- ¿Qué narices tiene que
ver Troy con todo esto?
- Hace unos meses que dejé
el negocio un poco de lado para dedicarme a perseguir al grupo que me intenta
eliminar, y mis investigaciones me llevaron hasta Troy Bolton – ante eso no
sabía como reaccionar. ¿A qué se refería? – así que para averiguar más de él
decidí entrar en el East High con algún que otro documento falsificado.
- ¡¿Troy ha intentado
matarte?!
- No, no – se apresuró a
responder Justin – yo solo he dicho que mis investigaciones me llevaron hasta
él, no he dicho que fuera él. Y después de 2 setmanas en el instituto
finalmente pude confirmar que Troy es solo un peón.
- ¿Un peón? – Justin asintió
– no sé si es jerga de traficantes o qué pero no entiendo a qué te refieres con
<<peón>>.
- Troy Bolton distribuye la
droga pero no tiene ningún tipo de poder.
- Para ahí, ¿estás
insinuando que Troy también está metido en esto?
- No lo estoy insinuando,
lo estoy afirmando. Troy también está metido en el tráfico de drogas pero él
solo las distribuye, las vende. Y lo hace cuando se lo piden, nada más. Supongo
que debía algún favor y así es como lo está pagando.
- Pero entonces si
descubriste que seguir investigando a Troy no te iba a llevar a ningún lugar…
¿por qué sigues en el instituto? Yo de ti me hubiera ido nada más saber que no
era necesario que siguiera aburriéndome en clase.
- Créeme que en otras
circunstancias lo habría hecho, pero no podía.
- ¿Cómo no vas a poder? A
ver, dime el por qué de que sigas yendo al East High. ¿Qué circunstancia te
impide marcharte?
- Tú, Gabriella Montez. Tú
me impides marcharme - ¿Qué? Yo no le estoy impidiendo nada. No le estoy
obligando a nada. ¿De qué habla? – si tu nunca hubieras estado en el East High
me hubiera ido hace semanas. Pero en mi plan no entraba caer rendido a los pies
de una bruja que ha conseguido hechizarme por completo.
- ¿Yo soy… esa bruja?
- Tú eres esa bruja. Lo
intenté. Incluso estuve un tiempo sin aparecer por clase pero no podía alejarme
de ti. Necesitaba verte, protegerte. Necesitaba estar ahí, cerca de ti. En las
sombras pero sin perderte de vista – oh dios mio… en ningún momento pensé que
esta conversación nos traería aquí – Gabriella…
- Shh, no hables – le dije
mientras colocaba mi dedo índice en sus labios – usa tu boca para hacer otras
cosas.
FIN FLASHBACK
- ¿Estás bien? – Justin me
sacó de mis pensamientos y volví al presente.
- Sí, sí. Solo estaba
pensando.
- Hoy ha sido un día duro,
¿eh? Sé que te he dado mucho para digerir.
- No, tranquilo. Ya casi
que me he acostumbrado a la situación – la risa de Justin se me contagió.
Cuando aparcó un par de
casas lejos de la mía, nos quedamos sentados
dentro del coche sin decir nada. Ambos mirábamos al frente y el silencio
iba y venia entre los dos. Me giré dispuesta a despedirme y me encontré con su
mirada escrutándome y observándome de arriba abajo.
- ¿Seguro que estás bien?
Esto no es algo que suelo hacer a menudo.
- Lo supongo. Yo tampoco
iría por ahí contando lo que me has contado hoy.
- ¿Pero estás bien? ¿No ha
sido demasiado?
- Lo ha sido, no pienso
mentirte. Pero me ha afectado menos de lo que debería – me acerqué a él y le
agarré la cara con ambas manos – me gustas Justin. Siento algo muy fuerte por ti
y aunque no pueda ponerle nombre todavía, sé que quiero estar a tú lado. Hayas
hecho lo que sea que hayas hecho. No me importa – él eliminó la distancia entre
nosotros y me besó. Yo rápidamente seguí su beso.
- Entonces te paso mañana a
buscar – dijo cuando separamos nuestros labios.
- ¿Qué?
- Las cosas han cambiado
Gabriella. Antes no quería que nos vieran juntos en público porque temía
ponerte en peligro y porque no sabías absolutamente nada de mí, de lo que
hacía. Ahora lo sabes, estás bajo aviso y yo puedo vigilarte y protegerte sin
que pienses que soy un psicópata acosador – me reí de sus ideas aunque tenía
razón. Si me empezara a seguir y a vigilar y yo no supiera el por qué, pensaría
que es un acosador o un loco mental – nunca quise esconderte, nunca quise
esconder lo nuestro y ahora que puedo fardar de novia no dudes en que lo haré.
Quiero que todo el mundo sepa que eres mía, sobretodo Troy Bolton. Creo que
creyó que la canción que cantaste era para él.
- ¿Para Troy? No, lo de
Troy se acabó. Siempre se ha dicho que las segundas partes nunca fueron buenas.
- No es por aguar el
momento pero preciosa, esto es una segunda parte.
- No, la primera no cuenta –
le dije y él me miró entre confuso y dolido – no cuenta porque no sabía nada de
ti. ¿Qué clase de novia no sabe nada de su novio? No, no creo que lo que tuviéramos
por aquel entonces pueda contar como la primera parte.
- ¿No me consideraste tu
novio por aquel entonces?
- Oh sí, lo hice. Eres el
primero con el que… bueno… - me sonrojé a más no poder.
- Lo sé.
- Para mí eso cuenta como
si también hubieras sido el primero en mi vida. Ya sabes, como mi primer novio.
Pero duró tan poco que no sé yo si podemos considerarlo una relación.
- Es igual Gabriella, no
importa. No te ofusques en ello. A partir de ahora proclamamos que esta es
nuestra primera relación seria, nuestra primera parte. ¿Estás de acuerdo? –
asentí y él volvió a besarme. Salí del coche y me giré en cuanto oí su voz de
nuevo – no te olvides que el lunes paso por ti a las 7:30. En el parque – él arrancó el coche desapareciendo rápidamente de mi vista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario