Busca lo que no encuentres

sábado, 19 de octubre de 2013

CAPITULO 30

Cuando llegué Troy ya me estaba esperando. Lucía realmente bien. Llevaba unos pantalones un tanto holgados y una camiseta de manga larga. Todo oscuro. Se veía muy, muy bien.

De todo lo que hablábamos era el instituto y el musical. Parecía que él tenía tantas ganas como yo de no tocar el tema de nuestro pasado y eso me agradó. He de confesar que pensé en un principio que solo estaríamos hablando de eso. Una y otra vez. Pero no, no sucedió. Y supongo que por ese motivo cuando me dijo que mañana sus padres vendrían a comer a mi casa, me preguntó si me molestaría que él también fuera. ¿Des de cuando se preocupa por eso? ¿Quién es este y donde está el verdadero Troy? Realmente me estaba sorprendiendo. Me gustaba este nuevo Troy. No sé, parecía que hubiera madurado de la noche a la mañana. Se le veía más firme y serio cuando hablaba, la seguridad siempre había sido su mejor cualidad. Muchas veces le envidié por ese motivo. Troy siempre ha sido un chico muy seguro de si mismo, supongo que a causa de que su padre sea el alcalde y también por ser el chico más popular. Sin duda cualquiera con esas referencias se sentiría de la misma manera. Ojalá yo fuera así,  aunque fue él el que me robó la poca seguridad que aún quedaba en mí.



La comida el domingo fue tranquila. Bueno, más bien fue aburrida. Mi padre y el Sr. Bolton no paraban de hablar de lo suyo, seguridad en la ciudad. El alcalde obviamente quería que sus calles fueran totalmente seguras para que sus ciudadanos estuvieran contentos con su manera de controlar las cosas, y mi padre le explicaba nuevas estrategias y planes que había ideado para hacer de Alburquerque un lugar todavía más seguro. Y luego estábamos nosotros. Mi madre, mi hermana, Troy y yo. Todo lo que hacíamos era comer, mirarlos, asentir como si estuviéramos siguiendo su conversación y seguir comiendo. Por eso cuando pude levantarme me sentí muy aliviada. Quería a mi padre pero cuando se ponía a hablar de trabajo era insufrible.

Vi que Troy no sabía si levantarse también o quedarse con su padre, así que sin dudarlo le dije de acompañarme al jardín. Allí nos sentamos en hamaca que se encontraba justo debajo del balcón de mi habitación. Estuvimos unos minutos balanceándonos en silencio hasta que Troy paró su balanceo y me miró intensamente a los ojos.

- Te conozco y sé que no querras hablar de ello pero yo lo necesito – dijo Troy rompiendo el silencio.
- Troy…
- Por favor. Quiero hablar sobre lo que ocurrió y sobre lo que está ocurriendo ahora. Sobre lo que siento – al ver que me quedaba callada continuó su monólogo – sé que fui un idiota. Fui un imbécil. Ni siquiera tengo una excusa razonable para lo que hice, pero necesito que sepas que no fue algo… no sé como expresarlo. No se que sucedió. Supongo que fue debido a todos los años de buena amistad con Sharpay. Yo simplemente confundí las cosas y creí que os amaba a las dos por igual.
- ¿<<creí>>? – él asintió.
- Cuando me dejaste sufrí un fuerte dolor en el pecho, en mi corazón. Ahí supe que en realidad no estaba enamorado de Sharpay. Estaba y siempre he estado enamorado de ti, solo de ti. Me arrepentí mil y una veces de mi estupidez. Me arrepentí demasiado de lo que hice. Si lo hubiera sabido… si hubiera sabido que solo estaba confundiendo sentimientos con Sharpay, jamás lo hubiera hecho – yo seguía en silencio. Llegados a ese punto no sabía que decir – entre Sharpay y yo no ha habido absolutamente nada desde que me dejaste, lo juro. De hecho no ha habido absolutamente nada con nadie porque en lo único que pienso cuando estoy con una chica es en ti. En tu sonrisa, tus ojos, tu cabello… eres tú y solamente tú.
- Troy… - volví a decir solo para terminar con un suspiro. Me había decidido a no rendirme ante palabras bonitas pero parecía que estuviera librando una seria batalla y la estaba perdiendo – no sé que esperas que diga o haga.
- Solo espero que me perdones, nada más – la miré incrédula. Dudaba mucho que solo buscara mi perdón – no voy a negar que te sigo amando. Ya te lo he dicho, no puedo estar con otra chica sin pensar en ti. Tú ocupas toda mi mente en todo momento. Pero sé que la fastidié mucho con Sharpay. Sé como eres y tu puedes llegar a perdonar pero jamás olvidas algo así. Por ese motivo solo espero y deseo tu perdón, no puedo esperar por más y yo respeto eso. No es como si – pero no pudo terminar porque siguiendo un impulso me incliné y le besé. Sorpendido el no movía ni sus labios mientras le besaba pero cuando reaccionó me envolvió con sus brazos profundizando ese beso y suspirando cuando terminó – guau, mejor de lo que esperaba. ¿A qué vino eso?
- No lo sé – dije sinceramente. No tenía ni idea de por qué lo había besado después de decirme a mi misma que no volvería a darle otra oportunidad.


Después de eso la situación fue realmente incómoda con Troy. No sé como lo hizo pero estaba segura que la rápida retirada de su padre fue debido a él.


Pensé en lo que me dijo y es cierto, yo perdono pero no olvido. ¿Será el perdón suficiente? ¿Debería darle otra oportunidad a Troy? Lo que tuvimos fue muy bonito ya que éramos mejores amigos desde parvulario, pero… los fantasmas del pasado siguen ahí, acechando.

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