Busca lo que no encuentres

sábado, 23 de noviembre de 2013

CAPITULO 43

Estaba nerviosa pero decidida. En realidad no hacia falta ni que le preguntara a Troy sobre lo que hizo ayer por la tarde. Él mismo se delató con ese maldito mensaje. Podría habérselo ahorrado digo yo.

Cuando le conté a Taylor que dijera lo que dijera Troy ya tenía decidido que sería mejor dejarlo, ella insistió en que no lo hiciera. No paraba de repetir que me iba a arrepentir, que quiero a Troy, que en realidad no quiero volver a alejarme de él… y eso me molestaba porque tenía razón. De lo primero no estoy segura pero sí que es cierto que quiero a Troy. Muchísimo. No puedo decir que lo ame tal y como lo llegué a amar en el pasado pero le quiero, fue mi mejor amigo durante muchos años. Y sí, ahora que por fin volvíamos a hablar normal pues no me gustaría perder de nuevo ese vinculo. Ojalá se quedara a mi lado pese a lo que iba a suceder hoy. Aunque desear es gratis. Que se cumpla el deseo ya es otra cosa.

- Hola nena – me giré mirando a Troy. Debía decírselo pero no sabía como.
- Hola – contesté secamente. Cuando se acercó para besarme giré un poco la cara de manera que sus labios nunca llegaron a tocar los míos.
- ¿Qué ocurre? – me preguntó - ¿estas enfadada porque no pude quedarme contigo ayer por la tarde? Mira, lo siento pero es que mi padre quería que asistiera al meeting.
- ¿Estuviste toda la tarde en ese meeting? – sabía cual iba a ser su respuesta pero en el fondo deseaba que no lo dijera. Pero lo dijo.
- Claro, ¿Dónde más iba a estar? Sino me hubiera pasado toda la tarde contigo. Pero no te preocupes, te lo recompensaré.
- Tranquilo, no hace falta. Mi tarde tampoco fue tan mala – esperaba que eso picara su curiosidad.
- ¿No? Vaya, a mi ego no le sienta bien saber que no me echaste de menos. Y dime, ¿qué es eso tan genial que hiciste para que te olvidaras de mí? – sí, lo conseguí. Ahora tocaba ver su reacción ante lo que estaba a punto de desvelar.
- ¿Te acuerdas que os preguntamos a Chad y a ti si queríais ir a tomar algo? Pues bueno, al final fuimos Taylor y yo solas y ¿sabes donde fuimos? A ese cibercafé que está tres calles más abajo del instituto – pude ver como la sonrisa se iba de su rostro – ya sabes, ese que abrieron hace unos meses y que tienen unos pastelitos para chuparse los dedos.
- De… ¿de verdad? ¿Fuisteis ahí? – se le veía nervioso. Bien
- Sí. ¿Y sabes? Vimos a un chico clavadito a ti pero claro, no podía ser tú porque tu estabas en el meeting ese con tu padre. ¿Aunque sabes que es lo más curioso de todo? Qué ese chico tan clavadito a ti estaba con una chica clavadita a Sharpay. Es gracioso, ¿verdad? – para cuando terminé de hablar tenía toda la intención de largarme pero él me agarró del brazo con demasiada fuerza.
- Por favor Gabriella, no me hagas esto. No es lo que crees – entre el daño que me hacía su mano alrededor de mi brazo y mi forcejeo para intentar escabullirme, estaba segura que acabaría con un buen moratón – sí, estaba con Sharpay y no con mi padre pero es que no sabía como decírtelo porque estaba seguro que ocurriría esto. No quería que sacaras las cosas de sitio.
- Déjame ir porque me estás haciendo daño.
- Gabriella debes escucharme – yo no quería escucharle y me estaba desesperando. El dolor en el brazo cada vez era más intenso así que decidí dejar de forcejear pero él se lo tomó como una tregua de mi parte – me alegro que quieras escucharme y ahora déjame explicarte lo que ocurrió. Tú siempre estás paranoica sobre la razón por la cual hablo con Sharpay pero ya te dije que es mi amiga, nada más. Si quedé con ella a escondidas fue para que no me montaras una escenita como la de ahora. ¿Entiendes?
Lo que me duele no es que estuviste con Sharpay. Si me lo hubieras dicho seguramente no me hubiera gustado un pelo, pero al final habría entrado en razón y no me hubiera importado. Pero me mentiste Troy. Y no una vez, sino muchas. Te he preguntado sobre ayer varias veces esperando que en alguna ocasión me contaras la verdad. ¿Lo hiciste? No. Así que suéltame Troy o me pongo a gritar. Te juro que grito aquí en medio como no me sueltes enseguida – pero Troy seguía sin soltarme así que volví a forcejear hasta que caí al suelo de culo debido a que Troy dejó de hacer fuerza de golpe. ¿Pero qué demonios?
- La señorita ha dicho que la sueltes, y te lo ha repetido en más de una ocasión. Compórtate como un hombre – esa voz… alcé la cabeza y vi como Justin tenía a Troy agarrado del cuello. Supuse que Justin lo había empujado a las taquillas.
- ¡Justin! – pretendía llamar su atención para que lo dejara, pues no quería que se metiera en problemas por mi culpa pero su nombre salió como un sollozo. Rápidamente le dio otro golpe a Troy y vino corriendo a mi lado.
- ¿Estas bien? Juro que como te haya hecho algo se va a enterar. Le voy a
- Estoy bien. Estoy bien – le dije para que se calmara y surtió efecto.
- Siento no haber llegado antes Gabriella. Lo siento.

El ver en sus ojos dolor no pude contenerme y le abracé. Él sorprendido estuvo durante unos segundos sin hacer nada hasta que note sus brazos envolviéndome y ayudándome a levantarme. Miré a Troy quien seguía en el suelo. Tenía un feo moratón en su cara pero nada grave.

- Ven, déjame sacarte de aquí – Justin agarró mi mano y me arrastro a fuera, esto me traía muchos recuerdos.



Una vez fuera del instituto me llevó hasta su coche y yo me apoyé en él. Cerré los ojos y volví a repetir en mi cabeza todo lo que acababa de suceder. Bueno… al fin lo hice. Al fin dejé a Troy pero no me sentía bien ni tampoco sentía satisfacción. Aunque he de admitir que no me arrepentía en absoluto. Si me hubiera dicho que iba a salir con Sharpay seguramente las cosas no hubieran sido tan drásticas pero prefirió mentir y todo se fue al garete.

- ¿Te encuentras mejor? – miré a Justin. La preocupación estaba clara en su rostro y asentí para que se relajara. Funcionó pero no mucho. Justin seguía con su ceño fruncido - ¿puedo preguntar que pasó?
- Nada de importancia.
Bueno, eso no parecía nada importante. ¿Por qué no chillaste? – me preguntó como si fuera lo más obvio del mundo.
- Lo iba a hacer si no me soltaba pero antes de poder hacerlo apareciste tú. Y por cierto, gracias. Nunca pensé que las cosas podrían salir… así – bajé la cabeza por la vergüenza. Que tu ex te vea en plena pelea con el que era tu novio y encima que sea él quien te tenga que “salvar” es algo realmente vergonzoso.
- No me las tienes que dar. Gracias a Dios que pasaba por ahí sino no me quiero imaginar lo que hubiera pasado.
- Bueno, tampoco creo que estuviera en peligro de muerte – y nada más decir esas palabras lo lamenté. El dolor volvió a la cara de Justin y sin duda estaba recordando lo mismo que yo – no… no quise decir eso. No de esa manera. Yo…
- Tranquila, nunca dejé de asumir la responsabilidad de aquello. No debí haberte llevado a mi casa sin haberme asegurado de que todo estaba en orden – al no saber que decir solo bajé la cabeza – vamos, sube. Te llevo a tu casa o donde quieras ir.
- ¿Y las clases? – no es que eso me importara en este momento, pero no tenía muchas ganas de pasar tiempo a solas con él.
- Después de lo de hoy ¿de verdad te preocupas por eso? – tenía razón. No me apetecía estar a solas con él pero me apetecía aún menos ver a Troy.
- No, claro que no. Te agradecería mucho que me llevaras a casa.

Asintiendo me abrió la puerta del copiloto y entré. Él rodeo su coche y se puso delante del volante. No tardamos mucho hasta llegar a mi casa y todo el trayecto fue en un riguroso silencio. Yo no sabía que decir. ¿De qué se habla con tu ex novio después de que te haya “salvado” de manos de tu otro ex novio? Es decir… esta situación es demasiado extraña. Y él parecía estar tan perdido como yo.


Cuando me bajé del coche me giré y él bajó la ventanilla. Le agradecí por el viaje y después de asentir arrancó el coche y se marchó. Tumbada en mi habitación seguía dándole vueltas al sentimiento de vacío que me embriagó todo el cuerpo cuando vi a su coche desaparecer por la esquina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario