Durante los
siguientes 15 minutos estuve tumbada con mi cabeza apoyada en el regazo de
Justin, mientras él me daba aire con su mano y mojaba su otra mano cada poco rato
para pasármela por la nuca.
Todavía sentía un
leve mareo pero me vi con fuerzas para enfrentar lo que viniera a continuación.
No creo que nadie se tomara bien una confesión como esa, así que mi reacción no
ha sido para nada exagerada.
No todos los días
descubres que tu novio, o proyecto de ello, es un ex convicto, un camello y un
asesino. Definitivamente estoy bastante segura que mi reacción no fue
absolutamente nada importante.
- ¿Te encuentras
mejor? – quería contestarle que sí pero lo único que mi cuerpo parecía hacer
era mirarle. ¿Cómo alguien tan… lindo y dulce ha estado en la cárcel? ¿Cómo
alguien tan sexy puede ser un camello? ¿Cómo alguien…? No terminé la pregunta
en mi mente - ¿Gabriella?
- Sí – y volví a
quedarme callada para seguir mirándolo.
- ¿Quieres una foto?
No es que me importe que te quedes ahí parada mirándome fijamente, pero me
gustaría saber lo que está pasando por tu cabeza después de lo de hace un rato
– su voz sonaba preocupada. ¿Y quién no lo estaría?
- ¿Puedes darme
unos cuantos minutos más para acabar de digerirlo? – él solo asintió mientras
sonreía.
De pronto me
rodeó con sus brazos y yo me apoyé en él. Estaba mirando el cielo y sus nubes
cuando me di cuenta de algo importante. Hace unos minutos él mismo me ha dicho
que es un asesino, que ha matado gente. Y no solo me ha explicado eso. Pero sin
embargo jamás me he sentido tan protegida como me siento entre sus brazos.
Dejé escapar un
suspiro y me moví de manera que Justin dejara de abrazarme y pudiera girarme
para mirarle a la cara. Para mirar esos hermosos ojos color miel y esa hermosa
boca la cual me pedía un beso a gritos. Y yo se lo di. Creo que le sorprendí
mucho cuando lo hice, no se lo esperaba en absoluto. Al separarnos se me quedó mirando
con cara de confusión pero no dijo nada, así que decidí compartir con él mis
sentimientos y pensamientos.
- Lo que me has
dicho… guau. No es algo que oyes todos los días – él asintió mientras seguía mirándome
atentamente – pero por mucho que mi mente me diga que salga corriendo, mi
corazón está diciendo todo lo contrario. Y en las películas siempre dicen eso
de <<escucha a tu corazón>>. Nunca entendí a que se referían con
esa frase, porque seamos realistas, tu corazón no te va a hablar – Justin se
rió por lo bajo y yo hice lo mismo que él – así que probé y me sorprendí,
porque he escuchado mi corazón y me ha dicho que si decidiera marcharme
corriendo, sería una tonta que se arrepentiría el resto de su vida.
- Y con eso quieres
decir que…
- No me interrumpa
Sr. Bieber – me quejé en broma.
- Lo siento Srta.
Montez. Continúe por favor – me encantaba cuando me seguía mis juegos.
- Pues bien, decidí
ignorar a mi cabeza Justin. Porque ahora mismo estoy aquí, contigo. Me has
confesado que has traficado con drogas, que has estado en la cárcel y que has
matado a gente. ¡A gente! Eso es muy grave Justin, es muy… escalofriante. Pero
aún y así me siento segura a tu lado. Loco, ¿verdad? – él negó con la cabeza.
- A mí me pasa algo
parecido.
- Que yo recuerde
jamás he hecho nada de eso - le dije
confundida por su insinuación. Él rió durante unos segundos antes de
contestarme.
- Ni yo recuerdo
haber dicho eso. Te he dicho que a mí me pasa algo parecido a ti. Mi cabeza me
dice que lo mejor sería alejarme de ti para siempre. Coger mis cosas, meterme
en el coche y largarme de Alburquerque como he hecho anteriormente en otros
sitios y situaciones. Mi cabeza se arrepiente de haberte contado todo lo que te
he contado, de haber hecho todo lo que he hecho respecto a ti – hizo una pausa
dramática para luego continuar su propio discurso – pero mi corazón me dicta
que estoy haciendo lo correcto. Mi corazón me dice que mi lugar está justo
aquí, a tu lado. Mi corazón quiere que yo sea el que te cuide, te mime y te proteja.
El que esté a tu lado en todas las situaciones. Y definitivamente he decidido
escucharle. Ya ves, no somos tan diferentes como parece.
Sonriendo pegué
un bote y pasé mis brazos por su cuello. Tomé tanto impulso que Justin cayó
hacia atrás haciendo que yo quedara encima de él, a horcajadas. Reímos ante la
situación para luego besarnos apasionadamente.
Sí, definitivamente he entendido
esas películas romanticonas que te sueltan lo de tu corazón como si fuera algo
normal. Ambos hemos sabido escuchar a
nuestros corazones y ambos corazones nos dictaban lo mismo. Estar juntos pase
lo que pase.
¿Será eso una señal de qué estamos haciendo lo correcto?
No hay comentarios:
Publicar un comentario