Mañana era el último día de clase pero aún y así los cotilleos sobre mí y Justin seguían existiendo. Algunas
chicas me miraban mal y otras se apartaban cuando yo me acercara. Las primeras
supongo que lo hacían porque les gustaría estar en mi posición. ¿A quién no?
Ellas no conocen al Justin que yo conozco pero igualmente desde fuera… no se
puede negar su atractivo. Y las que se apartan he llegado a la conclusión que
es porque el aura peligrosa de Justin, la cual noté desde el primer día, me ha
envuelto a mi también de alguna manera. Pero no me importa. Mis amigas me
apoyan al 100% y Justin siempre está a mi lado. ¿Qué más necesito?
- Hola chica de Justin.
- Hola Twizzy – le dije sonriendo. Desde que empecé a salir con Justin he
conocido a Twizzy y es un gran tipo - ¿nunca te cansarás de llamarme así?
- Justin te llama preciosa y yo chica de Justin. Me gusta y sé que a él
también.
- ¿Cómo lo sabes? – pregunté curiosa.
Después de todos estos años soportándole sé que es un poco posesivo con lo
que considera suyo y tú, chica de Justin, eres suya – sonreí. Eso no me
ofendía, yo también sabía cómo ser posesiva.
- Y hablando de Justin, ¿sabes dónde está? Hemos quedado aquí y tendría que
haber aparecido hace 10 minutos.
- Ah sí, eso… - empezó diciendo Twizzy mientras se rascaba la nuca.
- <<Ah sí, eso…>> ¿Qué?
- Estoy aquí por esa razón. Justin me ha dicho que no podía llegar a vuestra cita y que viniese
yo para hacerte compañía mientras él llegaba – saber eso me entristeció.
- ¿Pero vendrá? – le pregunté sin perder la esperanza. Realmente quería
verlo.
- Sí, vendrá. Simplemente se está ocupando de… bueno… algunos asuntillos.
- Lo sé todo Twizzy, puedes hablar claramente.
El sonrió y nos dirigimos hacia la cafetería de la esquina.
Recuerdo que al
principio estaba insegura con Twizzy. Si Justin daba miedo Twizzy aún lo daba
más. Y cuando supe lo de Justin no paraba de preguntarme si Twizzy también
sabía lo que hacía Justin así que lo pregunté y Justin se sorprendió al
escuchar esa pregunta.
- Sí, sí que lo sabe – me dijo – en realidad lo conocí en la cárcel. Éramos
compañeros de celda. Digamos que hoy en día es como mi socio… él vende la
mercancía por ahí y sí, también la consume de vez en cuando pero es un gran
tipo – me aseguró – cuando lo conozcas mejor lo podrás comprobar por ti misma.
Y no tendrás que preocuparte estando con él, te protegerá tanto como yo. Sabe
que si no lo hace le meteré una bala en el cerebro así que…
Pese a aceptar la vida de Justin cuando decía alguna frase de ese tipo un
escalofrío recorría mi cuerpo por entero. <<Le meteré una bala en el
cerebro>>. Realmente a veces no llego a relacionar palabras como esas con
Justin. Porque él es tan… dulce, que cuando lo conoces ese aspecto de peligro
desaparece.
- ¿En qué piensas chica de Justin? – en ese momento volví a la realidad y vi
que había una chica parada al lado de nuestra mesa – antes de explicármelo será
mejor que pidas.
- Eh… sí. Yo quiero… uhm… un batido de fresa – la chica asintió mientras lo
apuntaba y luego se marcho.
- Y bien, ¿en qué pensabas?
- ¿Llevaba mucho rato la chica ahí? – quise saber avergonzada.
- Un poco pero no te preocupes, es su trabajo. Y ahora dejarás de darme
evasivas ¿o qué?
- Estaba pensando en ti – solté sin más demora.
- Será mejor que no digas eso delante de Justin o voy a tener un jodidísimo
problema. ¿Qué quieres decir con lo de <<estaba pensando en ti>>? –
Me preguntó – no es por nada pero te he visto muchas veces con Justin. Estás totalmente
enamorada del chaval por lo que no lo has debido decir con intenciones
románticas. ¿Verdad? – Asentí
- Me refería a que estaba pensando en cuando Justin me habló sobre ti.
- ¿Hablas con tu novio sobre mí? –
dijo mientras se acariciaba la barbilla.
- ¡Menudo ego tienes! – reí sin poder controlarme – yo solo sentía curiosidad
por ti y bueno, él me explicó como os conocisteis y por qué salís juntos por
ahí.
- ¿Te sorprendió la respuesta o te lo esperabas?
- Lo de que sois socios me lo esperaba, lo de la cárcel no. Y he de admitir
que me chocó.
- Sí… fueron tiempos duros para ambos. No te recomiendo en absoluto acabar en
un lugar así.
- Tranquilo que no tengo la más mínima intención – me apresuré a decir. ¿Yo
en una cárcel? Ni por asomo.
- Lo sé. Igualmente Justin no dejaría que ocurriese.
- Lo conoces bien, ¿verdad? – quise saber.
- Sí. Somos como hermanos. El tiempo que pasamos en la cárcel nos marcó para
bien y para mal. Y una de esas buenas cosas fue nuestra amistad. Llevamos todos
estos años juntos ayudándonos en lo que sea posible y creo que puedo afirmar
que soy la única persona que lo conoce realmente, sin ánimo de ofender – negué con
la cabeza para dar a entender que no me había ofendido su comentario – durante todos
estos años jamás lo he visto tan colgado de nadie y no te voy a engañar, ha
estado con bastantes chicas. La única por la cual se pilló bastante es Faith, y
ni siquiera puedes comparar lo que sentía por ella con lo que sientes por él.
Es capaz de cometer una locura con tal de protegerte y mantenerte a salvo.
- ¿Cometer una locura de qué tipo?
- Él entregaría su vida por ti, Gabriella. Y por mucho aprecio que te haya cogido, me
cabrearía que mi único y mejor amigo muriera por culpa de una chica – y con esa
última frase la conversación dio por terminada.
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