Busca lo que no encuentres

sábado, 21 de diciembre de 2013

CAPITULO 54

Mañana era el último día de clase pero aún y así los cotilleos sobre  mí y Justin seguían existiendo. Algunas chicas me miraban mal y otras se apartaban cuando yo me acercara. Las primeras supongo que lo hacían porque les gustaría estar en mi posición. ¿A quién no? Ellas no conocen al Justin que yo conozco pero igualmente desde fuera… no se puede negar su atractivo. Y las que se apartan he llegado a la conclusión que es porque el aura peligrosa de Justin, la cual noté desde el primer día, me ha envuelto a mi también de alguna manera. Pero no me importa. Mis amigas me apoyan al 100% y Justin siempre está a mi lado. ¿Qué más necesito?


- Hola chica de Justin.
- Hola Twizzy – le dije sonriendo. Desde que empecé a salir con Justin he conocido a Twizzy y es un gran tipo - ¿nunca te cansarás de llamarme así?
- Justin te llama preciosa y yo chica de Justin. Me gusta y sé que a él también.
- ¿Cómo lo sabes? – pregunté curiosa.
Después de todos estos años soportándole sé que es un poco posesivo con lo que considera suyo y tú, chica de Justin, eres suya – sonreí. Eso no me ofendía, yo también sabía cómo ser posesiva.
- Y hablando de Justin, ¿sabes dónde está? Hemos quedado aquí y tendría que haber aparecido hace 10 minutos.
- Ah sí, eso… - empezó diciendo Twizzy mientras se rascaba la nuca.
- <<Ah sí, eso…>> ¿Qué?
- Estoy aquí por esa razón. Justin me ha dicho que  no podía llegar a vuestra cita y que viniese yo para hacerte compañía mientras él llegaba – saber eso me entristeció.
- ¿Pero vendrá? – le pregunté sin perder la esperanza. Realmente quería verlo.
- Sí, vendrá. Simplemente se está ocupando de… bueno… algunos asuntillos.
- Lo sé todo Twizzy, puedes hablar claramente.


El sonrió y nos dirigimos hacia la cafetería de la esquina. 

Recuerdo que al principio estaba insegura con Twizzy. Si Justin daba miedo Twizzy aún lo daba más. Y cuando supe lo de Justin no paraba de preguntarme si Twizzy también sabía lo que hacía Justin así que lo pregunté y Justin se sorprendió al escuchar esa pregunta.


- Sí, sí que lo sabe – me dijo – en realidad lo conocí en la cárcel. Éramos compañeros de celda. Digamos que hoy en día es como mi socio… él vende la mercancía por ahí y sí, también la consume de vez en cuando pero es un gran tipo – me aseguró – cuando lo conozcas mejor lo podrás comprobar por ti misma. Y no tendrás que preocuparte estando con él, te protegerá tanto como yo. Sabe que si no lo hace le meteré una bala en el cerebro así que…


Pese a aceptar la vida de Justin cuando decía alguna frase de ese tipo un escalofrío recorría mi cuerpo por entero. <<Le meteré una bala en el cerebro>>. Realmente a veces no llego a relacionar palabras como esas con Justin. Porque él es tan… dulce, que cuando lo conoces ese aspecto de peligro desaparece.


- ¿En qué piensas chica de Justin? – en ese momento volví a la realidad y vi que había una chica parada al lado de nuestra mesa – antes de explicármelo será mejor que pidas.
- Eh… sí. Yo quiero… uhm… un batido de fresa – la chica asintió mientras lo apuntaba y luego se marcho.
- Y bien, ¿en qué pensabas?
- ¿Llevaba mucho rato la chica ahí? – quise saber avergonzada.
- Un poco pero no te preocupes, es su trabajo. Y ahora dejarás de darme evasivas ¿o qué?
- Estaba pensando en ti – solté sin más demora.
- Será mejor que no digas eso delante de Justin o voy a tener un jodidísimo problema. ¿Qué quieres decir con lo de <<estaba pensando en ti>>? – Me preguntó – no es por nada pero te he visto muchas veces con Justin. Estás totalmente enamorada del chaval por lo que no lo has debido decir con intenciones románticas. ¿Verdad? – Asentí
- Me refería a que estaba pensando en cuando Justin me habló sobre ti.
- ¿Hablas con tu  novio sobre mí? – dijo mientras se acariciaba la barbilla.
- ¡Menudo ego tienes! – reí sin poder controlarme – yo solo sentía curiosidad por ti y bueno, él me explicó como os conocisteis y por qué salís juntos por ahí.
- ¿Te sorprendió la respuesta o te lo esperabas?
- Lo de que sois socios me lo esperaba, lo de la cárcel no. Y he de admitir que me chocó.
- Sí… fueron tiempos duros para ambos. No te recomiendo en absoluto acabar en un lugar así.
- Tranquilo que no tengo la más mínima intención – me apresuré a decir. ¿Yo en una cárcel? Ni por asomo.
- Lo sé. Igualmente Justin no dejaría que ocurriese.
- Lo conoces bien, ¿verdad? – quise saber.
- Sí. Somos como hermanos. El tiempo que pasamos en la cárcel nos marcó para bien y para mal. Y una de esas buenas cosas fue nuestra amistad. Llevamos todos estos años juntos ayudándonos en lo que sea posible y creo que puedo afirmar que soy la única persona que lo conoce realmente, sin ánimo de ofender – negué con la cabeza para dar a entender que no me había ofendido su comentario – durante todos estos años jamás lo he visto tan colgado de nadie y no te voy a engañar, ha estado con bastantes chicas. La única por la cual se pilló bastante es Faith, y ni siquiera puedes comparar lo que sentía por ella con lo que sientes por él. Es capaz de cometer una locura con tal de protegerte y mantenerte a salvo.
- ¿Cometer una locura de qué tipo?

- Él entregaría su vida por ti, Gabriella. Y por mucho aprecio que te haya cogido, me cabrearía que mi único y mejor amigo muriera por culpa de una chica – y con esa última frase la conversación dio por terminada.

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