- A ver, ¿por dónde
empezar?
- Por el principio
Justin. Siempre se empieza por el principio – me fulminó con la mirada - ¿Qué?
– dije inocentemente pero no pude contenerme la risa.
- Está bien, pues
por el principio. Como ya te habrás imaginado Faith también está metida en todo
esto – asentí para así no interrumpirle y dejarle continuar – pues bien, yo
estaba por lugares que no te recomiendo nunca ir y la vi en uno de esos lugares
por primera vez. Estaba a punto de ser forzada por un vagabundo que iba muy
drogado. Le di una paliza al tío y me la llevé a un motel. Supongo que fue por
la adrenalina y el miedo pero cuando la dejé en la cama se me lanzó y yo
sinceramente no me opuse – me miró pero yo no dije absolutamente nada así que
continuó explicando la historia – de verdad que cuando ocurrió me sentí mal
porque ahí estaba yo, teniendo sexo con una desconocida que había estado a
punto de ser violada. Pero pasaron 3 cosas que me hicieron cambiar mi parecer.
- ¿Cuáles? – no
pude contenerme a preguntar.
- La primera era
que esa no había sido la primera vez que tenía sexo con una completa desconocida.
La segunda que en realidad no llegó a ser violada. La tercera que ella fue la
que se me abalanzó por lo tanto ella quería eso. Y la cuarta… - hizo una pausa
antes de continuar – la cuarta es que jamás había sentido nada parecido a lo
que sentí cuando estuve con ella. Sabía que debía mantenerla conmigo, tenía
como un sexto sentido que me hacía desear que se quedara a mi lado. No sabía
quién era, ni siquiera sabía su nombre pero algo había pasado esa noche que me
desbarató mi vida por completo.
- ¿Qué pasó después?
¿Ella también sintió eso?
- A la mañana
siguiente cuando me desperté ella ya no estaba en mi habitación. Me vinieron
ganas de chillar pues realmente quería mantenerla a mi lado y estaba a punto de
irme de ese motel cuando vi un papel en la mesilla. Había un número de teléfono
y un nombre. Faith. Mi instinto me decía que era ella, ¿de quién más podía ser?
Así que me encontré con Twizzy y le pedía consejo. ¿Debía llamarla? ¿Era buena
idea? Mi vida era un desastre y no tenía ganas de complicarla a un mas pero
sabía que debía tenerla a mi lado – me volvió a mirar pero yo seguía con cara
de póker – al final la llamé y quedamos. Se repitió lo de la primera noche pero
esa vez no la dejé escapar a la mañana siguiente. Le expliqué lo que me pasaba,
como me sentía y me sorprendió cuando ella dijo que le pasaba lo mismo. A
partir de ahí empezamos una relación pero las cosas se ponían cada vez peor. No
tenía un solo enemigo como ahora, tenía varios. Pero a decir verdad el de ahora
es como todos esos juntos.
- Se llama Alien
¿no? Eso es lo que dijo ella – añadí – nombre raro.
- No es un nombre,
es un alias.
- ¿Alias? – Él
asintió – no lo entiendo.
- Luego te lo
explico. Será mejor que continúe con la historia o me perderé – me puse más cómoda
y le miré como dándole permiso para que continuara – bien, ¿por dónde íbamos?
Ah sí, los enemigos. Simplemente era competencia que me quería sacar fuera del
mercado. ¿Cómo? Eliminándome. Pero no pensé en Faith y ella se convirtió en
parte de su macabro plan. La secuestraron y la torturaron. No puedes imaginarte
como me sentí cuando al fin pude encontrarla y sacarla de aquel lugar. Me odié
a mí mismo por haber permitido que algo así le pasara pero me sorprendió que
ella no me odiara. No me reprochó nada y eso lo hizo peor para mí. Quería que
me gritara, me pegara, cualquier cosa menos actuar como si no hubiera pasado
nada. Me estaba matando con esa actitud – hizo una pausa dramática – fue
entonces cuando me empecé a dar cuenta que en realidad no sentía algo tan
fuerte por ella como creía. No sé que me hizo recapacitar, no tengo ni idea
pero empecé a verla de manera diferente. Tal vez lo que me tenía cautivo era su
vulnerabilidad, el pensar que debía protegerla a toda costa y cuando vi que se
reponía tan rápidamente de lo que había sucedido, supongo que me di cuenta de
que no era tan débil como yo creía. No me necesitaba. O al menos esa es la
teoría de Twizzy.
- ¿Fue entonces
cuando rompisteis?
- Sí. Sentía que no
podía seguir con eso ya que no era lo mismo que antes. Ella obviamente no
quería dejarlo, quería seguir a mi lado pero por muy mal que me sintiera no
podía hacerle eso. No podía mantenerla en una relación sin… sentimiento mutuo.
Al final ella se resignó y yo decidí que lo mejor sería irme lejos de allí y no
la volví a ver hasta hoy – y con eso pareció finalizar la historia aunque a mi
aún me quedaban un par de preguntas sin resolver.
- ¿De verdad no la
has vuelto a ver hasta hoy? – Él negó con la cabeza - ¿Y por qué te llama
Jason?
- Ah, eso. Verás, ese
es… es mi alias.
- ¿Tienes un alias?
- Todos los que
estamos metidos en esto tenemos un alias. Yo me hago llamar Jason McCan y en
realidad en los expedientes policiales no tienen a ningún Justin Bieber
registrado – eso me sorprendió.
- ¿En serio?
- Sí. Aunque tu
padre buscara algo sobre Justin Bieber dentro del sistema policial no
encontraría nada. Pero si busca el nombre de Jason McCann… reza para que no lo
haga.
- ¿Entonces Twizzy
también tiene un alias? – pregunté con curiosidad.
- Sí, ese es su
alias. Bueno, en realidad no. Su alias es Lil Twist pero sus amigos tanto de
confianza como no, le llaman Twizzy. E imagino que estarás preguntándote su
nombre real – me miró y asentí ansiosa por saberlo. ¿Para qué engañarnos?
Quería saber el nombre real de Twizzy – tal vez me mate por contártelo ya que
lo odia pero bueno, él te ha contado demasiadas cosas que no debería haber ni
nombrado – eso era cierto – su verdadero nombre es Christopher.
- Christopher… no
es un nombre tan feo – le dije aunque no pegaba con la imagen de Twizzy. En
absoluto – entonces Faith también es un alias. ¿Te dijo cuál es su nombre real?
- Sí. Teníamos la
suficiente confianza como para decir nuestros nombres reales ya que en ese
mundo cuanta menos gente lo sepa mejor. Yo le dije que me llamaba Justin y ella
me confesó que su nombre real es Selena.
- Selena… me gustan
ambos nombres. Son bonitos y le quedan bien. ¿Crees que podríamos llegar a ser amigas?
- ¿Faith y tú? –
dijo con sorpresa. Yo solo asentí – no te acerques a ella. No sé en qué ha
estado metida durante todo este tiempo pero sí que se que una vez estás dentro,
no puedes salir.
- Vale, lo tendré
en cuenta. Y una cosa más… - no podía finalizar la conversación sin
preguntárselo – lo que sentiste por ella… es decir… ¿ahora que la has vuelto a
ver has sentido algo? ¿Fue mejor lo que sentiste estando con ella que lo que
sientes conmigo? Normalmente no soy tan insegura pero es que ella es preciosa
comparada conmigo y tengo miedo de que – pero Justin me calló con un beso.
- Jamás, nunca
jamás había sentido esto. Ni con ella. Te expliqué la teoría de Twizzy pero no
la mía. Creí y sigo creyendo que lo que ocurrió es que confundí mis sentimientos.
Le tenía aprecio a Faith pero no la amaba. Tardé en descubrirlo pero lo acabé
haciendo. Supongo que nunca había sentido aprecio real por nadie que no fuera
de mi familia o mis verdaderos amigos y yo lo confundí con amor. Pero contigo…
contigo me siento lleno – me acarició el pelo mientras me miraba profundamente
a los ojos y hablaba – con solo verte iluminas mi día y eso de que no eres tan
guapa como ella… Gabriella, ¿te has mirado al espejo? Te llamo preciosa por una
razón y es porque lo pienso. Eres hermosa, más que ella. Por lo menos a mis
ojos y de verdad espero que eso sea suficiente. No te cambiaría por nada ni por
nadie. Me tienes absolutamente loco – y me lancé a sus brazos olvidándome de
todo y todos.
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