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jueves, 22 de agosto de 2013

CAPITULO 1

Una cosa curiosa del primer día de clase es que todo el mundo llega a la hora. ¿Por qué será? ¿Por los profes? No, no creo. ¿Por las ganas de empezar un nuevo curso? Bueno… tal vez al principio eso siempre es emocionante. Después de las 2 primeras semanas lo único que deseas es que lleguen las vacaciones de verano de nuevo. ¿Por ver a tus amigos/compañeros? Sí, tal vez esa sea la más lógica. Aunque existe Facebook, Twitter, Whatsapp y esas cosas. No entiendo por qué alguien esperaría al comienzo de las clases si de verdad quiere hablar o encontrarse con otra persona. ¿Estúpido, cierto?

Y por sexto año consecutivo mi taquilla está en el mismo lugar y con la misma clave. Una vez escogidos los libros toca cerrarla, pero al hacerlo no puedo evitar pegar un bote. Una cara sonriente me estaba esperando al otro lado.

- Hola Gabriella, ¿Cómo amaneciste?
- Muy bien. Gracias por preguntar Troy. ¿Y tú?
- Ahora que te vi mi día ha mejorado muchísimo – y justo después de esa frase mostró una gran sonrisa.

Troy. El chico más popular del colegio y el gran deportista. Va a mi misma clase des de que tengo memoria. Es el hijo del alcalde, ya sabes, un niño mimado. Hace unos años era mi mejor amigo. Él, Sharpay y yo éramos los mejores amigos que alguien podría imaginar. Des de parvulario hemos ido a la misma clase y desde entonces fuimos los mejores amigos de toda la ciudad hasta hace unos 3 años. Cuando Troy y sus hormonas destrozaron todo. Ahora no me hablo con Sharpay apenas. Cada una ha continuado su vida sin la otra. Sin embargo con Troy no es lo mismo. Mi padre y el suyo suelen tener muchas reuniones para hablar de la seguridad de la ciudad y eso. Y suelen ser cenas… con la familia de ambos hombres. Así que inevitablemente lo he tenido que ver sí o sí, y si a eso le sumamos el hecho de que me acosa pues ya lo rematamos. No me acosa… de mala manera. Sino que aunque a mí no me apetezca tener nada que ver con él, Troy se empeña en volver a mi vida.

- ¿Estas preparada para el nuevo curso?
- Sí. Lo que no sé es si estoy preparada por aguantarte otro año más – y sonriendo falsamente intento alejarme de él sin mucho éxito, pues él me sigue.
- Me aguantarás, ya verás. ¿Y sabes qué? Creo que esta vez sí que sí.
- Sí que sí ¿qué? – y me arrepiento de preguntar al instante. Troy se acerca a mí muy peligrosamente. Su cara solo está a unos pocos centímetros de la mía - ¿Qué haces?
- Creo que esta vez sí que caerás rendida a mis pies. Dame 4 semanas. Después de 4 semanas no podrás vivir sin mí.
- Ya, ¿siguiente chiste por favor? – río sin ganas – y ahora si me disculpas, intento llegar a clase.
- Y yo. Te recuerdo que vamos a la misma.
- ¿Por qué no estás con Sharpay? Es a ella a quien tendrías que estar incordiando, al fin y al cabo es tu novia – digo como última excusa para sacármelo de encima.
- No es mi novia, ya lo sabes. Solo tú puedes tener ese privilegio y ¡ojo! Hay muchas chicas muriéndose por tener un affaire con Troy Bolton.
- Bien. Entonces no saben lo que les espera. Me siento mal por ellas y por Sharpay. Creo que deberías dejarle claro cuál es vuestra relación desde tú punto de visa.
- ¿Celosa?
- ¿Perdón? – ahora sí que río con ganas. Sin embargo ya hemos llegado a clase así que no podemos hacer otra cosa que entrar y sentarnos en nuestro lugar.

El profesor llega 5 minutos después de nosotros. Vaya… puntual hasta el primer día de clase. No si ya lo decía yo… el primer día de clase tiene algo especial que hace que todo el mundo llegue a su hora.

- Bien alumnos. Espero que hayan disfrutado de sus vacaciones de verano y estén preparados para empezar este nuevo curso. Como sabrán es el último para ustedes, a no ser que alguien decida no dar ni un palo al agua durante el curso – y nos mira a todos uno por uno – y nos veamos las caras de nuevo al año siguiente. Ahora sí, saquen sus libros y voy a proceder a pasar lista.

Se oye el traqueteo de las cremalleras abriéndose y como dejamos los libros encima de nuestras mesas para luego girarnos de nuevo hacía el profesor.

- ¿Baylor? – chilla de pronto el profesor.
- Presente.
- ¿Bolton?
- Presente.
- ¿Cox?
- Presente.
- ¿Cross?
- Presente.
- ¿Danforth?
- Presente.
- ¿Evans, Ryan?
- Presente.
- ¿Evans, Sharpay?
- Aquí, profesor.

Yo creo que un día va a venir con una máscara o algo. Sharpay lleva tanto maquillaje encima que no se ven ni sus ojos. Sharpay Evans. La otra parte del trío de mejores amigos que expliqué. Su padre es el hombre más rico de la ciudad y probablemente del país entero. Es una niña mimada a la que siempre le han dado todo hecho pero recuerdo que cuando éramos amigas ella era muy sensible con las cosas y pese a tener todos los caprichos que quisiera, era consciente de lo que había a su alrededor. Una vez nos distanciamos empecé a pensar que tal vez esa idea solo me la había formado yo debido a su hermano gemelo Ryan, quien es como describí a Sharpay. Pero ahora ella parece estar en su propio mundo pintado de rosa.

Como la “popular” del colegio, debido a la gran cantidad de dinero que su familia posee, cree que tiene el derecho de hacer lo que le dé la gana y no la culpo. Lo ha estado haciendo prácticamente desde que nació.

La voz del profesor me sacó de mis cavilaciones.

- ¿McKessie?
- Presente.

Y así hasta que oigo mi apellido.

- ¿Montez?
- Presente - y sonrío afablemente al profesor.  

El profesor no me tiene mimada, para nada. No penséis eso. Pero soy buena estudiante y los profesores me tienen cariño.

El profesor continúa gritando los apellidos de todos los alumnos de mi clase hasta que llega al último.
  
- Bien. Una vez nombrados a todos los veteranos pasemos al chico nuevo – un murmullo se despierta en la clase.

¿Chico nuevo? ¿Tenemos un compañero nuevo? Todos miramos alrededor pero solo vemos las mismas caras de siempre.

- ¿Bieber?

Silencio.

- ¿Bieber?

Silencio de nuevo.

- ¿Justin Bieber?

Nadie responde. Vaya… alguien que rompe mi regla de que el primer día de clase todo el mundo es puntual, y parece que al profesor no le hace ni pizca de gracia.

- Estos muchachos de hoy en día... El señor Bieber sabía que la clase empezó hace 10 minutos y aún no ha aparecido, a saber si aparece. No se deberían aceptar a nuevos alumnos para el último curso ya que – se oyen unos golpes en la puerta – pase.


Todos nos giramos a ver quien interrumpió al profesor y bueno… la reacción en clase es bastante general. Los chicos miran a la persona que ha abierto la puerta con cierto recelo mientras que las chicas suspiran y jadean con una boba sonrisa en sus caras. ¿Y yo? Yo intento averiguar qué es lo que tienen esos ojos miel los cuales no me dejan apartar la vista.

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