Busca lo que no encuentres

lunes, 23 de diciembre de 2013

CAPITULO 56

Estaba en un lugar desconocido pero era acogedor y agradable. Pero aunque hubiese sido el infierno me daría igual pues Justin estaba conmigo, eso era todo lo que me importaba.

- ¿En qué piensas? – me preguntó.
- En ti… en mí… en nosotros.
- Hmm… me gusta – dijo justo antes de inclinarse y besarme – aunque tus labios me gustan más.
- Pues mis labios no pueden vivir sin los tuyos.
- ¿Es eso cierto?
- Por completo – le dije mientras ponía mi mano derecha encima de mi corazón.
- Te amo – dijo riendo.
- Y yo.

Estábamos fundiéndonos en un beso apasionado cuando oí algo vibrar. Rompí el beso y miré a mí alrededor para luego volver a mirar a Justin.

- ¿Ocurre algo?
- ¿No oyes… esa vibración? – Justo cuando lo dije empezó a sonar una melodía que me era familiar – eso suena… suena como mi teléfono.

Abrí los ojos y lo primero que vi fue una pared blanca. No, no era una pared. Era el techo de mi habitación. Me incliné y miré a mí alrededor, había sido un sueño. Solo habían pasado 38 horas desde que Justin se fue el viernes y como mínimo quedan 10 más según me dijo.

Dejé ir un suspiro y me volví a acostar. Vi en mi despertador que eran las 7 de la mañana. Genial. ¿Quién se despierta un domingo a las 7 de la mañana? Yo no.

Volví a cerrar los ojos intentando conciliar el sueño cuando de nuevo sonó la misma melodía que en mi sueño. Me volví a incorporar y vi la pantalla de mi móvil brillando. Así que eso me despertó… Lo cogí y vi el nombre de Twizzy. ¡¿Twizzy?! ¿Qué demonios quiere?

- Espero que tengas una muy buena razón para despertarme a las 7 de la mañana un domingo – le casi grité nada más descolgar el teléfono.
- Gabriella… - respondió dudando y de pronto me imaginé lo peor.
- ¿Qué? ¿Qué ha pasado? ¿Justin está bien? Por favor Twizzy, no te quedes callado y dime que está pasando. ¿Dónde estás? Voy ahora mismo hacia allí. ¡Respóndeme! – dije al borde de la desesperación.
- Justin está bien Gabriella, cálmate. No te llamaba por eso aunque si necesito que vengas donde estoy – suspiré de alivio. Justin estaba bien. Justin estaba bien. Todo iba bien.
- ¿Por qué?
- Te lo cuento en cuanto llegues pero necesito que estés aquí.
- ¿Estoy en peligro? – pregunté temerosa de la respuesta que podía escuchar.
- No, no es nada por lo que te tengas que preocupar pero tú solo ven. ¿De acuerdo? – asentí y enseguida me di cuenta de que él no me podía ver. ¿O sí?
- Vale, voy para allá. ¿Pero dónde estás?
- En el parque ese donde siempre te encuentras con Justin. ¿Podrás venir?
- Sí, bajaré por el balcón para no despertar a mis padres. Tú espérame ahí – y colgué.

Me vestí rápidamente sin prestar atención a lo que me estaba poniendo. ¿Qué querría Twizzy? Jamás me había hecho esto. Es decir… jamás me había despertado tan pronto para que nos encontráramos por lo que pese a que él me haya dicho que todo va bien, yo no estoy tan segura.

Bajé por el balcón con éxito. Vaya, ahora entiendo porque Troy y Justin lo hacen. No es tan complicado.

Fui medio corriendo hacia el parque y cuando llegué no había nadie. Pero nadie, nadie. No había gente y ni siquiera estaba Twizzy. ¿Qué está pasando? ¿Era una broma? ¿Twizzy  me estaba tomando el pelo? ¿O era… una trampa? ¡Oh Dios mío! ¿Y si los malos han secuestrado a Twizzy y le han obligado a citarme aquí? ¿Y si ahora aparecen de la nada y me atrapan?

No pude seguir pensando en hipótesis porque de pronto noté unos brazos rodeándome. Pegué un bote por el susto y luego empecé a forcejear. Oh no, no se lo iba a poner fácil. Si quienquiera que sea me está secuestrando, voy a luchar hasta el final para que esto no pase. Quedan menos de 10 horas para ver a Justin, necesito verlo. Luego si quieren me pueden hacer lo que sea. Aunque pensándolo mejor… prefiero estar en casita tranquila y a salvo.

- Gabriella, Gabriella. ¡Soy yo! – Al oír esa voz paré de moverme – No sabía que esa iba a ser tu reacción al verme. Pensé que me querías más… preciosa.
- ¡Justin! – me giré y salté encima suyo. Sin pensármelo aplasté mis labios en su frente, sus ojos, sus mejillas hasta dejarlos en sus labios y él me correspondió al beso.

¡Justin estaba aquí! ¿Pero cómo? Me dijo 48 horas y todavía no han pasado. ¿De verdad está aquí? ¿Ya ha terminado lo que tenía que hacer?

- ¿Qué haces aquí? – le pregunté nada más romper el beso.
- Creí que te gustaría verme.
- Pues claro que me gusta verte, te he echado muchísimo de menos pero te esperaba dentro de unas horas.
- Lo sé pero no podía aguantar más tiempo el estar lejos de ti – sonreí y volví a besarle. Esta vez no estaba soñando, Justin estaba en Alburquerque conmigo.





Estaba en el cibercafé con Justin, Taylor y Chad. No podía parar de sonreír. Ya sabía que Taylor y Justin se llevaban bien pero me sorprendió Chad. Hablaba y bromeaba con Justin como si fueran amigos desde hace años, como si fuera… Troy. Bueno, tampoco era para tanto. Evidentemente no puedo pretender que en un día Chad y Justin se lleven tan bien como Chad y Troy. Ellos hacen años que se conocen.

- ¿Gabriella donde estás?
- ¿Eh? – volví al mundo real al oír la voz de Taylor llamándome la atención.
- Estabas totalmente absorta y nos estamos despidiendo.
- ¿Os vais?
- Me parece que vas a tener que controlar más a tu novia Justin. A saber en qué… o quien estaba pensando – miré mal a Chad y luego hice lo mismo con Justin cuando se rió.
- Ja-Ja, muy maduros. Riéndoos de mí.
- No te enfades preciosa – dijo Justin antes de darme un beso en la coronilla.

Nos despedimos de ellos y fuimos caminando hasta mi casa. En mitad del camino recordé a la chica del otro día y decidí comentárselo a Justin.

- ¿Sabes? El viernes nada más irte apareció una chica que no había visto en mi vida.
- ¿Sí? ¿Y qué pasó con esa chica?
- Pues algo bastante raro… - hice una pausa pensando en ello – se me acercó y me preguntó por un tal Jason. Bueno, más bien te confundió con un chico llamado Jason y me pregunto si éramos amigos. Y yo evidentemente le dije que no conocía a ningún Jason y que tu nombre era Justin – reí pero paré en cuanto noté que Justin no reía. Me giré para mirarlo y se le veía rígido - ¿Qué pasa? Creí que te haría gracia.
- ¿Te dijo algo más?
- ¿Quién? ¿La chica? – él asintió – pues no, solo comentó en broma que ese Jason y tú debéis ser hermanos gemelos separados al nacer o algo así. ¡Ah! Y dijo que nos veríamos pronto aunque lo dudo. No la conozco y estoy bastante segura de que ella a mí tampoco.
- Gabriella… - él paró de caminar y yo hice lo mismo. Algo no iba bien, podía notarlo.
- ¿Qué ocurre Justin?
- Yo… - pero no acabó lo que iba a decir. Miró al frente, detrás de mí y abrió mucho los ojos.

- Madre mía, ¡Justin Bieber! – oí decir a una mujer detrás de mí. Había escuchado antes esa voz – que sorpresa volverte a ver. Pero la última vez te hacías llamar Jason McCann. ¿Recuerdas?

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