Busca lo que no encuentres

lunes, 30 de diciembre de 2013

CAPITULO 62

- ¡Justin! – antes de que pudiera decir algo más ya lo tenía entre mis brazos.
- ¿Cómo te encuentras preciosa?
- Mucho mejor ahora que estás aquí conmigo. ¿Eres tú esa misteriosa persona que pasará conmigo el fin de año?
- Sí. Este será nuestro primer fin de año juntos. El primero de muchos – lo miré a los ojos. De pronto el hecho de que mi familia me hubiera “abandonado” en una noche tan especial dejó de importarme – además he de contarte muchas cosas que han pasado durante los días que estuviste en coma.
- Sí… aún me parece increíble que haya estado en coma. En las películas suelen decir que es como si estuvieras muerto por un tiempo, ya sabes. Eso de que ves la luz y tal – Justin estaba flipando. Sí, estaba sonando como una completa loca – y también suelen decir que el paciente que está en coma puede oír lo que sucede a su alrededor pese a no poder hacer nada al respecto.
- ¿Te ocurrió algo de eso a ti? – preguntó Justin.
- Sí.
- Espero que sea lo segundo y no lo primero, sino me voy a preocupar… - reí ante su comentario. Era tan agradable tenerlo conmigo…
- Acertaste. Hubo un par de veces o tres que os oía en mi habitación hablando. Intentaba comunicarme con vosotros, lo intentaba. Pero mi cuerpo no respondía a mis órdenes hasta que pude abrir los ojos y te vi ahí.
- Eso es algo de lo que debemos hablar, más bien lo que te dije es un tema que  me interesaría comentar contigo – entonces recordé sus palabras. <<te amo>>. En ese momento mi corazón se hinchó y mi felicidad aumentó.
- Pero hoy es fin de año. No es una noche para pasarla hablando y además, ¿Dónde vamos a ponernos cómodos para hablar? Me niego a continuar en esta cama si tú no puedes estar tumbado conmigo – rió - ¿qué? Lo digo en serio. Si fuera un poco más grande te arrastraría aquí conmigo.
- Tranquila preciosa, he planeado todo - ¿planear… todo? – hablé con el director del hospital y le explique mis planes. A veces puedo ser muy convincente. Así que nos dejó usar esta sala en la que estamos. Es grande y además tiene ventanales enormes para poder ver las estrellas mientras empezamos un nuevo año… juntos.


Miré a mí alrededor y vi que sus palabras eran ciertas. La habitación en la que estábamos era grande. Había sillas tipo pupitre amontonadas en un rincón. Un proyector estaba colgando del techo y unas pizarras blancas de rotulador de tinta estaban al lado contrario de las sillas. Definitivamente esta habitación la usaban para hacer conferencias o cosas así.

Miré al frente y observé el panorama. Era… precioso. Los ventanales eran gigantes y al estar en la octava planta había una especie de vista aérea de Alburquerque adornada por las estrellas y la luna que brillaban de manera deslumbrante.

Estaba tan ensimismada mirando el paisaje que había afuera que casi no me di cuenta de lo que tenía enfrente de mis ojos.
Una especie de mesita de café estaba situada delante de un sofá de dos plazas. En esa mesita había de todo para disfrutar de una bonita y agradable cena para dos… con velas incluidas.


- ¿Has hecho tú todo esto?
- Tenía que ser especial para una noche especial y una chica especial. Me alegra poderte decir que no tendrás que empezar el año en esa cama que tanto odias.
- ¡Gracias a Dios! – grité. Eso hizo que Justin riera a carcajadas - ¿me ayudarás a levantarme? – pregunté pícaramente. En realidad solo quería sentir sus brazos sosteniéndome.
- Encantado – dijo comprendiendo mi indirecta.


Se sentía tan bien estar entre sus brazos, pero pronto me dejó en el sofá. Sentándose a mi lado descorchó el champagne y sirvió ambas copas.


- ¿No deberíamos esperar a brindar una vez haya empezado el año? – pregunté.
- Yo lo hago cuando tú quieras. Hace años que no celebro este día si te soy sincero. Hacer esto antes o después supondrá algo diferente para mí y… excitante.
- ¿Cuándo fue la última vez que celebraste año nuevo? – quise saber aunque creo que metí la pata porque su cara se ensombreció.
- El año antes de que entrara en la cárcel. Una vez estuve ahí mi familia me repudió y no tuve ningún motivo para celebrar este día… hasta que llegaste tú – sabía que no me iba a contar nada más pues el tema de su familia era uno catalogado como “prohibido” aunque sé que un día se abrirá a mí. Le sonreí y le besé la mejilla. Él giró la cara y nuestros labios acabaron fundiéndose en un dulce beso.
- ¿Qué opinan mis padres de lo nuestro? ¿Cuándo se lo dijiste? ¿Qué te dijeron? ¿Se portó muy mal contigo mi padre?
- Para el carro Gabriella. De una en una – asentí y él esperó. Creo que estaba esperando a que volviera a formular las preguntas por separado pero me negué. Las había escuchado, ahora quería respuestas – tus padres no están encantados pero lo aceptan. Se lo dije justo después de entrar en tu habitación de hospital como un poseso tras recibir la llamada de Taylor.
- ¿Entraste como un poseso? – él asintió.
- En cuanto Taylor me dijo por teléfono que estabas en el hospital ni siquiera esperé a escuchar las razones. Me dirigí hacía allí sin saber que me iba a encontrar aunque claro, si me dijo que estabas en el hospital ya podía estar segura de que muerta no estabas por lo que eso de “poseso” fue levemente.
- Pero lo suficiente como para que mis padres te miraran raro.
- Exacto. Entré y me lancé encima de ti. Mis manos acariciaron todo tu cuerpo comprobando las heridas y los golpes – él simple hecho de pensar que sus manos me recorrieron hace unos días y yo no pude ni disfrutarlo me fastidió. Ojala hubiera estado despierta – fue tu padre el que habló primero. Me preguntó que estaba haciendo y quien era. Así que no tuve más remedio que explicárselo. Sus palabras al principio no fueron bonitas. No se esperaba eso pues dijeron tu siempre les contabas todo.
- Eso lo debió decir mi madre, ¿verdad?
- Sí. Ella me dijo que tú siempre le explicabas lo que estaba sucediendo en tu vida y que no le habías dicho nada sobre mí. Por otro lado tu padre empezó a hacerme preguntas tanto sobre mí como sobre nosotros. Al final parece que les caí bien a los dos.
- ¿Y cómo conseguiste hacer todo esto?
- Oí a tus padres discutir por lo de esta noche así que me ofrecí a pasar la noche contigo ya que por lo que oí ellos no podían. Me preguntaron por mi familia y les dije que mis padres estaban celebrando el fin de año fuera del país por lo que era o pasarlo solo o con mi novia. Eso los alivió y me dieron permiso para pasar esta noche junto a ti. Lo otro ya lo sabes, la verdad es que el director ha sido muy amable – sonreí mientras me acurrucaba a su lado.
- Gracias Justin. Cuando mi madre me dijo que no iban a estar aquí mi mundo se derrumbó un poco. No podía creer que iba a pasar el fin de año sola. Bueno, con alguien misterioso.
- ¿Pensaste en mí?
- Se me pasó por la cabeza, sí. Eras tú, Taylor, Troy o Twizzy. Taylor y Troy van a estar con sus respectivas familias y mis padres no saben nada de Twizzy – razoné – así que solo quedabas tú pero tampoco lo sabía. Sobre todo porque mi doctor y una enfermera me sacaron de mi habitación sin siquiera decirme a donde me llevaban.
- Sí, eso fue parte de mi plan ¡Jajaja! Te quedaba muy bien el antifaz… - le golpeé suavemente y él rió mientras me apretaba aún más contra su cuerpo. Supe que debía hacerlo, supe que debía decirlo. Después de días de conflicto por fin lo tenía claro
- ¿Justin?
- ¿Hmm? – sonaba perezoso. ¿Se estaría durmiendo?
- ¿Estás durmiendo? Piensa que queda un par de minutos para la cuenta atrás.
- Creo que es hora de brindar – cogí mi copa y él la suya. Acercamos ambas sin que se tocaran – brindamos por ti, para que puedas salir pronto del hospital, para que este nuevo año sea mejor que el anterior, para que tus sueños se cumplan
- Y por nosotros – finalicé. Chocamos nuestras copas y nos las llevamos a los labios. Mientras bebíamos un trago nuestros ojos no rompían el contacto visual - ¡Cuenta atrás! – Justin rió ante mi entusiasmo - 12
- 11
- 10
- 9
- 8
- 7
- 6
- 5
- 4
- 3
- 2
- 1… - y después de que dijera el número se abalanzó hacia mí a la vez que yo me abalancé hacia él. El beso era adictivo. Muy, muy adictivo. Ambos le estábamos poniendo mucha pasión, mucha fuerza. Sin duda uno de mi Top10 de besos.

- Justin… - dije al separar mis labios de los suyos. Le miré a los ojos y dije lo que moría de ganas por decir – yo también te amo.

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