Busca lo que no encuentres

miércoles, 25 de diciembre de 2013

CAPITULO 58

- A ver, ¿por dónde empezar?

- Por el principio Justin. Siempre se empieza por el principio – me fulminó con la mirada - ¿Qué? – dije inocentemente pero no pude contenerme la risa.

- Está bien, pues por el principio. Como ya te habrás imaginado Faith también está metida en todo esto – asentí para así no interrumpirle y dejarle continuar – pues bien, yo estaba por lugares que no te recomiendo nunca ir y la vi en uno de esos lugares por primera vez. Estaba a punto de ser forzada por un vagabundo que iba muy drogado. Le di una paliza al tío y me la llevé a un motel. Supongo que fue por la adrenalina y el miedo pero cuando la dejé en la cama se me lanzó y yo sinceramente no me opuse – me miró pero yo no dije absolutamente nada así que continuó explicando la historia – de verdad que cuando ocurrió me sentí mal porque ahí estaba yo, teniendo sexo con una desconocida que había estado a punto de ser violada. Pero pasaron 3 cosas que me hicieron cambiar mi parecer.

- ¿Cuáles? – no pude contenerme a preguntar.

- La primera era que esa no había sido la primera vez que tenía sexo con una completa desconocida. La segunda que en realidad no llegó a ser violada. La tercera que ella fue la que se me abalanzó por lo tanto ella quería eso. Y la cuarta… - hizo una pausa antes de continuar – la cuarta es que jamás había sentido nada parecido a lo que sentí cuando estuve con ella. Sabía que debía mantenerla conmigo, tenía como un sexto sentido que me hacía desear que se quedara a mi lado. No sabía quién era, ni siquiera sabía su nombre pero algo había pasado esa noche que me desbarató mi vida por completo.

- ¿Qué pasó después? ¿Ella también sintió eso?

- A la mañana siguiente cuando me desperté ella ya no estaba en mi habitación. Me vinieron ganas de chillar pues realmente quería mantenerla a mi lado y estaba a punto de irme de ese motel cuando vi un papel en la mesilla. Había un número de teléfono y un nombre. Faith. Mi instinto me decía que era ella, ¿de quién más podía ser? Así que me encontré con Twizzy y le pedía consejo. ¿Debía llamarla? ¿Era buena idea? Mi vida era un desastre y no tenía ganas de complicarla a un mas pero sabía que debía tenerla a mi lado – me volvió a mirar pero yo seguía con cara de póker – al final la llamé y quedamos. Se repitió lo de la primera noche pero esa vez no la dejé escapar a la mañana siguiente. Le expliqué lo que me pasaba, como me sentía y me sorprendió cuando ella dijo que le pasaba lo mismo. A partir de ahí empezamos una relación pero las cosas se ponían cada vez peor. No tenía un solo enemigo como ahora, tenía varios. Pero a decir verdad el de ahora es como todos esos juntos.

- Se llama Alien ¿no? Eso es lo que dijo ella – añadí – nombre raro.

- No es un nombre, es un alias.

- ¿Alias? – Él asintió – no lo entiendo.

- Luego te lo explico. Será mejor que continúe con la historia o me perderé – me puse más cómoda y le miré como dándole permiso para que continuara – bien, ¿por dónde íbamos? Ah sí, los enemigos. Simplemente era competencia que me quería sacar fuera del mercado. ¿Cómo? Eliminándome. Pero no pensé en Faith y ella se convirtió en parte de su macabro plan. La secuestraron y la torturaron. No puedes imaginarte como me sentí cuando al fin pude encontrarla y sacarla de aquel lugar. Me odié a mí mismo por haber permitido que algo así le pasara pero me sorprendió que ella no me odiara. No me reprochó nada y eso lo hizo peor para mí. Quería que me gritara, me pegara, cualquier cosa menos actuar como si no hubiera pasado nada. Me estaba matando con esa actitud – hizo una pausa dramática – fue entonces cuando me empecé a dar cuenta que en realidad no sentía algo tan fuerte por ella como creía. No sé que me hizo recapacitar, no tengo ni idea pero empecé a verla de manera diferente. Tal vez lo que me tenía cautivo era su vulnerabilidad, el pensar que debía protegerla a toda costa y cuando vi que se reponía tan rápidamente de lo que había sucedido, supongo que me di cuenta de que no era tan débil como yo creía. No me necesitaba. O al menos esa es la teoría de Twizzy.

- ¿Fue entonces cuando rompisteis?

- Sí. Sentía que no podía seguir con eso ya que no era lo mismo que antes. Ella obviamente no quería dejarlo, quería seguir a mi lado pero por muy mal que me sintiera no podía hacerle eso. No podía mantenerla en una relación sin… sentimiento mutuo. Al final ella se resignó y yo decidí que lo mejor sería irme lejos de allí y no la volví a ver hasta hoy – y con eso pareció finalizar la historia aunque a mi aún me quedaban un par de preguntas sin resolver.

- ¿De verdad no la has vuelto a ver hasta hoy? – Él negó con la cabeza - ¿Y por qué te llama Jason?

- Ah, eso. Verás, ese es… es mi alias.

- ¿Tienes un alias?

- Todos los que estamos metidos en esto tenemos un alias. Yo me hago llamar Jason McCan y en realidad en los expedientes policiales no tienen a ningún Justin Bieber registrado – eso me sorprendió.

- ¿En serio?

- Sí. Aunque tu padre buscara algo sobre Justin Bieber dentro del sistema policial no encontraría nada. Pero si busca el nombre de Jason McCann… reza para que no lo haga.

- ¿Entonces Twizzy también tiene un alias? – pregunté con curiosidad.

- Sí, ese es su alias. Bueno, en realidad no. Su alias es Lil Twist pero sus amigos tanto de confianza como no, le llaman Twizzy. E imagino que estarás preguntándote su nombre real – me miró y asentí ansiosa por saberlo. ¿Para qué engañarnos? Quería saber el nombre real de Twizzy – tal vez me mate por contártelo ya que lo odia pero bueno, él te ha contado demasiadas cosas que no debería haber ni nombrado – eso era cierto – su verdadero nombre es Christopher.

- Christopher… no es un nombre tan feo – le dije aunque no pegaba con la imagen de Twizzy. En absoluto – entonces Faith también es un alias. ¿Te dijo cuál es su nombre real?

- Sí. Teníamos la suficiente confianza como para decir nuestros nombres reales ya que en ese mundo cuanta menos gente lo sepa mejor. Yo le dije que me llamaba Justin y ella me confesó que su nombre real es Selena.

- Selena… me gustan ambos nombres. Son bonitos y le quedan bien. ¿Crees que podríamos  llegar a ser amigas?

- ¿Faith y tú? – dijo con sorpresa. Yo solo asentí – no te acerques a ella. No sé en qué ha estado metida durante todo este tiempo pero sí que se que una vez estás dentro, no puedes salir.

- Vale, lo tendré en cuenta. Y una cosa más… - no podía finalizar la conversación sin preguntárselo – lo que sentiste por ella… es decir… ¿ahora que la has vuelto a ver has sentido algo? ¿Fue mejor lo que sentiste estando con ella que lo que sientes conmigo? Normalmente no soy tan insegura pero es que ella es preciosa comparada conmigo y tengo miedo de que – pero Justin me calló con un beso.


- Jamás, nunca jamás había sentido esto. Ni con ella. Te expliqué la teoría de Twizzy pero no la mía. Creí y sigo creyendo que lo que ocurrió es que confundí mis sentimientos. Le tenía aprecio a Faith pero no la amaba. Tardé en descubrirlo pero lo acabé haciendo. Supongo que nunca había sentido aprecio real por nadie que no fuera de mi familia o mis verdaderos amigos y yo lo confundí con amor. Pero contigo… contigo me siento lleno – me acarició el pelo mientras me miraba profundamente a los ojos y hablaba – con solo verte iluminas mi día y eso de que no eres tan guapa como ella… Gabriella, ¿te has mirado al espejo? Te llamo preciosa por una razón y es porque lo pienso. Eres hermosa, más que ella. Por lo menos a mis ojos y de verdad espero que eso sea suficiente. No te cambiaría por nada ni por nadie. Me tienes absolutamente loco – y me lancé a sus brazos olvidándome de todo y todos.

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