Un nuevo día. En esta ocasión decidí
coger el autobús escolar. Solía pasar bastante pronto por la parada que quedaba
más cerca de mi casa así que lo cogía en contadas ocasiones pero hoy fue una de
esas.
Mientras iba de camino al instituto me
estuve mensajeando con Taylor. Decidí no contarle mi encuentro con Justin, a
fin de cuentas no tenía una gran importancia. No había pasado nada
suficientemente importante como para contárselo a mi mejor amiga. Él solo se me
había acercado, me había felicitado por estar con Troy aunque en realidad se veían en su cara que no
estaba feliz y yo había tenido locos deseos de estar con él, abrazarle y besarle.
Sí, nada importante. No por ahora. Desde anoche que intentaba olvidar el
encuentro pero mi mente lo repetía una y otra vez intentando encontrarle el
sentido a todo.
Taylor me avisó que me estaría esperando
para cuando llegara al instituto y yo le avisé que en unos 5 minutos estaría
allí. Pareció como si el conductor me hubiera oído algo. Tardó unos 5 minutos
en aparcar en frente de la entrada al instituto y como dije, el autobús siempre
pasa muy pronto por las paradas así que lógicamente también llegamos muy pronto
a nuestro destino.
Nada más bajar vi por el rabillo de mi
ojo izquierdo que Taylor se acercaba hacia donde me encontraba e iba con un paraguas. No llovía y el el Sol tampoco era tan chamuscante para usar paraguas. Pero en fin, así era mi
mejor amiga.
- Hola Taylor.
- Hola guapísima – me contestó mientras
me cubría con su paraguas
- ¿Vas a ir hoy al ensayo?
- ¿Tengo otra elección? – dijo como si yo
tuviera la culpa de que la Srta. Darbus nos hubiera impuesto ensayo hoy después
de clases cuando no estaba planeado. Mi móvil empezó a sonar coincidiendo con
Taylor quien se había cansado de mi silencio - ¿hola?
- Taylor, esas cosas llevan tiempo – le
dije antes de contestar. Solo por la música ya sabía quien me estaba llamando –
¡hola!
- Necesito verte ahora mismo – fue el
saludo de Troy al otro lado de la línea. Miré a Taylor confundida.
- ¿Qué?
- Mira arriba – levanté la mirada y vi a
Troy en el tejado del instituto. No me lo podía creer. Me hizo un gesto con el
brazo “invitándome” a subir allí con él.
- Tengo que dejarte – le dije a Taylor
mientras colgaba el teléfono. Seguía sin creerme lo que estaba haciendo Troy.
- Estas jugándote dos semanas de castigo…
- me advirtió Taylor como si fuera mi madre. Negué con la cabeza y me dirigí a
encontrarme con Troy pero antes de entrar pude oír a Taylor diciendo
<<diviértete>>. Sí, seguramente me iba a divertir.
El East High tenía dos pisos. En un
rincón bastante escondido del segundo piso se encontraban unas escaleras que
conducían a un lugar llenó de flores el cuál se encontraba en el tejado del
instituto. Ahí era donde Troy y yo nos escapábamos hace años. Él fue quien
descubrió el lugar mientras estaba castigado y luego me lo enseñó porque yo era
su novia. Durante un largo tiempo solo nosotros sabíamos de este lugar, y los
profesores también, hasta que a Troy se le escapó la lengua con Sharpay y
después todo nuestro grupo de amigos fueron a esconderse de vez en cuando.
Normalmente para hacer novillos. Y cuando dije grupo de amigos me refiero a
Chad, Taylor, Zeke y Jason a demás de Sharpay, Troy y yo. Sí, ellos eran mi
grupo de amigos. Y sí, sé que suena increíblemente extraño.
No subía a la azotea desde que lo dejé con
Troy y a medida que iba haciendo el camino los recuerdos de esos viejos tiempos empezaron a acechar mi mente.
Cuando llegué arriba me encontré con Troy esperándome.
- Necesito tú ayuda… ¿Cuál debo ponerme?
– fue entonces cuando vi los trajes que colgaban de la barandilla. Bueno, más
que trajes eran chaquetas de trajes. Americanas. Tres en concreto.
- Porque… - intenté sonsacarle mientras
subía las pocas escaleras que quedaban.
- Porque tú vas a llevar un vestido
bonito, y quiero estar a la altura – me acerqué a él hasta quedar justo
enfrente.
- Nunca me habían invitado a un
baile, pero esto parece casi una
invitación – y estaba contenta con ello. Yo no era tan tiquismiquis como
Taylor. Miré las tres americanas, una negra, una blanca y una color marrón
rojizo. Lo tenía muy claro – esta – le dije mientras sacaba la americana negra
de su percha y le ayudaba a ponérsela.
- Yo nunca he ido a un baile – y era
cierto. El hecho de que todos los estudiantes pudieran ir a un baile de
graduación real también era una novedad de este año, al igual que el musical. Por lo general hacíamos algunos bailes baratos para celebrar el fin de curso – y a
uno como este menos - me apoyé en la barandilla
donde habían estado antes las americanas – creo que es una buena forma de
empezar – me giré y vi que se había colocado a mi lado. Luego dirigí mi mirada
a su mano y pude ver 2 entradas para el baile. No pude evitar que una enorme
sonrisa surcara mi rostro, había estado esperando este momento - ¿habrá qué
bailar un vals? Porque no tengo ni idea de cómo se baila – me reí.
- A mí me enseñó mi padre cuando era niña
– le conté. Sí, mi padre podía ser el serio jefe de policía de Alburquerque
pero siempre fue un padre dulce conmigo y con mi hermana – me subía sobres sus
pies y bailábamos por la habitación – vi en los ojos de Troy como le era un
poco difícil de creer que el Sr. Montez hiciera algo así. Sin pensármelo le
cogí la mano a Troy y le conduje hacía la parte de la azotea la cuál estaba
despejada de plantas – Vamos, te enseñaré.
- ¿Qué?
- ¡Vamos! – realmente quería enseñarle a
bailar el vals, y quería cantarle la canción que mi padre siempre cantaba
cuando bailábamos juntos. Evidentemente tenía un ritmo adecuado para poder
bailar un poco de vals.
- Estamos en la azotea – me recordó Troy.
Su voz hizo eco y yo seguí riéndome por lo bajo.
- Ven, te va a encantar.
Y así fue como nos dejamos llevar. Troy
pilló a la primera el estribillo de la canción y bueno, acabó cantando conmigo.
Su voz no era tan buena como la de Justin pero tenía una buena voz.
Reíamos
mientra bailábamos. Se le daba realmente bien, mejor de lo que pensé. Y cuando
estábamos acabando de bailar el cielo se nubló y lluvia empezó a caer pero
nosotros no paramos de bailar hasta que la canción terminó. Luego nos miramos, simplemente nos mirábamos
y eso mientras nos mojábamos debajo la lluvia. Pero en ese momento era como si
nuestro alrededor hubiera desaparecido.
- ¿Entonces eso es un sí? – me preguntó
Troy. ¿No le había quedado claro?
- En todos los idiomas. Oui, yes, ja, sí…
- nuestras caras eliminaron el espacio entre nosotros. Nuestros labios estaban
realmente cerca. La idea de besarnos bajo la lluvia me resultó realmente
atractiva y cuando estaba a punto de suceder el timbre sonó - ¡Vamos!
¡Demonios! Teníamos que ir a clase y estaba
empapada. Completamente mojada. Troy también pero él podía ir al vestuario y
cambiarse. Como jugador del equipo de baloncesto debe tener ropa de recambió allí
pero yo… ¿qué iba a hacer? Me fui de allí sin poder disfrutar de un beso bajo
la lluvia. Pero en fin, nuestra historia no era como en las películas y eso es
algo que solo ocurre en las películas.
Al final decidí ir a casa y por suerte
mamá no estaba así que no tuve que oír su sermón. Llegué a clase a tiempo para
la segunda hora. Mis amigas me preguntaron que me había pasado porque jamás
había llegado tarde a no ser que hubiera tenido que ir al médico. Taylor lo
sabía pero aún y así estaba junto a Martha y a Kelsi pidiéndome una
explicación. ¿Qué les iba a decir? Lo mío con Troy ya no era un secreto así que
simplemente les conté lo que sucedió y a las tres les pareció muy romántico. Si
había tenido alguna duda en algún momento podía olvidarme Mis amigas estaban
realmente felices de que haya vuelto con Troy.
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