Ya hacía más de 1 hora
que había llegado a casa pero Justin no aparecía. No paraba de dar vueltas en
mi habitación arriba y abajo mientras le esperaba. ¿Y si no viene? Lo único que
me dijo Taylor mediante whatsapp fue que ya se lo había dicho pero no le dijo a
ella si vendría o no. Tal vez lo malinterpreté todo. Tal vez solo me devolvió
la sonrisa por educación.
Después de estar
esperando 2 horas me empezaba a sentir cansada. Mis párpados se cerraban
mientras yo trataba de evitarlo. Me tumbé en mi cama. Llevaba 2 horas
esperándole, por dormir una media horita no iba a pasar nada. Así que una vez
encontré una posición cómoda, me dejé llevar.
Me desperté pero no abrí
los ojos. Me quedé unos minutos escuchando en silencio mientras la oscuridad me
envolvía. Se podía notar la paz del ambiente. Paz que desapareció en cuanto
noté algo que me tocaba la mejilla. Abrí los ojos de golpe y pegué un bote
hacía atrás. Casi estuve a punto de caerme de la cama. Enfoque mi vista al
frente y le pude ver. Justin estaba parado, delante de mi. Se estaba riendo por
lo bajo y estaba segura que esa risa se debía a el susto que me ha dado y a la
expresión de sorpresa que debo tener en el rostro justo en estos momentos.
- Buenos días – me dijo aún
intentando controlar su risa.
- Buenos días – murmuré.
Miré el despertador y vi que eran las 4 de la mañana. Había dormido durante 1
hora pero… - ¿Cuánto rato hace que estás aquí?
- Unos 45 minutos. Estabas
tan linda dormida que no quise despertarte pero no pude evitar acariciar tu
mejilla. La tenías sonrosada y me tentó – y todo eso lo dijo con total
naturalidad. Como si nada hubiera pasado entre nosotros.
El silenció hizo acto de
presencia. Justin me seguía mirando intensamente y yo a él. Bueno… por fin
había conseguido lo que quería, ¿no? O al menos una parte de ello. Justin
estaba aquí, en mi habitación, y había oído la canción que canté unas horas
antes.
- Bueno… - dije para que se
animara a decir algo.
- Sí, bueno… - genial,
tendré que empezar a hablar yo.
- ¿Qué te pareció lo del
“micro abierto”?
- ¿Estás hablando de todas
las actuaciones o de la tuya? – quiso saber.
- Pues… supongo que en
general y la mía.
No estuvo mal. La gente
que se animó a subir al escenario tenía algún que otro talento y aquello se
llenó de público – dio un par de pasos mientras hablaba. Yo también dí un par
de pasos hacía atrás – y respecto a tu actuación… creo que fue la mejor. ¿La
ensayaste durante mucho tiempo?
- N-no, yo… hemos ensayado
durante 1 semana y media o así – cada vez estaba más y más cerca, y yo por
instinto me iba caminando hacia atrás – aunque no ensayábamos cada día, claro
está. Pero sí, nosotros quedábamos por la tarde y… eh… ensayábamos todos juntos
- ¿por qué no paraba de parlotear? – y yo… nosotros… - no pude continuar ya que
noté la pared justo detrás de mí.
- ¿Sí? – alcé la cabeza y
me lo quedé mirando a los ojos – dime Gabriella, ¿qué hubieras hecho si Twizzy
no me hubiera convencido para ir?
- Pues… te lo habría dicho
yo supongo aunque – y paré mi discurso. Me lo quedé mirando - ¿Cómo demonios
sabes lo de Twizzy?
- Oh pequeña e inocente
Gabriella. Conozco a Twizzy desde hace mucho, mucho tiempo. Sé cuando dice algo
con segundas intenciones – y dejó entrever su sonrisa pícara – cuando me dijo
de ir a eso del “micro abierto” pensé que se había vuelto loco. Eso no es algo
a lo que Twizzy iría así que rápidamente supuse que tenía segundas intenciones
– no podía parar de mirarle los labios mientras hablaba – yo me negaba y él
seguía insistiendo hasta que me dijo que tú ibas a actuar. Lo dijo para
sobornarme pero yo lo pillé enseguida. Ese era el objetivo, ¿no? Twizzy quería
que yo fuera allí para verte a ti cantar – aparté la mirada de sus labios para
volver a dirigirla a sus ojos – pero Twizzy no actuaría solo en eso. Alguien
tuvo que planearlo, alguien tuvo que decírselo. ¿Así que quien me quedaba? Tú
pequeña maquinadora.
- Y si sabías que le dije a
Twizzy que te convenciera para venir, ¿por qué lo hiciste?
- Tenía curiosidad. Estaba
claro que tú tenías un motivo claro para que estuviera allí esa noche y quise
saber cual era ese motivo. Aunque después de escuchar tu canción creo que ya lo
sé.
- Uhmm… ¿sí? – bajó su
cabeza y apoyó su frente en la mía. Nuestros labios estaban a centímetros.
Podía notar su aliento mientras hablaba.
- Sí, pero siento decirte
que no puedo corresponderte – y eso
terminó con toda la magia y excitación de ese momento.
- ¡¿Qué?!
- Lo siento Gabriella, pero
creo que no deberíamos darnos otra oportunidad – pude ver culpa y dolor
reflejados en sus ojos.
- Pero yo pensé… yo creí… -
no me salían las palabras - ¿ya no sientes nada por mí? ¿Es eso? Sabía que no
debí haber hecho tal es*tupidez. Sabía que no debí haberte dejado escapar.
- Shhh – apoyó sus manos en
mis mejillas y me levantó la cabeza para que nuestros ojos hicieran conexión –
estás completamente equivocada preciosa. Sigo sintiendo por ti lo mismo que sentía
en un principio. Pero tenías razón. Te llevé a una casa donde había una bomba,
Gabriella. Lo más inteligente es que no estés cerca de mí. Ya te dije que tengo
más de un enemigo y tú eres tanto un obstáculo como un cebo.
- ¿A qué te refieres?
- Conmigo estás en peligro
Gabriella. Por eso no quiero que lo volvamos a intentar. Si fuera un tipo
normal como… Danforth, pues yo estaría encantado – me sorprendió que nombrara a
Chad y no a Troy – pero mi vida es muy complicada y no quiero meterte en ella.
- ¿Es qué no escuchaste la
canción? ¿No me escuchaste? – se quedó callado mirándome y yo continué – ¿no
escuchaste cuando dije que debíamos a estar juntos? ¿Cuándo dije que sabía que
debíamos estar juntos pase lo que pase? Me da igual si tengo que salir
corriendo cada semana de una casa con una bomba. Me da igual en lo que estés
metido Justin. Realmente quiero volver a intentarlo. Llámame loca, masoquista o
lo que te venga en gana pero después de decirme que te sigo gustando, no creas
que vas a escapar de mis garras señor Bieber. Porque yo – pero sus labios no me
dejaron terminar.
Me agarré a sus hombros
mientras él me apretaba contra su cuerpo. El beso se iba profundizando cada vez
más y más. Cuando nos separamos empezamos a reír y Justin nos condujo a ambos
hacia la cama.
Me tumbó y se puso encima
de mí mientras dejaba cortos besos por mi cuello. Cogí las solapas de su
chaqueta de cuero y la tiré al suelo. Enseguida cogí la parte de baja de su
camiseta y se la saqué también. Me explayé a mis anchas mientras tocaba su
sexy torso. Él me quito mi camiseta y mi sujetador e hizo exactamente lo mismo
que yo hice con él. Empezó a acariciarme el pecho y poco tardó en dirigir su
boca hacía mi pezón derecho. Lo succionaba y lo lamía como si no hubiera un
mañana y yo estaba cada vez más mojada. Luego pasó a hacer lo mismo al otro
pezón y estaba segura de que no podría aguantar más. Cogí su cara para que
dejara de torturarme de esa manera y aplasté mis labios en los suyos.
Nos quitamos el resto de
la ropa sin dejar de besarnos y pude oír como rasgaba algo. Miré de reojo y vi
un paquetito plateado y casi sin darme tiempo a parpadear ya le noté dentro de
mí. No pude evitar dejar escapar un leve chillido debido a la sorpresa. No creí
que ya se lo hubiera puesto. Eso me hizo darme cuenta de la gran experiencia que
debía de tener y empecé a sentir una especie de celos que decidí olvidar para
así poder disfrutar plenamente.
Las embestidas empezaron suaves pero a medida que iba pasando el tiempo fueron cada vez más fuertes y profundas. No parábamos de besarnos. Llegué a pensar que tal vez uno de los dos se quedaría sin respiración y todo. Sin duda echaba esto de menos y estaba feliz de saber que todo parecía haber vuelto a la normalidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario