El día
transcurrió normal, al fin y al cabo solo era el segundo del curso. Tuvimos más
tarea que ayer puesto que ya no es el primer día pero no fue algo… pesado. A la
hora del almuerzo me dirigí a mi taquilla a dejar algunos libros. Cuando me
dirigía a la cafetería a encontrarme con Taylor, Martha y Kelsi me topé con la “reina” Sharpay.
- Hola Montez.
- Sharpay.
- ¿Cómo va tu
comienzo de curso?
- ¿Te interesa? –
no podía creer que estuviera interesada en mí o en lo que me pase.
- Por supuesto.
Eras mi mejor amiga.
- Era – quedó
callada unos segundos para volver a hablar.
- Tú y Troy… ¿estáis
liados?
Tardé unos
segundos en procesar la pregunta. Cuando entendí sus palabras no pude dejar de
reír. Oh Dios mío… ¿Esta chica habla en serio?
- No Sharpay. No
estoy liada con Troy. ¿Por qué?
- Eso no es lo que
dice él… - dijo ella con los ojos entrecerrados.
- A qué te
refieres?
- Troy va diciendo
por ahí que estáis liados. Yo solo quería hacerte saber que Troy ES-MÍO. ¿Lo
has captado? Creí que ya te habías dado por enterada cuando rompisteis - dijo con maldad.
- Lo he captado perfectamente.
Y yo quiero hacerte saber que NO-ESTOY-LIADA-CON-TROY.
- Si no es cierto
¿por qué lo iría diciendo por ahí?
- Créeme, lo voy a
descubrir muy pronto.
Me di la vuelta
sin mirar atrás ni decirle nada. Estaba bastante cabreada. ¿Cómo se le ocurre
ir diciendo por ahí que estamos liados? ¿Está mal de la cabeza?
Entré en la
cafetería en busca de Troy pero ni rastro. Mis amigas se acercaron a mí al
segundo de verme entrar por la puerta.
- Y por fin llegas
– dijo Taylor.
- Si chica, íbamos
a coger la comida sin ti – dijo Martha, quien siempre tiene el apetito abierto.
- ¿Dónde estabas? –
me preguntó Kelsi.
- Chicas, ahora no.
Necesito encontrar a Troy. ¡Ya! ¿Lo habéis visto?
- No. Pero le puedo
preguntar a Chad – sugirió Taylor.
- ¿Lo harías?
Seguro que él lo sabe, al fin y al cabo son mejores amigos.
- Estoy segura que
deben estar juntos en algún lado. Tranquila que le llamo y te digo.
Troy Bolton, te
vas a enterar. Gracias a Taylor podré decirle 4 cosas al chaval. ¿Cómo se le
ocurre decir lo que ha dicho? Y encima me entero gracias a Sharpay, por Dios.
- ¿Chad? Hola
cariño – dijo Taylor hablando por teléfono – para mí también ha sido un
infierno la mañana – silencio – sí, yo pensé lo mismo ¡Jajaja! – silencio de
nuevo – bueno, supongo que podré ir una vez termine todos los deberes y mi
madre lo vea conveniente – silencio por tercera vez – yo también te quiero y me
muero por pasar tiempo contigo
- ¡Taylor! – le
llamé la atención cansada de su parloteo sin sentido.
- Sí, cierto. Oye
Chad, ¿estás con Troy? – de vuelta al silencio, supongo que Chad le está
diciendo algo - ¡ok! Pues quedaos allí, creo que nos veremos en menos de 1
minuto y dile que se vaya preparando, porque lo que le espera no es muy
divertido
- Ni que lo jures –
murmuré haciendo que ellas lo escucharan.
- Nos vemos ahora –
y colgó su teléfono.
- ¿Dónde está? –
pregunté sin poder esperar por más tiempo.
- En el jardín de
delante del laboratorio de química.
- Apuesto lo que
quieras a que ellos a diferencia de nosotras ya tienen su comida – dijo Martha.
- Bueno, pues si
tienes tanta hambre te quedas aquí comiendo. Yo me largo a buscarle antes de
que se huela lo que se le viene encima y decida marcharse.
- ¡Espera! Voy
contigo.
Taylor y yo nos
dirigimos hacia el jardín de delante de laboratorio de química mientras que
Kelsi y Martha se quedaban en la cafetería cogiendo su comida y la nuestra.
No sabía que iba
a decirle, la verdad es que no tenía nada preparado. Supongo que una vez que
lleguemos allí mi boca echará todo de palabras que me he estado reservando para
el momento y que incluso tal vez no las conozca ni yo misma.
Cuando llegamos
miramos a nuestro alrededor y enseguida localizamos a Troy, Chad y su grupito. Tenían
una gran popularidad ya que eran los deportistas del colegio por excelencia y
por eso todas las chicas, la mayoría animadoras incluyendo a Sharpay, estaban
a su alrededor. Nos acercamos lentamente y con cautela. En cuanto los chicos
nos vieron clavaron sus ojos en nosotras y parecía como si no parpadearan. Una
vez llegamos allí las chicas se apartaron un poco oliendo problemas. Taylor se
fue a sentar junto a Chad para contemplar el “espectáculo” y yo me posicioné
delante de Troy.
- Levántate Bolton
– dije conteniendo mi rabia.
- Ayúdame – dejó
salir esa palabra por su boca como si de un reto se tratara mientras extendía
una mano hacia mí. Yo solo me quedé mirando su mano - ¿a qué esperas? No
muerdo.
- No sé yo si
creerte. A demás, tú eres Troy Bolton. ¿De verdad necesitas ayuda para hacer
algo tan fácil y básico como levantarte del suelo? – después de mis palabras se
levantó como un resorte. Creo que le dolió lo que le dije – así está mejor.
- Ahora si no te
importa, me gustaría saber por qué has interrumpido mi hora de descanso.
- ¿Por qué? ¿Encima
tienes el descaro de hacerte el inocente?
- Bueno, hasta que
no sepa de que se me acusa lo soy – dijo con total despreocupación.
- ¿Sí? Está bien –
miré a mi alrededor antes de hablar – de acuerdo, ¿a cuántas personas le ha
llegado el rumor de que él y yo estamos liados? – dije con cara de repugnancia
mientras le señalaba con mi dedo. Más de la mitad de las personas que se
encontraban allí levantaron su mano - ¿ves?
- ¿Y qué si lo
creen? Ese no es mi maldito problema.
- No lo sería si no
fueras tu el que lo va diciendo por ahí. ¿O crees que no me enteraría?
- Yo no dije nada.
- ¿De verdad que
no?
- No. Te estás
equivocando Gabriella.
- Ya… pues para que
todos se enteren – cogiendo aire me preparé para mis palabras – Yo, Gabriella Montez,
y Troy Bolton no estamos liados. Parece ser que aquí el señor guay no puede
conseguir una chica y necesita inventarse que está liado conmigo. ¿Cuán
patético es eso? – dije levantando mi voz. Todo de risas y murmullos se
escucharon por el jardín.
- ¡¿Qué crees que
haces?! – dijo un Troy furioso agarrándome de la muñeca.
- Te advertí. La
próxima vez lo pensaras dos veces antes de ir difundiendo mentiras por todo el
instituto. A ver si te queda claro, NO-QUIERO-TENER-NADA-QUE-VER-CONTIGO.
Sin dejarle tiempo
a que dijera algo más me largué de ahí con todas las miradas siguiéndome. Oí
como Taylor se disculpaba de Chad y de los otros chicos, incluido Troy. Ella a
diferencia de mí tenía una buena relación con todos ellos. TODOS. Seguí mi
camino mirando al suelo, sin prestar atención a nada ni a nadie.
Cuando estaba a
punto de girar la esquina para dirigirme de nuevo a la cafetería noté como si
algo me empujara a levantar la cabeza y mirar en frente de mí. Apoyado en un
árbol, con sus brazos y piernas cruzadas y con una sonrisa en sus labios se
encontraba Bieber mirándome. Me paré por una milésima de segundo confundida de
ver esa estampa. Él me guiño el ojo, un gesto que me quitó la respiración.
Definitivamente ser tan guapo y sexy debería estar penado por la ley. Tal vez
deba preguntarle a mi padre si eso existe… Sin poder evitarlo me reí por lo
bajo ante mi pensamiento y seguí mi camino. A punto de llegar a la cafetería Taylor
me alcanzó y encontramos rápidamente a Kelsi y a Martha sentadas en una de las
mesas con 4 bandejas pese a que ellas eran solo 2.
Después de la
comida el resto del día fue aburrido con las clases, pero en fin, de eso se
trata el instituto ¿no?
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