Busca lo que no encuentres

viernes, 27 de diciembre de 2013

CAPITULO 59

Las vacaciones iban pasando demasiado rápido para mi gusto. ¿Por qué siempre pasa lo mismo? Cuando más a gusto estamos con la vida más rápido parece avanzar.

No volví a ver a Faith de nuevo. Justin me contó que él sí y que estuvieron hablando durante un rato. No pude evitar preguntarle si estuvieron a solas y Justin rió para después asegurarme que Twizzy estuvo con ellos. Ya sé, ya sé. Justin me quiere a mí, lo que tuvo con ella ya pasó pero los celos me siguen atacando de vez en cuando.

Creo que… creo que estoy cerca de sentir algo parecido al amor. No puedo seguir negándolo, no más. Eso de <<solo me gusta>> ya no sirve. Me estoy enamorando y me da miedo. No quiero depender de un chico otra vez para que cuando termine todo me sienta horriblemente mal y triste. No… debo resistir a ese sentimiento como mínimo por ahora. Solo… de momento.


- ¿Cuándo planeas decirles a tus padres lo nuestro? – me preguntó Justin mientras estábamos en su coche de camino a su apartamento.
- ¿Quieres conocer a mis padres? ¿A mi padre? – Él asintió – bueno… supongo que podemos hacer que os conozcáis cuando empiece el nuevo año.
- ¿Tan tarde? Yo estaba pensando en que mañana es domingo y…
- No Justin. Yo… es demasiado pronto.
- Gabriella, es mejor que se enteren por ti que por otras personas.
- No se van a enterar por otras personas – repliqué yo.
- Preciosa, tu padre es el jefe de policía del pueblo. Créeme, se acaba enterando de todo lo que sucede en su ciudad y tarde o temprano se enterará de lo nuestro. La gente ya no habla tanto de ello y sigo sorprendido de que no se hayan enterado todavía, pero por mucho que tu hermana siga con el pico cerrado… no puedes confiarte – sus palabra eran ciertas – mira, si quieres lo haremos a tu manera. Esperaremos a empezar el año para que los conozca. Pero ese es mi fecha máxima, ¿vale? – asentí y apoyó su mano en mi muslo.
- ¿Pero qué ocurre si mi padre descubre a qué te dedicas? ¿Qué haremos? – de golpe derrapó y paró en una cuneta.
- Gabriella – dijo mientras se giraba para mírame - ¿No escuchaste lo que te expliqué? – Sinceramente me había explicado tantas cosas que no tengo ni idea de qué estaba hablando por lo que negué con mi cabeza – tu padre me conocería como Justin Bieber, no Jason McCan. Justin está limpio, por completo. No podrá encontrar nada malo sobre mí a no ser que busque información sobre mi alias. Así que tranquilízate ya que ese debía ser el menor de tus problemas.
- ¿Y cuál es el mayor?
- Tú seguridad. Eso es lo que verdaderamente me preocupa.
- ¿Y tu seguridad? – le pregunté. Solo pensar en que podía pasarle algo hacía que un vació cubriera mi corazón.
- Se cuidarme solito, llevo haciendo eso desde hace mucho tiempo. Pero tú no. Tú necesitas alguien que cuide de ti y yo estoy completamente a gusto con ese papel. ¿Estamos?
- Estamos – sonrió y me besó. Me quedé con ganas de más pues fue realmente corto pero sentí como sus labios me transmitieron que iba a haber más una vez llegáramos.



Tardamos unos 10 minutos. Justin abrió la puerta y entré. En cuanto escuché como la cerró me giré para decirle algo que olvidé cuando sus brazos me rodearon y sus labios devoraron los míos. Estaban claras las intenciones y yo no tenía nada en contra.
Mientras nos besábamos me iba arrastrando hacía atrás. Eso provocó que chocara contra el marco de la puerta pero no sentí dolor. ¿Será por la excitación del momento? Sin embargo sí que acabamos riendo los dos.

Nuestros jerséis desaparecieron pronto y el contacto piel contra piel me estaba volviendo loca. Sentía sus labios por todo mi cuerpo. Mi cuello, el valle de mis pechos, mi estómago… empezó a desabrocharme el pantalón sin separar su boca de mi piel i cuando estuvo a punto de bajarlo el timbre sonó.
Levantó su cabeza y nos quedamos mirando. Entre nosotros iba y venía una pregunta que no hacía falta pronunciar. ¿Abrimos la puerta? Vi en sus ojos su intención de ignorar a quienquiera que estuviera fuera y yo reí. Continuó con su exploración cuando volvió a sonar el timbre, esta vez la persona que estaba al otro lado parecía tener prisa o algo así.

Suspirando se apartó de mí y me dijo que esperara en la habitación mientras se deshacía de quien estaba llamando. Asentí y esperé pero cuando vi que no regresaba no pude evitar colocarme su camiseta y asomarme para ver qué estaba ocurriendo.

- Jason, de verdad necesito hablar contigo.
- Ahora no Faith, y llámame Justin no Jason. No estoy usando mi alias en este momento – replicó Justin.
- ¿Qué más da el nombre? Necesito hablar contigo, ¡ahora! Es urgente – Justin seguía sin ceder aunque en la voz de Faith se podía destacar que no mentía. Sea lo que sea era urgente - ¿por favor? – Justin seguía sin decir nada y yo como tonta me metí en medio.
- No pasa nada Justin, si necesita hablar contigo que lo haga. Así no habrá malgastado su viaje hasta aquí – lo dije con la mejor de mis intenciones pero pese a ello vi que Faith ni siquiera me devolvía una sonrisa de agradecimiento.
- Está bien – claudicó Justin dejando así pasar a Faith.
- Pero necesito que ella no esté aquí – dijo mirándome – lo siento haberos interrumpido pero lo que debo contarte ha de ser en privado – Justin se veía cabreado y yo supongo que por Faith. Me miró y yo subí mis hombros como quitándole importancia.
- Está bien, no pasa nada. Voy a coger un taxi y me iré a casa – dije mientras iba camino a la habitación de Justin.

Cuando acabé de ponerme la ropa que me había quitado entró Justin.

- No te vayas.
- Está claro que lo que necesita decirte es importante y ella no quiere que yo esté aquí. No me importa Justin – y lo estaba diciendo en serio – habla con ella, aclara lo que sea que tengáis que aclarar y luego me llamas. Si todavía te quedan ganas podemos continuar en mi casa.
- ¿Tú casa? ¿Y tus padres?
- ¿Desde cuándo te ha importado eso realmente? – dije riéndome y él hizo un gesto como diciendo <<es verdad>> - a demás, hoy la casa estará sola.
- ¿Por qué no me lo has dicho? Así  no habríamos venido aquí y no nos habrían dejado a medias – reí de nuevo y me puse de puntillas para besarle.
- Sé bueno mientras no estoy.
- Sabes que así será – me sonrió y salí.
- ¿Ya te vas? – me preguntó Faith.
- Sí, espero que no sea nada grave.
- No… bueno, depende como lo mires. Pero te aseguro que no te incumbe a ti – volvió su vista al teléfono y continuó tecleando algo. Sacudí mi cabeza y me fui de allí.

Estaba a punto de coger un taxi pero vi una parada de bus en el otro lado de la acera, un poco más abajo de donde quedaba el apartamento de Justin.


Decidí coger el autobús y crucé la calle. Juro y perjuro que cuando lo hice no venía ningún coche, pero de alguna manera sentí como algo impactaba contra mí y luego… nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario