Busca lo que no encuentres

jueves, 14 de noviembre de 2013

CAPITULO 39

- ¿Entonces vienes conmigo después de clases? – me preguntó Taylor mientras dejábamos nuestras cosas en las taquillas para ir a la cafetería.
- Sí, Troy me lo pidió ayer cuando fuimos a casa y bueno… después de que me dijera que tu también ibas para ver a Chad pues no me pude negar.
- Pero si te aburres muchísimo en los entrenamientos – me recordó Taylor como si no lo supiera ya.
- Sí, es cierto que a mi lo que me parece emocionante es el partido pero no podía decirle que no.
- Realmente siento ser tan egoísta y mala amiga, pero me alegro de que vengas. La expectativa de estar más de 1 hora en las gradas mirando como Chad juega sin prestarme ningún tipo de atención tampoco me atrae mucho.
- ¿Y por qué vas?
- Sigo esperando mi invitación al baile, ¿recuerdas? – pero aún y así no acababa de entenderlo y Taylor me lo explicó – quiero pasar tanto tiempo como pueda a su lado así tendrá más oportunidades de pedírmelo como Dios manda – seguí sin acabar de encontrar la lógica pero asentí.

Después de guardar todos mis libros me iba a girar para ir hacia la cafetería pero Taylor me agarró del brazo con fuerza por lo que me giré en dirección contraria para mirarla.

- ¡Ouch! No sé si sabes que esa cosa que aprietas con tanta fuerza es mi brazo.
- ¿eh? – Taylor parecía desconcertada hasta que bajó la mirada y dejó de agarrarme. ¿Qué bicho le ha picado? – lo siento, no me había dado cuenta.
- Bien. Vale. ¿Pero que te pasa? ¿Has visto un fantasma?
- Algo así – ante su extraña respuesta la miré perpleja. Iba a girarme para ir tirando hacia la cafetería antes de que se llenara pero Taylor volvió a agarrarme del brazo.
- ¡¿Qué?! – demandé exasperada.
- Na-nada. Lo siento. Es que no me encuentro muy bien y quería pedirte si podías acompañarme a la enfermería – después de sus palabras la miré con comprensión. Así que era eso… no se sentaba del todo bien. Pero hace años que la conozco y casi al mismo momento supe que eso era una simple excusa.
- Ya, seguro – esta vez sí que me giré y me quedé de piedra ante lo que mis ojos veían.

Noté como Taylor rodeaba mi cintura con sus brazos pero era vagamente consciente de ese gesto.

Justo al final del pasillo Troy y Sharpay estaban hablando muy animadamente. Demasiado animadamente y alegres. Sharpay no paraba de subir y bajar su mano por el brazo de Troy mientras se reía de lo que fuera que Troy le estaba diciendo. Y Troy también tenía una gran sonrisa pintada en su cara. Que me llamen paranoica pero esos dos habían vuelto a las andadas, seguro. ¿Por qué sino ese comportamiento? Pero esta vez decidí no ser tan estúpida y me encaminé hacia ellos sin darle tiempo a Taylor para detenerme.
Cuando me paré al lado de Troy ambos me miraron y me prestaron atención. Sharpay sonreía y Troy… no sabía como interpretar su expresión. Desde luego no se veía como alguien a quien acabaran de pillar haciendo algo malo pero tampoco mostraba la misma sonrisa que Sharpay tenía pintada en su rostro.

- ¿Interrumpo?
- Si – dijo Sharpay.
- No – dijo Troy. Ambos contestaron a la vez.
- Bueno, ¿se van a poner de acuerdo? – esta situación me superaba enormemente y supe que Troy se dio cuenta.
- ¿Podemos hablar a solas Gabriella? – miré a Sharpay y asentí hacia Troy.

Agarrándome de la mano me llevó a otro pasillo. Se paró frente a mí pero yo me resistía a mirarlo. Sé que pondrá esa expresión de niño perdido la cual haría que le perdonase. Aunque eso no funcionó una vez… tal vez ahora sea inmune. Con más confianza levanté la vista y en efecto, Troy tenía esa mirada en su cara. Pero me pilló por sorpresa el hecho de que no me conmovió en absoluto, todo lo contrario.

- Gabriella, te juro que solo estábamos hablando. ¡Tú lo viste! – me quedé callada, tampoco sabía que decir – Vamos, no te pongas así. Sé que te estas comiendo el coco por culpa de lo que pasó aquel verano pero no deberías. Sharpay es mi amiga, siempre fue nuestra mejor amiga.
- Era – solté de pronto – era mi mejor amiga. Hoy ya no lo es.
- Sí, como sea. Lo que quiero decir es que tu hablas con Chad, Zeke y Jason. ¿Me pongo celoso o pienso lo que no es? Pues no – dijo exasperado – sin embargo me ves hablando, y repito, hablando con Sharpay y te acercas con cara de querer matarnos como si hubiéramos cometido un terrible pecado.
- Me gustaría recordarte que yo en ningún momento he tenido nada más que una amistad con Chad, Zeke o Jason. No se puede decir lo miso de ti y de Sharpay.
- Lo sé, lo sé. Pero aprendí de mis errores. Estoy contigo Gabriella. Estoy feliz porque has vuelto a mí. ¿De verdad crees que lo volvería a echar por la borda? ¿De verdad crees que soy tan estúpido como para cometer el mismo error? – iba a responder “sí” pero me callé debido al shock. ¿Pensaba que él podría volvérmelo hacer? ¿Tan poca confianza tengo en Troy? – dime Gabriella, ¿confías en mí? Porque una relación sin confianza es un desastre.
- ¿Qué? – ¿me lee el pensamiento? – Sí, claro que confío en ti pero duele. Te he dado una nueva oportunidad pero eso no significa que haya olvidado todo lo que pasó.
- Perdonas pero no olvidas.
- Exacto. No me importa que hables con Taylor, Kelsi o Martha pero con Sharpay… sé que no debería ponerme de esta manera pero no puedo controlarlo. Mis celos no se pueden controlar y el dolor que sentí una vez… vuelve a mí – estaba a punto de derrumbarme. Recordar todo lo que había pasado con Sharpay no me estaba haciendo muy bien.
- Gabriella… - negué con la cabeza. Ahora solo quería irme de ahí. Irme lejos de Troy por un rato. Estar por mi cuenta y pensar – yo…

Pero no pudo terminar. Un exaltado Justin se acercó, me agarró del brazo y tiró de mi hacia la salida del instituto. No tuve ningún tipo de reacción debido a que todavía no estaba comprendiendo la situación. ¿Qué ocurría? Vi como pasábamos coches y coches, sin duda estábamos en el parking del East High. ¿Y Troy? Dios… ¿Cómo se habrá quedado al ver a Justin? ¡Justin!
                                                         
- ¿Dónde me llevas? – le pregunté exaltada.
- Lejos de ese patán.
- ¿Perdón? - ¿Por qué llamaba patán a Troy? ¿Qué demonios le pasa? - ¿Qué demonios te pasa?
- Estabais discutiendo, te estaba haciendo daño. No suelo ser un caballero con corcel blanco pero tenía que sacarte de ahí. Deberías agradecérmelo en lugar de echármelo en cara.
- ¿Agradecértelo? ¿Agradecer el qué? – pregunté - ¿Agradecerte por agarrarme de mala manera y llevarme afuera en contra de mi voluntad? ¿Agradecerte por no preguntarme siquiera? ¿Te pedí yo ayuda? – entonces me soltó y me miró aún más fríamente que antes.
- No, no me la pediste. Pero  la necesitabas lo que tu orgullo te impide pedir algo tan simple como eso – le miré con enfado y me giré para volver a entrar al instituto.


Creí que me seguiría o que me intentaría detener, pero llegué a la puerta y Justin seguía en el parking. En el mismo lugar en el cual le había dejado. Suspirando fui a clase. ¡Maldición! Ya llegaba tarde por culpa de Bieber.

No hay comentarios:

Publicar un comentario