Busca lo que no encuentres

viernes, 29 de noviembre de 2013

CAPITULO 46

Estaba en el anfiteatro de las artes de Alburquerque ensayando la canción con mi grupo de baile. El lugar era enorme pero sinceramente dudaba que se llenara. No somos mucha gente en Alburquerque y no creo que gente de otras ciudades vengan a ver algo como esto, aunque para mí mejor. Cuanto menos gente haya menos vergüenza tendré.

- Bien chicos, creo que lo tenemos – les dije para así poder finalizar el ensayo.

Nos fuimos todos a los vestuarios a prepararnos. Quedaban 2 horas para que empezara todo, y notaba como mis nervios iban aumentando poco a poco. ¿Por qué? No era solo por el hecho de actuar delante de personas, en realidad lo he hecho con anterioridad y no es tan malo. Estoy nerviosa porque Justin va a estar. ¡Lo conseguí! Aunque jugué un poco sucio. Si todo sale bien tendré que darle las gracias a Twizzy, pues él fue quien convenció a Justin para venir.


Los minutos pasaban y pasaban. Solo quedaba 1 hora. Yo seguía sin ponerme el vestido. Tampoco me había arreglado el cabello ni puesto maquillaje. De haberlo hecho, Taylor me hubiera matado antes de que tuviera la oportunidad de cantarle la canción a Justin. Mi mejor amiga me hizo prometer que ella sería la que me prepararía para lo que llamó “mi gran actuación”. Taylor es buena para estas cosas así que estuve de acuerdo pero la hora de empezar estaba cada vez más cerca y ella no aparecía.

A 30 minutos de que empezara el espectáculo Taylor entró en los vestuarios. Se la veía agitada y cansada. Me puse el vestido y los zapatos y mientras me peinaba me explicó su odisea para llegar hasta aquí. Resulta que iba en el coche de Chad pero se les averió a medio camino. Chad le dijo que no era nada de importancia y que lo arreglaría enseguida, pero resultó que era más grave de lo que él pensó así que después de esperar por un rato Taylor decidió coger un taxi y venir. Lo único que pude hacer fue reírme aunque de buena fe ¡Jajaja!



El “Micro Abierto” ya había empezado. 3 personas ya habían actuado y ahora lo estaba haciendo la cuarta. ¿Quién es la quinta? Pues yo. Me reuní con todos los bailarines y entre todos intentamos calmar nuestros nervios y darnos fuerza y ánimos para darlo todo en el escenario.

La voz en OFF del presentador del espectáculo dio por finalizada la actuación que se estaba haciendo y me presentó como la siguiente en subir al escenario. Yo ya estaba justo detrás, preparada para bordar la canción en cuanto me dieran la señal.






¡Madre mía! Jamás llegué a pensar que habría tantísima gente. Me dijeron que llenaron todo el anfiteatro… yo aún seguía temblando. Me imaginaba a 500 personas, 600 a lo mucho. Sigo sin poder creerme que he cantado esa canción tan personal para mí ante miles de personas. Increíble. Pero fue una buena sensación. No solo por eso sino porque rápidamente localicé a Justin y bueno… digamos que mi mirada se posó en él en más de una ocasión. ¿Intencionadamente? Por supuesto ¡Jajaja!


Me despedí de los chicos y les agradecí que me ayudaran con la actuación. A la salida pude ver que me estaba esperando más de una persona. Mi familia, las chicas, Chad y Troy. ¿Troy? Primero me acerqué a mi familia y ellos me felicitaron por la actuación, incluida Stella. Últimamente nos estábamos acercando más y más, y es genial. Luego fui con las chicas. Chad y Troy estaban con ellas pero hablaban entre ellos. Chad me felicitó y Troy solo se dedicó a echarme alguna que otra mirada. Mis amigas estaban emocionadas por la actuación. No les había dejado ver nada antes de esta noche, así que todo fue una sorpresa para ellas también. Y mientras hablaba con las chicas una extraña sensación recorrió mi espalda. Eso hizo que levantara mi cabeza y me encontré a Justin apoyado en su moto y mirándome fijamente. Le sonreí y él… ¡me devolvió la sonrisa!

Creo que empecé a hiperventilar interiormente. ¿Me sonrió? Eso significa que le gustó la actuación. Entonces también debe significar que captó el mensaje que le enviaba. ¡Oh Dios mío! Realmente deseaba que hubiera entendido lo que quise decir. Quería ir con él y preguntarle, saber qué pensaba pero me resultaba bastante imposible. Estaba bajo la vigilancia de mis padres, mi hermana y mis amigos. ¿Cómo podría escabullirme de ellos para reunirme con Justin? Imposible. Definitivamente imposible. Lancé un suspiro y aparté mi vista de Justin. Solo se me ocurrió hacer una cosa y la puse en práctica.


Le hice un gesto a Taylor para que se acercara más a mí y le susurré que hablara con Justin para decirle de vernos en 2 horas, en mi habitación. Cuando dije eso último ella giró su cabeza y me miró interrogativamente. Yo solo reí imaginando lo que debía estar pasando por la cabeza de mi mejor amiga. Sin duda esta chica no tiene remedio.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

CAPITULO 45

- ¡¿Qué vas a hacer qué?! – tuve que taparme los oídos con las manos. Estaba segura que los gritos de Taylor pueden ocasionar sordera por un tiempo indefinido.
- Está todo decidido. Tengo unos amigos de cuando iba a las clases de baile y ellos me ayudarán en el “micro abierto”. Es un plan perfecto.
- ¿Cómo sabes si Justin estará ahí? Puede que no vaya – Taylor era la mejor encontrando problemas en los planes de los demás, pero no en los suyos propios.
- Irá. Ya verás – tenía un par de ases en la manga para asegurarme que Justin asistiera, y si no se lo diría directamente.
- Mírame Gabriella – giré mi cabeza para mirarla – tienes esa mirada en tus ojos. Lo sabía.
- ¿Qué mirada? ¿De qué hablas? – sinceramente estaba perdida.
- Tienes la misma mirada que tenías cuando empezaste a salir con Troy. Mira, no sé qué ocurrió entre Bieber y tú pero el poco tiempo que estuviste con él… caíste profundamente amiga.
- Sigo sin pillarte Taylor.
- Digo que estás irremediablemente enamorada de él – dijo mientras sacudía la cabeza.
- ¿De Troy?
- ¡No! De Bieber – estaba segura que palidecí después de sus palabras. ¿Enamorada de Justin?
- Taylor, no digas tonterías. Me gusta Justin pero no estoy enamorada.
- Que lo niegues solo hará que todo sea peor – parece que mi mejor amiga se ha convertido en una experta en el amor. Lo que hay que ver… - estás enamorada de Bieber y pese a que no me parece el chico idóneo para ti, ni siquiera yo puedo hacer nada contra eso. Nadie puede interponerse entre el amor.
- ¿Pero qué tonterías estás diciendo? – Taylor ya había empezado la fase de balbucear cosas sin sentido. – Mira, me gusta mucho Justin. ¿Vale? Pero de eso a estar enamorada… solo estuvimos juntos 2 semanas.
- Vale, tal vez lo que sientes no es tan fuerte como estoy diciendo pero no estoy segura de si harías lo mismo que estás planeando hacer para recuperar a Troy.
- La diferencia es que no quiero recuperar a Troy. Por eso no haría eso por él.
- Mira, olvida lo que dije. Espero que todo salga como lo has planeado. Buena suerte – nos abrazamos y nos despedimos.


Antes de ir a casa pasé por el salón de baile. Si quería hacer una buena interpretación debía ensayar. Cantar y bailar a la vez no será fácil pero los retos pueden llegar a ser muy divertidos.


Después de 3 horas ensayando sin parar me despedí de todos y fui a casa. Me tomé una ducha rápidamente y empecé a componer la letra ya que solo tenía la melodía. Me sorprendí a mi misma al comprobar la fluidez con la que me salían las palabras. Lo que intentaba plasmar estaba claro. Me equivoqué rechazándolo. Y ahora que quiero una nueva oportunidad… él parece reacio a ello. ¿Será su orgullo el que habla por él? Sé que todavía sigue sintiendo algo por mí. Bueno, no lo sé pero eso dice Taylor y yo confío en ella. Al menos la mayor parte del tiempo ¡Jajaja! Simplemente deseo que Justin vuelva a mí y espero que con esta canción todo se arregle. Realmente lo deseo.




El sábado fui con las chicas de compras. Al final ninguna de ellas iba a participar en el “Micro Abierto” por lo que decidieron ir todas juntas a comprar un vestido para mi actuación. Pero realmente la situación fue muy oportuna ya que mientras iba caminando por la calle con ellas, al otro lado vi a Justin y a Twizzy. Me los quedé mirando, parecía como si tuvieran un imán o algo que me atrajera a ellos. Justin y Twizzy reían por algo y mientras que la risa de Twizzy declaraba que se lo estaba pasando muy bien, no ocurría lo mismo con Justin. Reía, pero su sonrisa estaba como apagada. Exactamente igual que como está la mía cuando río con mis amigas. Parece que los dos queremos demostrar fortaleza pese a no sentir esa fuerza. Seguía sin poder apartar mi mirada y pronto Justin se fijó en mí. Ambos estábamos parados. Mis amigas estaban hablando sobre el vestido del escaparate y podía ver como Twizzy estaba diciéndole algo a Justin pero este parecía ignorarle por completo.
Miré sus ojos, la profundidad de ellos y me vinieron ganas de ir hacia él y abrazarle. No se le veía bien, la expresividad de sus ojos demostraba que estaba dolido y una parte egoísta de mí quería pensar que se debía a mi culpa, al hecho de que me sigue queriendo.

Entonces Twizzy se giró cansado de que Justin no le hiciera caso y desvié mi mirada hacia él. Sorprendido me saludó y yo levanté la mano levemente para devolverle el saludo. Esa interrupción del contacto visual que tenía con Justin hizo que me acordara que estaba con mis amigas. Lo último que debían ver era como Justin y yo no parábamos de mirarme y el hecho de que había saludado a un amigo de Justin, con pintas no muy… ¿Cómo decirlo? Normales.
Me giré e ignoré a ambos. Miré a las chicas que seguían hablando sobre los diferentes vestidos que se podían apreciar desde el escaparate. Suspiré aliviada de que ninguna hubiera visto esa escenita, pero cuando miré a Taylor sus ojos me devolvieron una mirada crítica e interrogante. Y lo supe. Taylor sí que había sido consciente del intercambio que había sucedido hace unos segundos.


Negué con la cabeza y me volví a girar solo para comprobar que ya se habían ido. Definitivamente iba a seguir adelante con el plan. Hoy mismo acabaría de escribir la canción y la semana que viene… la semana que viene será el momento de la verdad.

lunes, 25 de noviembre de 2013

CAPITULO 44

Los días siguientes fueron raros. Troy y yo no nos dirigíamos la palabra. Cuando estábamos juntos con nuestro grupo de amigos siempre intentábamos estar lo más lejos posible y evidentemente eso empezó a crear rumores y cotilleos. El que tenía más fuerza era que lo habíamos dejado porque Troy se había vuelto a liar con Sharpay. No saben lo cerquita que están de la verdad ya que no puedo asegurar si me volvió a engañar con ella o no.

La excepción eran nuestros amigos, ellos lo sabían todo. Sabían que no estábamos juntos y que las cosas estaban tensas entre nosotros. Cada vez que miraba en dirección a Troy él estaba mirando hacia otro lado pero cuando no le miraba pude ver por el rabillo del ojo que él me estaba mirando. Así que decidida levanté mi cara y nuestras miradas hicieron conexión durante un par de segundos, eso fue lo que tardó Troy en apartar sus ojos de mí. Pero esos dos segundos fueron suficientes para ver dolor y arrepentimiento reflejados en sus pupilas. Yo quiero mantener nuestra amistad de alguna manera pero era realmente difícil, él no ponía de su parte y yo sola tampoco puedo hacer todo el trabajo. En fin, espero que esto no se convierta en algo tan largo como la vez anterior.


Cuando quedaban unos 10 minutos para terminar la última clase, la Srta. Darbus entró sin molestarse a pedir permiso.

- Alumnos, me complace anunciaros que como medida de ensayo para nuestro musical, la semana que viene se celebrará un micrófono abierto – toda la clase empezó a murmurar - ¡Silencio! Para aquellos que no sepan lo que es, un micrófono abierto es un evento donde cualquiera puede subirse a un escenario y cantar una canción o hacer cualquier otra actuación para disfrute del público. Después de comentarlo con el director se puso todo en marcha y en estos folletos tenéis la descripción del evento.

Le dio el pegote de papeles que llevaba a una chica de las que se sentaban a primera fila y los papeles fueron pasando uno por uno hasta que me llegó a mi. Cogí un papel antes de pasar el montón que quedaba a Taylor y luego me concentré en lo que ponía.




- ¿Entonces podemos participar todos?
- Sr. Cross, ¿no ha leído usted el folleto? Al final dice bien claramente que todo el mundo puede participar – le contestó la Srta. Darbus. La verdad es que la inteligencia no era una de las cualidades de Jason – como esto está hecho especialmente para vosotros, para que os luzcáis antes del musical, espero ver a más de uno encima del escenario. Y estoy hablando tanto para los que están en el grupo de actuación como los de decoración. Quiero ver a más de la mitad de la clase haciendo algo ya sea cantando, contando chistes o bailando.
- ¿Podemos vestirnos y hacer lo que queramos? – se oyó a Sharpay preguntar.
- Por supuesto Srta. Evans. Ese día son ustedes libres de hacer y vestir como deseen. A aquellos que tengan pensado cantar, pues sé que hay algunas voces increíbles en esta clase, les aconsejaría que no solo se subieran al escenario y se pusieran delante del micrófono. Sería bonito ver como han hecho el esfuerzo de llevar a un grupo de música para que acompañe, aprender una coreografía junto con bailarines de apoyo, que haya alguien haciendo coros o alguna cosa por ese estilo – nos miró a todos sonriendo. Cada vez que hacía eso daba miedo – evidentemente tendré esas actuaciones en cuenta de cara a la nota final – y así se fue tal y como vino.

Los murmullos se volvieron a hacer evidentes. La Srta. Darbus iba a ponernos una mejor nota si actuábamos en esa cosa. Valía la pena, ¿no?

- ¿Lo harás? – me preguntó Taylor. Yo simplemente me encogí de hombros.


A la salida tracé un plan. Tenía que hablar con Justin. Explicarle lo que me estaba pasando porque de lo contrario me volvería loca y con suerte, él aún sentiría lo mismo. ¿Podría haber una nueva oportunidad para nosotros? Realmente lo esperaba. Lo comprendí tarde pero lo hice. Sentía por Justin mucho más de lo que pensé. Simplemente me engañé a mi misma. La intensidad de mis sentimientos por él me estaban empezando a asustar. ¡Casi muero por una maldita bomba! Tendrían que encerrarme por el simple motivo de querer algo con la persona que casi consigue llevarme al otro mundo, pero yo aceptaría ese destino con gusto. Estaba muy pillada de él, y si el resultado era que me consideraran una loca yo lo asumiría.

Así que cuando todos mis amigos se fueron, yo permanecí en el aparcamiento del instituto. Hoy Justin no había venido con su coche, sino con su moto y seguía aparcada en el mismo lugar que al empezar las clases, eso solo podía significar que todavía no se había ido a casa. Porque seamos realistas, los chicos son muy celosos con sus juguetes a ruedas. Dudo mucho que dejara la moto aquí toda la noche. Y en efecto, no me equivoqué. Vi a Justin salir por la puerta y cuando levantó la mirada y me vio, se quedo momentáneamente parado en el sitio. Sin duda no esperaba encontrarme ahí.

Se puso las manos en los bolsillos del pantalón y se dirigió hacia donde me encontraba. Yo no perdí el tiempo y me lancé de lleno a conversar con él.

- Hola Justin.
- Gabriella – dijo seriamente. Malo, malo.
- ¿Cómo es que sales tan tarde? – le pregunté.
- ¿Cómo es que te quedas en el aparcamiento hasta tan tarde si no tienes vehículo? – vale, ahí me pilló. Decidí ser directa.
- Te estaba esperando – y sin duda eso le sorprendió. Pasaron un par de segundos antes de que él contestara.
- ¿De verdad? ¿Y a qué se debe el honor?
- Necesito hablar contigo Justin. Necesito… aclarar algunas cosas – no quería decirlo claramente. No todavía.
- <<Aclarar algunas cosas>>, bien, aclararas – sonaba tan frío que me asustaba. No sé por qué tenía la impresión de que no iba a ser fácil.
- Es sobre nosotros. ¿Podríamos hablar en algún lugar más privado?
- Gabriella, hoy no tengo tiempo. Mejor lo dejamos para otro día – y sin decir nada más se dio media vuelta ignorándome. Cogió el casco, se lo puso y se subió a la moto.

- Pero… - no pude decir nada más. Justin ya se había ido dejándome sola. Estaba claro que no tenía ganas de escucharme así que tenía que trazar un nuevo plan, y ya tenía claro como hacerlo.

sábado, 23 de noviembre de 2013

CAPITULO 43

Estaba nerviosa pero decidida. En realidad no hacia falta ni que le preguntara a Troy sobre lo que hizo ayer por la tarde. Él mismo se delató con ese maldito mensaje. Podría habérselo ahorrado digo yo.

Cuando le conté a Taylor que dijera lo que dijera Troy ya tenía decidido que sería mejor dejarlo, ella insistió en que no lo hiciera. No paraba de repetir que me iba a arrepentir, que quiero a Troy, que en realidad no quiero volver a alejarme de él… y eso me molestaba porque tenía razón. De lo primero no estoy segura pero sí que es cierto que quiero a Troy. Muchísimo. No puedo decir que lo ame tal y como lo llegué a amar en el pasado pero le quiero, fue mi mejor amigo durante muchos años. Y sí, ahora que por fin volvíamos a hablar normal pues no me gustaría perder de nuevo ese vinculo. Ojalá se quedara a mi lado pese a lo que iba a suceder hoy. Aunque desear es gratis. Que se cumpla el deseo ya es otra cosa.

- Hola nena – me giré mirando a Troy. Debía decírselo pero no sabía como.
- Hola – contesté secamente. Cuando se acercó para besarme giré un poco la cara de manera que sus labios nunca llegaron a tocar los míos.
- ¿Qué ocurre? – me preguntó - ¿estas enfadada porque no pude quedarme contigo ayer por la tarde? Mira, lo siento pero es que mi padre quería que asistiera al meeting.
- ¿Estuviste toda la tarde en ese meeting? – sabía cual iba a ser su respuesta pero en el fondo deseaba que no lo dijera. Pero lo dijo.
- Claro, ¿Dónde más iba a estar? Sino me hubiera pasado toda la tarde contigo. Pero no te preocupes, te lo recompensaré.
- Tranquilo, no hace falta. Mi tarde tampoco fue tan mala – esperaba que eso picara su curiosidad.
- ¿No? Vaya, a mi ego no le sienta bien saber que no me echaste de menos. Y dime, ¿qué es eso tan genial que hiciste para que te olvidaras de mí? – sí, lo conseguí. Ahora tocaba ver su reacción ante lo que estaba a punto de desvelar.
- ¿Te acuerdas que os preguntamos a Chad y a ti si queríais ir a tomar algo? Pues bueno, al final fuimos Taylor y yo solas y ¿sabes donde fuimos? A ese cibercafé que está tres calles más abajo del instituto – pude ver como la sonrisa se iba de su rostro – ya sabes, ese que abrieron hace unos meses y que tienen unos pastelitos para chuparse los dedos.
- De… ¿de verdad? ¿Fuisteis ahí? – se le veía nervioso. Bien
- Sí. ¿Y sabes? Vimos a un chico clavadito a ti pero claro, no podía ser tú porque tu estabas en el meeting ese con tu padre. ¿Aunque sabes que es lo más curioso de todo? Qué ese chico tan clavadito a ti estaba con una chica clavadita a Sharpay. Es gracioso, ¿verdad? – para cuando terminé de hablar tenía toda la intención de largarme pero él me agarró del brazo con demasiada fuerza.
- Por favor Gabriella, no me hagas esto. No es lo que crees – entre el daño que me hacía su mano alrededor de mi brazo y mi forcejeo para intentar escabullirme, estaba segura que acabaría con un buen moratón – sí, estaba con Sharpay y no con mi padre pero es que no sabía como decírtelo porque estaba seguro que ocurriría esto. No quería que sacaras las cosas de sitio.
- Déjame ir porque me estás haciendo daño.
- Gabriella debes escucharme – yo no quería escucharle y me estaba desesperando. El dolor en el brazo cada vez era más intenso así que decidí dejar de forcejear pero él se lo tomó como una tregua de mi parte – me alegro que quieras escucharme y ahora déjame explicarte lo que ocurrió. Tú siempre estás paranoica sobre la razón por la cual hablo con Sharpay pero ya te dije que es mi amiga, nada más. Si quedé con ella a escondidas fue para que no me montaras una escenita como la de ahora. ¿Entiendes?
Lo que me duele no es que estuviste con Sharpay. Si me lo hubieras dicho seguramente no me hubiera gustado un pelo, pero al final habría entrado en razón y no me hubiera importado. Pero me mentiste Troy. Y no una vez, sino muchas. Te he preguntado sobre ayer varias veces esperando que en alguna ocasión me contaras la verdad. ¿Lo hiciste? No. Así que suéltame Troy o me pongo a gritar. Te juro que grito aquí en medio como no me sueltes enseguida – pero Troy seguía sin soltarme así que volví a forcejear hasta que caí al suelo de culo debido a que Troy dejó de hacer fuerza de golpe. ¿Pero qué demonios?
- La señorita ha dicho que la sueltes, y te lo ha repetido en más de una ocasión. Compórtate como un hombre – esa voz… alcé la cabeza y vi como Justin tenía a Troy agarrado del cuello. Supuse que Justin lo había empujado a las taquillas.
- ¡Justin! – pretendía llamar su atención para que lo dejara, pues no quería que se metiera en problemas por mi culpa pero su nombre salió como un sollozo. Rápidamente le dio otro golpe a Troy y vino corriendo a mi lado.
- ¿Estas bien? Juro que como te haya hecho algo se va a enterar. Le voy a
- Estoy bien. Estoy bien – le dije para que se calmara y surtió efecto.
- Siento no haber llegado antes Gabriella. Lo siento.

El ver en sus ojos dolor no pude contenerme y le abracé. Él sorprendido estuvo durante unos segundos sin hacer nada hasta que note sus brazos envolviéndome y ayudándome a levantarme. Miré a Troy quien seguía en el suelo. Tenía un feo moratón en su cara pero nada grave.

- Ven, déjame sacarte de aquí – Justin agarró mi mano y me arrastro a fuera, esto me traía muchos recuerdos.



Una vez fuera del instituto me llevó hasta su coche y yo me apoyé en él. Cerré los ojos y volví a repetir en mi cabeza todo lo que acababa de suceder. Bueno… al fin lo hice. Al fin dejé a Troy pero no me sentía bien ni tampoco sentía satisfacción. Aunque he de admitir que no me arrepentía en absoluto. Si me hubiera dicho que iba a salir con Sharpay seguramente las cosas no hubieran sido tan drásticas pero prefirió mentir y todo se fue al garete.

- ¿Te encuentras mejor? – miré a Justin. La preocupación estaba clara en su rostro y asentí para que se relajara. Funcionó pero no mucho. Justin seguía con su ceño fruncido - ¿puedo preguntar que pasó?
- Nada de importancia.
Bueno, eso no parecía nada importante. ¿Por qué no chillaste? – me preguntó como si fuera lo más obvio del mundo.
- Lo iba a hacer si no me soltaba pero antes de poder hacerlo apareciste tú. Y por cierto, gracias. Nunca pensé que las cosas podrían salir… así – bajé la cabeza por la vergüenza. Que tu ex te vea en plena pelea con el que era tu novio y encima que sea él quien te tenga que “salvar” es algo realmente vergonzoso.
- No me las tienes que dar. Gracias a Dios que pasaba por ahí sino no me quiero imaginar lo que hubiera pasado.
- Bueno, tampoco creo que estuviera en peligro de muerte – y nada más decir esas palabras lo lamenté. El dolor volvió a la cara de Justin y sin duda estaba recordando lo mismo que yo – no… no quise decir eso. No de esa manera. Yo…
- Tranquila, nunca dejé de asumir la responsabilidad de aquello. No debí haberte llevado a mi casa sin haberme asegurado de que todo estaba en orden – al no saber que decir solo bajé la cabeza – vamos, sube. Te llevo a tu casa o donde quieras ir.
- ¿Y las clases? – no es que eso me importara en este momento, pero no tenía muchas ganas de pasar tiempo a solas con él.
- Después de lo de hoy ¿de verdad te preocupas por eso? – tenía razón. No me apetecía estar a solas con él pero me apetecía aún menos ver a Troy.
- No, claro que no. Te agradecería mucho que me llevaras a casa.

Asintiendo me abrió la puerta del copiloto y entré. Él rodeo su coche y se puso delante del volante. No tardamos mucho hasta llegar a mi casa y todo el trayecto fue en un riguroso silencio. Yo no sabía que decir. ¿De qué se habla con tu ex novio después de que te haya “salvado” de manos de tu otro ex novio? Es decir… esta situación es demasiado extraña. Y él parecía estar tan perdido como yo.


Cuando me bajé del coche me giré y él bajó la ventanilla. Le agradecí por el viaje y después de asentir arrancó el coche y se marchó. Tumbada en mi habitación seguía dándole vueltas al sentimiento de vacío que me embriagó todo el cuerpo cuando vi a su coche desaparecer por la esquina.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

CAPITULO 42

- Y así es como la mariposa completa su metamorfosis.

Dios, la clase se estaba convirtiendo en un tostón mucho mayor de lo que ya era habitualmente. Estaba mirando el techo sin prestar atención a la profesora cuando vi que mi móvil estaba vibrando. Lo cogí de la mesa con disimulo para poder leer el mensaje de Taylor que me había llegado.

Juro que si sigue hablando me tiraré por la ventana. No aguanto más. ¿Te apetece hacer algo al salir de clase? Por cierto, Bieber no para de mirarte.

¿Qué? Hoy me había sentado un poco más adelante ya que mi sitio habitual estaba ocupado por Sharpay. ¿Por qué? Ni idea. Pero según las chicas lo que quería era coquetear con Justin y me enfureció. ¿Es que le gustan mis sobras? Primero Troy y ahora Justin. ¿En serio? Esta chica necesitará ayuda como siga así. 
En fin, yo hoy me había sentado dos filas más adelante mientras que Justin se sentó en la última. Eso era raro ya que desde que lo dejamos no se volvió a sentar ahí, por lo que supuse que Sharapay y él lo acordaron antes de clase. Eso hizo que mi furia aumentara pese a no saber la razón. Volviendo al tema… como yo estaba delante y Justin detrás, no podía saber con certeza si de verdad no para de mirarme. Taylor está en la última fila, supongo que si ella lo dice será cierto.

Estoy igual. Esto de las mariposas nos lo enseñaron con 8 años y sí, me apetece hacer algo. ¿Vamos al cibercafé?
P.D: No le des mucha importancia. Es obvio que Sharpay y Justin acordaron sentarse juntos hoy.

Después de eso decidí no volver a revisar el teléfono por si a caso la profesora me veía. Supe por la vibración que Taylor me había contestado pero estoy segura que no será nada que no pueda esperar un par de horas más.



Al salir las chicas nos reunimos y les dijimos sobre ir a tomar algo. Martha dijo que había quedado con Jason y Kelsi estaba ocupada con el musical. Eso nos dejaba como al principio. 
Cuando las chicas se fueron y yo me dispuse a ir con Taylor a tomar algo, aparecieron Troy y Chad. Como las chicas nos fallaron se lo propusimos a ellos ya que hacía 1 semana que no íbamos en plan “cita doble”, pero ellos también dijeron que no. Chad tenía que ayudar a sus padres a hacer no se qué y Troy dijo que su padre tenía un meeting y le obligaban a ir.

Cuando Taylor y yo nos volvimos a quedar solas fuimos finalmente al cibercafé. Estuvimos allí una media hora. Todo de lo que hablamos fueron cotilleos, las clases, y nuestros novios. Y hablando de novios…

- Oye, ¿ese que sale del lavabo no es Troy? – dijo Taylor cortando mi monólogo por completo. Extrañada me giré y mi respiración se quedó atorada en mi garganta - ¿y esa no es… Sharpay?
- ¿Qué demonios está haciendo Troy aquí? ¿Y el meeting? ¿Y por qué Sharpay está con él?
- Amiga, no saques conclusiones precipitadas ¿vale? No sabes qué está pasando – intentó razonar conmigo Taylor – él ya te dijo que seguía teniendo una amistad con Sharpay. Seguramente están haciendo lo mismo que nosotras, hablando sobre nada realmente importante.

Me volví a girar para mirarlos. Yo estaba de espalda a ellos por lo que me resultaba un poco incómodo si quería verlos. Pensé en pedirle a Taylor cambiar de sitio pero tal vez eso era demasiado, al fin y al cabo ella tiene razón. Que yo ya no sea amiga de Sharpay no significa que Troy no sea su amigo. Sí, seguramente solo están aquí tomando algo como amigos. El hecho de que Sharpay le esté acariciando el brazo y que Troy le esté sonriendo sin poner pegas no significa nada. Y que Sharpay le haya robado un trozo del croissant que Troy ha pedido y coqueteé con él en plan novios tampoco es algo relevante. Solo están actuando como amigos… sí, seguro.

Cabreada me levanté intentando pasar desapercibida. Tenía un plan. Troy podía salvarse o morder el polvo. Dejé un billete en la mesa para pagar mi parte y me fui. Noté como Taylor hacía exactamente lo mismo justo detrás de mí.

- ¿Qué estás haciendo Gabriella? ¿A dónde vas?
- A preparar mi venganza –afirme. Troy no sabía la que se le venía encima.
- Oye, para, para, para.  Es cierto que sus acciones eran un tanto… extrañas y sospechosas, ¿pero les viste agarrados de la mano? – Negué con la cabeza - ¿les viste besándose? – Volví a negar – tal vez estás sacando conclusiones precipitadas de nuevo. No hagas ninguna tontería.
- No haré ninguna tontería. Simplemente la próxima vez que vea a Troy, mañana, le preguntaré como le fue el meeting – dije como si fuera la cosa más normal del mundo. Pude apreciar en el rostro de Taylor que no acababa de entenderlo – él me dijo que iba a ir a un meeting con su padre y sin embargo está con Sharpay. Me mintió. Eso ya es algo grave por lo cual sospechar, así que solo quiero comprobar si me miente otra vez – ahora pareció que Taylor vio la luz – le preguntaré sobre esta tarde y si me dice que me mintió y que pasó la tarde con Sharpay o algo así, bueno… intentaría razonar con él y encontrar una solución a todo esto. Pero como me vuelva a engañar diciéndome que estaba con su padre ya podrás irte olvidando de las “citas dobles”.
- Te comprendo amiga. Yo supongo que estaría igual si fuera Chad. Simplemente no hagas algo de lo que puedas arrepentirte, ¿ok?
- Trato hecho – le sonreí de vuelta.

Al llegar a mi casa me encerré en mi habitación. No estaba de humor para ver a nadie. Agarré mi guitarra y empecé a cantar. La melodía me iba calmando poco a poco y pude dejar fluir mis sentimientos mientras cantaba la canción. Cada vez me iba sintiendo más en paz conmigo misma. Mucho más relajada. Casi pude olvidar el incidente del cibercafé. Casi. Pero la realidad era aplastante y el pasado cobraba más y más fuerza. Troy ya me engañó con Sharpay, ¿Por qué no iba a hacerlo de nuevo? Debo… debería alejarme sea cual sea la respuesta de Troy mañana, porque al final acabaré herida de todos modos. Le quiero muchísimo pero no puedo vivir con este miedo. No es normal que esta sensación se apodere de mi cuerpo cada vez que lo veo cerca de Sharpay. Eso no está bien, eso no puede ser sano.

Pegué un bote cuando noté como mi móvil vibraba.

Ojalá no estuviera en el meeting con mi padre. Es un rollo. Tengo ganas de verte mañana. Te quiero.

Decidido. No puedo seguir así. Llegó la hora de hacer frente a ello. Llegó la hora de enfrentar mis miedos.



lunes, 18 de noviembre de 2013

CAPITULO 41

Corrí hacía la pista pero sin intención clara. ¿Iba a ver a Justin o a Troy? Ni yo misma tenía ni idea de mis intenciones.

Cuando llegué miré a mi alrededor y un sentimiento de decepción se apoderó de mí. Fue entonces cuando supe que en realidad a quien fui a buscar era a Justin, no a Troy. Ya que Troy estaba viniendo hacía mí con una gran sonrisa en su rostro.

- ¿Has visto como hemos ganado a ese id*iota de Bieber? – me dijo feliz mientras me rodeaba con los brazos.
- Eww… creo que necesitas una ducha – dije yo apartándome un poco.
- Sí, lo siento. Oye Gabriella, tenemos que hablar. Una vez me duche y me vista te veo en el parking, ¿si?
- Bien – asentí y volví donde estaban Taylor y Kelsi. Ahora también estaba Martha con ellas y vestida con su traje de animadora.

Estuve hablando con las chicas un rato y luego fui hacia donde había quedado con Troy. Kelsi y Martha ya se tenían que ir a sus casas y Taylor había quedado con Chad en la cancha. Así que yo solita recorrí todo el camino. Cuando llegué me sorprendí al ver el coche de Justin todavía aparcado. ¿Estaba aquí? ¿Dónde? Miré dentro pero estaba vacío. Me giré a los lados pero ni rastro de él. Fue como si después del partido hubiera desaparecido.

- ¿A quien buscas? – la voz de Troy hizo que saltara del susto.
- Me has asustado Troy – le dije mientras me ponía una mano en el pecho - ¿Buscar? Pues a ti. No sabía si ya estabas por aquí – pareció creerlo pues asintió.
- Ven, quiero enseñarte un lugar.

Juntos fuimos caminando hasta su casa. ¿Ese era el lugar? Había estado ahí montones de veces, ¿qué tenía esta vez de especial?

- Troy, estamos en tu casa.
- Sí – dijo riendo.
- ¿Y…?
- Te dije que te iba a enseñar un lugar especial así que ven por aquí.

Me agarró de la mano y me condujo hacía el jardín trasero. Se acercó a el árbol más grande que había. 
Más de una vez me había escondido detrás mientras jugábamos al escondite pero nunca llegué a ver esa escalera.

- Siento no habértelo enseñado nunca. Por lo general cuando veníais tú y Sharpay a jugar a mi casa, mamá siempre recogía la escalera por lo que nunca os fijasteis en mi casa del árbol - ¿Casa del árbol? Miré hacia arriba siguiendo esas escaleras y en efecto, una bonita casita de madera se encontraba en las ramas de ese árbol.
- ¿Cuánto tiempo hace que tienes eso ahí? – quise saber.
- Desde siempre. Papá la construyó para mí – y me ayudó a subir.

Las vistas eran bonitas y se notaba que ese lugar había pertenecido a un niño pequeño. Me imaginé al pequeño Troy jugando aquí. Era fácil de imaginar.

Se sentó en uno de los bordes y yo hice lo mismo.

- ¿Sabes? Solo otra chica más ha subido aquí a parte de ti – le miré mal. ¡No debería decir una cosa sí! ¿Se había vuelto loco? – tranquila ¡Jajaja! La otra chica es mi madre – le miré con incredulidad mientras reía y al final me reí yo también.

Estuvimos otro rato más en silencio hasta que él lo volvió a romper.

- Explícame que te traes con Bieber.
- ¿Bieber? – hacerse la tonta nunca fue un buen truco pero bueno, debía probar toda mi artillería.
- Sí, Bieber. Justin Bieber. Chico con el pelo hacía al lado, rubito, bajito, que va a nuestra clase y que hoy ha jugado un partido contra mí – el sarcasmo estaba por todas partes - ¡Oh! Y que si no me equivoco te llevó a no se donde mientras yo estaba hablando contigo. ¿Me lo vas a contar?
- Ese Bieber… - le seguí su jueguecito – sí, bueno. Como tu bien has dicho va con nosotros a clase. Eso es todo.
- No me lo creo. Nunca se le ha visto intercambiar más de dos frases con nadie pero parece que tú has sido una excepción.
- Mira Troy – le dije ya harta de evadirlo todo – lo que ocurre es que bueno… un día que estaba en el parque de al lado de mi casa me lo encontré. Yo estaba con mi guitarra y él me comentó que también toca la guitarra y estuvimos hablando un rato. Eso es todo – no me gustaba mentirle pero tampoco le podía decir la verdad – no sé si te habrás fijado pero a mí me trata como a los demás – y eso era cierto. Siempre ignorándome aunque ahora hubiera una razón de peso.
- Vale, ahí me has pillado – dijo Troy resignado – en fin, yo  solo… comprende lo que quiero decir, fue muy raro para mí ver como se te llevaba – asentí y volví a mirar al frente.

El silencio volvió a ser palpable y de nuevo fue Troy quien lo rompió después de unos minutos. Se acercó más a mí mientras me agarraba la mano.

- Siento que el último curso está pasando muy rápido – dijo Troy con pesar.
- Sí – asentí – me gustaría parar el tiempo – Troy me miró y yo suspirando apoyé mi cabeza en su hombro – o que pasara más lento – Troy apoyó su cabeza en la mía.


ESCENA



- Vamos.
- ¿A dónde? – pregunté.
- Te voy a enseñar mi casa – dijo entusiasmado – tengo un montón de trastos aquí y pese a que mi madre me está pidiendo cada día que limpie y los tire, yo no puedo hacerlo. Son parte de mí, de mi infancia.
- Lo mismo ocurre con los míos pero nos estamos haciendo mayores. Vamos a empezar la universidad el año que viene – Troy se puso detrás de mí y me rodeó con sus brazos – nada se va a parar ahora. La vida sigue y nosotros debemos seguir adelante con ella y si eso significa tirar todos estos recuerdos de nuestra niñez… tendremos que hacerlo.

Entonces vi que enfrente de mí había un timón de un barco pirata. Jamás se lo había dicho a nadie, ni a mis padres, pero siempre deseé tener una casita en un árbol para jugar con mis muñecas y tal vez hubiera dejado entrar a mi hermana. Así que cuando empecé a ver todas esas cosas ahí me emocioné un pelín.

- ¿Es un timón de pirata? – dije mientras me dirigía hacia el timón deshaciéndome así de los brazos de Troy.
- No… - dijo este alargando la “o”.
- ¡Oh! – fui hacia dentro de la pequeña habitación que tenía esa casita. Había un robot de juguete – Que monada – le dije mientras se lo enseñaba.
- No juego con “Roborob” desde tercero.
- Soy “Roborob”, soy “Roborob” – dije mientras movía los brazos de ese robot de juguete.
- No lo rompas. No lo rompas. No lo rompas – Troy enseguida me lo quitó de las manos. Vaya… parece que a  los chicos no les gusta que alguien más juegue con sus juguetes.

Lo miré un poco mal mientras se giraba para dejar a su “Roborob” en el suelo y entonces al girarme vi una gran capa roja. ¡Madre mía! Dudo mucho que eso sea de cuando era pequeño pues la capa era muy grande. Oh no… ¿Troy seguía jugando a los super héroes? Cuando se la enseñé se quedó completamente blanco.

- Es de Chad – menuda excusa más barata que se buscó.
- Sí, ya… – le dije mientras se la ponía alrededor del cuello – estas... igual que en la guardería.
- ¡Troy! ¡Tienes invitados! ¡No me obligues a subir a buscarte otra vez! – chilló la Sra. Bolton desde abajo. ¡Ups! Pillados – hola Gabriella – dijo con rintintín para hacernos saber que ella sabía perfectamente que yo estaba ahí. No pude evitar sonrojarme y reír nerviosamente. Pero sin duda fue Troy quien me sacó una verdadera carcajada.
- ¡Bajo enseguida! Mamá… - y como si de Drácula se tratara, Troy se tapó la cara con la capa mientras se iba. No pude evitar reírme pero de pronto su voz vino desde atrás y me asustó – es capaz de subir si no bajamos.
- Oh… vale – le dije yendo hacía las escaleras. Troy tenía invitados según su madre y no era plan de hacer que llegara tarde por mi culpa.



ESCENA

sábado, 16 de noviembre de 2013

CAPITULO 40

Estaba en el parking del East High de nuevo. Esta vez Taylor me acompañaba y aproveché la ocasión para contarle todo lo que había pasado con Justin. Tanto lo de ayer al volver a casa como hoy.

- Estoy flipando. Si no fuera porque no conozco a Bieber apostaría que está muy pillado por ti.
- ¿Qué dices  Taylor? Claro que no – reí. No, era imposible que Justin después de todo siguiera sintiendo algo por mí – el solo creyó que necesitaba un rescate y fue lo que hizo, nada más.
- Ya… seguro que no hubiera hecho lo mismo por mí.
- Bueno, no os conocéis. No habéis hablado ni nada. Supongo que es lógico que no hiciera lo mismo contigo – le repliqué usando la lógica.
- Vaya, gracias – dijo Taylor sarcásticamente – En fin, yo creo que sigue sintiendo algo por ti aunque haya pasado tiempo desde que rompisteis.
- Sí, claro. Seguro… - volví a reír sin ganas – bueno, ¿vamos al entrenamiento o no?
- Si no voy Chad me mata. Se lo prometí y se toma las promesas muy en serio.
- No como Troy…
- Oye, eso fue hace un par de veranos. Olvídalo ya, ¿si? – y seguidamente me abrazó – no pienses más en ello. Troy ha cambiado para bien. Así que ahora iremos tú y yo al gimnasio para ver como nuestros novios entrenan.

Asentí y tomadas del brazo fuimos hasta allí. Tuvimos que volver a entrar pero el gimnasio no quedaba muy lejos de la puerta. Solo salimos porque no podíamos ir hasta que los chicos no estuvieran en la cancha. Creo que les dimos tiempo suficiente para cambiarse, ¿no? Ahora deben estar calentando. 
Y sí, cuando llegamos eso era exactamente lo que estaban haciendo.

Nos sentamos en las gradas, a demás de nosotras había unas 20 personas más “esparcidas” por todo el lugar. En cuanto nuestros chicos nos vieron alzaron sus manos para saludarnos. Nosotras hicimos lo mismo. No pude volver a hablar con Troy desde que Justin se me llevó a rastras, así que estaba convencida que tenía todo un ejercito de preguntas preparadas para saber el por qué del comportamiento de Justin. Pero parece ser que Troy se lo iba a poder preguntar él mismo…

- ¡Mira! ¿No es ese Justin? ¿Qué hace ahí? ¿Está en el equipo? ¿Sabías algo de eso? – oía las preguntas de Taylor pero no las procesaba. Miraba fijamente a Justin. ¿Qué ocurre ahora?

Se acercó a los chicos y los 5 empezaron a hablar. Troy y Chad empezaron a reírse y supuse que no se reían con Justin, sino de Justin. ¿Qué estarían hablando? ¿Qué estarían diciendo? Por Dios, ojalá que Justin no les esté explicando nada de lo que tuvimos. Eso es lo último que deseo.

Entonces Justin se giró hacia unos chicos que parecían ser del curso de mi hermana. Casi siempre estaban en el banquillo durante los partidos pero supongo que cuando Troy y los otros se gradúen podrán ocupar sus puestos.

Los “novatos” se acercaron con cautela. Creo que todo el mundo que estaba en las gradas observaba el espectáculo con expectación por lo que pudiera suceder. 
Troy y Chad volvieron a reír, esta vez se les unieron Zeke y Jason. Eso me puso de muy mal humor. ¿Por qué se reían de Justin? ¿Tan infantiles eran? Estaba segura que fuera lo que fuera que dijo Justin no es para ponerse así. ¡Es insultante!

- ¿Lo estás viendo? ¡Se están riendo de Justin!
- Cálmate Gabriella. No se ríen de él sino con él – dijo Taylor intentando tranquilizarme.
- Já, ¿lo ves riendo?
- No, pero tiene una sonrisa de pillo en su cara que es inconfundible - ¿sonrisa de pillo? Volví a fijarme y tuve que darle la razón a mi amiga. No se estaba riendo pero sí que estaba sonriendo - ¡Mira!

Dejé de mirar a Taylor para volver a concentrarme en lo que ocurría allí abajo. Ahora todos se habían separado en dos equipos. Troy, Chad, Zeke, Jason y otro chico de su pandilla cuyo nombre no recuerdo y en el otro lado estaba Justin con 4 chicos de los “novatos”. De entre ellos reconocí a 2 que sabía seguro que van a clase con mi hermana. Ellos eran Donnie, un chico bajito de color el cual aparentaba tener menos edad de la que realmente tenía, y el otro era Jimmy. Más conocido como “El Hombre Bala”. ¿A qué se debe ese est*úpido nombre? Pues ni idea, el chico sabrá. Pero ahora estaba claro cuales eran las intenciones de todos. Iban a jugar una especie de partido. El equipo de Troy contra el equipo de Justin.

- ¿No te parece emocionante? Estoy segura que en el fondo se están peleando por ti – me dijo Taylor muy feliz.
- ¿Y eso te gusta porque…?
- Oh, no. No es que me guste pero te envidio.
- ¿Envidiarme? – la miré como si fuera una persona diferente - ¿Por qué me envidiarías?
- Tienes a dos chicos que están locos por ti. Y cabe resaltar que son un par de bombones – creo que me sonrojé y eso fue lo que provocó la risa de Taylor – no me estoy quejando de Chad pues estoy muy feliz con él. Pero siempre te sube el autoestima saber que dos especímenes como esos se están peleando por ti.

Y tenía razón. De alguna manera me sentía… emocionada. ¿Ganaría Troy o Justin? Troy es muy bueno, el mejor del equipo. Por ese motivo es el capitán. Sin embargo no sé como juega Justin… aunque pude verlo muy rápidamente. ¡Madre mía! Justin Bieber es con toda seguridad la única persona que puede enfrentarse al implacable Troy Bolton.

Todos estaban mirando con atención los movimientos de cada uno. Parecía que estaban bailando.


El partido fue realmente intenso. Justin era un contrincante muy bueno. Troy lo pasó mal pero logró ganar aunque claro, eso era algo que ya se veía venir. Justin es tan bueno como Troy pero sus equipos… ese partido estaba desequilibrado. Justin tenía las de perder pero sin embargo no se quejó en ningún momento. 
Mientras Troy y los chicos celebraban la victoria Justin se acercó a ellos y les estrechó la mano como buen deportista que sabe perder. No sé yo si vería ese gesto en Troy a no ser que le obligaran… 

jueves, 14 de noviembre de 2013

CAPITULO 39

- ¿Entonces vienes conmigo después de clases? – me preguntó Taylor mientras dejábamos nuestras cosas en las taquillas para ir a la cafetería.
- Sí, Troy me lo pidió ayer cuando fuimos a casa y bueno… después de que me dijera que tu también ibas para ver a Chad pues no me pude negar.
- Pero si te aburres muchísimo en los entrenamientos – me recordó Taylor como si no lo supiera ya.
- Sí, es cierto que a mi lo que me parece emocionante es el partido pero no podía decirle que no.
- Realmente siento ser tan egoísta y mala amiga, pero me alegro de que vengas. La expectativa de estar más de 1 hora en las gradas mirando como Chad juega sin prestarme ningún tipo de atención tampoco me atrae mucho.
- ¿Y por qué vas?
- Sigo esperando mi invitación al baile, ¿recuerdas? – pero aún y así no acababa de entenderlo y Taylor me lo explicó – quiero pasar tanto tiempo como pueda a su lado así tendrá más oportunidades de pedírmelo como Dios manda – seguí sin acabar de encontrar la lógica pero asentí.

Después de guardar todos mis libros me iba a girar para ir hacia la cafetería pero Taylor me agarró del brazo con fuerza por lo que me giré en dirección contraria para mirarla.

- ¡Ouch! No sé si sabes que esa cosa que aprietas con tanta fuerza es mi brazo.
- ¿eh? – Taylor parecía desconcertada hasta que bajó la mirada y dejó de agarrarme. ¿Qué bicho le ha picado? – lo siento, no me había dado cuenta.
- Bien. Vale. ¿Pero que te pasa? ¿Has visto un fantasma?
- Algo así – ante su extraña respuesta la miré perpleja. Iba a girarme para ir tirando hacia la cafetería antes de que se llenara pero Taylor volvió a agarrarme del brazo.
- ¡¿Qué?! – demandé exasperada.
- Na-nada. Lo siento. Es que no me encuentro muy bien y quería pedirte si podías acompañarme a la enfermería – después de sus palabras la miré con comprensión. Así que era eso… no se sentaba del todo bien. Pero hace años que la conozco y casi al mismo momento supe que eso era una simple excusa.
- Ya, seguro – esta vez sí que me giré y me quedé de piedra ante lo que mis ojos veían.

Noté como Taylor rodeaba mi cintura con sus brazos pero era vagamente consciente de ese gesto.

Justo al final del pasillo Troy y Sharpay estaban hablando muy animadamente. Demasiado animadamente y alegres. Sharpay no paraba de subir y bajar su mano por el brazo de Troy mientras se reía de lo que fuera que Troy le estaba diciendo. Y Troy también tenía una gran sonrisa pintada en su cara. Que me llamen paranoica pero esos dos habían vuelto a las andadas, seguro. ¿Por qué sino ese comportamiento? Pero esta vez decidí no ser tan estúpida y me encaminé hacia ellos sin darle tiempo a Taylor para detenerme.
Cuando me paré al lado de Troy ambos me miraron y me prestaron atención. Sharpay sonreía y Troy… no sabía como interpretar su expresión. Desde luego no se veía como alguien a quien acabaran de pillar haciendo algo malo pero tampoco mostraba la misma sonrisa que Sharpay tenía pintada en su rostro.

- ¿Interrumpo?
- Si – dijo Sharpay.
- No – dijo Troy. Ambos contestaron a la vez.
- Bueno, ¿se van a poner de acuerdo? – esta situación me superaba enormemente y supe que Troy se dio cuenta.
- ¿Podemos hablar a solas Gabriella? – miré a Sharpay y asentí hacia Troy.

Agarrándome de la mano me llevó a otro pasillo. Se paró frente a mí pero yo me resistía a mirarlo. Sé que pondrá esa expresión de niño perdido la cual haría que le perdonase. Aunque eso no funcionó una vez… tal vez ahora sea inmune. Con más confianza levanté la vista y en efecto, Troy tenía esa mirada en su cara. Pero me pilló por sorpresa el hecho de que no me conmovió en absoluto, todo lo contrario.

- Gabriella, te juro que solo estábamos hablando. ¡Tú lo viste! – me quedé callada, tampoco sabía que decir – Vamos, no te pongas así. Sé que te estas comiendo el coco por culpa de lo que pasó aquel verano pero no deberías. Sharpay es mi amiga, siempre fue nuestra mejor amiga.
- Era – solté de pronto – era mi mejor amiga. Hoy ya no lo es.
- Sí, como sea. Lo que quiero decir es que tu hablas con Chad, Zeke y Jason. ¿Me pongo celoso o pienso lo que no es? Pues no – dijo exasperado – sin embargo me ves hablando, y repito, hablando con Sharpay y te acercas con cara de querer matarnos como si hubiéramos cometido un terrible pecado.
- Me gustaría recordarte que yo en ningún momento he tenido nada más que una amistad con Chad, Zeke o Jason. No se puede decir lo miso de ti y de Sharpay.
- Lo sé, lo sé. Pero aprendí de mis errores. Estoy contigo Gabriella. Estoy feliz porque has vuelto a mí. ¿De verdad crees que lo volvería a echar por la borda? ¿De verdad crees que soy tan estúpido como para cometer el mismo error? – iba a responder “sí” pero me callé debido al shock. ¿Pensaba que él podría volvérmelo hacer? ¿Tan poca confianza tengo en Troy? – dime Gabriella, ¿confías en mí? Porque una relación sin confianza es un desastre.
- ¿Qué? – ¿me lee el pensamiento? – Sí, claro que confío en ti pero duele. Te he dado una nueva oportunidad pero eso no significa que haya olvidado todo lo que pasó.
- Perdonas pero no olvidas.
- Exacto. No me importa que hables con Taylor, Kelsi o Martha pero con Sharpay… sé que no debería ponerme de esta manera pero no puedo controlarlo. Mis celos no se pueden controlar y el dolor que sentí una vez… vuelve a mí – estaba a punto de derrumbarme. Recordar todo lo que había pasado con Sharpay no me estaba haciendo muy bien.
- Gabriella… - negué con la cabeza. Ahora solo quería irme de ahí. Irme lejos de Troy por un rato. Estar por mi cuenta y pensar – yo…

Pero no pudo terminar. Un exaltado Justin se acercó, me agarró del brazo y tiró de mi hacia la salida del instituto. No tuve ningún tipo de reacción debido a que todavía no estaba comprendiendo la situación. ¿Qué ocurría? Vi como pasábamos coches y coches, sin duda estábamos en el parking del East High. ¿Y Troy? Dios… ¿Cómo se habrá quedado al ver a Justin? ¡Justin!
                                                         
- ¿Dónde me llevas? – le pregunté exaltada.
- Lejos de ese patán.
- ¿Perdón? - ¿Por qué llamaba patán a Troy? ¿Qué demonios le pasa? - ¿Qué demonios te pasa?
- Estabais discutiendo, te estaba haciendo daño. No suelo ser un caballero con corcel blanco pero tenía que sacarte de ahí. Deberías agradecérmelo en lugar de echármelo en cara.
- ¿Agradecértelo? ¿Agradecer el qué? – pregunté - ¿Agradecerte por agarrarme de mala manera y llevarme afuera en contra de mi voluntad? ¿Agradecerte por no preguntarme siquiera? ¿Te pedí yo ayuda? – entonces me soltó y me miró aún más fríamente que antes.
- No, no me la pediste. Pero  la necesitabas lo que tu orgullo te impide pedir algo tan simple como eso – le miré con enfado y me giré para volver a entrar al instituto.


Creí que me seguiría o que me intentaría detener, pero llegué a la puerta y Justin seguía en el parking. En el mismo lugar en el cual le había dejado. Suspirando fui a clase. ¡Maldición! Ya llegaba tarde por culpa de Bieber.

martes, 12 de noviembre de 2013

CAPITULO 38

- El ensayo de hoy ha sido fabuloso.
- Sí, estoy de acuerdo. ¿Has visto como coqueteaban Kelsi y Ryan?
- Oh vamos, no empieces con cotilleos de chicas.
- ¿Cotilleos de chicas? – dije mientras ponía una falsa cara de enfado.
- Sí, ya sabes. Esas cosas que decís sobre los chicos.
- Sabemos que vosotros hacéis lo mismo.
- ¿Qué? ¿Nosotros? -  ahora fue Troy quien puso cara de enfado – estas confundida Gabriella. Yo no le cuento cada detalle de lo nuestro ni a Chad.
- ¡Gracias a Dios! Y por si te interesa yo tampoco le cuento todo a Taylor.
- Bien…
- Le cuento mucho más que todo – dije riéndome y me eché a correr.

Me giré y vi que Troy me seguía. Mi casa no estaba lejos así que pronto me atraparía. Mi intención era llegar a la puerta y dejar que me atrapase ahí, pero no conté con dos cosas:

La primera es que Troy corre más rápido que yo y me estaba a punto de alcanzar.

La segunda es que Justin Bieber, el mismo Justin Bieber con el que salí, estaba esperando en la puerta de mi casa. 

Eso ocasionó que me parara en seco mucho antes de llegar a la puerta e inevitablemente Troy no pudo parar a tiempo y se estampó contra mí. Ambos caímos al suelo pero pronto un par de manos me ayudaron a levantarme. Creí que era Troy pero cuando alcé la mirada vi a Justin inspeccionándome por completo mientras me ayudaba a estabilizarme. ¿A qué venía ese escrutinio? Una vez termino pareció aliviado y solo entonces comprendí que estaba haciendo. Estaba comprobando que no me hubiera hecho daño y eso hizo que mis defensas se hicieran más débiles. De no ser porque otro par de manos me separó de Justin, podría haberme quedado ahí por horas.

- Bieber, ¿qué haces tú aquí? – quiso saber Troy.

¿Le habrá visto esperando en la puerta de casa? ¿Empezará a sospechar que hubo algo entre nosotros? ¿Y qué demonios hacía Justin ahí? Pero no pude obtener esa última respuesta porque Justin me miró fríamente para luego dar media vuelta e irse.

Me quedé en mi lugar completamente anonadada. Sabía que eso había ocurrido pero de alguna manera parecía un sueño. Un maldito sueño.

- ¿Qué hacía Bieber aquí? ¿Por donde vino? – eso me hizo suspirar de alivio. No le vio esperando en la puerta y por lo tanto dudo que haya empezado a sospechar nada.
- Ni idea – le dije, mintiendo así sobre la segunda pregunta – pero en cuanto lo vi me quedé tan sorprendida que frené. Siento lo del golpe.
- No, no te disculpes. Yo soy quien lo siente. Soy jugador de baloncesto, los reflejos son una parte fundamental de todo buen jugador – parecía un poco herido en su orgullo – debería haber visto que te parabas y haber parado de correr. Eso en la cancha podría hacer que el equipo perdiera.

¿Ahora estaba hablando de Baloncesto? Madre mía, los chicos pueden perder el hilo de sus conversaciones muy rápidamente. En un momento estábamos hablando de Justin y al siguiente de Baloncesto y de los Wildcats. Gajes de salir con Troy.

- Bueno, creo que es hora de que entre en casa.
¿No me dejarás pasar? – en otra situación no me hubiera importado pero vi en sus ojos azules el mismo deseó que vi en los ojos miel de Justin cuando lo hicimos por primera vez. A demás, aún seguía aturdida por la inesperada aparición de Justin.
- Mejor que no. Tengo muchas cosas que hacer y ya sabes… a mamá le gusta que avise si viene alguien a casa. No le gusta que la pillen con todo desordenado y eso – mis excusas eran las peores, lo sé. Pero la intención siempre ha sido que pille la indirecta. Y así lo hizo.
- Oh, está bien. No importa. ¿Nos vemos mañana? El equipo tiene entrenamiento y Taylor irá a ver a Chad. ¿Vendrás a verme a mí?
- Claro, ¿por qué no? Estaré allí con Taylor. ¿A qué hora es?
- Después de clases – dijo sonriente.
- Genial. Entonces hasta mañana.


Se inclinó y me besó levemente. Luego se marchó y yo fui hacia la puerta. 
Mientras la abría un sentimiento raro me recorrió el cuerpo causándome un escalofrío. Me giré y vi como los arbustos se movían. ¿Había alguien ahí? No, seguramente fue mi imaginación o el viento. Realmente necesito descansar.

NUEVO TRAILER - MY CRIMINAL: EL AMOR PUEDE SER UN JUEGO PELIGROSO

MY CRIMINAL - TRAILER



sábado, 9 de noviembre de 2013

CAPITULO 37

Estábamos todos en el pequeño teatro del instituto, donde ensayábamos para el musical. Estaba hablando con Taylor y Martha. Martha nos estaba contando que ayer Jason le pidió ir al baile con ella. Empezamos a chillar y a saltar de emoción haciendo que todos los demás nos miraran como si estuviéramos locas. Bueno, tal vez lo estamos un poco. Ahora solo quedaban Taylor y Kelsi.

- Juro que como Chad no me lo pida pronto, la voy a liar.
- Taylor, Chad ya te lo ha pedido unas cuantas veces – le recordé.
- Sí y no. Me lo ha pedido pero ha sido algo ridículo. Esas no fueron invitaciones al baile ni de lejos – aseguró Taylor enfadada mientras miraba alrededor buscando al susodicho.
- No te preocupes Taylor. Chad acabara pidiéndotelo de alguna manera que te encantará.
- Eso espero Martha, porque si no lo hace… - y dejó sin terminar la frase. Kelsi y Ryan acababan de entrar. Ryan fue a hablar con la Srta. Darbus mientras que Kesli se dirigía a nosotras.
- Hola chicas – dijo mientras iba avanzando.
- Hola – le contestamos todas.
- ¿Dónde estabas?
- Fui a acabar una canción para el musical. Vuestra canción – dijo mirándome.
- ¿Nuestra… canción? ¿A qué te refieres?
- La Srta. Darbus me dijo que vosotros  tendríais uno de los papeles principales del musical y después de darme sus indicaciones, he escrito una canción – explicó rápidamente. Tan rápidamente que atropellaba las palabras.
- Espera, ¿de quien hablas?
- De Troy y de ti. ¿No os ha dicho la Srta. Darbus que tenéis un dueto?
- Hmm… no, a mí no. Y Troy tampoco me ha comentado nada.
- Bueno, no importa. Tengo la obligación de enseñaros ahora la canción y Ryan os enseñará la coreografía. Y hablando de Ryan… - esa vez se dirigió a todas y no solo a mí mientras se hacia la misteriosa.
- <Y hablando de Ryan...>> ¿Qué? – le preguntó Taylor. No suele tener mucha paciencia cuando se trata de un cotilleo pero la quiero igual.
- Me ha pedido ir al baile con él – dijo bajito al mismo tiempo que se sonrojaba. Todas volvimos a gritar y a saltar y la gente nos volvió a mirar mal
- Me alegro por vosotras pero siento celos. ¿Cuándo me lo va a pedir Chad?
- Ya te llegará Taylor, no te estreses – la consolé.
- Señoritas, están aquí para trabajar y no para cuchichear. Srta. Montez, Srta. Nielsen. Vayan junto al Sr. Bolton y al Sr. Evans a trabajar la canción. La empezaremos a ensayar en 30 minutos. ¡Espabilen! – me mordí un <<sí señora>>. En lugar de eso agaché la cabeza y fui con Kelsi a buscar a los chicos.

Al final estuvimos más de media hora preparando el dueto. La letra era preciosa y según Ryan y Kelsi nuestras voces se fundían y se complementaban a la perfección, pero eso no era sorpresa para ninguno. Ya habíamos cantado juntos alguna que otra vez. La última fue durante un verano que me gustaría poder olvidar.

La Srta. Darbus no nos dio mucho más tiempo del que había dicho pese haber superado los 30 minutos iniciales. Nos vino a buscar y nos apresuró a ensayar en el escenario. Los chicos fueron adelante y yo me quedé más rezagada con Kelsi. Fue entonces cuando aproveché para preguntarle como había sucedido lo de Ryan. Ella entusiasmada me contó que estaba dando los últimos retoques a la canción y apareció Ryan. La ayudó a terminarla y sin previo aviso la invitó al baile y ella acepto. La abracé antes de subirme al piano donde Troy ya se encontraba preparado. Kelsi se sentó en el banco del piano y Ryan se sentó a su lado. Cuando la Srta. Darbus nos dio permiso para empezar Kelsi tocó la canción pero empezó desde el primer estribillo tal y como habíamos acordado.


Troy acabó lleno de pintura, yo me pude salvar. ¿Y a quien se le ocurre apoyarse en un lugar recién pintado? Solo a Troy. Y cuando miré a un lado vi a todos mirándonos, sonriendo y aplaudiendo. Me puse roja instantáneamente.

- ¡Bravo!  ¡Un gran ensayo! – chilló Ryan – compadezco al actor que tenga que seguirte.
- La culpa es tuya sr. Coreógrafo… - coqueteó Kelsi con Ryan.

Espera… ¿Kelsi coqueteando? ¿Kelsi coqueteando con Ryan? ¿Kelsi coqueteando con Ryan delante de todo el mundo? ¡Madre mía! No estaba segura de si nos habían cambiado de Kelsi o qué a decir verdad. Ella siempre es muy tímida, nunca haría algo así pero lo hizo y me dejó realmente sorprendida por su comportamiento.

- Oh, ¿enserio? – preguntó Ryan inocentemente mirando a todos.
- Descanso de 5 minutos y repetimos – sentenció Kelsi.
- ¡Sí! – bien, Ryan realmente estaba entusiasmado con el musical.

Cuando miré de nuevo a Kelsi y ella me miró a mí, le guiñé un ojo y se sonrojó. Seguramente fue entonces cuando se dio cuenta de lo que había ocurrido. Así que Kelsi Nielsen puede dejarse llevar por el momento… interesante. Me gusta ¡Jajaja!


ESCENA