Busca lo que no encuentres

lunes, 2 de diciembre de 2013

CAPITULO 47

Ya hacía más de 1 hora que había llegado a casa pero Justin no aparecía. No paraba de dar vueltas en mi habitación arriba y abajo mientras le esperaba. ¿Y si no viene? Lo único que me dijo Taylor mediante whatsapp fue que ya se lo había dicho pero no le dijo a ella si vendría o no. Tal vez lo malinterpreté todo. Tal vez solo me devolvió la sonrisa por educación.

Después de estar esperando 2 horas me empezaba a sentir cansada. Mis párpados se cerraban mientras yo trataba de evitarlo. Me tumbé en mi cama. Llevaba 2 horas esperándole, por dormir una media horita no iba a pasar nada. Así que una vez encontré una posición cómoda, me dejé llevar.




Me desperté pero no abrí los ojos. Me quedé unos minutos escuchando en silencio mientras la oscuridad me envolvía. Se podía notar la paz del ambiente. Paz que desapareció en cuanto noté algo que me tocaba la mejilla. Abrí los ojos de golpe y pegué un bote hacía atrás. Casi estuve a punto de caerme de la cama. Enfoque mi vista al frente y le pude ver. Justin estaba parado, delante de mi. Se estaba riendo por lo bajo y estaba segura que esa risa se debía a el susto que me ha dado y a la expresión de sorpresa que debo tener en el rostro justo en estos momentos.

- Buenos días – me dijo aún intentando controlar su risa.
- Buenos días – murmuré. Miré el despertador y vi que eran las 4 de la mañana. Había dormido durante 1 hora pero… - ¿Cuánto rato hace que estás aquí?
- Unos 45 minutos. Estabas tan linda dormida que no quise despertarte pero no pude evitar acariciar tu mejilla. La tenías sonrosada y me tentó – y todo eso lo dijo con total naturalidad. Como si nada hubiera pasado entre nosotros.

El silenció hizo acto de presencia. Justin me seguía mirando intensamente y yo a él. Bueno… por fin había conseguido lo que quería, ¿no? O al menos una parte de ello. Justin estaba aquí, en mi habitación, y había oído la canción que canté unas horas antes.

- Bueno… - dije para que se animara a decir algo.
- Sí, bueno… - genial, tendré que empezar a hablar yo.
- ¿Qué te pareció lo del “micro abierto”?
- ¿Estás hablando de todas las actuaciones o de la tuya? – quiso saber.
- Pues… supongo que en general y la mía.
No estuvo mal. La gente que se animó a subir al escenario tenía algún que otro talento y aquello se llenó de público – dio un par de pasos mientras hablaba. Yo también dí un par de pasos hacía atrás – y respecto a tu actuación… creo que fue la mejor. ¿La ensayaste durante mucho tiempo?
- N-no, yo… hemos ensayado durante 1 semana y media o así – cada vez estaba más y más cerca, y yo por instinto me iba caminando hacia atrás – aunque no ensayábamos cada día, claro está. Pero sí, nosotros quedábamos por la tarde y… eh… ensayábamos todos juntos - ¿por qué no paraba de parlotear? – y yo… nosotros… - no pude continuar ya que noté la pared justo detrás de mí.
- ¿Sí? – alcé la cabeza y me lo quedé mirando a los ojos – dime Gabriella, ¿qué hubieras hecho si Twizzy no me hubiera convencido para ir?
- Pues… te lo habría dicho yo supongo aunque – y paré mi discurso. Me lo quedé mirando - ¿Cómo demonios sabes lo de  Twizzy?
- Oh pequeña e inocente Gabriella. Conozco a Twizzy desde hace mucho, mucho tiempo. Sé cuando dice algo con segundas intenciones – y dejó entrever su sonrisa pícara – cuando me dijo de ir a eso del “micro abierto” pensé que se había vuelto loco. Eso no es algo a lo que Twizzy iría así que rápidamente supuse que tenía segundas intenciones – no podía parar de mirarle los labios mientras hablaba – yo me negaba y él seguía insistiendo hasta que me dijo que tú ibas a actuar. Lo dijo para sobornarme pero yo lo pillé enseguida. Ese era el objetivo, ¿no? Twizzy quería que yo fuera allí para verte a ti cantar – aparté la mirada de sus labios para volver a dirigirla a sus ojos – pero Twizzy no actuaría solo en eso. Alguien tuvo que planearlo, alguien tuvo que decírselo. ¿Así que quien me quedaba? Tú pequeña maquinadora.
- Y si sabías que le dije a Twizzy que te convenciera para venir, ¿por qué lo hiciste?
- Tenía curiosidad. Estaba claro que tú tenías un motivo claro para que estuviera allí esa noche y quise saber cual era ese motivo. Aunque después de escuchar tu canción creo que ya lo sé.
- Uhmm… ¿sí? – bajó su cabeza y apoyó su frente en la mía. Nuestros labios estaban a centímetros. Podía notar su aliento mientras hablaba.
- Sí, pero siento decirte que  no puedo corresponderte – y eso terminó con toda la magia y excitación de ese momento.
- ¡¿Qué?!
- Lo siento Gabriella, pero creo que no deberíamos darnos otra oportunidad – pude ver culpa y dolor reflejados en sus ojos.
- Pero yo pensé… yo creí… - no me salían las palabras - ¿ya no sientes nada por mí? ¿Es eso? Sabía que no debí haber hecho tal es*tupidez. Sabía que no debí haberte dejado escapar.
- Shhh – apoyó sus manos en mis mejillas y me levantó la cabeza para que nuestros ojos hicieran conexión – estás completamente equivocada preciosa. Sigo sintiendo por ti lo mismo que sentía en un principio. Pero tenías razón. Te llevé a una casa donde había una bomba, Gabriella. Lo más inteligente es que no estés cerca de mí. Ya te dije que tengo más de un enemigo y tú eres tanto un obstáculo como un cebo.
- ¿A qué te refieres?
- Conmigo estás en peligro Gabriella. Por eso no quiero que lo volvamos a intentar. Si fuera un tipo normal como… Danforth, pues yo estaría encantado – me sorprendió que nombrara a Chad y no a Troy – pero mi vida es muy complicada y no quiero meterte en ella.
- ¿Es qué no escuchaste la canción? ¿No me escuchaste? – se quedó callado mirándome y yo continué – ¿no escuchaste cuando dije que debíamos a estar juntos? ¿Cuándo dije que sabía que debíamos estar juntos pase lo que pase? Me da igual si tengo que salir corriendo cada semana de una casa con una bomba. Me da igual en lo que estés metido Justin. Realmente quiero volver a intentarlo. Llámame loca, masoquista o lo que te venga en gana pero después de decirme que te sigo gustando, no creas que vas a escapar de mis garras señor Bieber. Porque yo – pero sus labios no me dejaron terminar.

Me agarré a sus hombros mientras él me apretaba contra su cuerpo. El beso se iba profundizando cada vez más y más. Cuando nos separamos empezamos a reír y Justin nos condujo a ambos hacia la cama.

Me tumbó y se puso encima de mí mientras dejaba cortos besos por mi cuello. Cogí las solapas de su chaqueta de cuero y la tiré al suelo. Enseguida cogí la parte de baja de su camiseta y se la saqué también. Me explayé a mis anchas mientras tocaba su sexy torso. Él me quito mi camiseta y mi sujetador e hizo exactamente lo mismo que yo hice con él. Empezó a acariciarme el pecho y poco tardó en dirigir su boca hacía mi pezón derecho. Lo succionaba y lo lamía como si no hubiera un mañana y yo estaba cada vez más mojada. Luego pasó a hacer lo mismo al otro pezón y estaba segura de que no podría aguantar más. Cogí su cara para que dejara de torturarme de esa manera y aplasté mis labios en los suyos.

Nos quitamos el resto de la ropa sin dejar de besarnos y pude oír como rasgaba algo. Miré de reojo y vi un paquetito plateado y casi sin darme tiempo a parpadear ya le noté dentro de mí. No pude evitar dejar escapar un leve chillido debido a la sorpresa. No creí que ya se lo hubiera puesto. Eso me hizo darme cuenta de la gran experiencia que debía de tener y empecé a sentir una especie de celos que decidí olvidar para así poder disfrutar plenamente.

Las embestidas empezaron suaves pero a medida que iba pasando el tiempo fueron cada vez más fuertes y profundas. No parábamos de besarnos. Llegué a pensar que tal vez uno de los dos se quedaría sin respiración y todo. Sin duda echaba esto de menos y estaba feliz de saber que todo parecía haber vuelto a la normalidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario