Busca lo que no encuentres

sábado, 7 de diciembre de 2013

CAPITULO 49

Durante los siguientes 15 minutos estuve tumbada con mi cabeza apoyada en el regazo de Justin, mientras él me daba aire con su mano y mojaba su otra mano cada poco rato para pasármela por la nuca.

Todavía sentía un leve mareo pero me vi con fuerzas para enfrentar lo que viniera a continuación. No creo que nadie se tomara bien una confesión como esa, así que mi reacción no ha sido para nada exagerada.

No todos los días descubres que tu novio, o proyecto de ello, es un ex convicto, un camello y un asesino. Definitivamente estoy bastante segura que mi reacción no fue absolutamente nada importante.

- ¿Te encuentras mejor? – quería contestarle que sí pero lo único que mi cuerpo parecía hacer era mirarle. ¿Cómo alguien tan… lindo y dulce ha estado en la cárcel? ¿Cómo alguien tan sexy puede ser un camello? ¿Cómo alguien…? No terminé la pregunta en mi mente - ¿Gabriella?
- Sí – y volví a quedarme callada para seguir mirándolo.
- ¿Quieres una foto? No es que me importe que te quedes ahí parada mirándome fijamente, pero me gustaría saber lo que está pasando por tu cabeza después de lo de hace un rato – su voz sonaba preocupada. ¿Y quién no lo estaría?
- ¿Puedes darme unos cuantos minutos más para acabar de digerirlo? – él solo asintió mientras sonreía.

De pronto me rodeó con sus brazos y yo me apoyé en él. Estaba mirando el cielo y sus nubes cuando me di cuenta de algo importante. Hace unos minutos él mismo me ha dicho que es un asesino, que ha matado gente. Y no solo me ha explicado eso. Pero sin embargo jamás me he sentido tan protegida como me siento entre sus brazos.

Dejé escapar un suspiro y me moví de manera que Justin dejara de abrazarme y pudiera girarme para mirarle a la cara. Para mirar esos hermosos ojos color miel y esa hermosa boca la cual me pedía un beso a gritos. Y yo se lo di. Creo que le sorprendí mucho cuando lo hice, no se lo esperaba en absoluto. Al separarnos se me quedó mirando con cara de confusión pero no dijo nada, así que decidí compartir con él mis sentimientos y pensamientos.

- Lo que me has dicho… guau. No es algo que oyes todos los días – él asintió mientras seguía mirándome atentamente – pero por mucho que mi mente me diga que salga corriendo, mi corazón está diciendo todo lo contrario. Y en las películas siempre dicen eso de <<escucha a tu corazón>>. Nunca entendí a que se referían con esa frase, porque seamos realistas, tu corazón no te va a hablar – Justin se rió por lo bajo y yo hice lo mismo que él – así que probé y me sorprendí, porque he escuchado mi corazón y me ha dicho que si decidiera marcharme corriendo, sería una tonta que se arrepentiría el resto de su vida.
- Y con eso quieres decir que…
- No me interrumpa Sr. Bieber – me quejé en broma.
- Lo siento Srta. Montez. Continúe por favor – me encantaba cuando me seguía mis juegos.
- Pues bien, decidí ignorar a mi cabeza Justin. Porque ahora mismo estoy aquí, contigo. Me has confesado que has traficado con drogas, que has estado en la cárcel y que has matado a gente. ¡A gente! Eso es muy grave Justin, es muy… escalofriante. Pero aún y así me siento segura a tu lado. Loco, ¿verdad? – él negó con la cabeza.
- A mí me pasa algo parecido.
- Que yo recuerde jamás he hecho nada de eso  - le dije confundida por su insinuación. Él rió durante unos segundos antes de contestarme.
- Ni yo recuerdo haber dicho eso. Te he dicho que a mí me pasa algo parecido a ti. Mi cabeza me dice que lo mejor sería alejarme de ti para siempre. Coger mis cosas, meterme en el coche y largarme de Alburquerque como he hecho anteriormente en otros sitios y situaciones. Mi cabeza se arrepiente de haberte contado todo lo que te he contado, de haber hecho todo lo que he hecho respecto a ti – hizo una pausa dramática para luego continuar su propio discurso – pero mi corazón me dicta que estoy haciendo lo correcto. Mi corazón me dice que mi lugar está justo aquí, a tu lado. Mi corazón quiere que yo sea el que te cuide, te mime y te proteja. El que esté a tu lado en todas las situaciones. Y definitivamente he decidido escucharle. Ya ves, no somos tan diferentes como parece.


Sonriendo pegué un bote y pasé mis brazos por su cuello. Tomé tanto impulso que Justin cayó hacia atrás haciendo que yo quedara encima de él, a horcajadas. Reímos ante la situación para luego besarnos apasionadamente. 

Sí, definitivamente he entendido esas películas romanticonas que te sueltan lo de tu corazón como si fuera algo normal.  Ambos hemos sabido escuchar a nuestros corazones y ambos corazones nos dictaban lo mismo. Estar juntos pase lo que pase. 
¿Será eso una señal de qué estamos haciendo lo correcto?

No hay comentarios:

Publicar un comentario