Busca lo que no encuentres

lunes, 25 de noviembre de 2013

CAPITULO 44

Los días siguientes fueron raros. Troy y yo no nos dirigíamos la palabra. Cuando estábamos juntos con nuestro grupo de amigos siempre intentábamos estar lo más lejos posible y evidentemente eso empezó a crear rumores y cotilleos. El que tenía más fuerza era que lo habíamos dejado porque Troy se había vuelto a liar con Sharpay. No saben lo cerquita que están de la verdad ya que no puedo asegurar si me volvió a engañar con ella o no.

La excepción eran nuestros amigos, ellos lo sabían todo. Sabían que no estábamos juntos y que las cosas estaban tensas entre nosotros. Cada vez que miraba en dirección a Troy él estaba mirando hacia otro lado pero cuando no le miraba pude ver por el rabillo del ojo que él me estaba mirando. Así que decidida levanté mi cara y nuestras miradas hicieron conexión durante un par de segundos, eso fue lo que tardó Troy en apartar sus ojos de mí. Pero esos dos segundos fueron suficientes para ver dolor y arrepentimiento reflejados en sus pupilas. Yo quiero mantener nuestra amistad de alguna manera pero era realmente difícil, él no ponía de su parte y yo sola tampoco puedo hacer todo el trabajo. En fin, espero que esto no se convierta en algo tan largo como la vez anterior.


Cuando quedaban unos 10 minutos para terminar la última clase, la Srta. Darbus entró sin molestarse a pedir permiso.

- Alumnos, me complace anunciaros que como medida de ensayo para nuestro musical, la semana que viene se celebrará un micrófono abierto – toda la clase empezó a murmurar - ¡Silencio! Para aquellos que no sepan lo que es, un micrófono abierto es un evento donde cualquiera puede subirse a un escenario y cantar una canción o hacer cualquier otra actuación para disfrute del público. Después de comentarlo con el director se puso todo en marcha y en estos folletos tenéis la descripción del evento.

Le dio el pegote de papeles que llevaba a una chica de las que se sentaban a primera fila y los papeles fueron pasando uno por uno hasta que me llegó a mi. Cogí un papel antes de pasar el montón que quedaba a Taylor y luego me concentré en lo que ponía.




- ¿Entonces podemos participar todos?
- Sr. Cross, ¿no ha leído usted el folleto? Al final dice bien claramente que todo el mundo puede participar – le contestó la Srta. Darbus. La verdad es que la inteligencia no era una de las cualidades de Jason – como esto está hecho especialmente para vosotros, para que os luzcáis antes del musical, espero ver a más de uno encima del escenario. Y estoy hablando tanto para los que están en el grupo de actuación como los de decoración. Quiero ver a más de la mitad de la clase haciendo algo ya sea cantando, contando chistes o bailando.
- ¿Podemos vestirnos y hacer lo que queramos? – se oyó a Sharpay preguntar.
- Por supuesto Srta. Evans. Ese día son ustedes libres de hacer y vestir como deseen. A aquellos que tengan pensado cantar, pues sé que hay algunas voces increíbles en esta clase, les aconsejaría que no solo se subieran al escenario y se pusieran delante del micrófono. Sería bonito ver como han hecho el esfuerzo de llevar a un grupo de música para que acompañe, aprender una coreografía junto con bailarines de apoyo, que haya alguien haciendo coros o alguna cosa por ese estilo – nos miró a todos sonriendo. Cada vez que hacía eso daba miedo – evidentemente tendré esas actuaciones en cuenta de cara a la nota final – y así se fue tal y como vino.

Los murmullos se volvieron a hacer evidentes. La Srta. Darbus iba a ponernos una mejor nota si actuábamos en esa cosa. Valía la pena, ¿no?

- ¿Lo harás? – me preguntó Taylor. Yo simplemente me encogí de hombros.


A la salida tracé un plan. Tenía que hablar con Justin. Explicarle lo que me estaba pasando porque de lo contrario me volvería loca y con suerte, él aún sentiría lo mismo. ¿Podría haber una nueva oportunidad para nosotros? Realmente lo esperaba. Lo comprendí tarde pero lo hice. Sentía por Justin mucho más de lo que pensé. Simplemente me engañé a mi misma. La intensidad de mis sentimientos por él me estaban empezando a asustar. ¡Casi muero por una maldita bomba! Tendrían que encerrarme por el simple motivo de querer algo con la persona que casi consigue llevarme al otro mundo, pero yo aceptaría ese destino con gusto. Estaba muy pillada de él, y si el resultado era que me consideraran una loca yo lo asumiría.

Así que cuando todos mis amigos se fueron, yo permanecí en el aparcamiento del instituto. Hoy Justin no había venido con su coche, sino con su moto y seguía aparcada en el mismo lugar que al empezar las clases, eso solo podía significar que todavía no se había ido a casa. Porque seamos realistas, los chicos son muy celosos con sus juguetes a ruedas. Dudo mucho que dejara la moto aquí toda la noche. Y en efecto, no me equivoqué. Vi a Justin salir por la puerta y cuando levantó la mirada y me vio, se quedo momentáneamente parado en el sitio. Sin duda no esperaba encontrarme ahí.

Se puso las manos en los bolsillos del pantalón y se dirigió hacia donde me encontraba. Yo no perdí el tiempo y me lancé de lleno a conversar con él.

- Hola Justin.
- Gabriella – dijo seriamente. Malo, malo.
- ¿Cómo es que sales tan tarde? – le pregunté.
- ¿Cómo es que te quedas en el aparcamiento hasta tan tarde si no tienes vehículo? – vale, ahí me pilló. Decidí ser directa.
- Te estaba esperando – y sin duda eso le sorprendió. Pasaron un par de segundos antes de que él contestara.
- ¿De verdad? ¿Y a qué se debe el honor?
- Necesito hablar contigo Justin. Necesito… aclarar algunas cosas – no quería decirlo claramente. No todavía.
- <<Aclarar algunas cosas>>, bien, aclararas – sonaba tan frío que me asustaba. No sé por qué tenía la impresión de que no iba a ser fácil.
- Es sobre nosotros. ¿Podríamos hablar en algún lugar más privado?
- Gabriella, hoy no tengo tiempo. Mejor lo dejamos para otro día – y sin decir nada más se dio media vuelta ignorándome. Cogió el casco, se lo puso y se subió a la moto.

- Pero… - no pude decir nada más. Justin ya se había ido dejándome sola. Estaba claro que no tenía ganas de escucharme así que tenía que trazar un nuevo plan, y ya tenía claro como hacerlo.

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