Busca lo que no encuentres

lunes, 30 de septiembre de 2013

CAPITULO 25

Era mi tercera tila pero seguí temblando. Miré a mí alrededor pero en realidad no veía nada. Todo lo que sabía de ese lugar es que era un bar. Pese a ver a personas allí no sabía cuántas eran, ni cómo eran. Las veía pero era como si al mismo tiempo no las estuviera viendo.

Miré hacia el frente. Justin estaba sentado en frente de mí. Me miraba fijamente y en su rostro se veía preocupación. Miré a mis manos las cuales rodeaban un vaso en el que se veía un líquido amarillento. Por lo menos era consciente de lo que estaba bebiendo. ¿Y cómo no serlo? No sabía cuánto tiempo llevaba bebiendo lo mismo. Aunque en realidad no sabía nada.

Los momentos antes de la explosión volvieron a mi cabeza. Justin lo sabía, él quería que nos fuéramos porque sabía lo que iba a pasar. Lo sabía y aún y así me llevó a su casa. Lo sabía y pese a ello se acercó a mí condenándome a vivir esta pesadilla.

Esos recuerdos dejaron paso al momento de la explosión. Aún puedo sentir como mi cuerpo se elevaba. Flotaba. Volaba. Para luego caer duramente en el suelo. Recuerdo que vi un poco de sangre en mis manos y en mis piernas debido a pequeñas heridas producto de esa caída. Sin embargo no sentía dolor, todo lo que sentía era pánico y confusión. No entendía nada y seguía sin entenderlo pero me dije a mi misma en este momento que eso debía cambiar. Recuerdo perfectamente que Justin me prometió una explicación si me iba de la casa con él. Pues bien, ha llegado la hora de reclamar mi explicación porque por mucho que lo piense nada de esto tiene sentido alguno.

- Empieza a explicar lo que ha pasado en las últimas 2 horas por favor. Y no te dejes nada.
- Gabriella… - paró. Parecía que no sabía cómo continuar – entiendo que estés confundida y asustada. Te juro que jamás se me pasó por la mente que esto te salpicaría. ¡Joder! Tomé todas las precauciones posibles. No hablábamos en el instituto y cuando quedábamos por ahí íbamos con Twizzy. No entiendo cómo te has podido ver envuelta en esto.
- Pues si tú no lo entiendes imagínate yo – dije cansada y resoplando – yo que ni siquiera sé por qué diablos había una bomba en tu casa. Porque eso fue una bomba, ¿verdad?
- Sí.
- ¿Por qué? ¿Quién querría poner una bomba ahí?
- Todos y nadie. Gabriella yo ya te avisé que venía en pack. Mis problemas y yo.
- ¿A esto lo llamas problema? – no me pude contener más y me exalté - ¡Había una bomba en tu casa! ¡Pusieron una bomba en tu casa! Casi morimos hoy ¿y para ti eso es un problema? ¿Realmente es así como lo llamas?
- Sin duda no es un problema sino un desastre.
- Y uno bien gordo. ¿Piensas explicármelo?
- No lo sé.
- ¿Cómo que <<no lo sé>>? - ¿lo decía en serio? – Me lo prometiste. Me prometiste que si te hacía caso y salía contigo de esa casa me contarías todo lo que yo quisiera saber.
- Tenía que sacarte de la casa Gabriella. Sabía que había una puta bomba ahí metida y tú te pusiste cabezota como de costumbre y no querías salir. ¡No tuve otra opción! – Esta vez fue él quien perdió los nervios – no iba a dejarte ahí. No ibas a morir por mi culpa, eso nunca. Tenía que sacarte y conociendo lo curiosa que eres simplemente jugué mi mejor baza y gané – la realización me golpeó.
- Entonces… ¿nunca pensaste en contármelo una vez saliéramos?
- En ese momento no estaba para pensar en ello. Simplemente busqué la mejor excusa para sacarte de ahí. No pensé ni en lo que dije.
- No me lo vas a contar – y esta vez no lo pregunté, simplemente lo afirmé.
- No – su respuesta fue firme – todavía no estoy seguro si esto tiene que ver contigo. Es decir… por supuesto que ellos sabían que yo iba a ir a casa pero no estoy seguro si también sabían que iba a ir acompañado. Si ellos no lo sabían no quiero meterte en esto Gabriella. Eso no.
- ¿Ellos? ¿Quiénes son ellos?
- No lo sé y eso es todo lo que te voy a contar.
- Parece ser que alguien te quiere muerto, ese alguien casi que también se me lleva a mí por delante y tú no me lo quieres contar. Genial, simplemente genial. Perfecto. ¿Sabes? Lo estás haciendo increíblemente bien. Te estás luciendo – me levanté con una clara intención de irme de allí.
- Gabriella… - Justin también se levantó y me siguió mientras salía del lugar no sin antes dejar un par de billetes en la mesa – Gabriella para por favor. Gabriella escúchame.
- ¿Escucharte? – paré y me giré sin previo aviso en medio de la acera - ¿Por qué debería escucharte? ¿Me vas a explicar lo que ha pasado? ¿Me vas a decir por qué casi morimos esta noche? No, no lo harás. Lo has dejado claro muchas veces – mis ojos empezaron a empañarse con mis lágrimas. Esta vez ni siquiera hice el intento de contenerlas – antes que tú solo tuve otra relación. Fue una mala experiencia y creía que nada podría ser peor. ¿Sabes qué? Me equivocaba. Esa fue una mala experiencia pero preferiría repetirla antes que esta. Tal vez salí con el corazón roto pero como mínimo sabía que mi vida no corría ningún peligro.
- Gabriella… - no le dejé continuar.
- Ni siquiera sé por qué me sentí atraída por ti. Estaba demasiado perdida en cuanto al amor. Realmente me había rendido en ello y cuando tú apareciste… quise creer en que las cosas podían cambiar. Me aferré al deseo de que fueras mi salvación. De que esta vez todo fuera mejor – sequé las lágrimas que corrían sin control por mi rostro – Preferiría haber seguido perdida en mi miseria. Esto solo ha empeorado las cosas, lo ha empeorado todo para mí.
- Por favor detente Gabriella. No quiero oír eso.
- ¿No quieres? Qué pena. Pues ahora te fastidias – Justin hizo un nuevo intento de acercarse a mí y yo simplemente me alejé aún más – me alegro de que no hayamos… llegado a más. Y no me refiero a nada sexual porque a eso desde luego que llegamos. Me refiero a sentimientos. Menos mal que no sentimos nada fuerte el uno por el otro porque sin duda este fin sería algo doloroso.
- Yo lo siento Gabriella. Me conquistaste desde que te vi y una vez te conocí… no pude pararlo. Te has metido debajo de mi piel – confesó Justin – y estoy seguro que no puedes ni imaginar el dolor que me están causando tus palabras. ¿De verdad me consideras peor que Troy? ¿De verdad que la experiencia que viviste con él es mejor que esta?
- ¿Tú que sabes de lo qué paso con Troy? Eso fue unos años antes de que llegaras al East High.
- Lo sé pero como tú también sabes ese tipo de historias no mueren. Hay gente que sigue hablando de ello por los pasillos


Eso me pilló por sorpresa. Pensé que nadie se acordaría de esa humillación que sufrí. ¿Eso era peor que esto? No lo sabía, son situaciones completamente diferentes. Negando di media vuelta y me largué corriendo. Antes de correr hacia la izquierda miré por encima de mi hombro para saber si Justin me seguía pero él seguía parado en el mismo lugar en el que estaba. Suspirando seguí corriendo. No podía ir a casa, no en este estado, así que me dirigí a mi segundo hogar.

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