Busca lo que no encuentres

jueves, 31 de octubre de 2013

CAPITULO 34

Un nuevo día. En esta ocasión decidí coger el autobús escolar. Solía pasar bastante pronto por la parada que quedaba más cerca de mi casa así que lo cogía en contadas ocasiones pero hoy fue una de esas.

Mientras iba de camino al instituto me estuve mensajeando con Taylor. Decidí no contarle mi encuentro con Justin, a fin de cuentas no tenía una gran importancia. No había pasado nada suficientemente importante como para contárselo a mi mejor amiga. Él solo se me había acercado, me había felicitado por estar con Troy aunque en realidad se veían en su cara que no estaba feliz y yo había tenido locos deseos de estar con él, abrazarle y besarle. Sí, nada importante. No por ahora. Desde anoche que intentaba olvidar el encuentro pero mi mente lo repetía una y otra vez intentando encontrarle el sentido a todo.

Taylor me avisó que me estaría esperando para cuando llegara al instituto y yo le avisé que en unos 5 minutos estaría allí. Pareció como si el conductor me hubiera oído algo. Tardó unos 5 minutos en aparcar en frente de la entrada al instituto y como dije, el autobús siempre pasa muy pronto por las paradas así que lógicamente también llegamos muy pronto a nuestro destino.

Nada más bajar vi por el rabillo de mi ojo izquierdo que Taylor se acercaba hacia donde me encontraba e iba con un paraguas. No llovía y el el Sol tampoco era tan chamuscante para usar paraguas. Pero en fin, así era mi mejor amiga.

- Hola Taylor.
- Hola guapísima – me contestó mientras me cubría con su paraguas
- ¿Vas a ir hoy al ensayo?
- ¿Tengo otra elección? – dijo como si yo tuviera la culpa de que la Srta. Darbus nos hubiera impuesto ensayo hoy después de clases cuando no estaba planeado. Mi móvil empezó a sonar coincidiendo con Taylor quien se había cansado de mi silencio - ¿hola?
- Taylor, esas cosas llevan tiempo – le dije antes de contestar. Solo por la música ya sabía quien me estaba llamando – ¡hola!
- Necesito verte ahora mismo – fue el saludo de Troy al otro lado de la línea. Miré a Taylor confundida.
- ¿Qué?
- Mira arriba – levanté la mirada y vi a Troy en el tejado del instituto. No me lo podía creer. Me hizo un gesto con el brazo “invitándome” a subir allí con él.
- Tengo que dejarte – le dije a Taylor mientras colgaba el teléfono. Seguía sin creerme lo que estaba haciendo Troy.
- Estas jugándote dos semanas de castigo… - me advirtió Taylor como si fuera mi madre. Negué con la cabeza y me dirigí a encontrarme con Troy pero antes de entrar pude oír a Taylor diciendo <<diviértete>>. Sí, seguramente me iba a divertir.


El East High tenía dos pisos. En un rincón bastante escondido del segundo piso se encontraban unas escaleras que conducían a un lugar llenó de flores el cuál se encontraba en el tejado del instituto. Ahí era donde Troy y yo nos escapábamos hace años. Él fue quien descubrió el lugar mientras estaba castigado y luego me lo enseñó porque yo era su novia. Durante un largo tiempo solo nosotros sabíamos de este lugar, y los profesores también, hasta que a Troy se le escapó la lengua con Sharpay y después todo nuestro grupo de amigos fueron a esconderse de vez en cuando. Normalmente para hacer novillos. Y cuando dije grupo de amigos me refiero a Chad, Taylor, Zeke y Jason a demás de Sharpay, Troy y yo. Sí, ellos eran mi grupo de amigos. Y sí, sé que suena increíblemente extraño.

No subía a la azotea desde que lo dejé con Troy y a medida que iba haciendo el camino los recuerdos de esos viejos tiempos empezaron a acechar mi mente. 
Cuando llegué arriba me encontré con Troy esperándome.

- Necesito tú ayuda… ¿Cuál debo ponerme? – fue entonces cuando vi los trajes que colgaban de la barandilla. Bueno, más que trajes eran chaquetas de trajes. Americanas. Tres en concreto.
- Porque… - intenté sonsacarle mientras subía las pocas escaleras que quedaban.
- Porque tú vas a llevar un vestido bonito, y quiero estar a la altura – me acerqué a él hasta quedar justo enfrente.
- Nunca me habían invitado a un baile,  pero esto parece casi una invitación – y estaba contenta con ello. Yo no era tan tiquismiquis como Taylor. Miré las tres americanas, una negra, una blanca y una color marrón rojizo. Lo tenía muy claro – esta – le dije mientras sacaba la americana negra de su percha y le ayudaba a ponérsela.
- Yo nunca he ido a un baile – y era cierto. El hecho de que todos los estudiantes pudieran ir a un baile de graduación real también era una novedad de este año, al igual que el musical. Por lo general hacíamos algunos bailes baratos para celebrar el fin de curso – y a uno como este menos -  me apoyé en la barandilla donde habían estado antes las americanas – creo que es una buena forma de empezar – me giré y vi que se había colocado a mi lado. Luego dirigí mi mirada a su mano y pude ver 2 entradas para el baile. No pude evitar que una enorme sonrisa surcara mi rostro, había estado esperando este momento - ¿habrá qué bailar un vals? Porque no tengo ni idea de cómo se baila – me reí.
- A mí me enseñó mi padre cuando era niña – le conté. Sí, mi padre podía ser el serio jefe de policía de Alburquerque pero siempre fue un padre dulce conmigo y con mi hermana – me subía sobres sus pies y bailábamos por la habitación – vi en los ojos de Troy como le era un poco difícil de creer que el Sr. Montez hiciera algo así. Sin pensármelo le cogí la mano a Troy y le conduje hacía la parte de la azotea la cuál estaba despejada de plantas – Vamos, te enseñaré.
- ¿Qué?
- ¡Vamos! – realmente quería enseñarle a bailar el vals, y quería cantarle la canción que mi padre siempre cantaba cuando bailábamos juntos. Evidentemente tenía un ritmo adecuado para poder bailar un poco de vals.
- Estamos en la azotea – me recordó Troy. Su voz hizo eco y yo seguí riéndome por lo bajo.
- Ven, te va a encantar.

Y así fue como nos dejamos llevar. Troy pilló a la primera el estribillo de la canción y bueno, acabó cantando conmigo. Su voz no era tan buena como la de Justin pero tenía una buena voz. 

Reíamos mientra bailábamos. Se le daba realmente bien, mejor de lo que pensé. Y cuando estábamos acabando de bailar el cielo se nubló y lluvia empezó a caer pero nosotros no paramos de bailar hasta que la canción terminó. Luego nos miramos, simplemente nos mirábamos y eso mientras nos mojábamos debajo la lluvia. Pero en ese momento era como si nuestro alrededor hubiera desaparecido.

- ¿Entonces eso es un sí? – me preguntó Troy. ¿No le había quedado claro?
- En todos los idiomas. Oui, yes, ja, sí… - nuestras caras eliminaron el espacio entre nosotros. Nuestros labios estaban realmente cerca. La idea de besarnos bajo la lluvia me resultó realmente atractiva y cuando estaba a punto de suceder el timbre sonó - ¡Vamos!


¡Demonios! Teníamos que ir a clase y estaba empapada. Completamente mojada. Troy también pero él podía ir al vestuario y cambiarse. Como jugador del equipo de baloncesto debe tener ropa de recambió allí pero yo… ¿qué iba a hacer? Me fui de allí sin poder disfrutar de un beso bajo la lluvia. Pero en fin, nuestra historia no era como en las películas y eso es algo que solo ocurre en las películas.



Al final decidí ir a casa y por suerte mamá no estaba así que no tuve que oír su sermón. Llegué a clase a tiempo para la segunda hora. Mis amigas me preguntaron que me había pasado porque jamás había llegado tarde a no ser que hubiera tenido que ir al médico. Taylor lo sabía pero aún y así estaba junto a Martha y a Kelsi pidiéndome una explicación. ¿Qué les iba a decir? Lo mío con Troy ya no era un secreto así que simplemente les conté lo que sucedió y a las tres les pareció muy romántico. Si había tenido alguna duda en algún momento podía olvidarme  Mis amigas estaban realmente felices de que haya vuelto con Troy.

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