Me gustaba este nuevo Troy. No sé, parecía que hubiera madurado de la noche a la mañana. Se le veía más firme y serio cuando hablaba, la seguridad siempre había sido su mejor cualidad. Muchas veces le envidié por ese motivo. Troy siempre ha sido un chico muy seguro de si mismo, supongo que a causa de que su padre sea el alcalde y también por ser el chico más popular. Sin duda cualquiera con esas referencias se sentiría de la misma manera. Ojalá yo fuera así,  aunque fue él el que me robó la poca seguridad que aún quedaba en mí.



La comida el domingo fue tranquila. Bueno, más bien fue aburrida. Mi padre y el Sr. Bolton no paraban de hablar de lo suyo, seguridad en la ciudad. El alcalde obviamente quería que sus calles fueran totalmente seguras para que sus ciudadanos estuvieran contentos con su manera de controlar las cosas, y mi padre le explicaba nuevas estrategias y planes que había ideado para hacer de Alburquerque un lugar todavía más seguro. Y luego estábamos nosotros. Mi madre, mi hermana, Troy y yo. Todo lo que hacíamos era comer, mirarlos, asentir como si estuviéramos siguiendo su conversación y seguir comiendo. Por eso cuando pude levantarme me sentí muy aliviada. Quería a mi padre pero cuando se ponía a hablar de trabajo era insufrible.

Vi que Troy no sabía si levantarse también o quedarse con su padre, así que sin dudarlo le dije de acompañarme al jardín. Allí nos sentamos en hamaca que se encontraba justo debajo del balcón de mi habitación. Estuvimos unos minutos balanceándonos en silencio hasta que Troy paró su balanceo y me miró intensamente a los ojos.

- Te conozco y sé que no querras hablar de ello pero yo lo necesito – dijo Troy rompiendo el silencio.
- Troy…
- Por favor. Quiero hablar sobre lo que ocurrió y sobre lo que está ocurriendo ahora. Sobre lo que siento – al ver que me quedaba callada continuó su monólogo – sé que fui un idiota. Fui un imbécil. Ni siquiera tengo una excusa razonable para lo que hice, pero necesito que sepas que no fue algo… no sé como expresarlo. No se que sucedió. Supongo que fue debido a todos los años de buena amistad con Sharpay. Yo simplemente confundí las cosas y creí que os amaba a las dos por igual.
- ¿<<creí>>? – él asintió.
- Cuando me dejaste sufrí un fuerte dolor en el pecho, en mi corazón. Ahí supe que en realidad no estaba enamorado de Sharpay. Estaba y siempre he estado enamorado de ti, solo de ti. Me arrepentí mil y una veces de mi estupidez. Me arrepentí demasiado de lo que hice. Si lo hubiera sabido… si hubiera sabido que solo estaba confundiendo sentimientos con Sharpay, jamás lo hubiera hecho – yo seguía en silencio. Llegados a ese punto no sabía que decir – entre Sharpay y yo no ha habido absolutamente nada desde que me dejaste, lo juro. De hecho no ha habido absolutamente nada con nadie porque en lo único que pienso cuando estoy con una chica es en ti. En tu sonrisa, tus ojos, tu cabello… eres tú y solamente tú.
- Troy… - volví a decir solo para terminar con un suspiro. Me había decidido a no rendirme ante palabras bonitas pero parecía que estuviera librando una seria batalla y la estaba perdiendo – no sé que esperas que diga o haga.
- Solo espero que me perdones, nada más – la miré incrédula. Dudaba mucho que solo buscara mi perdón – no voy a negar que te sigo amando. Ya te lo he dicho, no puedo estar con otra chica sin pensar en ti. Tú ocupas toda mi mente en todo momento. Pero sé que la fastidié mucho con Sharpay. Sé como eres y tu puedes llegar a perdonar pero jamás olvidas algo así. Por ese motivo solo espero y deseo tu perdón, no puedo esperar por más y yo respeto eso. No es como si – pero no pudo terminar porque siguiendo un impulso me incliné y le besé. Sorpendido el no movía ni sus labios mientras le besaba pero cuando reaccionó me envolvió con sus brazos profundizando ese beso y suspirando cuando terminó – guau, mejor de lo que esperaba. ¿A qué vino eso?
- No lo sé – dije sinceramente. No tenía ni idea de por qué lo había besado después de decirme a mi misma que no volvería a darle otra oportunidad.


Después de eso la situación fue realmente incómoda con Troy. No sé como lo hizo pero estaba segura que la rápida retirada de su padre fue debido a él.


Pensé en lo que me dijo y es cierto, yo perdono pero no olvido. ¿Será el perdón suficiente? ¿Debería darle otra oportunidad a Troy? Lo que tuvimos fue muy bonito ya que éramos mejores amigos desde parvulario, pero… los fantasmas del pasado siguen ahí, acechando.

lunes, 14 de octubre de 2013

CAPITULO 29

Siento el retraso. Estoy intentando terminar de escribir TODA la novela para que no se me acumule faena :)


Todas parecían más emocionadas porque esta tarde había quedado con Troy, que yo. Así son mis amigas. Se toman las cosas de los demás como personales pero aún y así las adoro.

No ocultaron que les gustaba la idea de que Troy y yo volviéramos a estar juntos, pero como le he estado repitiendo una y otra vez desde que nos reunimos todas en casa de Taylor, eso ni siquiera cruza por mi mente. El hecho de que esta tarde haya quedado con Troy no significa que va a pasar algo serio. Para nada. Lo definimos bien claramente cuando dijimos de quedar. Esto es solo una salida entre amigos, nada de cita. Pero las chicas no lo veían de igual manera e insistían a que fuera a por él. A que me lanzara. ¿Lanzarme yo? Cualquiera que me conozca un poco sabe que prefiero que los chicos sean los que den el primer paso. Como se ha hecho toda la vida. Si algún chico es tan cobarde como para hacerlo, no merece la pena ni un segundo de tu vida. Así que yo ya tenía claro que no esperaba más que una charla entre viejos amigos-enemigos-expareja con Troy. Pero las chicas me obligaron a plantear un “por si a caso”. Eso era algo muy normal cuando hacíamos este tipo de encuentros. En esta ocasión el “por si a caso" que plantearon estaba muy claro.

- Por si a caso Troy te dice que quiere volver contigo, debemos trazar un plan.
- Estoy de acuerdo con Taylor – contestó rápidamente Kelsi.
- Yo también – miré a Martha mientras asentía.
- Chicas, esto no es una batalla. No se trata de ir haciendo planes – les dije intentando que se olvidaran de esa idea – si eso sucede… bueno, ya se me ocurrirá algo. Ya se verá el resultado final.
- Pero deberías estar preparada porque eso puede ser posible.
- Lo sé Martha, lo sé. Pero no lo creo. Puede ser posible pero improbable – y  me di unas palmaditas mentales en la espalda por la coherencia de mis palabras.
- Como sea, se por fuentes fiables que él va a volver a intentarlo contigo - ¿fuentes fiables? ¿Por qué demonios decía eso en lugar de decir el nombre de Chad? – no sé si lo aprovechará en esta ocasión o no, pero mantén tu mente abierta a todas las posibilidades.
- Sí, y no te precipites a la hora de decidir – dijo Kelsi muy sabiamente – sé lo que es eso y no te lo recomiendo.

Miré a cada una de mis amigas y me pregunté como podía ser tan bendecida de tenerlas en mi vida. Estas 3 chicas se preocupan por mí tanto como yo me preocupo por ellas y pobre de el estúpido o estúpida que intente lastimarlas. Puedo ser muy tranquilita y todo sonrisas, pero soy un huracán cuando me enfado. Hasta el día de hoy solo mi hermana, Troy, Sharpay y Justin han sido testigos de cómo una situación límite me puede descontrolar. No es algo que me guste pero sucede. Y como dije es algo descontrolado, no tengo poder para retenerlo ni eliminarlo. Si algo realmente me molesta, pero me molesta mucho, lo dejo saber y no de la mejor manera posible. Eso nunca.



A la hora de comer nos despedimos y cada una se fue a su casa. Cuando yo llegué me encontré a mi padre sonriéndome. A ver, no es que nunca sonría pero pocas veces me lo encuentro esperándome con esa cara de felicidad y me sorprendí al igual que me asusté. Tal ve había pasado algo malo e intentaba retrasar el momento de la verdad con falsas sonrisas y un falso buen ambiente.

- ¿Qué ha pasado? ¿Estáis todos bien? – dije cerrando rápidamente la puerta y dirigiéndome hacia mi padre.
- Claro que sí. ¿Qué podría haber pasado? – dijo me padre confundido. Vale. Pues lo siento pero la confundida aquí soy yo.
- No te enfades papá, pero no sueles recibirme cuando llego y mucho menos llevas en tu rostro una sonrisa como esa.
- ¿Tanto se nota? – dijo con un deje de sorpresa.
- Son unos 18 años contigo papá. Sí, se nota.
- Bueno, es que me puse muy feliz cuando un pajarito me dijo que esta tarde tenías una cita con Troy Bolton – yo iba de camino a mi habitación. Ya tenía un pie en el primer escalón para ir al segundo piso y me paré al oír a mi padre decir <<cita>> y <<Troy Bolton>> en una misma oración.
- ¡¿Qué?! – dije girándome debido a la sorpresa.
- ¿Por qué no nos lo dijiste? Nos hubiera encantado saber que habíais arreglado las cosas después de tanto tiempo – reí debido a las palabras de mi padre. Creo que le tengo que aclarar algunas cosas…
- Papá, no estamos intentando arreglar nada porque no es una cita. Ya hace unas semanas que Troy y yo estamos más amigables y me dijo de quedar esta tarde pero en plan de amigos. Eso lo dejamos muy claro días antes de hoy. De todos modos no entiendo por qué te hace tan feliz. ¿Tengo que recordarte que me engañó? – mis padres también sabían lo que había ocurrido. Ambos se demostraron muy descontentos. Mi madre empezó a ver con otros ojos a Troy y mi padre fue a buscar al Sr. Bolton para hablar sobre lo que había ocurrido. Sí, mi padre se enfrentó voluntariamente al alcalde solo por mí pese a que hace años que ellos son buenos amigos – no puedo creer que después de todos los malos calificativos que dijisteis sobre él y Sharpay, ahora te agrade la idea de que volvamos a estar juntos. Cosa que dudo que ocurra.
- Eras feliz con Troy, cariño. Él puede hacer lo que sea pero eso jamás lo olvidaré – dijo mi padre mientras me envolvía en un abrazo. Los padres parece que tienen un sexto sentido cuando se trata de sus hijos, porque yo estaba bastante alterada y lo que necesitaba era eso, un abrazo – fuisteis amigos desde el parvulario y cuando me dijiste que estabais juntos… me hiciste realmente feliz, Gabriella. Y cuando supe lo que ocurrió me hubiera gustado arrancarle el pescuezo. En lugar de eso fui a hablar con su padre quien me aseguró que obtendría una buena amonestación – y sí, eso ocurrió. No sé muy bien que hizo el Sr. Bolton a su hijo pero Sharpay se me acercó unos días después para decirme que mi <<papi>> había jodido a Troy – pero como he dicho, mientras fuisteis mejores amigos y mientras fuisteis novios tú estabas sonriendo todo el rato. Podía oír tu linda risa cuando pasabais la tarde en casa. Pensaba que era el chico perfecto para ti, el que te habían destinado hasta que ocurrió lo que ocurrió. Pero todo el mundo comete errores y todo el mundo se merece una segunda oportunidad. ¿No crees?


Sí, en cierta manera lo que decía mi padre era verdad pero estaba asustada. Y no me avergüenzo de admitirlo. Si Troy me engañó con Sharpay fue porque yo no era suficiente para él. Fue porque debe haber algo malo en mí, algo que no le gustaba en absoluto y lo encontró muchísimo mejor en ella. Me tuve asco a mi misma por un par de meses y hubiera sido más si Taylor no hubiera estado a mi lado en todo momento. Me arruinaron bastante la vida, ambos. Así que no estaba tan segura de las palabras de mi padre. Es cierto que todo el mundo comete errores y si solo hubiera sido algo de una noche, no sé, una fiesta con alcohol y bueno… si se hubieran enrollado a causa de eso pues aún podía verlo como un error y tal vez perdonarle. Pero no fue cosa de una vez, fueron muchas veces. Eso no es un error, eso es algo que haces a consciencia. Él sabía perfectamente lo que hacía, sabía lo que podía perder, lo que podía pasar. Pero continuó. Así que tal vez todos merezcan una segunda oportunidad si han cometido un error. Un simple e impredecible error. Pero ese no era el caso de Troy e iba a necesitar más que palabras bonitas para conquistarme. Él no es Justin. Él no lo va a tener tan fácil esta vez.

miércoles, 9 de octubre de 2013

CAPITULO 28

La vuelta de Justin fue menos dura de lo que me esperaba. 
Si antes ya me ignoraba pues ahora se había triplicado. Antes era consciente de que me miraba alguna vez, incluso antes de lo nuestro. Ahora ni eso. Y me fastidió cuando al entrar en clase en lugar de sentarse en su sitio, a mi lado, se sentó en otro de los pupitres vacíos al lado de Taylor la cual al verlo se giró y me miró interrogante. Yo sacudí mis hombros ya que no tenía explicación alguna. Supongo que esto era lo que tocaba a partir de ahora. Tendré que hacer como si jamás lo hubiera conocido.



Durante el almuerzo Chad apareció en nuestra mesa. Taylor le invitó a unirse a nosotras y todas aceptamos. Tal vez Kelsi y Martha son las que menos amistad, por decirlo de alguna manera, tienen con Chad pero se caen bien. Lo que no pensé es que Troy le seguiría y me miró como pidiéndome permiso para sentarse a mi lado. Lo miré de vuelta durante unos segundo y asentí. Él mientras se sentaba me regaló una bonita sonrisa pero… no podía competir con la sonrisa de Justin. Sin duda la de Justin era mucho más hermosa.

El almuerzo fue tranquilo. Hablábamos mayormente del baile ya que los 6 estábamos en el grupo de interpretación. Mientras nosotras estábamos entusiasmadas por ello, Chad y Troy no se esforzaban en ocultar su disgusto ante el tener que bailar y cantar. Esto casi se sentía… como en los viejos tiempos. Casi.


Cuando dejé la cafetería para ir a clase Troy me siguió y tuvimos una agradable charla hasta el aula. Quien me iba a decir a mí en principio de curso que después de unos meses estaría hablando con él tan tranquilamente. Sin duda no me lo esperaba y la gente tampoco. Más de uno ni se dignaba a disimular su curiosidad. Sí, todo el mundo sabía lo que había ocurrido y jamás me había sentido tan humillada en mi vida. Casi todos se pusieron de mi parte y me dieron ánimo, cosa que agradecía. Pero Troy es el capitán del equipo de baloncesto, el único deporte que vale la pena en el East High. Él es el chico más popular del colegio y no bromeo. Supongo que por eso muchos de los que me apoyaban le “chupaban” el culo a Tory a mis espaldas. En fin… los humanos somos muy débiles.

- ¿Entonces te gustaría salir conmigo el sábado?
- ¿Qué? – estaba tan distraída en mis pensamientos que no me enteré de qué estábamos hablando.
- Parece que no has cambiado – dijo riendo por lo bajo – te preguntaba si te gustaría salir conmigo el sábado.
- ¡Oh! Yo… ¿en plan cita?
- Bueno… - noté su incomodidad. ¿Troy incómodo? – sé como te sientes respecto a mi y a lo que pasó. Me encantaría tener una cita contigo pero yo pensé que tú preferirías que esto fuera más como… una salida entre amigos.
- Una salida entre amigos. Sí, suena bien.
- ¿Entonces te paso a buscar el sábado? – preguntó esperanzado.
- Sí. Claro – asentí mientras hablaba – ven el sábado a partir de las 5.
- Genial. Te llamó una vez estemos en casa, ¿sí? – asentí y él se inclinó. Me puse nerviosa. Mi primer pensamiento fue que me iba a besar en los labios pero la simple idea se disipó cuando noté sus labios en mi mejilla – qué acaben bien las clases Gabriella – y sin más dio media vuelta y se marchó.

Vaya, vaya… ¿qué me está pasando? ¿Por qué de golpe tengo tantas ganas de que llegue el sábado? Era jueves por lo que aún tendría que esperar unas 48 horas. Y pese a que en un pasado la simple idea me hubiera asqueado… ahora la deseaba. Deseaba ver a Troy el sábado pero antes de eso necesitaría una charla de chicas. Y sí, chicas. En plural. Martha y Kelsi pueden saber sobre esto ya que ambas conocen toda la historia con pelos y señales.




Tal y como dijo me llamó y acordamos la hora. El viernes acordé con las chicas quedar en casa de Taylor el sábado por la mañana. Les avancé que había quedado con Troy por la tarde y la sorpresa era clara en sus rostros. Taylor no estaba tan sorprendida porque ya la habían “informado” tanto por mi parte como por la parte de Chad. Ella estaba feliz por mí e incluso repitió más de una vez <<ahora estás haciendo lo correcto>>. ¿Lo hacía? ¿Cómo puedo saber lo que es correcto o no? ¿Estar con Justin fue incorrecto? Y reí ya que cuando estaba con él, cuando me besaba en todo lo que podía pensar era en que estábamos hechos el uno para el otro. Pensaba en que esto estaba destinado a suceder. Esto debía suceder. Y Taylor ahora me decía que era una equivocación… bueno, ella nunca estuvo del todo contenta con la idea de yo saliendo con Justin. Ella seguía comentando alguna que otra vez que Justin gritaba problemas y peligro cada vez que respiraba. Sin tan solo supiera cuán acertada estaba… pero no, no lo debía saber. Ni Taylor, ni mis padres, ni mi hermana, ni nadie. No sé si Justin se lo merece pero dije que iba a guardar su “secreto” y lo haré. Me lo llevaré a la tumba sin que nada ni nadie haya osado siquiera arrebatármelo. Vaya, a veces podía ser realmente melodramática. Una reina del drama, aunque ese papel le quedaba mucho mejor a Sharpay. 
Hmm… Sharpay. Desde hace unos días está más simpática conmigo de lo usual y eso me asusta. Me asusta como los mil demonios. Sharpay no ha sido buena conmigo desde que rompí con Troy. Siempre se ha enorgullecido de demostrar el poco agrado que me tiene pese a ser una de las mejores amigas de mi hermana. Irónico, ¿verdad? No sé que veía Sharpay tan interesante en mi hermana para pasar tanto tiempo con ella. Si fueran de la misma edad o si Stella fuera mayor que Sharpay podría llegar a entenderlo, pero mi hermana era 2 años más pequeña que nosotras. No tenía sentido pese a que desde que las presenté conectaron al instante. Misterios de la vida. Estoy descubriendo que hay muchos mas de los que parece.

sábado, 5 de octubre de 2013

CAPITULO 27

Recuperarme no fue tarea fácil aunque el hecho de que Justin no apareciera por el instituto las 2 semanas siguientes ayudó. Al no venir a clase yo no lo veía, no me sentía incómoda y podía aclarar mejor las cosas. Podía ordenar todas mis ideas y sentimientos. Aunque también necesité la ayuda de Taylor. Ella y sus charlas también me ayudaron mucho. Me hubiera gustado poderles contar lo que sucedía a Martha y a Kelsi pero sabía que no podía. Ya desde un principio no les había dicho nada y eso no significa que no las aprecie. Las quiero muchísimo pero… no sé. Es penoso admitir que solo duré 1 semana y media con Justin. Sabía que no sería fácil porque nos conocíamos muy poco. Pensé que romperíamos porque no tendríamos tantas cosas en común como parecía en un principio. Discutiríamos por alguna tontería y viendo la incompatibilidad entre nosotros romperíamos la relación. Jamás se me pasó por la cabeza que el hecho de estar a punto de morir por culpa de una bomba sería el detonante. Y nunca mejor dicho.

Seguí sin decirle a Taylor lo que había pasado exactamente. Mi idea seguía clara en la cabeza. Cuanto menos supiera Taylor de lo que envolvía a Justin, mejor. Pero a ella tampoco le pasó desapercibido el hecho de que Justin no apareció por clase así que un día a la hora de salir me dijo de ir a tomar algo y yo sin saber sus intenciones acepté. Una vez sentadas en una cafetería me vi sumergida en un interrogatorio.

- Está bien Gabriella. Sé que me dijiste que preferías guardártelo y te juro que he intentado por todos los medios que así sea pero… me tienes preocupada. Parece que romper con tu novio de menos de 2 semanas te haya afectado tanto como cuando rompiste con Troy - ¿de verdad? ¿Era así como se me veía por fuera? No podía comparar ambos dolores porque pese a que eso fue lo que hice con Justin cuando lo dejé, las historias son realmente diferentes – no me gusta verte mal y el hecho de que Bieber no haya aparecido en clase durante más de 1 semana… creo que algo grave pasó.
- No es nada Taylor, de verdad.
- ¿Por qué no te creo?
- Porque eres tan buena amiga que siempre tienes alerta tu instinto de protección – ella iba a decir algo pero la corté antes de eso – mira, tal vez… me encariñé con Justin más de lo que pensaba, ¿vale?
- Eso no lo dudo, le diste tu virginidad.
- ¡Taylor!
- ¿Qué? – dijo confundida por haberle llamado la atención.
- Estamos en un lugar público, lo último que me apetece es discutir mi vida sexual aquí. Y sí, con él en unos días me sentí más preparada que con Troy en años. No tengo respuesta a eso, ¿ok? Simplemente… sentí que era el momento. Él lo deseaba pero yo también. Así que simplemente ocurrió y por eso considero a Justin mi primer novio. Porque bueno… por eso – Taylor asintió comprendiendo lo que quería decir.
- ¿Sabes? Chad me confesó que Troy sigue colgado de ti. Dice que ahora no va tanto detrás de ti porque no quiere agobiarte – suspiré con frustración. No me apetecía hablar de Justin pero tampoco de Troy. ¿Por qué todavía no estaba en casa? – Sé que la cagó en el pasado. Créeme cuando te digo que me vengué de alguna manera pero Troy es un buen chico. No volvería a hacerte lo que te hizo.
- Sí, bueno. ¿Tengo que recordarte que desde que lo dejamos está todo el rato con Sharpay?
- No te lo voy a negar, pero como novia de Chad yo paso mucho tiempo a su alrededor y te prometo que lo único que Troy siente hacia Sharpay es amistad. Pero contigo… es diferente – y asintió para dar énfasis a su afirmación – tú le traes de cabeza y tantos años de relación no pueden esfumarse así como así. Mírame a los ojos y dime que no sientes nada por Troy.

La miré a los ojos dispuesta a negar cualquier tipo de sentimiento hacia él pero me sorprendí al no verme capaz. No podía decirle a Taylor que no sentía nada por Troy y el saber eso me asustó. ¿Seguía sintiendo algo por Troy? 
Sí, claro. Eso no era posible. Eso no podía ser posible. ¿Qué estúpida seguiría enamorada de su ex novio que la engañó con su mejor amiga? Si hasta parece un culebrón de esos. No, no estaba enamorada de Troy en absoluto. Pero… sentía algo hacia él. No podía negarlo ni siquiera sin mirar a Taylor a los ojos. Ya no. Antes parecía que lo ocultaba hasta de mi misma pero ahora lo he visto, ahora lo sé. Ahora no puedo intentar ignorarlo. Me sigue gustando Troy. Menos que en un pasado pero… una parte de mí desearía volver a estar en sus brazos. Volver a sentir sus caricias y besos. Ay Dios mío… ¿Qué está mal conmigo? ¿Qué he hecho para que me compliques tanto la vida? Te juro que lo repararé enseguida para volver a la normalidad.


Después de 1 hora nos fuimos de allí y cuando llegué a casa me sometieron a otro interrogatorio. Por suerte este no tenía nada que ver con chicos, simplemente querían saber donde había estado.


Una vez en mi habitación me dejé caer en mi cama y me puse a pensar en mi charla con Taylor. Tenía la sensación que lo de Justin ya estaba… superado de alguna manera. Pero ahora tenía otro problema. Otro asunto que no paraba de rondar por mi cabeza haciendo que me comiera el coco una y otra vez. ¿Qué debería hacer respecto a Troy?

viernes, 4 de octubre de 2013

CAPITULO 26

- ¡Oh Dios Mío! – fueron las primeras palabras de Taylor cuando me abrió la puerta de su casa.

Me cogió de la mano y me tiró hacia dentro. Cerró la puerta y cuando pasamos por delante del salón para ir a su habitación me tapó, pues sus padres estaban justo ahí y no quería ni pensar lo que pasaría si me vieran en ese estado.

Subimos a su cuarto y me senté en su cama mirando el suelo. No estaba pensando en nada, la verdad. Pero me pesaba mucho la cabeza como para levantarla así que Taylor se agachó a mi lado.

- Gabriella, dime ahora mismo que ha hecho ese mal nacido de Bieber y voy a darle una paliza junto a todo el equipo de baloncesto – no pude evitar reírme por su comentario – bien, vamos mejorando la cosa. Ahora en serio Gabriella, ¿qué ha pasado?
- No lo sé – dije mirándole a los ojos. Y esa era la única verdad. Seguía sin comprender nada.
- ¿No ibas a pasar el fin de semana en su casa?
- Sí pero las cosas no salieron… como estaban planeadas – no sabía de qué otra manera explicarlo. Sospechaba que si le contaba a Taylor lo que de verdad había sucedido, iba a ocurrir algo peor.
- ¿Habéis peleado?
- Sí – admití. Porque después de que su casa volara por los aires eso fue lo que sucedió.
- Gabriella, ya sabes cómo es esto de las relaciones. Todo el mundo tiene peleas pero no por eso es el fin del mundo, de tu vida o de vuestra relación – se puso de pie para sentarse a mi lado en la cama – estoy segura que si lo habláis y ambos os dais un poco de margen las cosas volverán a estar bien.
- No lo estarán. Nada volverá a estar bien.
- ¿Tan grave ha sido?
- Tanto que prefiero no contártelo – y me dolía pues le contaba todo a Taylor, y ella a mí.
- Lo entiendo, no te preocupes. Todo el mundo tiene algún que otro secretillo que nadie más sabe. Creí que ya sabías que no hacía falta que me contarás todo lo que te sucede con pelos y señales – dijo Taylor riendo – me preocupo por ti como si fueras la hermana que nunca tuve, por eso me gusta saber lo que ocurre en tu vida. Estar al tanto y ofrecerte mi ayuda si es posible. Pero es normal que haya cosas en las que ni yo puedo husmear ni formar parte. Y parece que todo este asunto sobre Bieber es una de esas cosas.
- ¿Entonces no estás enfadada porque no voy a explicarte nada? – tenía que estar segura. Lo último que quería era perder a Taylor también.
- ¡Por supuesto que no! Te conozco y confío en ti. Eso es suficiente.

Con lágrimas corriendo por mis mejillas la abracé de una manera que podía ahogarla perfectamente. Creo que concentré todas mis fuerzas en ese abrazo.

Apartándome me miró seriamente.

- Eso sí, quiero que me asegures que no te ha hecho daño.
- Si te refieres a alguna herida exterior, pues no. Pero mi corazón no ha salido tan bien parado.
- Te pillaste mucho por ese chico, ¿verdad?
- No lo sé. Lo pienso pero no lo sé. Nunca había sentido nada igual y creo que nunca me he enamorado así que no tengo ni idea de si esto es lo que llaman amor – paré reflexionando unos segundos – o solo es un capricho. Ya sabes, un enamoramiento pasajero.
- Ahora lo que necesitas es tiempo, ¿si? Voy abajo a avisar a mi madre de que te quedas a dormir – asentí. Antes de cerrar la puerta se giró y me miró con una sonrisa – lo bueno de esto es que ahora la mentira que le contamos a tus padres es una verdad – y cerró la puerta mientras me reía. Sí, ahora si mis padres querían asegurarse que estaba durmiendo en casa de Taylor como les dije, no habría peligro alguno.

Permanecí calmada hasta dormirme. Decidí que por hoy ya había tenido suficiente subidón de adrenalina y obligué a mi mente a olvidar todo lo que había ocurrido como mínimo hasta mañana. Y lo conseguí. Dormí como un tronco pero cuando desperté todo volvió y me volví a derrumbar. Las lágrimas se escapaban sin control y antes de que Taylor o incluso su madre me viera en ese estado, salí de la cama del cuarto de invitados y corrí hacia el lavabo. Cerré la puerta con pestillo y apoyé mi espalda en ella mientras dejaba que mi cuerpo se arrastrara hacia el suelo. Con ambas manos tapando mi cara los sollozos seguían. Una vez pude calmarme, más o menos, me levanté y me quité toda la ropa dispuesta a darme una ducha. El plan era hacer desaparecer cualquier rastro de las lágrimas que acababa de derramar y actuar con toda naturalidad delante de los padres de Taylor. Una vez encerrada en mi cuarto ya dejaría que todo me superara otra vez.



Taylor me llevó a casa en contra de su voluntad. Intentó convencerme para que me quedará a comer y a cenar pero yo necesitaba aislarme de todo y de todos. Necesitaba encerrarme en mi habitación durante horas. Pensar, llorar, pensar y llorar de nuevo. Tal vez desahogarme con mi guitarra y llorar otra vez. Sí, esas eran mis intenciones así que no podía claudicar a los ruegos de Taylor. Esta vez no.

Cuando llegué a casa mi madre salió para saludarme. Mi padre estaba en el salón mirando una película y mi hermana supuse que en su habitación. Mis padres me preguntaron como me lo había pasado con Taylor y mostrando una falsa sonrisa les dije un simple <<muy bien>> antes de subir hacia mi cuarto. Una vez la puerta estaba cerrada le puse el pestillo como hice en el baño en casa de Taylor. Me dirigí hacia el balcón y también cerré la puertas a la vez que pasaba las cortinas. Aún recuerdo cuando Justin entró por ahí… no quería que se volviese a repetir. Troy lo hizo cuando estábamos juntos. Justin también. Decidí que me aseguraría de que el siguiente, si es que había, no entraría por el dichoso balcón.

Suspirando abrí la puerta del armario y me puse ropa más cómoda. 

Estaba decidida a llorar pero era como si ya hubiera gastado todas mis lágrimas. No salía nada. Nada de nada. Era muy extraño. 

Estaba pensando en todos los recientes acontecimientos y me sentía mal. Me sentía triste, dolida, confundida y con miedo. Pero aún y así no había lágrimas para derramar. Ahora que estaba en “territorio seguro” las lágrimas no aparecían. ¿Por qué a mí?

Mi móvil no paraba de sonar. No hacía falta que mirase quien era pues ya lo sabía. Justin. 
Desde que me fui no ha parado de llamar y de dejarme incontables mensajes. Tanto de texto como de voz. Los de texto los borré todos sin leerlos pero los de voz… era muy masoquista, lo sé, pero quería volver a escuchar su voz. Quería oírle aunque todo lo que oía eran sus disculpas. Por su tono sabía que lo sentía de verdad, sabía que estaba siendo sincero a la hora de pedirme perdón pero debería haber sido sincero con otras muchas cosas. ¡Demonios! Se lo dije, más de una vez, y no hizo caso. Siguió guardándose las cosas para él y digo yo que en una relación ha de haber confianza, ¿no? Anda que vaya primer novio me busqué. Y así como sabía que sus disculpas eran sinceras, también sabía que él sentía algo verdaderamente fuerte por mí. Él mismo lo reconoció antes de que me fuera y lo dejara abandonado en mitad de la calle: <<Me conquistaste desde que te vi y una vez te conocí… no pude pararlo. Te has metido debajo de mi piel>>. 
Maldito seas Justin Bieber. Has puesto toda mi vida del revés. Yo estaba bien antes de que aparecieras. Estaba dolida y perdida por culpa de lo que Troy me hizo, y sé que te hice daño cuando comparé mi relación con Troy con la que tuve contigo ya que eso era pasado y no venía a cuento utilizarlo en tu contra, pero yo no me enfrentaba a bombas ni a gente que me quería ver muerta. 
Vale, tal vez le querían ver muerto a él pero como Justin dijo si esas misteriosas personas me relacionaban con él yo también pasaría a formar parte de su lista. Eso era algo que él ha estado intentando evitar desde el principio y ahora que sé sobre esa posibilidad soy yo la primera en evitar eso. Lo evitaría incluso si eso significara romperle el corazón a Justin. Incluso si eso significara alejarme de algo que empezaba a sentir muy real. Pero como le dije, por suerte no había empezado a sentir algo más fuerte por él. Porque… no lo había hecho, ¿verdad? El no saber la respuesta me ponía nerviosa y me daba escalofríos. Decidí que debía parar las incesantes llamada de Justin pero tampoco quería hablar con él. Sabía que me rompería en el mismo instante en que empezase a hablar de lo ocurrido y eso no me lo podía permitir. No quería mostrarme vulnerable frente a él. Así que decidí expresar mis sentimientos de la manera más fácil que conocía. 

Cogí mi guitarra y compuse una canción bastante rápido. Puse en funcionamiento la grabadora de sonido de mi móvil y me grabé cantando y tocando la canción que acababa de componer. Una vez hecho se la envié a Justin y como si fuera magia, sus llamadas cesaron. Ahora debía mentalizarme para la siguiente prueba… verlo mañana en clase.