- Sí señor – su voz…
tenía… algo.
- Como comprenderá señor
Bieber, la puntualidad es una cualidad que se valora enormemente en esta
institución. No podemos permitir que nuestros alumnos entren después de
nosotros y aún menos podemos permitir que hagan esperar 10 minutos al resto de
sus compañeros de clase. ¿Cuál es su excusa?
- Bueno señor, soy nuevo
aquí y para ser sincero me perdí. No me quedó muy claro a qué clase tenía que
dirigirme. Espero que me disculpe.
Todos estábamos
expectantes a ver como nuestro profesor reaccionaba. ¿Le echaría de clase? ¿Le
dejaría pasar? El Sr. Grey no es un mal hombre, puede ser muy serio y estricto
durante las clases pero sin duda es uno de mis profesores favoritos. Tiene un
perfecto conocimiento de lo que nos está explicando, se hace fácil de entender
con sus palabras y si lo pillas fuera de clase es un buen hombre. Incluso puede
ser que veas una de sus sonrisas. Pese a sus 40 años largos se conserva muy
bien pero no penséis mal, no tengo ninguna intención de ir detrás de él. Os lo
aseguro.
- De acuerdo Bieber. Esta
vez y repito, solo esta vez voy a hacer la vista gorda. Es su primer día de
clase, mi último deseo es que conserve un mal recuerdo porque yo le expulsé.
Por favor, tome asiento y no vuelva a llegar tarde.
Bieber. Ese era el
apellido del chico pero ¿y el nombre? Sé que antes el profesor lo ha dicho,
cuando nadie contestaba a su llamado pero no recuerdo cuál era.
No aparté mi vista de él
al igual que las otras chicas de clase. ¿Dónde se sentaría? Yo estoy al final
de todo por lo que lo veré tanto sí como sí, a no ser que se coloque en…
Y como si hubiera oído
las cavilaciones de mi mente se sentó en el pupitre de mi lado. Jo, ¿no había
más sitios? En realidad había otros 3 pupitres vacíos. ¿Por qué el mío? En fin,
decidí apartar todos los pensamientos sobre ese chico y concentrarme en la
clase.
Este primer día fue…
interesante. Aunque no fuera de lo normal. Estuve con mis amigos, vi a mi hermana
un par de veces, Sharpay me enviaba miradas de odio y Troy hacía el papel de
perrito faldero. Justo como el año pasado. ¿La diferencia? Bieber. Aún no sabía
su nombre aunque tampoco tenía mucho interés en ello. Quiero decir… el chico
está buenísimo. Es guapo y además sexy. Pero es como demasiado misterioso,
tiene una mirada un tanto fría. No sé, a veces me da mala sensación su aspecto.
Como si fuera… peligroso o un pirado. Por ese motivo decidí no acercarme mucho
a él. Tan solo tendría que compartir 1 curso a su lado, nada por lo que preocuparse.
Sin embargo tener a Troy pegado a tu trasero todo el día era algo más que
preocupante.
- ¿Te llevo los libros?
- No Troy, gracias.
- ¿Quieres que salgamos a
dar una vuelta?
- No Troy, hoy voy a
quedarme en casa a hacer tareas.
- Si quieres te ayudo.
Mi paciencia era larga.
Soy muy paciente, lo juro. Pero…
- ¡NO! ¡NO QUIERO TU
AYUDA NI TU PRESENCIA! ¡LÁRGATE!
Su cara era un poema.
Creo que esta es la primera vez que le grito de esa manera y entiendo su
expresión. Suelo ser una chica calladita, cuando hablo para nada mi voz es
fuerte o alta.
- Eh… bueno, solo quería
ayudar. Al fin y al cabo nuestras casas están al lado.
- Lo sé – de repente me
sentí mal. Es un pesado, no lo puedo negar. Pero supongo que lo hace con buenas
intenciones – oye Troy, siento lo de hace un momento. Simplemente… es que no
aceptabas una negativa. No sabía que más hacer para que entendieras que quiero estar
sola.
- Vale, vale. Lo capto.
Nos vemos mañana.
- Sí, claro. Adiós.
Y con un gesto nos
despedimos. Él se fue hacia su casa a paso rápido y yo fui más lento. Como dijo vivimos al lado, no quiero seguir caminando junto a él.
Me paré para hacer tiempo
y me puse mis auriculares. Me encerré en mi mundo con mi música y simplemente
caminaba al son de esta. Debo admitir que no prestaba atención a mí
alrededor y seguramente por ese motivo
casi me atropellan.
Iba a cruzar una calle
cuando vi algo plateado y brillante por el rabillo de mi ojo izquierdo. Giré mi
cabeza y vi un cochazo que se dirigía hacia mí a alta velocidad. Estaba
paralizada. Lo único que pude hacer fue gritar y cubrirme la cara con las
manos. De repente sentí unas ruedas chirriando y noté un fuerte viento. ¿Ya
estaba? ¿Estaba muerta? Abrí los ojos con un poco de pánico y me encontré de
pie en el mismo lugar. Mi ipod y mis auriculares en el suelo pero yo seguía
entera. Seguía de una pieza y en el mismo lugar. Me giré a tiempo de ver al
coche plateado desaparecer al final de la carretera. ¿¡Qué había pasado!?
No hay comentarios:
Publicar un comentario