Las vacaciones
estaban a punto de terminar y yo no tenía ningún tipo de ganas de volver a
clase.
Salí del hospital
el 2 de Enero y desde entonces Justin ha venido a casa cada día. Mis padres se
han vuelto un poco más sobreprotectores conmigo por lo que prefieren que Justin
venga aquí a que yo vaya a su apartamento. Aunque creo que también lo hacen porque
si estamos en mi casa no podremos hacer nada… en privado. Espero que esta
sobreprotección desaparezca pronto. Quiero a mis padres pero no me gusta este
tipo de situación.
- ¿Te duele la
pierna?
- ¿Eh? – Justin me
sacó de mis pensamientos.
- ¿Te duele la
pierna? Porque la estás mirando muy fijamente.
- No, no. Solo
estaba pensando en cosas – me miró y entendí su pregunta implícita – estaba
pensando en todo lo que había sucedido estos días.
- Sí, todo ha sido
muy loco. Pero te prometo que haré lo que sea para averiguar que coj*ones
ocurrió con ese maldito coche.
- Déjalo Justin,
los accidentes ocurren. No soy ni la primera ni seré la última persona a la que
un coche atropellará – repuse con lógica.
- Lo sé, pero tengo
un pálpito. Una corazonada. Estoy seguro que ese accidente no fue un accidente
y tengo ganas de matar al cabr*ón que te hizo eso.
- No importa
Justin. Estoy bien. Estoy aquí contigo.
Estoy viva.
- Por poco.
- Pero lo estoy –
le obligué a que me mirara a los ojos y lo besé.
El primer día de
clase de este nuevo año no fue diferente a los demás. Creí que los profesores
harían alguna actividad extraña, como cuando empezamos el curso el año pasado.
Pero no, primer día y faena.
Llegué con Justin
lo cual no tenía planeado que cambiara hasta final de curso. Allí me encontré
con Taylor y Kelsi en la puerta. Me explicaron que Martha seguía de vacaciones
en Alemania y no volvería hasta la semana siguiente. Ojalá yo también estuviera
relajándome en algún otro lugar con Justin a mi lado… eso es mejor planazo que
ir a clase.
Antes de entrar a
clase, Justin fue al lavabo así que yo seguí con mis amigas. Los que ya estaban
allí me saludaron y me preguntaron cómo me encontraba después de lo del
accidente. Sabía que esa sería la pregunta estrella del día y ya había venido
preparada, pero responder lo mismo una y otra vez es cansino.
Me senté en mi
pupitre y coloqué mi maleta en el de al lado para guardarle sitio a Justin.
Kelsi y Taylor se acercaron a donde me encontraba y continuamos charlando
mientras el profe no llegaba.
- ¿Cómo lleváis el
anuario? – nos preguntó Kelsi.
- Bien, gracias a
Gabriella está muy avanzado. Todavía tenemos que seleccionar fotos y hacer más
de este año, pero creo que podremos cumplir el plazo de entrega.
- Sí, Taylor sabe
cómo organizar y dirigir una cosa así. Sin duda sería una buena presidenta –
todas nos reímos al recordar el sueño de Taylor.
- ¿Y con Justin?
¿Cómo lo llevas?
Bien. Es un amor
de chico. ¿Os expliqué lo que me preparó para fin de año?
- Sí y me dio una
envidia... – dijo Taylor – pero envidia de la sana. Tú tienes un novio que te
prepara cosas así y el mío todavía no se ha dignado a pedirme ir con él al
baile.
- Sí te lo ha
pedido Taylor – le recordó Kelsi.
- Sí, sí. Me lo ha
pedido como 100 veces pero no se lo trabaja. No hace nada especial y no le
pienso decir que sí hasta que no haga
algo… algo que demuestre que de verdad le importo.
- ¿Se lo has dejado
claro? – la voz de Justin surgió de pronto. Ninguna de las tres habíamos
reparado en su presencia.
- ¿El qué?
- Qué deseas que te
pregunte para ir al baile de manera más especial. No todos los chicos tienen el
mismo sentido del romanticismo que yo – le di un pequeño golpe y él rió – tal
vez el pobre chico no sabe qué hacer para que digas que no y se está
desesperando.
- ¿Tú crees? – le
preguntó Taylor insegura.
- Confía en mí.
Conozco más bien poco a Danforth, pero creo que es del tipo que no piensan en
que eso del romanticismo también es importante fuera de las películas. Siempre
has de tratar a tu novia como una princesa, eso les vuelve locas – Tenía el
novio más maravilloso del mundo, así que no me contuve y le abracé y besé
enfrente de toda la clase. Justo cuando Troy y Sharpay entraban y detrás de
ellos el profesor.
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