- Como que… ¿qué? ¿Twizzy es el traidor? – Justin asintió -
¿Por qué? Es decir… ¿lo ha confesado así sin más? ¿Qué ha pasado?
- Te propongo un trato, ¿sí? – esta vez fui yo la que
asintió. Estaba ansiosa por saber qué había pasado con Twizzy – te lo cuento si
tu luego me cuentas por lo que has pasado estos días. ¿Trato hecho?
- Trato hecho – sonrió y empezó a explicarlo todo.
- Como bien sabes, antes de irte soltaste la bomba de que
alguien me había traicionado. No sé si lo hiciste inconscientemente o qué pero
eso lo dijiste en voz alta, luego me susurraste que Faith era la traidora – sí,
eso era cierto – así que Twizzy solo oyó la parte en la que tu confirmabas que
había un traidor pero no oyó que creías que era Faith. Se asustó y como vio que
susurrábamos pensó que me habías dado su nombre. Así que él solito lo confesó
buscando mi perdón - ¡Oh Dios! Un sentimiento de tristeza me empezó a embargar
ante mis nuevos pensamientos.
- ¿Twizzy está…? – no podía decirlo, no podía continuar. Sí,
nos había traicionado pero le había acabado cogiendo cariño.
- Twizzy está en su casa seguramente durmiendo la mona,
aunque no sé si a ese cuchitril se le puede llamar casa – suspiré de alivio -
¿Creías que lo había matado? – Asentí sin poder decir palabra – me ha jod*ido
su traición, pero es uno de los pocos amigos que tengo. Es como si hubiera un
marcador: Traición 1, Amistad 100 ¿Entiendes?
- Sí. Valoras más todos estos años que ha pasado a tu lado
apoyándote y entregándote su lealtad que el hecho de que te haya traicionado en
una ocasión, ¿verdad?
-Veo que me empiezas a conocer – dijo riendo – sí, yo no lo
hubiera podido expresar mejor. Eso sí, también le he dejado claro que si vuelve
a hacer algo así no volverá a tener mi perdón.
- Me parece justo.
- Y ahora diosa de la justicia, es tu turno de explicarlo
todo. Punto por punto y no te dejes nada pues no pienso interrumpirte – me
acomodé mejor en la cama
No tenía opción. Habíamos hecho un trato así que empecé a
relatarle todo. Desde cuando estaba esperándole a él y me secuestraron hasta
cuando me rescataron.
- Así que Big Arch solo estaba allí esperando a que llegaras
para matarme delante de ti, pero no contó en que traerías a más personas a
parte de su soplón – Las manos de Justin eran puños y podía ver sus nudillos
blancos debido a la fuerza con que los estaba cerrando – pero todo ha pasado.
Estoy a salvo, estoy aquí contigo. Juntos. Todo está bien.
- No, no está nada bien Gabriella. ¡Jo*der! Ya van 2. Te han
intentado matar 2 veces y todo por mi pu*ta culpa.
- Oye, fui yo la que decidió seguir con eso y la que aceptó
todas las consecuencias que traería consigo – le recordé.
- Me da igual Gabriella, mi madre me enseñó que no debía
anteponer mi felicidad a la seguridad de alguien allegado a mí.
- Nunca me has hablado de tu familia… - le dije intentando
cambiar de tema, pero creo que lo empeoré.
- No necesitas saber nada de mi familia. No tienen sitio en
mi vida, por lo tanto en la tuya tampoco – eso dolía, dolía y mucho.
- ¿Ni siquiera me vas a decir si tus padres siguen vivos?
Nunca me has contado nada. ¿Tienes hermanos?
- Sí – dijo Justin en un tono bajo. ¡¿Finalmente estaba
hablando de su familia?! – mis padres siguen vivos y tengo 2 hermanos por parte
de padre. Él rehízo su vida después de… - tomó aire como si le costará
continuar – el que me metieran en la cárcel hizo de sus vidas un jo*dido
infierno. Mis padres se separaron y mi padre empezó una nueva vida de la cual
han salido dos hermosos diablillos – eso último lo dijo con una sonrisa en sus
labios.
- ¿Cuándo fue la última vez que los vistes?
- ¿A quién? ¿A mis hermanos?
- A… todos. Tus padres y tus hermanos.
- La última vez que vi a mi madre fue hace 2 años y la
última vez que vi a mis hermanos fue cuando nacieron. Me colé en el hospital
pues desde mi paso por la cárcel no he vuelto a tener contacto con mi padre.
Desde entonces, y aunque suene patético, he espiado a mis hermanos de vez en
cuando – mi sorpresa debía ser palpable en mi cara ya que rió – sí, si alguien
se ha dado cuenta de ello debe creer que soy un maldito pederasta o algo así.
Yo solo… necesito saber que están bien. Necesito verlos crecer de alguna
manera.
- ¿Tu madre también está enfadada contigo al igual que tu
padre?
- Ya está Gabriella. Nunca hablo de mi familia, jamás.
Siéntete afortunada de saber algo sobre ellos porque eso es lo único que te voy
a contar. Así que ahora acuéstate de nuevo y duerme, que después de lo que ese
hijo de pu*ta te hizo estoy seguro que debes recuperar muchas horas de sueño –
tenía razón, estaba realmente cansada y no tenía ni pizca de hambre. Cerrando
los ojos decidí que mañana intentaría sonsacarle algo más.
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