Las vacaciones
iban pasando demasiado rápido para mi gusto. ¿Por qué siempre pasa lo mismo?
Cuando más a gusto estamos con la vida más rápido parece avanzar.
No volví a ver a
Faith de nuevo. Justin me contó que él sí y que estuvieron hablando durante un
rato. No pude evitar preguntarle si estuvieron a solas y Justin rió para
después asegurarme que Twizzy estuvo con ellos. Ya sé, ya sé. Justin me quiere
a mí, lo que tuvo con ella ya pasó pero los celos me siguen atacando de vez en
cuando.
Creo que… creo
que estoy cerca de sentir algo parecido al amor. No puedo seguir negándolo, no
más. Eso de <<solo me gusta>> ya no sirve. Me estoy enamorando y me
da miedo. No quiero depender de un chico otra vez para que cuando termine todo
me sienta horriblemente mal y triste. No… debo resistir a ese sentimiento como
mínimo por ahora. Solo… de momento.
- ¿Cuándo planeas
decirles a tus padres lo nuestro? – me preguntó Justin mientras estábamos en su
coche de camino a su apartamento.
- ¿Quieres conocer
a mis padres? ¿A mi padre? – Él asintió – bueno… supongo que podemos hacer que os
conozcáis cuando empiece el nuevo año.
- ¿Tan tarde? Yo
estaba pensando en que mañana es domingo y…
- No Justin. Yo… es
demasiado pronto.
- Gabriella, es
mejor que se enteren por ti que por otras personas.
- No se van a
enterar por otras personas – repliqué yo.
- Preciosa, tu
padre es el jefe de policía del pueblo. Créeme, se acaba enterando de todo lo
que sucede en su ciudad y tarde o temprano se enterará de lo nuestro. La gente
ya no habla tanto de ello y sigo sorprendido de que no se hayan enterado
todavía, pero por mucho que tu hermana siga con el pico cerrado… no puedes
confiarte – sus palabra eran ciertas – mira, si quieres lo haremos a tu manera.
Esperaremos a empezar el año para que los conozca. Pero ese es mi fecha máxima,
¿vale? – asentí y apoyó su mano en mi muslo.
- ¿Pero qué ocurre
si mi padre descubre a qué te dedicas? ¿Qué haremos? – de golpe derrapó y paró
en una cuneta.
- Gabriella – dijo mientras
se giraba para mírame - ¿No escuchaste lo que te expliqué? – Sinceramente me
había explicado tantas cosas que no tengo ni idea de qué estaba hablando por lo
que negué con mi cabeza – tu padre me conocería como Justin Bieber, no Jason
McCan. Justin está limpio, por completo. No podrá encontrar nada malo sobre mí
a no ser que busque información sobre mi alias. Así que tranquilízate ya que
ese debía ser el menor de tus problemas.
- ¿Y cuál es el
mayor?
- Tú seguridad. Eso
es lo que verdaderamente me preocupa.
- ¿Y tu seguridad? –
le pregunté. Solo pensar en que podía pasarle algo hacía que un vació cubriera
mi corazón.
- Se cuidarme
solito, llevo haciendo eso desde hace mucho tiempo. Pero tú no. Tú necesitas alguien
que cuide de ti y yo estoy completamente a gusto con ese papel. ¿Estamos?
- Estamos – sonrió y
me besó. Me quedé con ganas de más pues fue realmente corto pero sentí como sus
labios me transmitieron que iba a haber más una vez llegáramos.
Tardamos unos 10
minutos. Justin abrió la puerta y entré. En cuanto escuché como la cerró me
giré para decirle algo que olvidé cuando sus brazos me rodearon y sus labios
devoraron los míos. Estaban claras las intenciones y yo no tenía nada en
contra.
Mientras nos besábamos
me iba arrastrando hacía atrás. Eso provocó que chocara contra el marco de la
puerta pero no sentí dolor. ¿Será por la excitación del momento? Sin embargo sí
que acabamos riendo los dos.
Nuestros jerséis
desaparecieron pronto y el contacto piel contra piel me estaba volviendo loca.
Sentía sus labios por todo mi cuerpo. Mi cuello, el valle de mis pechos, mi
estómago… empezó a desabrocharme el pantalón sin separar su boca de mi piel i
cuando estuvo a punto de bajarlo el timbre sonó.
Levantó su cabeza
y nos quedamos mirando. Entre nosotros iba y venía una pregunta que no hacía
falta pronunciar. ¿Abrimos la puerta? Vi en sus ojos su intención de ignorar a
quienquiera que estuviera fuera y yo reí. Continuó con su exploración cuando
volvió a sonar el timbre, esta vez la persona que estaba al otro lado parecía
tener prisa o algo así.
Suspirando se
apartó de mí y me dijo que esperara en la habitación mientras se deshacía de
quien estaba llamando. Asentí y esperé pero cuando vi que no regresaba no pude
evitar colocarme su camiseta y asomarme para ver qué estaba ocurriendo.
- Jason, de verdad
necesito hablar contigo.
- Ahora no Faith, y
llámame Justin no Jason. No estoy usando mi alias en este momento – replicó Justin.
- ¿Qué más da el
nombre? Necesito hablar contigo, ¡ahora! Es urgente – Justin seguía sin ceder
aunque en la voz de Faith se podía destacar que no mentía. Sea lo que sea era
urgente - ¿por favor? – Justin seguía sin decir nada y yo como tonta me metí en
medio.
- No pasa nada
Justin, si necesita hablar contigo que lo haga. Así no habrá malgastado su
viaje hasta aquí – lo dije con la mejor de mis intenciones pero pese a ello vi
que Faith ni siquiera me devolvía una sonrisa de agradecimiento.
- Está bien –
claudicó Justin dejando así pasar a Faith.
- Pero necesito que
ella no esté aquí – dijo mirándome – lo siento haberos interrumpido pero lo que
debo contarte ha de ser en privado – Justin se veía cabreado y yo supongo que
por Faith. Me miró y yo subí mis hombros como quitándole importancia.
- Está bien, no
pasa nada. Voy a coger un taxi y me iré a casa – dije mientras iba camino a la
habitación de Justin.
Cuando acabé de
ponerme la ropa que me había quitado entró Justin.
- No te vayas.
- Está claro que lo
que necesita decirte es importante y ella no quiere que yo esté aquí. No me
importa Justin – y lo estaba diciendo en serio – habla con ella, aclara lo que sea
que tengáis que aclarar y luego me llamas. Si todavía te quedan ganas podemos
continuar en mi casa.
- ¿Tú casa? ¿Y tus
padres?
- ¿Desde cuándo te
ha importado eso realmente? – dije riéndome y él hizo un gesto como diciendo
<<es verdad>> - a demás, hoy la casa estará sola.
- ¿Por qué no me lo
has dicho? Así no habríamos venido aquí
y no nos habrían dejado a medias – reí de nuevo y me puse de puntillas para
besarle.
- Sé bueno mientras
no estoy.
- Sabes que así
será – me sonrió y salí.
- ¿Ya te vas? – me preguntó
Faith.
- Sí, espero que no
sea nada grave.
- No… bueno,
depende como lo mires. Pero te aseguro que no te incumbe a ti – volvió su vista
al teléfono y continuó tecleando algo. Sacudí mi cabeza y me fui de allí.
Estaba a punto de
coger un taxi pero vi una parada de bus en el otro lado de la acera, un poco
más abajo de donde quedaba el apartamento de Justin.
Decidí coger el autobús
y crucé la calle. Juro y perjuro que cuando lo hice no venía ningún coche, pero
de alguna manera sentí como algo impactaba contra mí y luego… nada.
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