- El ensayo de hoy ha sido fabuloso.
- Sí, estoy de acuerdo. ¿Has visto como
coqueteaban Kelsi y Ryan?
- Oh vamos, no empieces con cotilleos de
chicas.
- ¿Cotilleos de chicas? – dije mientras
ponía una falsa cara de enfado.
- Sí, ya sabes. Esas cosas que decís sobre
los chicos.
- Sabemos que vosotros hacéis lo mismo.
- ¿Qué? ¿Nosotros? - ahora fue Troy quien puso cara de enfado –
estas confundida Gabriella. Yo no le cuento cada detalle de lo nuestro ni a
Chad.
- ¡Gracias a Dios! Y por si te interesa yo
tampoco le cuento todo a Taylor.
- Bien…
- Le cuento mucho más que todo – dije riéndome y
me eché a correr.
Me giré y vi que Troy me seguía. Mi casa
no estaba lejos así que pronto me atraparía. Mi intención era llegar a la
puerta y dejar que me atrapase ahí, pero no conté con dos cosas:
La primera es que Troy corre más rápido
que yo y me estaba a punto de alcanzar.
La segunda es que Justin Bieber, el mismo
Justin Bieber con el que salí, estaba esperando en la puerta de mi casa.
Eso
ocasionó que me parara en seco mucho antes de llegar a la puerta e
inevitablemente Troy no pudo parar a tiempo y se estampó contra mí. Ambos
caímos al suelo pero pronto un par de manos me ayudaron a levantarme. Creí que
era Troy pero cuando alcé la mirada vi a Justin inspeccionándome por completo
mientras me ayudaba a estabilizarme. ¿A qué venía ese escrutinio? Una vez
termino pareció aliviado y solo entonces comprendí que estaba haciendo. Estaba
comprobando que no me hubiera hecho daño y eso hizo que mis defensas se
hicieran más débiles. De no ser porque otro par de manos me separó de Justin,
podría haberme quedado ahí por horas.
- Bieber, ¿qué haces tú aquí? – quiso saber
Troy.
¿Le habrá visto esperando en la puerta de
casa? ¿Empezará a sospechar que hubo algo entre nosotros? ¿Y qué demonios
hacía Justin ahí? Pero no pude obtener esa última respuesta porque Justin me
miró fríamente para luego dar media vuelta e irse.
Me quedé en mi lugar completamente
anonadada. Sabía que eso había ocurrido pero de alguna manera parecía un sueño.
Un maldito sueño.
- ¿Qué hacía Bieber aquí? ¿Por donde vino?
– eso me hizo suspirar de alivio. No le vio esperando en la puerta y por lo
tanto dudo que haya empezado a sospechar nada.
- Ni idea – le dije, mintiendo así sobre
la segunda pregunta – pero en cuanto lo vi me quedé tan sorprendida que frené.
Siento lo del golpe.
- No, no te disculpes. Yo soy quien lo
siente. Soy jugador de baloncesto, los reflejos son una parte fundamental de todo
buen jugador – parecía un poco herido en su orgullo – debería haber visto que
te parabas y haber parado de correr. Eso en la cancha podría hacer que el
equipo perdiera.
¿Ahora estaba hablando de Baloncesto?
Madre mía, los chicos pueden perder el hilo de sus conversaciones muy
rápidamente. En un momento estábamos hablando de Justin y al siguiente de
Baloncesto y de los Wildcats. Gajes de salir con Troy.
- Bueno, creo que es hora de que entre en
casa.
¿No me dejarás pasar? – en otra situación
no me hubiera importado pero vi en sus ojos azules el mismo deseó que vi en los
ojos miel de Justin cuando lo hicimos por primera vez. A demás, aún seguía aturdida por la inesperada aparición de Justin.
- Mejor que no. Tengo muchas cosas que
hacer y ya sabes… a mamá le gusta que avise si viene alguien a casa. No le
gusta que la pillen con todo desordenado y eso – mis excusas eran las peores,
lo sé. Pero la intención siempre ha sido que pille la indirecta. Y así lo hizo.
- Oh, está bien. No importa. ¿Nos vemos
mañana? El equipo tiene entrenamiento y Taylor irá a ver a Chad. ¿Vendrás a
verme a mí?
- Claro, ¿por qué no? Estaré allí con
Taylor. ¿A qué hora es?
- Después de clases – dijo sonriente.
- Genial. Entonces hasta mañana.
Se inclinó y me besó levemente. Luego se
marchó y yo fui hacia la puerta.
Mientras la abría un sentimiento raro me
recorrió el cuerpo causándome un escalofrío. Me giré y vi como los arbustos se
movían. ¿Había alguien ahí? No, seguramente fue mi imaginación o el viento.
Realmente necesito descansar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario