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martes, 31 de diciembre de 2013

PRECUELA DE MY CRIMINAL: HIGH SCHOOL MUSICAL

HIGH SCHOOL MUSICAL
precuela de My Criminal


CAPITULO 63

Las vacaciones estaban a punto de terminar y yo no tenía ningún tipo de ganas de volver a clase.


Salí del hospital el 2 de Enero y desde entonces Justin ha venido a casa cada día. Mis padres se han vuelto un poco más sobreprotectores conmigo por lo que prefieren que Justin venga aquí a que yo vaya a su apartamento. Aunque creo que también lo hacen porque si estamos en mi casa no podremos hacer nada… en privado. Espero que esta sobreprotección desaparezca pronto. Quiero a mis padres pero no me gusta este tipo de situación.


- ¿Te duele la pierna?
- ¿Eh? – Justin me sacó de mis pensamientos.
- ¿Te duele la pierna? Porque la estás mirando muy fijamente.
- No, no. Solo estaba pensando en cosas – me miró y entendí su pregunta implícita – estaba pensando en todo lo que había sucedido estos días.
- Sí, todo ha sido muy loco. Pero te prometo que haré lo que sea para averiguar que coj*ones ocurrió con ese maldito coche.
- Déjalo Justin, los accidentes ocurren. No soy ni la primera ni seré la última persona a la que un coche atropellará – repuse con lógica.
- Lo sé, pero tengo un pálpito. Una corazonada. Estoy seguro que ese accidente no fue un accidente y tengo ganas de matar al cabr*ón que te hizo eso.
- No importa Justin. Estoy bien.  Estoy aquí contigo. Estoy viva.
- Por poco.
- Pero lo estoy – le obligué a que me mirara a los ojos y lo besé.








El primer día de clase de este nuevo año no fue diferente a los demás. Creí que los profesores harían alguna actividad extraña, como cuando empezamos el curso el año pasado. Pero no, primer día y faena.

Llegué con Justin lo cual no tenía planeado que cambiara hasta final de curso. Allí me encontré con Taylor y Kelsi en la puerta. Me explicaron que Martha seguía de vacaciones en Alemania y no volvería hasta la semana siguiente. Ojalá yo también estuviera relajándome en algún otro lugar con Justin a mi lado… eso es mejor planazo que ir a clase.

Antes de entrar a clase, Justin fue al lavabo así que yo seguí con mis amigas. Los que ya estaban allí me saludaron y me preguntaron cómo me encontraba después de lo del accidente. Sabía que esa sería la pregunta estrella del día y ya había venido preparada, pero responder lo mismo una y otra vez es cansino.

Me senté en mi pupitre y coloqué mi maleta en el de al lado para guardarle sitio a Justin. Kelsi y Taylor se acercaron a donde me encontraba y continuamos charlando mientras el profe no llegaba.


- ¿Cómo lleváis el anuario? – nos preguntó Kelsi.
- Bien, gracias a Gabriella está muy avanzado. Todavía tenemos que seleccionar fotos y hacer más de este año, pero creo que podremos cumplir el plazo de entrega.
- Sí, Taylor sabe cómo organizar y dirigir una cosa así. Sin duda sería una buena presidenta – todas nos reímos al recordar el sueño de Taylor.
- ¿Y con Justin? ¿Cómo lo llevas?
Bien. Es un amor de chico. ¿Os expliqué lo que me preparó para fin de año?
- Sí y me dio una envidia... – dijo Taylor – pero envidia de la sana. Tú tienes un novio que te prepara cosas así y el mío todavía no se ha dignado a pedirme ir con él al baile.
- Sí te lo ha pedido Taylor – le recordó Kelsi.
- Sí, sí. Me lo ha pedido como 100 veces pero no se lo trabaja. No hace nada especial y no le pienso decir que sí hasta que  no haga algo… algo que demuestre que de verdad le importo.
- ¿Se lo has dejado claro? – la voz de Justin surgió de pronto. Ninguna de las tres habíamos reparado en su presencia.
- ¿El qué?
- Qué deseas que te pregunte para ir al baile de manera más especial. No todos los chicos tienen el mismo sentido del romanticismo que yo – le di un pequeño golpe y él rió – tal vez el pobre chico no sabe qué hacer para que digas que no y se está desesperando.
- ¿Tú crees? – le preguntó Taylor insegura.
- Confía en mí. Conozco más bien poco a Danforth, pero creo que es del tipo que no piensan en que eso del romanticismo también es importante fuera de las películas. Siempre has de tratar a tu novia como una princesa, eso les vuelve locas – Tenía el novio más maravilloso del mundo, así que no me contuve y le abracé y besé enfrente de toda la clase. Justo cuando Troy y Sharpay entraban y detrás de ellos el profesor.

lunes, 30 de diciembre de 2013

CAPITULO 62

- ¡Justin! – antes de que pudiera decir algo más ya lo tenía entre mis brazos.
- ¿Cómo te encuentras preciosa?
- Mucho mejor ahora que estás aquí conmigo. ¿Eres tú esa misteriosa persona que pasará conmigo el fin de año?
- Sí. Este será nuestro primer fin de año juntos. El primero de muchos – lo miré a los ojos. De pronto el hecho de que mi familia me hubiera “abandonado” en una noche tan especial dejó de importarme – además he de contarte muchas cosas que han pasado durante los días que estuviste en coma.
- Sí… aún me parece increíble que haya estado en coma. En las películas suelen decir que es como si estuvieras muerto por un tiempo, ya sabes. Eso de que ves la luz y tal – Justin estaba flipando. Sí, estaba sonando como una completa loca – y también suelen decir que el paciente que está en coma puede oír lo que sucede a su alrededor pese a no poder hacer nada al respecto.
- ¿Te ocurrió algo de eso a ti? – preguntó Justin.
- Sí.
- Espero que sea lo segundo y no lo primero, sino me voy a preocupar… - reí ante su comentario. Era tan agradable tenerlo conmigo…
- Acertaste. Hubo un par de veces o tres que os oía en mi habitación hablando. Intentaba comunicarme con vosotros, lo intentaba. Pero mi cuerpo no respondía a mis órdenes hasta que pude abrir los ojos y te vi ahí.
- Eso es algo de lo que debemos hablar, más bien lo que te dije es un tema que  me interesaría comentar contigo – entonces recordé sus palabras. <<te amo>>. En ese momento mi corazón se hinchó y mi felicidad aumentó.
- Pero hoy es fin de año. No es una noche para pasarla hablando y además, ¿Dónde vamos a ponernos cómodos para hablar? Me niego a continuar en esta cama si tú no puedes estar tumbado conmigo – rió - ¿qué? Lo digo en serio. Si fuera un poco más grande te arrastraría aquí conmigo.
- Tranquila preciosa, he planeado todo - ¿planear… todo? – hablé con el director del hospital y le explique mis planes. A veces puedo ser muy convincente. Así que nos dejó usar esta sala en la que estamos. Es grande y además tiene ventanales enormes para poder ver las estrellas mientras empezamos un nuevo año… juntos.


Miré a mí alrededor y vi que sus palabras eran ciertas. La habitación en la que estábamos era grande. Había sillas tipo pupitre amontonadas en un rincón. Un proyector estaba colgando del techo y unas pizarras blancas de rotulador de tinta estaban al lado contrario de las sillas. Definitivamente esta habitación la usaban para hacer conferencias o cosas así.

Miré al frente y observé el panorama. Era… precioso. Los ventanales eran gigantes y al estar en la octava planta había una especie de vista aérea de Alburquerque adornada por las estrellas y la luna que brillaban de manera deslumbrante.

Estaba tan ensimismada mirando el paisaje que había afuera que casi no me di cuenta de lo que tenía enfrente de mis ojos.
Una especie de mesita de café estaba situada delante de un sofá de dos plazas. En esa mesita había de todo para disfrutar de una bonita y agradable cena para dos… con velas incluidas.


- ¿Has hecho tú todo esto?
- Tenía que ser especial para una noche especial y una chica especial. Me alegra poderte decir que no tendrás que empezar el año en esa cama que tanto odias.
- ¡Gracias a Dios! – grité. Eso hizo que Justin riera a carcajadas - ¿me ayudarás a levantarme? – pregunté pícaramente. En realidad solo quería sentir sus brazos sosteniéndome.
- Encantado – dijo comprendiendo mi indirecta.


Se sentía tan bien estar entre sus brazos, pero pronto me dejó en el sofá. Sentándose a mi lado descorchó el champagne y sirvió ambas copas.


- ¿No deberíamos esperar a brindar una vez haya empezado el año? – pregunté.
- Yo lo hago cuando tú quieras. Hace años que no celebro este día si te soy sincero. Hacer esto antes o después supondrá algo diferente para mí y… excitante.
- ¿Cuándo fue la última vez que celebraste año nuevo? – quise saber aunque creo que metí la pata porque su cara se ensombreció.
- El año antes de que entrara en la cárcel. Una vez estuve ahí mi familia me repudió y no tuve ningún motivo para celebrar este día… hasta que llegaste tú – sabía que no me iba a contar nada más pues el tema de su familia era uno catalogado como “prohibido” aunque sé que un día se abrirá a mí. Le sonreí y le besé la mejilla. Él giró la cara y nuestros labios acabaron fundiéndose en un dulce beso.
- ¿Qué opinan mis padres de lo nuestro? ¿Cuándo se lo dijiste? ¿Qué te dijeron? ¿Se portó muy mal contigo mi padre?
- Para el carro Gabriella. De una en una – asentí y él esperó. Creo que estaba esperando a que volviera a formular las preguntas por separado pero me negué. Las había escuchado, ahora quería respuestas – tus padres no están encantados pero lo aceptan. Se lo dije justo después de entrar en tu habitación de hospital como un poseso tras recibir la llamada de Taylor.
- ¿Entraste como un poseso? – él asintió.
- En cuanto Taylor me dijo por teléfono que estabas en el hospital ni siquiera esperé a escuchar las razones. Me dirigí hacía allí sin saber que me iba a encontrar aunque claro, si me dijo que estabas en el hospital ya podía estar segura de que muerta no estabas por lo que eso de “poseso” fue levemente.
- Pero lo suficiente como para que mis padres te miraran raro.
- Exacto. Entré y me lancé encima de ti. Mis manos acariciaron todo tu cuerpo comprobando las heridas y los golpes – él simple hecho de pensar que sus manos me recorrieron hace unos días y yo no pude ni disfrutarlo me fastidió. Ojala hubiera estado despierta – fue tu padre el que habló primero. Me preguntó que estaba haciendo y quien era. Así que no tuve más remedio que explicárselo. Sus palabras al principio no fueron bonitas. No se esperaba eso pues dijeron tu siempre les contabas todo.
- Eso lo debió decir mi madre, ¿verdad?
- Sí. Ella me dijo que tú siempre le explicabas lo que estaba sucediendo en tu vida y que no le habías dicho nada sobre mí. Por otro lado tu padre empezó a hacerme preguntas tanto sobre mí como sobre nosotros. Al final parece que les caí bien a los dos.
- ¿Y cómo conseguiste hacer todo esto?
- Oí a tus padres discutir por lo de esta noche así que me ofrecí a pasar la noche contigo ya que por lo que oí ellos no podían. Me preguntaron por mi familia y les dije que mis padres estaban celebrando el fin de año fuera del país por lo que era o pasarlo solo o con mi novia. Eso los alivió y me dieron permiso para pasar esta noche junto a ti. Lo otro ya lo sabes, la verdad es que el director ha sido muy amable – sonreí mientras me acurrucaba a su lado.
- Gracias Justin. Cuando mi madre me dijo que no iban a estar aquí mi mundo se derrumbó un poco. No podía creer que iba a pasar el fin de año sola. Bueno, con alguien misterioso.
- ¿Pensaste en mí?
- Se me pasó por la cabeza, sí. Eras tú, Taylor, Troy o Twizzy. Taylor y Troy van a estar con sus respectivas familias y mis padres no saben nada de Twizzy – razoné – así que solo quedabas tú pero tampoco lo sabía. Sobre todo porque mi doctor y una enfermera me sacaron de mi habitación sin siquiera decirme a donde me llevaban.
- Sí, eso fue parte de mi plan ¡Jajaja! Te quedaba muy bien el antifaz… - le golpeé suavemente y él rió mientras me apretaba aún más contra su cuerpo. Supe que debía hacerlo, supe que debía decirlo. Después de días de conflicto por fin lo tenía claro
- ¿Justin?
- ¿Hmm? – sonaba perezoso. ¿Se estaría durmiendo?
- ¿Estás durmiendo? Piensa que queda un par de minutos para la cuenta atrás.
- Creo que es hora de brindar – cogí mi copa y él la suya. Acercamos ambas sin que se tocaran – brindamos por ti, para que puedas salir pronto del hospital, para que este nuevo año sea mejor que el anterior, para que tus sueños se cumplan
- Y por nosotros – finalicé. Chocamos nuestras copas y nos las llevamos a los labios. Mientras bebíamos un trago nuestros ojos no rompían el contacto visual - ¡Cuenta atrás! – Justin rió ante mi entusiasmo - 12
- 11
- 10
- 9
- 8
- 7
- 6
- 5
- 4
- 3
- 2
- 1… - y después de que dijera el número se abalanzó hacia mí a la vez que yo me abalancé hacia él. El beso era adictivo. Muy, muy adictivo. Ambos le estábamos poniendo mucha pasión, mucha fuerza. Sin duda uno de mi Top10 de besos.

- Justin… - dije al separar mis labios de los suyos. Le miré a los ojos y dije lo que moría de ganas por decir – yo también te amo.

CAPITULO 61

- Hija ya sabes que el médico te recomendó reposo.
- Pero no puedo quedarme todo el día en esta maldita camilla – repuse – además, hoy es fin de año. ¿No puedo ir a casa por unas horas?
- No cariño, no puedes. Nada me gustaría más que poder llevarte con nosotros pero lamentablemente los médicos no dejan que salgas todavía del hospital. Es por tu bien – dejé ir un suspiro y mi madre se acercó más para acariciarme el cabello – todo irá bien cariño. Tendrás que pasar el fin de año aquí pero eso significará que luego podrás estar en casa con nosotros.
- ¿Os quedareis a pasar la noche conmigo? – mi madre hizo una mueca. En ese momento supe que no iba a ser así.
- Lo siento cielo, sabes que iba a venir toda la familia. No podemos dejarlos colgados para fin de año.
- Pero me dejáis colgada a mí… ¿Cómo mínimo os quedareis hasta un poco antes de media noche? – mi madre negó y yo me hundí aún más en esa maldita cama de la cual no me podía mover.
- Lo siento cariño. Yo tengo que preparar todo para la familia y necesito la ayuda de tu hermana. Y tu padre tiene que trabajar hoy hasta las 11 de la noche. Si pudiéramos nos quedaríamos contigo, de verdad – quería estar enfadada con ella pero no podía. Sabía que lo decía en serio. Si tuvieran otra opción se quedarían conmigo en el hospital para pasar el fin de año pero tampoco quiero aguarles un día como este – pero tú tranquila que no estarás sola. Alguien nos pidió si podía quedarse contigo.
- ¿Qué? ¿Quién? – quise saber.
- Alguien. Tú ahora descansa, ¿vale? Estaré por aquí hasta las 7 de la tarde – asentí y me acomodé. La verdad es que los párpados me estaban empezando a pesar…





Me desperté y giré mi cabeza para poder mirar el pequeño despertador que me trajo mi madre. ¡Maldita sea! ¡Dormí 6 horas! Hace 3 horas que mi madre se fue a casa… genial. Voy a pasar el fin de año sola y encima no he podido ni ver a mi madre antes de que se marchara. ¿Por qué no me habrá despertado? ¿Y qué haré mientras suenan las campanadas anunciando el comienzo de un nuevo año? Un nuevo año que empiezo sola… pues espero que eso no sea un augurio de cómo será ese año.
Eh… un momento. Mamá dijo que alguien me haría compañía durante fin de año. Analicé toda la habitación. Estaba completamente sola. A no ser que…


- ¿Hola? ¿Hay alguien en el lavabo? – Silencio - ¿hola? – más silencio.


Bien, sí. Definitivamente estoy sola en la habitación. Entonces llamaron a la puerta. Me volví a incorporar mientras decía un fuerte <<adelante>>. ¿Sería esa la persona que pasaría conmigo el fin de año? Entonces entró mi médico el cual creo que… no, creo que él no es.


- Srta. Montez, vengo a trasladarla a otro lugar – dijo él mientras se acercaba a mi gotero.
- ¿Otro lugar?
- Sí, por favor coja ese cable para que no lo pisemos con las ruedas de la cama mientras te trasladamos - ¿A dónde vamos? ¿Es esto una broma? ¿Es que en fin de año se hace una fiesta con todos los enfermos del hospital? ¿Me llevarán a una habitación llena de camas con gente en camisones?


Fui mirando ambos lados de los pasillos mientras mi médico con la ayuda de una enfermera arrastraban mi cama hacía otro lugar. ¿Dónde? Ni idea. Mi amable doctor no quiso decírmelo pero era un lugar alto. Cuando entramos en el ascensor apretó el numerito de la planta 8. La más alta.


- Bien Srta. Montez. Debe ponerse esto – me acercó un antifaz.
- ¿Un antifaz? ¿Para qué?
- Menos preguntas y más colaboración. Usted póngaselo – encogiéndome de hombros me lo puse con la ayuda de la enfermera. Esto se estaba poniendo cada vez más raro.


Oí como la puertas del ascensor se abrieron y la cama se movió para luego pararse. Pese a que al carecer de mi sentido de la vista se me aumentó la sensibilidad de mi sentido auditivo, no tenía ni idea de qué hizo que se pararan.

De pronto, sin previo aviso, la cama se volvió a mover pero esta vez iba más lenta. Como si la llevara solo una persona en lugar de dos. Intenté agudizar más mi oído y efectivamente solo podía sentir una respiración cerca de mí. ¿Quién sería? ¿Mi médico o la enfermera?

La cama volvió a pararse y alguien abrió una puerta. Entonces  supongo que ese mismo alguien la volvió a empujar y cerró la puerta sin siquiera soltarla. ¿Cómo demonios hizo eso?
Entonces la cama volvió a pararse. ¿Era esto un juego? ¿El juego de parar y arrancar mi cama de hospital?


- Ya puedes sacarte ese antifaz preciosa – oí a una voz muy dulce susurrándome al  oído.


sábado, 28 de diciembre de 2013

CAPITULO 60

Sentía como si tuviera un taladro en mi cabeza. El dolor era insoportable. ¿Estaba soñando? No, jamás tuve un sueño tan doloroso. Supongo que existen pesadillas en los sueños pero no dolor. ¿Entonces? Mi boca tenía un sabor raro como si no hubiera bebido agua en horas. Quise abrir los ojos pero era como si mi cerebro no pudiera conectar todos los cables para seguir la orden. Intenté mover los brazos, las piernas, las manos… nada. ¿Qué estaba pasando? Si estoy durmiendo deseo despertarme ya. ¿Por qué  no me despierto?


- ¿Cree usted que despertará pronto? – esa era la voz de mi padre. Entonces sí que estoy durmiendo.
- Es imposible saberlo Sr. Montez. Por el momento su hija está teniendo una recuperación favorable, suponemos que así debe ser - ¿recuperación favorable? ¿Por qué los oigo si se supone que estoy durmiendo?
- Tranquila amor, se pondrá bien – oí decir a mi padre. Supuse que estaba consolando a mi madre pero ¿por qué? ¿Quién se pondrá bien?


De pronto se hizo el silencio y empecé a sentirme soñolienta. Esto es demasiado raro. Estoy durmiendo y soy consciente de que estoy durmiendo. Estoy durmiendo y oigo a mi padre decir que estoy durmiendo. Estoy durmiendo pero aún y así me siento soñolienta. Qué… me…







Volví a intentarlo. Volví a intentar despertarme pero nada. ¿Cuánto rato ha pasado desde la última vez? ¿Por qué no me despierto?

- ¿Quieren que les traiga algo Srs. Montez? - ¡Justin! ¿Qué narices hacía Justin con mis padres?
- No hijo, estamos bien – dijo mi padre - ¿pero podrías volver a explicarnos que sucedió?
- Verá yo… Gabriella estaba conmigo en mi apartamento pero me surgió un imprevisto así que ella se marchó. Pensé que iba a coger un taxi, pensé… - paró de hablar y algún que otro recuerdo vino a mi mente. Justin y yo devorándonos en su habitación. La entrada de Faith. Como prácticamente me echó fuera porque quería hablar con Justin. Cuando vi la parada del autobús enfrente de su apartamento. El… autobús. Oh no – después de unos minutos oí sirenas y me asomé a la ventana. Vi que estaban atendiendo a alguien en medio de la acera pero jamás… yo jamás llegué a pensar que se trataría de ella. De lo contrario hubiera dejado lo que fuera que estuviera haciendo y hubiera ido corriendo hacia allí. Siento… esto. Sé que hicimos más en engañaros durante nuestros encuentros.
- Eso es lo que no entiendo. Gabriella sabe que me tiene aquí para todo – dijo mi madre – me podría haber dicho desde el principio que tenía novio.
- Bueno, la verdad señora es que no llevamos mucho tiempo juntos – me defendió Justin – y queríamos contárselo. Íbamos a decírselo a principios de Enero pero no teníamos planeado que se enteraran de esta manera. No así.
- Bueno chico, no te vengas abajo que lo que menos necesitamos es pesimismo. Los médicos nos han dicho que se pondrá bien – si hubiera podido hacer algún movimiento estoy segura de que habría abierto mi boca por la sorpresa. No podía imaginar a mi padre consolando a Justin. Simplemente no.
- Nosotros vamos a dar una vuelta, llevo tanto tiempo aquí que me está empezando a resultar una segunda casa. ¿Te importa quedarte con ella mientras no estamos? – supuse que mi madre estaba hablando con Justin. ¿Habría alguien más en la habitación?
- No, claro que no. Yo estaré aquí y si pasa cualquier cosa haré que les avisen – entonces oí la puerta cerrarse y pese a que no podía mover la mano, noté como alguien me la agarraba – Preciosa, como no despiertes pronto me vas a escuchar alto y claro. No sabes lo mal que lo estoy pasando. He visto a gente morir, he matado a gente con mis propias manos pero te miro a ti, tumbada en esa cama de hospital y… siento que muero – oh Dios, si pudiera hacer reaccionar a mi cuerpo ahora mismo estaría asfixiando a Justin con mis besos – pero mientras no te despiertas y aprovechando que tus padres no están quiero hablarte de lo que me contó Faith. No entiendo por qué te echó fuera y te dijo que no te incumbía, cuando no es cierto. Resulta que Alien, él E.T. como tú lo llamas, tiene diferentes planes contra mí por si alguno le falla no quedarse sin recursos. Y también me contó que te han estado investigando. Si te soy sincero tampoco me he alarmado pues sabía que eso iba a pasar. Eres mi novia, nos hemos dejado ver en público, medio Alburquerque nos ha visto mostrándonos afecto – eso era cierto. Cuando estaba junto a él no podía resistirme a besarle, abrazarle… hubiese la gente que hubiese mirándonos – así que no ha sido una sorpresa. Pero desde que Taylor me llamó para decirme lo que te había ocurrido… - ¡Taylor! Dios mío, este tipo de cosas la ponen realmente mal. ¿Cómo estará? – no puedo dejar de dar vueltas a lo mismo. No quiero precipitar las cosas, esto es solo  una hipótesis pero me pregunto… me pregunto si tu accidente con ese coche ha sido casualidad o premeditación. Desafortunadamente no tengo manera de comprobarlo pero antes de conocerme los coches no te atropellaban. Y no sé si – no podía seguir escuchándole más sin poder mostrar algún tipo de reacción. A mí no me haría ninguna gracia hablar con alguien profundamente dormido. Eso sería como estar hablando con la pared.


Desconecté un momento de la voz de Justin y concentré todas mis fuerzas en hacer mover algo de mi cuerpo, aunque sea solo un dedo. Pero me asusté cuando rodeé casi involuntariamente mis dedos con los de Justin. No estaba enviando esa orden pero parece ser que mi cerebro actuó por voz propia. O mi corazón.


- Gabriella… - oí a Justin decir indeciso - ¡Gabriella! ¿Me oyes? ¿Estás despierta? ¿Preciosas puedes oírme?
- Sssss – intentaba decirle que sí pero no podía acabar de abrir mi boca. Me volví a concentrar en el movimiento que tenía que hacer y al fin lo logré – sí.
- Oh jod*dida mi*erda, abre los ojos preciosa. Hazlo por mí. Hasta que no lo hagas no sentiré alivio ni verdadera esperanza – intenté hacerlo, por él. Y pese a que después de ello me sentía muy agotada lo logré. Pude abrir los ojos.


Al principio veía todo borroso. La luz me estaba cegando. Vi de pronto  una cara enfrente de mí.


- ¿Justin? – pregunté sin saber muy bien si sería él o no.
- Aquí estoy preciosa, aquí estoy – la vista se me fue aclarando más y más y me sorprendí cuando noté que ahora podía mover mi cuerpo con mucha más facilidad que antes.
- Justin… - finalmente mi vista volvió a la normalidad y miré en la profundidad de sus ojos color miel. Parecía que hacía días que no le veía.
- Te amo – dijo Justin antes de lanzarse  a por un beso.

viernes, 27 de diciembre de 2013

CAPITULO 59

Las vacaciones iban pasando demasiado rápido para mi gusto. ¿Por qué siempre pasa lo mismo? Cuando más a gusto estamos con la vida más rápido parece avanzar.

No volví a ver a Faith de nuevo. Justin me contó que él sí y que estuvieron hablando durante un rato. No pude evitar preguntarle si estuvieron a solas y Justin rió para después asegurarme que Twizzy estuvo con ellos. Ya sé, ya sé. Justin me quiere a mí, lo que tuvo con ella ya pasó pero los celos me siguen atacando de vez en cuando.

Creo que… creo que estoy cerca de sentir algo parecido al amor. No puedo seguir negándolo, no más. Eso de <<solo me gusta>> ya no sirve. Me estoy enamorando y me da miedo. No quiero depender de un chico otra vez para que cuando termine todo me sienta horriblemente mal y triste. No… debo resistir a ese sentimiento como mínimo por ahora. Solo… de momento.


- ¿Cuándo planeas decirles a tus padres lo nuestro? – me preguntó Justin mientras estábamos en su coche de camino a su apartamento.
- ¿Quieres conocer a mis padres? ¿A mi padre? – Él asintió – bueno… supongo que podemos hacer que os conozcáis cuando empiece el nuevo año.
- ¿Tan tarde? Yo estaba pensando en que mañana es domingo y…
- No Justin. Yo… es demasiado pronto.
- Gabriella, es mejor que se enteren por ti que por otras personas.
- No se van a enterar por otras personas – repliqué yo.
- Preciosa, tu padre es el jefe de policía del pueblo. Créeme, se acaba enterando de todo lo que sucede en su ciudad y tarde o temprano se enterará de lo nuestro. La gente ya no habla tanto de ello y sigo sorprendido de que no se hayan enterado todavía, pero por mucho que tu hermana siga con el pico cerrado… no puedes confiarte – sus palabra eran ciertas – mira, si quieres lo haremos a tu manera. Esperaremos a empezar el año para que los conozca. Pero ese es mi fecha máxima, ¿vale? – asentí y apoyó su mano en mi muslo.
- ¿Pero qué ocurre si mi padre descubre a qué te dedicas? ¿Qué haremos? – de golpe derrapó y paró en una cuneta.
- Gabriella – dijo mientras se giraba para mírame - ¿No escuchaste lo que te expliqué? – Sinceramente me había explicado tantas cosas que no tengo ni idea de qué estaba hablando por lo que negué con mi cabeza – tu padre me conocería como Justin Bieber, no Jason McCan. Justin está limpio, por completo. No podrá encontrar nada malo sobre mí a no ser que busque información sobre mi alias. Así que tranquilízate ya que ese debía ser el menor de tus problemas.
- ¿Y cuál es el mayor?
- Tú seguridad. Eso es lo que verdaderamente me preocupa.
- ¿Y tu seguridad? – le pregunté. Solo pensar en que podía pasarle algo hacía que un vació cubriera mi corazón.
- Se cuidarme solito, llevo haciendo eso desde hace mucho tiempo. Pero tú no. Tú necesitas alguien que cuide de ti y yo estoy completamente a gusto con ese papel. ¿Estamos?
- Estamos – sonrió y me besó. Me quedé con ganas de más pues fue realmente corto pero sentí como sus labios me transmitieron que iba a haber más una vez llegáramos.



Tardamos unos 10 minutos. Justin abrió la puerta y entré. En cuanto escuché como la cerró me giré para decirle algo que olvidé cuando sus brazos me rodearon y sus labios devoraron los míos. Estaban claras las intenciones y yo no tenía nada en contra.
Mientras nos besábamos me iba arrastrando hacía atrás. Eso provocó que chocara contra el marco de la puerta pero no sentí dolor. ¿Será por la excitación del momento? Sin embargo sí que acabamos riendo los dos.

Nuestros jerséis desaparecieron pronto y el contacto piel contra piel me estaba volviendo loca. Sentía sus labios por todo mi cuerpo. Mi cuello, el valle de mis pechos, mi estómago… empezó a desabrocharme el pantalón sin separar su boca de mi piel i cuando estuvo a punto de bajarlo el timbre sonó.
Levantó su cabeza y nos quedamos mirando. Entre nosotros iba y venía una pregunta que no hacía falta pronunciar. ¿Abrimos la puerta? Vi en sus ojos su intención de ignorar a quienquiera que estuviera fuera y yo reí. Continuó con su exploración cuando volvió a sonar el timbre, esta vez la persona que estaba al otro lado parecía tener prisa o algo así.

Suspirando se apartó de mí y me dijo que esperara en la habitación mientras se deshacía de quien estaba llamando. Asentí y esperé pero cuando vi que no regresaba no pude evitar colocarme su camiseta y asomarme para ver qué estaba ocurriendo.

- Jason, de verdad necesito hablar contigo.
- Ahora no Faith, y llámame Justin no Jason. No estoy usando mi alias en este momento – replicó Justin.
- ¿Qué más da el nombre? Necesito hablar contigo, ¡ahora! Es urgente – Justin seguía sin ceder aunque en la voz de Faith se podía destacar que no mentía. Sea lo que sea era urgente - ¿por favor? – Justin seguía sin decir nada y yo como tonta me metí en medio.
- No pasa nada Justin, si necesita hablar contigo que lo haga. Así no habrá malgastado su viaje hasta aquí – lo dije con la mejor de mis intenciones pero pese a ello vi que Faith ni siquiera me devolvía una sonrisa de agradecimiento.
- Está bien – claudicó Justin dejando así pasar a Faith.
- Pero necesito que ella no esté aquí – dijo mirándome – lo siento haberos interrumpido pero lo que debo contarte ha de ser en privado – Justin se veía cabreado y yo supongo que por Faith. Me miró y yo subí mis hombros como quitándole importancia.
- Está bien, no pasa nada. Voy a coger un taxi y me iré a casa – dije mientras iba camino a la habitación de Justin.

Cuando acabé de ponerme la ropa que me había quitado entró Justin.

- No te vayas.
- Está claro que lo que necesita decirte es importante y ella no quiere que yo esté aquí. No me importa Justin – y lo estaba diciendo en serio – habla con ella, aclara lo que sea que tengáis que aclarar y luego me llamas. Si todavía te quedan ganas podemos continuar en mi casa.
- ¿Tú casa? ¿Y tus padres?
- ¿Desde cuándo te ha importado eso realmente? – dije riéndome y él hizo un gesto como diciendo <<es verdad>> - a demás, hoy la casa estará sola.
- ¿Por qué no me lo has dicho? Así  no habríamos venido aquí y no nos habrían dejado a medias – reí de nuevo y me puse de puntillas para besarle.
- Sé bueno mientras no estoy.
- Sabes que así será – me sonrió y salí.
- ¿Ya te vas? – me preguntó Faith.
- Sí, espero que no sea nada grave.
- No… bueno, depende como lo mires. Pero te aseguro que no te incumbe a ti – volvió su vista al teléfono y continuó tecleando algo. Sacudí mi cabeza y me fui de allí.

Estaba a punto de coger un taxi pero vi una parada de bus en el otro lado de la acera, un poco más abajo de donde quedaba el apartamento de Justin.


Decidí coger el autobús y crucé la calle. Juro y perjuro que cuando lo hice no venía ningún coche, pero de alguna manera sentí como algo impactaba contra mí y luego… nada.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

CAPITULO 58

- A ver, ¿por dónde empezar?

- Por el principio Justin. Siempre se empieza por el principio – me fulminó con la mirada - ¿Qué? – dije inocentemente pero no pude contenerme la risa.

- Está bien, pues por el principio. Como ya te habrás imaginado Faith también está metida en todo esto – asentí para así no interrumpirle y dejarle continuar – pues bien, yo estaba por lugares que no te recomiendo nunca ir y la vi en uno de esos lugares por primera vez. Estaba a punto de ser forzada por un vagabundo que iba muy drogado. Le di una paliza al tío y me la llevé a un motel. Supongo que fue por la adrenalina y el miedo pero cuando la dejé en la cama se me lanzó y yo sinceramente no me opuse – me miró pero yo no dije absolutamente nada así que continuó explicando la historia – de verdad que cuando ocurrió me sentí mal porque ahí estaba yo, teniendo sexo con una desconocida que había estado a punto de ser violada. Pero pasaron 3 cosas que me hicieron cambiar mi parecer.

- ¿Cuáles? – no pude contenerme a preguntar.

- La primera era que esa no había sido la primera vez que tenía sexo con una completa desconocida. La segunda que en realidad no llegó a ser violada. La tercera que ella fue la que se me abalanzó por lo tanto ella quería eso. Y la cuarta… - hizo una pausa antes de continuar – la cuarta es que jamás había sentido nada parecido a lo que sentí cuando estuve con ella. Sabía que debía mantenerla conmigo, tenía como un sexto sentido que me hacía desear que se quedara a mi lado. No sabía quién era, ni siquiera sabía su nombre pero algo había pasado esa noche que me desbarató mi vida por completo.

- ¿Qué pasó después? ¿Ella también sintió eso?

- A la mañana siguiente cuando me desperté ella ya no estaba en mi habitación. Me vinieron ganas de chillar pues realmente quería mantenerla a mi lado y estaba a punto de irme de ese motel cuando vi un papel en la mesilla. Había un número de teléfono y un nombre. Faith. Mi instinto me decía que era ella, ¿de quién más podía ser? Así que me encontré con Twizzy y le pedía consejo. ¿Debía llamarla? ¿Era buena idea? Mi vida era un desastre y no tenía ganas de complicarla a un mas pero sabía que debía tenerla a mi lado – me volvió a mirar pero yo seguía con cara de póker – al final la llamé y quedamos. Se repitió lo de la primera noche pero esa vez no la dejé escapar a la mañana siguiente. Le expliqué lo que me pasaba, como me sentía y me sorprendió cuando ella dijo que le pasaba lo mismo. A partir de ahí empezamos una relación pero las cosas se ponían cada vez peor. No tenía un solo enemigo como ahora, tenía varios. Pero a decir verdad el de ahora es como todos esos juntos.

- Se llama Alien ¿no? Eso es lo que dijo ella – añadí – nombre raro.

- No es un nombre, es un alias.

- ¿Alias? – Él asintió – no lo entiendo.

- Luego te lo explico. Será mejor que continúe con la historia o me perderé – me puse más cómoda y le miré como dándole permiso para que continuara – bien, ¿por dónde íbamos? Ah sí, los enemigos. Simplemente era competencia que me quería sacar fuera del mercado. ¿Cómo? Eliminándome. Pero no pensé en Faith y ella se convirtió en parte de su macabro plan. La secuestraron y la torturaron. No puedes imaginarte como me sentí cuando al fin pude encontrarla y sacarla de aquel lugar. Me odié a mí mismo por haber permitido que algo así le pasara pero me sorprendió que ella no me odiara. No me reprochó nada y eso lo hizo peor para mí. Quería que me gritara, me pegara, cualquier cosa menos actuar como si no hubiera pasado nada. Me estaba matando con esa actitud – hizo una pausa dramática – fue entonces cuando me empecé a dar cuenta que en realidad no sentía algo tan fuerte por ella como creía. No sé que me hizo recapacitar, no tengo ni idea pero empecé a verla de manera diferente. Tal vez lo que me tenía cautivo era su vulnerabilidad, el pensar que debía protegerla a toda costa y cuando vi que se reponía tan rápidamente de lo que había sucedido, supongo que me di cuenta de que no era tan débil como yo creía. No me necesitaba. O al menos esa es la teoría de Twizzy.

- ¿Fue entonces cuando rompisteis?

- Sí. Sentía que no podía seguir con eso ya que no era lo mismo que antes. Ella obviamente no quería dejarlo, quería seguir a mi lado pero por muy mal que me sintiera no podía hacerle eso. No podía mantenerla en una relación sin… sentimiento mutuo. Al final ella se resignó y yo decidí que lo mejor sería irme lejos de allí y no la volví a ver hasta hoy – y con eso pareció finalizar la historia aunque a mi aún me quedaban un par de preguntas sin resolver.

- ¿De verdad no la has vuelto a ver hasta hoy? – Él negó con la cabeza - ¿Y por qué te llama Jason?

- Ah, eso. Verás, ese es… es mi alias.

- ¿Tienes un alias?

- Todos los que estamos metidos en esto tenemos un alias. Yo me hago llamar Jason McCan y en realidad en los expedientes policiales no tienen a ningún Justin Bieber registrado – eso me sorprendió.

- ¿En serio?

- Sí. Aunque tu padre buscara algo sobre Justin Bieber dentro del sistema policial no encontraría nada. Pero si busca el nombre de Jason McCann… reza para que no lo haga.

- ¿Entonces Twizzy también tiene un alias? – pregunté con curiosidad.

- Sí, ese es su alias. Bueno, en realidad no. Su alias es Lil Twist pero sus amigos tanto de confianza como no, le llaman Twizzy. E imagino que estarás preguntándote su nombre real – me miró y asentí ansiosa por saberlo. ¿Para qué engañarnos? Quería saber el nombre real de Twizzy – tal vez me mate por contártelo ya que lo odia pero bueno, él te ha contado demasiadas cosas que no debería haber ni nombrado – eso era cierto – su verdadero nombre es Christopher.

- Christopher… no es un nombre tan feo – le dije aunque no pegaba con la imagen de Twizzy. En absoluto – entonces Faith también es un alias. ¿Te dijo cuál es su nombre real?

- Sí. Teníamos la suficiente confianza como para decir nuestros nombres reales ya que en ese mundo cuanta menos gente lo sepa mejor. Yo le dije que me llamaba Justin y ella me confesó que su nombre real es Selena.

- Selena… me gustan ambos nombres. Son bonitos y le quedan bien. ¿Crees que podríamos  llegar a ser amigas?

- ¿Faith y tú? – dijo con sorpresa. Yo solo asentí – no te acerques a ella. No sé en qué ha estado metida durante todo este tiempo pero sí que se que una vez estás dentro, no puedes salir.

- Vale, lo tendré en cuenta. Y una cosa más… - no podía finalizar la conversación sin preguntárselo – lo que sentiste por ella… es decir… ¿ahora que la has vuelto a ver has sentido algo? ¿Fue mejor lo que sentiste estando con ella que lo que sientes conmigo? Normalmente no soy tan insegura pero es que ella es preciosa comparada conmigo y tengo miedo de que – pero Justin me calló con un beso.


- Jamás, nunca jamás había sentido esto. Ni con ella. Te expliqué la teoría de Twizzy pero no la mía. Creí y sigo creyendo que lo que ocurrió es que confundí mis sentimientos. Le tenía aprecio a Faith pero no la amaba. Tardé en descubrirlo pero lo acabé haciendo. Supongo que nunca había sentido aprecio real por nadie que no fuera de mi familia o mis verdaderos amigos y yo lo confundí con amor. Pero contigo… contigo me siento lleno – me acarició el pelo mientras me miraba profundamente a los ojos y hablaba – con solo verte iluminas mi día y eso de que no eres tan guapa como ella… Gabriella, ¿te has mirado al espejo? Te llamo preciosa por una razón y es porque lo pienso. Eres hermosa, más que ella. Por lo menos a mis ojos y de verdad espero que eso sea suficiente. No te cambiaría por nada ni por nadie. Me tienes absolutamente loco – y me lancé a sus brazos olvidándome de todo y todos.

martes, 24 de diciembre de 2013

CAPITULO 57

- Faith… - alcancé a oír susurrar a Justin.
- ¿Faith? -  pregunté yo.
- Faith – afirmó ella.
- ¿Qué estás haciendo aquí? – le preguntó Justin pero yo no la dejé contestar.
- Espera, ¿tú eres Faith? ¿Faith su ex novia? ¿Eres tú? – Dije sin pensar una vez até los cabos. Ella clavó su mirada en mí y pude descifrar sorpresa en sus ojos. Sabía que Justin estaba mirándome de igual manera.
- ¿Le has hablado de mí a tu novia? Vaya, jamás lo hubiera imaginado.
- Yo no… Gabriella, ¿Cómo sabes quién es Faith? - ¡Ups! Últimamente no paro de meter a Twizzy en líos.
- Pues bueno… ¿te acuerdas de aquella conversación que tuve con Twizzy? Pues salió su nombre pero nada más.  Solo me dijo que habíais estado juntos.
- A veces Twizzy no sabe cuando cerrar la boca, ¿verdad Jason? Digo… Justin. ¿Cómo te he de llamar? – dijo Faith.
- Justin, llámame Justin.
- ¿Y si Alien descubre tu nueva identidad? - ¿Alien? ¿Quién es Alien?
- No lo hará, no tiene por qué saberla.
- Dime Justin, ¿ya ha intentado matarte? – espera… ¿qué?
- ¿Cómo sabes que es Alien? – le preguntó Justin.
- Vamos Justin, ¿Quién más quiere a la competencia muerta? – entonces ese tal Alien es el de la bomba… ¿pero como narices sabe ella todo eso?
- Mira Faith, ha sido agradable volver a verte pero la última vez decidimos que cada uno haría su vida y yo estoy haciendo la mía. Ahora me gustaría poder acompañar a mi novia a su casa – sentenció él y eso me reconfortó. La verdad es que me empezaba a sentir amenazada por la presencia de su ex.
- Claro, no hay problema. Pero tú y yo tenemos una conversación pendiente. No lo olvides Justin – lanzó un beso en el airé con su mano y luego dio media vuelta para irse.
- ¿Qué fue todo eso? – le pregunté a Justin al mismo tiempo que me giraba para encararle.
- Eso fue… un incómodo encuentro con mi ex novia estando mi novia presente – supe que estaba bromeando pero no me vinieron ganas de reír – vamos, te acompaño a casa.
- ¿Y me explicaras tu historia con ella? – le pregunté.
- ¿Quieres saberla? – Asentí, estaba muerta de curiosidad – está bien pero primero vayamos a tu casa.



Estaba ansiosa por llegar. ¿De verdad me iba a explicar su historia con Faith? Twizzy me dijo que ella había sido la única chica por la que de verdad había sentido algo. Pero eso solo fue hasta que llegué yo. Según él Justin jamás había sentido lo que siente conmigo, ni siquiera con Faith pero después de haber visto lo hermosa que era no estaba ya tan segura. Tal vez me lo dijo por educación. No me va a decir que mi novio estaba mucho más enamorado de su ex novia que de mí. No, espera. Enamorado no. Yo no estoy enamorada de él y obviamente él no está enamorado de mí. Solo nos… gustamos. Sí, eso es.



Una manzana antes de llegar a mi casa nos despedimos y me dijo que en 10 minutos estaría en mi habitación. Fue puntual ya que a los 10 minutos contados estaba allí conmigo.

- ¿Y bien?
- ¿Y bien…qué? – me preguntó mientras me abrazaba y apretaba nuestros cuerpos.
- ¿Me vas a contar lo tuyo con Faith?
- ¿Ahora? – Asentí, quería saberlo cuanto antes – está bien. ¿Nos tumbamos en la cama?

Riendo nos tiramos, literalmente, y el impacto fue tan fuerte que casi me caigo. Por suerte Justin pudo agarrar mi brazo antes de que me diera de bruces contra el suelo.

- ¿Ves? Ya te lo dije. Yo siempre te protegeré.
- Siempre es mucho tiempo – susurré mirando sus labios – no se pueden hacer ese tipo de juramentos.
- Puedo porque sé que lo cumpliré – acortó la poca distancia que había entre nuestras bocas y me beso. Fue tal la pasión que casi consigue que me olvide de lo qué vino a hacer.
- Justin… Justin – le dije poniendo mis manos en sus pectorales para separarle de mí – quiero saber la historia – él dejó ir un suspiro y se tumbó completamente en la cama.
- Está bien. La verdad es que no es nada del otro mundo. Pero antes… ¿puedo saber qué te contó Twizzy? – y había metido la pata al confesar que Twizzy me había hablado de ella. No creo que le importe si le cuento lo que me dijo.
- Prométeme que no le echarás bronca a Twizzy – él me miró sin decirme nada – Justin, prométemelo.
- Te lo prometo solo si no te ha contado mucho pues es a mí a quien le corresponde explicártelo.
- No, casi no me dijo nada – dije aliviada – estábamos hablando de ti y el comentó que solo había habido una chica por la cual habías sentido algo de verdad antes de conocerme a mí. Y nombró a Faith pero no me dijo ni como os conocisteis, rompisteis ni nada de eso.  Te lo aseguró.
- Está bien, tú ganas. Parece ser que no reprenderé a Twizzy. ¿Pero de verdad quieres oír hablar de una de mis relaciones pasadas?
- Quiero saber todo de ti Justin. Y después de lo que sé… ¿Qué podría ser peor? – dije medio en broma.

- Bueno, eso depende de las opiniones de cada uno – y entonces empezó a explicarme de donde había salido Faith.

lunes, 23 de diciembre de 2013

CAPITULO 56

Estaba en un lugar desconocido pero era acogedor y agradable. Pero aunque hubiese sido el infierno me daría igual pues Justin estaba conmigo, eso era todo lo que me importaba.

- ¿En qué piensas? – me preguntó.
- En ti… en mí… en nosotros.
- Hmm… me gusta – dijo justo antes de inclinarse y besarme – aunque tus labios me gustan más.
- Pues mis labios no pueden vivir sin los tuyos.
- ¿Es eso cierto?
- Por completo – le dije mientras ponía mi mano derecha encima de mi corazón.
- Te amo – dijo riendo.
- Y yo.

Estábamos fundiéndonos en un beso apasionado cuando oí algo vibrar. Rompí el beso y miré a mí alrededor para luego volver a mirar a Justin.

- ¿Ocurre algo?
- ¿No oyes… esa vibración? – Justo cuando lo dije empezó a sonar una melodía que me era familiar – eso suena… suena como mi teléfono.

Abrí los ojos y lo primero que vi fue una pared blanca. No, no era una pared. Era el techo de mi habitación. Me incliné y miré a mí alrededor, había sido un sueño. Solo habían pasado 38 horas desde que Justin se fue el viernes y como mínimo quedan 10 más según me dijo.

Dejé ir un suspiro y me volví a acostar. Vi en mi despertador que eran las 7 de la mañana. Genial. ¿Quién se despierta un domingo a las 7 de la mañana? Yo no.

Volví a cerrar los ojos intentando conciliar el sueño cuando de nuevo sonó la misma melodía que en mi sueño. Me volví a incorporar y vi la pantalla de mi móvil brillando. Así que eso me despertó… Lo cogí y vi el nombre de Twizzy. ¡¿Twizzy?! ¿Qué demonios quiere?

- Espero que tengas una muy buena razón para despertarme a las 7 de la mañana un domingo – le casi grité nada más descolgar el teléfono.
- Gabriella… - respondió dudando y de pronto me imaginé lo peor.
- ¿Qué? ¿Qué ha pasado? ¿Justin está bien? Por favor Twizzy, no te quedes callado y dime que está pasando. ¿Dónde estás? Voy ahora mismo hacia allí. ¡Respóndeme! – dije al borde de la desesperación.
- Justin está bien Gabriella, cálmate. No te llamaba por eso aunque si necesito que vengas donde estoy – suspiré de alivio. Justin estaba bien. Justin estaba bien. Todo iba bien.
- ¿Por qué?
- Te lo cuento en cuanto llegues pero necesito que estés aquí.
- ¿Estoy en peligro? – pregunté temerosa de la respuesta que podía escuchar.
- No, no es nada por lo que te tengas que preocupar pero tú solo ven. ¿De acuerdo? – asentí y enseguida me di cuenta de que él no me podía ver. ¿O sí?
- Vale, voy para allá. ¿Pero dónde estás?
- En el parque ese donde siempre te encuentras con Justin. ¿Podrás venir?
- Sí, bajaré por el balcón para no despertar a mis padres. Tú espérame ahí – y colgué.

Me vestí rápidamente sin prestar atención a lo que me estaba poniendo. ¿Qué querría Twizzy? Jamás me había hecho esto. Es decir… jamás me había despertado tan pronto para que nos encontráramos por lo que pese a que él me haya dicho que todo va bien, yo no estoy tan segura.

Bajé por el balcón con éxito. Vaya, ahora entiendo porque Troy y Justin lo hacen. No es tan complicado.

Fui medio corriendo hacia el parque y cuando llegué no había nadie. Pero nadie, nadie. No había gente y ni siquiera estaba Twizzy. ¿Qué está pasando? ¿Era una broma? ¿Twizzy  me estaba tomando el pelo? ¿O era… una trampa? ¡Oh Dios mío! ¿Y si los malos han secuestrado a Twizzy y le han obligado a citarme aquí? ¿Y si ahora aparecen de la nada y me atrapan?

No pude seguir pensando en hipótesis porque de pronto noté unos brazos rodeándome. Pegué un bote por el susto y luego empecé a forcejear. Oh no, no se lo iba a poner fácil. Si quienquiera que sea me está secuestrando, voy a luchar hasta el final para que esto no pase. Quedan menos de 10 horas para ver a Justin, necesito verlo. Luego si quieren me pueden hacer lo que sea. Aunque pensándolo mejor… prefiero estar en casita tranquila y a salvo.

- Gabriella, Gabriella. ¡Soy yo! – Al oír esa voz paré de moverme – No sabía que esa iba a ser tu reacción al verme. Pensé que me querías más… preciosa.
- ¡Justin! – me giré y salté encima suyo. Sin pensármelo aplasté mis labios en su frente, sus ojos, sus mejillas hasta dejarlos en sus labios y él me correspondió al beso.

¡Justin estaba aquí! ¿Pero cómo? Me dijo 48 horas y todavía no han pasado. ¿De verdad está aquí? ¿Ya ha terminado lo que tenía que hacer?

- ¿Qué haces aquí? – le pregunté nada más romper el beso.
- Creí que te gustaría verme.
- Pues claro que me gusta verte, te he echado muchísimo de menos pero te esperaba dentro de unas horas.
- Lo sé pero no podía aguantar más tiempo el estar lejos de ti – sonreí y volví a besarle. Esta vez no estaba soñando, Justin estaba en Alburquerque conmigo.





Estaba en el cibercafé con Justin, Taylor y Chad. No podía parar de sonreír. Ya sabía que Taylor y Justin se llevaban bien pero me sorprendió Chad. Hablaba y bromeaba con Justin como si fueran amigos desde hace años, como si fuera… Troy. Bueno, tampoco era para tanto. Evidentemente no puedo pretender que en un día Chad y Justin se lleven tan bien como Chad y Troy. Ellos hacen años que se conocen.

- ¿Gabriella donde estás?
- ¿Eh? – volví al mundo real al oír la voz de Taylor llamándome la atención.
- Estabas totalmente absorta y nos estamos despidiendo.
- ¿Os vais?
- Me parece que vas a tener que controlar más a tu novia Justin. A saber en qué… o quien estaba pensando – miré mal a Chad y luego hice lo mismo con Justin cuando se rió.
- Ja-Ja, muy maduros. Riéndoos de mí.
- No te enfades preciosa – dijo Justin antes de darme un beso en la coronilla.

Nos despedimos de ellos y fuimos caminando hasta mi casa. En mitad del camino recordé a la chica del otro día y decidí comentárselo a Justin.

- ¿Sabes? El viernes nada más irte apareció una chica que no había visto en mi vida.
- ¿Sí? ¿Y qué pasó con esa chica?
- Pues algo bastante raro… - hice una pausa pensando en ello – se me acercó y me preguntó por un tal Jason. Bueno, más bien te confundió con un chico llamado Jason y me pregunto si éramos amigos. Y yo evidentemente le dije que no conocía a ningún Jason y que tu nombre era Justin – reí pero paré en cuanto noté que Justin no reía. Me giré para mirarlo y se le veía rígido - ¿Qué pasa? Creí que te haría gracia.
- ¿Te dijo algo más?
- ¿Quién? ¿La chica? – él asintió – pues no, solo comentó en broma que ese Jason y tú debéis ser hermanos gemelos separados al nacer o algo así. ¡Ah! Y dijo que nos veríamos pronto aunque lo dudo. No la conozco y estoy bastante segura de que ella a mí tampoco.
- Gabriella… - él paró de caminar y yo hice lo mismo. Algo no iba bien, podía notarlo.
- ¿Qué ocurre Justin?
- Yo… - pero no acabó lo que iba a decir. Miró al frente, detrás de mí y abrió mucho los ojos.

- Madre mía, ¡Justin Bieber! – oí decir a una mujer detrás de mí. Había escuchado antes esa voz – que sorpresa volverte a ver. Pero la última vez te hacías llamar Jason McCann. ¿Recuerdas?