Busca lo que no encuentres

sábado, 31 de agosto de 2013

CAPITULO 6

Viernes, ¡al fin! A veces el instituto puede ser muy agobiante. El día marchó como siempre. Diversión y chismorreos con mis amigas, algún que otro roce con Sharpay, intentar ignorar a Troy y sentir como Bieber estaba a mi lado en todas las clases pese a que ni hablábamos ni nada. Era… inquietante.

Después de nuestro encuentro de hace dos días al salir de clase yo sinceramente pensé que nuestra relación cambiaría en algo. A ver, por supuesto no iríamos de amiguísimos. Habíamos cruzado ¿qué? ¿Diez palabras? Pero pensé que me saludaría o algo por el estilo. Esa fue mi intención al día siguiente. Estaba preparada para recibir un saludo de su parte o saludarle yo pero me sorprendió que él me ignorara totalmente y se sentara en el pupitre de al lado sin decir ni mú. En ningún momento me dirigió la mirada y claro, yo no iba a saludar a alguien que no me estaba mirando. Al día siguiente, es decir hoy, pasó lo mismo. Ni me miró ni me habló, así que decidí dejar el tema. Tal vez no volvería a tener una conversación con él en lo que queda de curso. ¿Quién sabe? Ya dije que será sexy y guapo, pero también es raro.




Ya llevábamos un mes con clases y sinceramente, todo era aburrido. Ya me había cansado de ver siempre las mismas caras, los mismos lugares y siempre pasaba lo mismo. Nada nuevo. Hasta hoy.

Iba caminando sola hacía casa ya que mi hermana se quedaba a dormir en casa de unas amigas aprovechando que era viernes y mañana no había clase, y cuando me quedaban menos de 5 minutos para llegar choqué con alguien. No le había visto hace un momento por lo que me sorprendió y me disculpé al instante. Al levantar la vista vi a un chico de mi edad, tal vez un poco mayor. Era de color y usaba gafas de sol por lo que no podía verle bien los ojos. No era muy alto y era delgado. Lo más destacable de su aspecto era su ropa y la cresta que se había hecho con su pelo afro, un espectáculo digno de ver. El chico no borraba esa sonrisa de su rostro, una sonrisa que me daba escalofríos. Sin ninguna duda este chico no iba a mi instituto, no vivía por el barrio ya que si no lo reconocería y la verdad es que anunciaba problemas lo mirases por donde lo mirases.

- ¿Estás bien?

Me quedé  parada. Tenía una voz… graciosa, si se puede decir así. Era aguda y, no sé, chistosa. Ni siquiera se me ocurren palabras para explicarlo. Al segundo volví en mí y respondí.

- No, tranquilo. Estoy bien. Soy yo la que no iba mirando.
- Bueno, para que dos personas choquen las dos no deben estar prestando atención. – Con todavía esa sonrisa en su rostro adelantó su mano hacia mí – me llamo Christian pero lo odio. Me apodan Lil Twist aunque mis amigos más cercanos me llaman Twizzy y siento como si te conociera desde hace tiempo, por lo que tienes permiso para llamarme Twizzy.
- Oh… ¿Gracias? Mira, no te lo tomes a mal pero no te conozco. Mis padres me educaron para que no hablara con desconocidos ni les diera información que podrían usar para cosas no de buen juicio por decirlo de alguna manera – me hice a un lado mostrando mi clara intención de irme – así que discúlpame pero tengo prisa. Qué tengas un buen día.

Y para mi sorpresa él también se echó a un lado y me dejó marchar, así sin más. Solo con una leve inclinación de cabeza. Para ser honestos me esperaba que me lo impidiera o algo. No sé pero tenía la sensación que ese encuentro no había sido fortuito, sino algo preparado. ¿Pero para qué iba a querer saber nada de mí ese chico? <<Siento como si te conociera desde hace tiempo>> ¿a qué vinieron esas palabras?


Al llegar a casa mis padres me preguntaron lo típico. Como había ido el día, las clases, si tenía muchos deberes, los exámenes y todo lo que pueda tener relación con los estudios. Al llegar a mi habitación dejé la mochila en mi cama y saqué todos los libros para ponerme a hacer algunos deberes y así tener el fin de semana libre, pero por más que lo intentaba mi mente no paraba de repetir una y otra vez el encuentro con ese chico y seguía pensando que no fue una casualidad.

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