Busca lo que no encuentres

sábado, 14 de diciembre de 2013

CAPITULO 52

- Vamos Gabriella, no podemos quedarnos en el coche todo el día.
- No puedo Justin, no puedo – nos encontrábamos en su coche, parados a 2 manzanas del instituto.
- Solo debemos ir hasta allí, aparcar el coche, salimos y vamos a nuestra clase. No es algo que  jamás hayas hecho.
- Sí, sí que es algo que nunca he hecho. Nunca he llegado a clase contigo. ¡Todo el mundo nos verá!
- ¿Y? – dijo tranquilamente.
- No me gusta que cuchicheen sobre mí. No me gusta ser la comidilla del instituto – me giré para mirarle – no quiero pasar por eso Justin. Yo no… no quiero.
- Gabriella escúchame bien – nos mirábamos intensamente a los ojos – tienes razón. Seguramente en cuanto aparezcamos juntos la gente empezará a hablar y a montarse sus historias pero no estás sola. Yo estaré a tu lado en todo momento. A demás tienes unas amigas que también estarán contigo cuando yo no pueda – me cogió las manos y me besó ambas palmas – olvídate de la gente. Ignora lo que puedas llegar a oír. Te quiero y me tendrás aquí cuando me necesites – lo abracé impulsivamente y enterré mi cara en su cuello. Extrañamente eso me calmaba - ¿Qué crees que dirán tus amigas?
- Ni idea, pero seguramente Taylor estará sin hablarme durante un par de horas.
- Hablando de Taylor… me quedé muy sorprendido cuando se me acercó para decirme que me estarías esperando en tu habitación con la puerta del balcón abierta – se separó para mirarme y yo bajé la cabeza. ¡Ups! Olvidé mencionarle algo… - ¿por qué vino ella a decírmelo si nunca hemos hablado?
- Bueno… Taylor es mi mejor amiga y… le conté todo lo que pasó entre nosotros.
- ¿Todo… todo?
- ¡No! No, obviamente lo de… lo que paso con la… cuando lo dejamos solo le dije eso, que lo habíamos dejado pero en ningún momento le conté lo que pasó en tu casa. Supuse que eso solo empeoraría las cosas – Justin dejó escapar el aire que estaba reteniendo y entonces supe que había hecho bien al no contarle nada a Taylor.
- Gracias, realmente me hubieras puesto en un aprieto. Bueno,  más bien la habrías puesto a ella en un aprieto. No puedes contarle nada de lo que te he dicho a nadie. ¿Entendido? – asentí.Por favor, no soy tan tonta. No voy a ir por ahí explicando lo que mi novio ha hecho y hace para ganarse la vida - ¿Ya estás preparada?
- No pero no puedo saltarme las clases así que sea lo que Dios quiera.
- Esa es mi chica – me besó y luego arrancó el coche para dirigirnos al aparcamiento del instituto.


Llegamos y nos quedamos un par de minutos más dentro del coche. Llegó el momento. En nada saldría de ahí y me tocaría enfrentarme a todos los cotilleos sobre mí y Justin aunque no me sentía tan nerviosa como al principio. Justin tiene razón, él estará a mi lado. No hay nada que temer.


- ¿Vamos? – asentí y abrimos nuestras puertas a la vez.


Miré a mi alrededor  y por suerte no había mucha gente en el aparcamiento. Justin se acercó a mi después de cerrar el coche y me cogió la mano. Me miró y yo entendí la pregunta implícita que se encontraba en sus ojos. Asentí y empezamos a avanzar hacia la entrada del East High.


Cada vez veía a más gente y cada vez habían más caras de sorpresa y confusión. Quería salir corriendo y esconderme en un agujero, literalmente. Apreté la mano de Justin y el me la apretó de vuelta recordándome que estaba a mi lado. Me volví a calmar y fuimos hasta mi taquilla.


- ¿No vamos a la tuya?
- No, no hace falta. Hora de ir a clase.


Cuando entramos pude ver que casi todo el mundo ya estaba ahí dentro. Miré alrededor ignorando todas las miradas que se clavaban en nosotros y pude comprobar que no había dos sitios libres que estuvieran uno al lado de otro. Pero de pronto Justin empezó a caminar hasta el fondo de la clase y echó a un chico de uno de los pupitres. Mi boca se abrió pues el chico salió corriendo con el simple gesto que Justin hizo con su cabeza. ¿Cómo se debe sentir ese tipo de poder? Ni siquiera abrió la boca y el chico le obedeció. Increíble.


- ¿Cuál de los dos prefieres? ¿El de la derecha o el de la izquierda?
- ¿Alguno de estos pupitres hará que no me aburra durante la clase? – él negó con la cabeza – pues entonces me da absolutamente igual.


Sonriendo me empujó levemente hacia uno de los pupitres y él se sentó en el de al lado. Levanté la cabeza y supe que había cometido un error. Ya hacía un rato que estábamos en la clase pero las miradas seguían clavadas en los dos.


Sharpay tenía una cara de asco, Kelsi, Martha, Chad y los chicos del equipo tenían cara de sorpresa y Troy y Taylor se notaba que estaban enfadados.  Genial… simplemente genial.

No hay comentarios:

Publicar un comentario