Los días siguientes
fueron raros. Troy y yo no nos dirigíamos la palabra. Cuando estábamos juntos
con nuestro grupo de amigos siempre intentábamos estar lo más lejos posible y
evidentemente eso empezó a crear rumores y cotilleos. El que tenía más fuerza
era que lo habíamos dejado porque Troy se había vuelto a liar con Sharpay. No
saben lo cerquita que están de la verdad ya que no puedo asegurar si me volvió
a engañar con ella o no.
La excepción eran
nuestros amigos, ellos lo sabían todo. Sabían que no estábamos juntos y que las
cosas estaban tensas entre nosotros. Cada vez que miraba en dirección a Troy él
estaba mirando hacia otro lado pero cuando no le miraba pude ver por el rabillo
del ojo que él me estaba mirando. Así que decidida levanté mi cara y nuestras
miradas hicieron conexión durante un par de segundos, eso fue lo que tardó Troy
en apartar sus ojos de mí. Pero esos dos segundos fueron suficientes para ver
dolor y arrepentimiento reflejados en sus pupilas. Yo quiero mantener
nuestra amistad de alguna manera pero era realmente difícil, él no ponía de su
parte y yo sola tampoco puedo hacer todo el trabajo. En fin, espero que esto no
se convierta en algo tan largo como la vez anterior.
Cuando quedaban unos 10
minutos para terminar la última clase, la Srta. Darbus entró sin molestarse a
pedir permiso.
- Alumnos, me complace
anunciaros que como medida de ensayo para nuestro musical, la semana que viene
se celebrará un micrófono abierto – toda la clase empezó a murmurar -
¡Silencio! Para aquellos que no sepan lo que es, un micrófono abierto es un evento
donde cualquiera puede subirse a un escenario y cantar una canción o hacer
cualquier otra actuación para disfrute del público. Después de comentarlo con
el director se puso todo en marcha y en estos folletos tenéis la descripción
del evento.
Le dio el pegote de
papeles que llevaba a una chica de las que se sentaban a primera fila y los
papeles fueron pasando uno por uno hasta que me llegó a mi. Cogí un papel antes
de pasar el montón que quedaba a Taylor y luego me concentré en lo que ponía.
- ¿Entonces podemos
participar todos?
- Sr. Cross, ¿no ha leído
usted el folleto? Al final dice bien claramente que todo el mundo puede
participar – le contestó la Srta. Darbus. La verdad es que la inteligencia no
era una de las cualidades de Jason – como esto está hecho especialmente para
vosotros, para que os luzcáis antes del musical, espero ver a más de uno encima
del escenario. Y estoy hablando tanto para los que están en el grupo de
actuación como los de decoración. Quiero ver a más de la mitad de la clase
haciendo algo ya sea cantando, contando chistes o bailando.
- ¿Podemos vestirnos y
hacer lo que queramos? – se oyó a Sharpay preguntar.
- Por supuesto Srta. Evans.
Ese día son ustedes libres de hacer y vestir como deseen. A aquellos que tengan
pensado cantar, pues sé que hay algunas voces increíbles en esta clase, les
aconsejaría que no solo se subieran al escenario y se pusieran delante del
micrófono. Sería bonito ver como han hecho el esfuerzo de llevar a un grupo de
música para que acompañe, aprender una coreografía junto con bailarines de
apoyo, que haya alguien haciendo coros o alguna cosa por ese estilo – nos miró
a todos sonriendo. Cada vez que hacía eso daba miedo – evidentemente tendré
esas actuaciones en cuenta de cara a la nota final – y así se fue tal y como
vino.
Los murmullos se
volvieron a hacer evidentes. La Srta. Darbus iba a ponernos una mejor nota si
actuábamos en esa cosa. Valía la pena, ¿no?
- ¿Lo harás? – me preguntó
Taylor. Yo simplemente me encogí de hombros.
A la salida tracé un
plan. Tenía que hablar con Justin. Explicarle lo que me estaba pasando porque
de lo contrario me volvería loca y con suerte, él aún sentiría lo mismo.
¿Podría haber una nueva oportunidad para nosotros? Realmente lo esperaba. Lo
comprendí tarde pero lo hice. Sentía por Justin mucho más de lo que pensé.
Simplemente me engañé a mi misma. La intensidad de mis sentimientos por él me
estaban empezando a asustar. ¡Casi muero por una maldita bomba! Tendrían que
encerrarme por el simple motivo de querer algo con la persona que casi consigue
llevarme al otro mundo, pero yo aceptaría ese destino con gusto. Estaba muy pillada
de él, y si el resultado era que me consideraran una loca yo lo asumiría.
Así que cuando todos mis
amigos se fueron, yo permanecí en el aparcamiento del instituto. Hoy Justin no
había venido con su coche, sino con su moto y seguía aparcada en el mismo lugar
que al empezar las clases, eso solo podía significar que todavía no se había
ido a casa. Porque seamos realistas, los chicos son muy celosos con sus
juguetes a ruedas. Dudo mucho que dejara la moto aquí toda la noche. Y en
efecto, no me equivoqué. Vi a Justin salir por la puerta y cuando levantó la
mirada y me vio, se quedo momentáneamente parado en el sitio. Sin duda no
esperaba encontrarme ahí.
Se puso las manos en los
bolsillos del pantalón y se dirigió hacia donde me encontraba. Yo no perdí el
tiempo y me lancé de lleno a conversar con él.
- Hola Justin.
- Gabriella – dijo
seriamente. Malo, malo.
- ¿Cómo es que sales tan
tarde? – le pregunté.
- ¿Cómo es que te quedas en el
aparcamiento hasta tan tarde si no tienes vehículo? – vale, ahí me pilló.
Decidí ser directa.
- Te estaba esperando – y
sin duda eso le sorprendió. Pasaron un par de segundos antes de que él
contestara.
- ¿De verdad? ¿Y a qué se
debe el honor?
- Necesito hablar contigo
Justin. Necesito… aclarar algunas cosas – no quería decirlo claramente. No
todavía.
- <<Aclarar algunas
cosas>>, bien, aclararas – sonaba tan frío que me asustaba. No sé por qué
tenía la impresión de que no iba a ser fácil.
- Es sobre nosotros.
¿Podríamos hablar en algún lugar más privado?
- Gabriella, hoy no tengo
tiempo. Mejor lo dejamos para otro día – y sin decir nada más se dio media
vuelta ignorándome. Cogió el casco, se lo puso y se subió a la moto.
- Pero… - no pude decir
nada más. Justin ya se había ido dejándome sola. Estaba claro que no tenía
ganas de escucharme así que tenía que trazar un nuevo plan, y ya tenía claro
como hacerlo.

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