Busca lo que no encuentres

sábado, 28 de diciembre de 2013

CAPITULO 60

Sentía como si tuviera un taladro en mi cabeza. El dolor era insoportable. ¿Estaba soñando? No, jamás tuve un sueño tan doloroso. Supongo que existen pesadillas en los sueños pero no dolor. ¿Entonces? Mi boca tenía un sabor raro como si no hubiera bebido agua en horas. Quise abrir los ojos pero era como si mi cerebro no pudiera conectar todos los cables para seguir la orden. Intenté mover los brazos, las piernas, las manos… nada. ¿Qué estaba pasando? Si estoy durmiendo deseo despertarme ya. ¿Por qué  no me despierto?


- ¿Cree usted que despertará pronto? – esa era la voz de mi padre. Entonces sí que estoy durmiendo.
- Es imposible saberlo Sr. Montez. Por el momento su hija está teniendo una recuperación favorable, suponemos que así debe ser - ¿recuperación favorable? ¿Por qué los oigo si se supone que estoy durmiendo?
- Tranquila amor, se pondrá bien – oí decir a mi padre. Supuse que estaba consolando a mi madre pero ¿por qué? ¿Quién se pondrá bien?


De pronto se hizo el silencio y empecé a sentirme soñolienta. Esto es demasiado raro. Estoy durmiendo y soy consciente de que estoy durmiendo. Estoy durmiendo y oigo a mi padre decir que estoy durmiendo. Estoy durmiendo pero aún y así me siento soñolienta. Qué… me…







Volví a intentarlo. Volví a intentar despertarme pero nada. ¿Cuánto rato ha pasado desde la última vez? ¿Por qué no me despierto?

- ¿Quieren que les traiga algo Srs. Montez? - ¡Justin! ¿Qué narices hacía Justin con mis padres?
- No hijo, estamos bien – dijo mi padre - ¿pero podrías volver a explicarnos que sucedió?
- Verá yo… Gabriella estaba conmigo en mi apartamento pero me surgió un imprevisto así que ella se marchó. Pensé que iba a coger un taxi, pensé… - paró de hablar y algún que otro recuerdo vino a mi mente. Justin y yo devorándonos en su habitación. La entrada de Faith. Como prácticamente me echó fuera porque quería hablar con Justin. Cuando vi la parada del autobús enfrente de su apartamento. El… autobús. Oh no – después de unos minutos oí sirenas y me asomé a la ventana. Vi que estaban atendiendo a alguien en medio de la acera pero jamás… yo jamás llegué a pensar que se trataría de ella. De lo contrario hubiera dejado lo que fuera que estuviera haciendo y hubiera ido corriendo hacia allí. Siento… esto. Sé que hicimos más en engañaros durante nuestros encuentros.
- Eso es lo que no entiendo. Gabriella sabe que me tiene aquí para todo – dijo mi madre – me podría haber dicho desde el principio que tenía novio.
- Bueno, la verdad señora es que no llevamos mucho tiempo juntos – me defendió Justin – y queríamos contárselo. Íbamos a decírselo a principios de Enero pero no teníamos planeado que se enteraran de esta manera. No así.
- Bueno chico, no te vengas abajo que lo que menos necesitamos es pesimismo. Los médicos nos han dicho que se pondrá bien – si hubiera podido hacer algún movimiento estoy segura de que habría abierto mi boca por la sorpresa. No podía imaginar a mi padre consolando a Justin. Simplemente no.
- Nosotros vamos a dar una vuelta, llevo tanto tiempo aquí que me está empezando a resultar una segunda casa. ¿Te importa quedarte con ella mientras no estamos? – supuse que mi madre estaba hablando con Justin. ¿Habría alguien más en la habitación?
- No, claro que no. Yo estaré aquí y si pasa cualquier cosa haré que les avisen – entonces oí la puerta cerrarse y pese a que no podía mover la mano, noté como alguien me la agarraba – Preciosa, como no despiertes pronto me vas a escuchar alto y claro. No sabes lo mal que lo estoy pasando. He visto a gente morir, he matado a gente con mis propias manos pero te miro a ti, tumbada en esa cama de hospital y… siento que muero – oh Dios, si pudiera hacer reaccionar a mi cuerpo ahora mismo estaría asfixiando a Justin con mis besos – pero mientras no te despiertas y aprovechando que tus padres no están quiero hablarte de lo que me contó Faith. No entiendo por qué te echó fuera y te dijo que no te incumbía, cuando no es cierto. Resulta que Alien, él E.T. como tú lo llamas, tiene diferentes planes contra mí por si alguno le falla no quedarse sin recursos. Y también me contó que te han estado investigando. Si te soy sincero tampoco me he alarmado pues sabía que eso iba a pasar. Eres mi novia, nos hemos dejado ver en público, medio Alburquerque nos ha visto mostrándonos afecto – eso era cierto. Cuando estaba junto a él no podía resistirme a besarle, abrazarle… hubiese la gente que hubiese mirándonos – así que no ha sido una sorpresa. Pero desde que Taylor me llamó para decirme lo que te había ocurrido… - ¡Taylor! Dios mío, este tipo de cosas la ponen realmente mal. ¿Cómo estará? – no puedo dejar de dar vueltas a lo mismo. No quiero precipitar las cosas, esto es solo  una hipótesis pero me pregunto… me pregunto si tu accidente con ese coche ha sido casualidad o premeditación. Desafortunadamente no tengo manera de comprobarlo pero antes de conocerme los coches no te atropellaban. Y no sé si – no podía seguir escuchándole más sin poder mostrar algún tipo de reacción. A mí no me haría ninguna gracia hablar con alguien profundamente dormido. Eso sería como estar hablando con la pared.


Desconecté un momento de la voz de Justin y concentré todas mis fuerzas en hacer mover algo de mi cuerpo, aunque sea solo un dedo. Pero me asusté cuando rodeé casi involuntariamente mis dedos con los de Justin. No estaba enviando esa orden pero parece ser que mi cerebro actuó por voz propia. O mi corazón.


- Gabriella… - oí a Justin decir indeciso - ¡Gabriella! ¿Me oyes? ¿Estás despierta? ¿Preciosas puedes oírme?
- Sssss – intentaba decirle que sí pero no podía acabar de abrir mi boca. Me volví a concentrar en el movimiento que tenía que hacer y al fin lo logré – sí.
- Oh jod*dida mi*erda, abre los ojos preciosa. Hazlo por mí. Hasta que no lo hagas no sentiré alivio ni verdadera esperanza – intenté hacerlo, por él. Y pese a que después de ello me sentía muy agotada lo logré. Pude abrir los ojos.


Al principio veía todo borroso. La luz me estaba cegando. Vi de pronto  una cara enfrente de mí.


- ¿Justin? – pregunté sin saber muy bien si sería él o no.
- Aquí estoy preciosa, aquí estoy – la vista se me fue aclarando más y más y me sorprendí cuando noté que ahora podía mover mi cuerpo con mucha más facilidad que antes.
- Justin… - finalmente mi vista volvió a la normalidad y miré en la profundidad de sus ojos color miel. Parecía que hacía días que no le veía.
- Te amo – dijo Justin antes de lanzarse  a por un beso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario