Viernes, ¡al fin! A veces el instituto puede ser muy agobiante. El día marchó
como siempre. Diversión y chismorreos con mis amigas, algún que otro roce con Sharpay, intentar ignorar a Troy y sentir como Bieber estaba a mi lado en todas
las clases pese a que ni hablábamos ni nada. Era… inquietante.
Después de
nuestro encuentro de hace dos días al salir de clase yo sinceramente pensé que
nuestra relación cambiaría en algo. A ver, por supuesto no iríamos de amiguísimos.
Habíamos cruzado ¿qué? ¿Diez palabras? Pero pensé que me saludaría o algo por
el estilo. Esa fue mi intención al día siguiente. Estaba preparada para recibir
un saludo de su parte o saludarle yo pero me sorprendió que él me ignorara
totalmente y se sentara en el pupitre de al lado sin decir ni mú. En ningún momento me dirigió
la mirada y claro, yo no iba a saludar a alguien que no me estaba mirando. Al
día siguiente, es decir hoy, pasó lo mismo. Ni me miró ni me habló, así que
decidí dejar el tema. Tal vez no volvería a tener una conversación con él en lo
que queda de curso. ¿Quién sabe? Ya dije que será sexy y guapo, pero también es
raro.
Ya llevábamos un
mes con clases y sinceramente, todo era aburrido. Ya me había cansado de ver
siempre las mismas caras, los mismos lugares y siempre pasaba lo mismo. Nada
nuevo. Hasta hoy.
Iba caminando
sola hacía casa ya que mi hermana se quedaba a dormir en casa de unas amigas
aprovechando que era viernes y mañana no había clase, y cuando me quedaban
menos de 5 minutos para llegar choqué con alguien. No le había visto hace un
momento por lo que me sorprendió y me disculpé al instante. Al levantar la
vista vi a un chico de mi edad, tal vez un poco mayor. Era de color y usaba
gafas de sol por lo que no podía verle bien los ojos. No era muy alto y era
delgado. Lo más destacable de su aspecto era su ropa y la cresta que se
había hecho con su pelo afro, un espectáculo digno de ver. El chico no borraba
esa sonrisa de su rostro, una sonrisa que me daba escalofríos. Sin ninguna duda
este chico no iba a mi instituto, no vivía por el barrio ya que si no lo
reconocería y la verdad es que anunciaba problemas lo mirases por donde lo
mirases.
- ¿Estás bien?
Me quedé parada. Tenía una voz… graciosa, si se puede
decir así. Era aguda y, no sé, chistosa. Ni siquiera se me ocurren palabras
para explicarlo. Al segundo volví en mí y respondí.
- No, tranquilo.
Estoy bien. Soy yo la que no iba mirando.
- Bueno, para que
dos personas choquen las dos no deben estar prestando atención. – Con todavía
esa sonrisa en su rostro adelantó su mano hacia mí – me llamo Christian pero lo
odio. Me apodan Lil Twist aunque mis amigos más cercanos me llaman Twizzy y
siento como si te conociera desde hace tiempo, por lo que tienes permiso para
llamarme Twizzy.
- Oh… ¿Gracias?
Mira, no te lo tomes a mal pero no te conozco. Mis padres me educaron para que
no hablara con desconocidos ni les diera información que podrían usar para
cosas no de buen juicio por decirlo de alguna manera – me hice a un lado
mostrando mi clara intención de irme – así que discúlpame pero tengo prisa.
Qué tengas un buen día.
Y para mi
sorpresa él también se echó a un lado y me dejó marchar, así sin más. Solo
con una leve inclinación de cabeza. Para ser honestos me esperaba que me lo
impidiera o algo. No sé pero tenía la sensación que ese encuentro no había sido
fortuito, sino algo preparado. ¿Pero para qué iba a querer saber nada de mí ese
chico? <<Siento como si te conociera desde hace tiempo>> ¿a qué
vinieron esas palabras?
Al llegar a casa
mis padres me preguntaron lo típico. Como había ido el día, las clases, si
tenía muchos deberes, los exámenes y todo lo que pueda tener relación con los
estudios. Al llegar a mi habitación dejé la mochila en mi cama y saqué todos
los libros para ponerme a hacer algunos deberes y así tener el fin de semana
libre, pero por más que lo intentaba mi mente no paraba de repetir una y otra
vez el encuentro con ese chico y seguía pensando que no fue una casualidad.
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