Era mi tercera tila pero seguí temblando.
Miré a mí alrededor pero en realidad no veía nada. Todo lo que sabía de ese
lugar es que era un bar. Pese a ver a personas allí no sabía cuántas eran, ni cómo
eran. Las veía pero era como si al mismo tiempo no las estuviera viendo.
Miré hacia el frente. Justin estaba
sentado en frente de mí. Me miraba fijamente y en su rostro se veía
preocupación. Miré a mis manos las cuales rodeaban un vaso en el que se veía un
líquido amarillento. Por lo menos era consciente de lo que estaba bebiendo. ¿Y cómo
no serlo? No sabía cuánto tiempo llevaba bebiendo lo mismo. Aunque en realidad
no sabía nada.
Los momentos antes de la explosión
volvieron a mi cabeza. Justin lo sabía, él quería que nos fuéramos porque sabía
lo que iba a pasar. Lo sabía y aún y así me llevó a su casa. Lo sabía y pese a
ello se acercó a mí condenándome a vivir esta pesadilla.
Esos recuerdos dejaron paso al momento de
la explosión. Aún puedo sentir como mi cuerpo se elevaba. Flotaba. Volaba. Para
luego caer duramente en el suelo. Recuerdo que vi un poco de sangre en mis
manos y en mis piernas debido a pequeñas heridas producto de esa caída. Sin
embargo no sentía dolor, todo lo que sentía era pánico y confusión. No entendía
nada y seguía sin entenderlo pero me dije a mi misma en este momento que eso
debía cambiar. Recuerdo perfectamente que Justin me prometió una explicación si
me iba de la casa con él. Pues bien, ha llegado la hora de reclamar mi
explicación porque por mucho que lo piense nada de esto tiene sentido alguno.
- Empieza a explicar lo que ha pasado en
las últimas 2 horas por favor. Y no te dejes nada.
- Gabriella… - paró. Parecía que no sabía
cómo continuar – entiendo que estés confundida y asustada. Te juro que jamás se
me pasó por la mente que esto te salpicaría. ¡Joder! Tomé todas las
precauciones posibles. No hablábamos en el instituto y cuando quedábamos por
ahí íbamos con Twizzy. No entiendo cómo te has podido ver envuelta en esto.
- Pues si tú no lo entiendes imagínate yo
– dije cansada y resoplando – yo que ni siquiera sé por qué diablos había una
bomba en tu casa. Porque eso fue una bomba, ¿verdad?
- Sí.
- ¿Por qué? ¿Quién querría poner una
bomba ahí?
- Todos y nadie. Gabriella yo ya te avisé
que venía en pack. Mis problemas y yo.
- ¿A esto lo llamas problema? – no me
pude contener más y me exalté - ¡Había una bomba en tu casa! ¡Pusieron una
bomba en tu casa! Casi morimos hoy ¿y para ti eso es un problema? ¿Realmente es
así como lo llamas?
- Sin duda no es un problema sino un
desastre.
- Y uno bien gordo. ¿Piensas
explicármelo?
- No lo sé.
- ¿Cómo que <<no lo sé>>? -
¿lo decía en serio? – Me lo prometiste. Me prometiste que si te hacía caso y
salía contigo de esa casa me contarías todo lo que yo quisiera saber.
- Tenía que sacarte de la casa Gabriella.
Sabía que había una puta bomba ahí metida y tú te pusiste cabezota como de
costumbre y no querías salir. ¡No tuve otra opción! – Esta vez fue él quien
perdió los nervios – no iba a dejarte ahí. No ibas a morir por mi culpa, eso
nunca. Tenía que sacarte y conociendo lo curiosa que eres simplemente jugué mi
mejor baza y gané – la realización me golpeó.
- Entonces… ¿nunca pensaste en contármelo
una vez saliéramos?
- En ese momento no estaba para pensar en
ello. Simplemente busqué la mejor excusa para sacarte de ahí. No pensé ni en lo
que dije.
- No me lo vas a contar – y esta vez no
lo pregunté, simplemente lo afirmé.
- No – su respuesta fue firme – todavía
no estoy seguro si esto tiene que ver contigo. Es decir… por supuesto que ellos
sabían que yo iba a ir a casa pero no estoy seguro si también sabían que iba a
ir acompañado. Si ellos no lo sabían no quiero meterte en esto Gabriella. Eso
no.
- ¿Ellos? ¿Quiénes son ellos?
- No lo sé y eso es todo lo que te voy a
contar.
- Parece ser que alguien te quiere
muerto, ese alguien casi que también se me lleva a mí por delante y tú no me lo
quieres contar. Genial, simplemente genial. Perfecto. ¿Sabes? Lo estás haciendo
increíblemente bien. Te estás luciendo – me levanté con una clara intención de
irme de allí.
- Gabriella… - Justin también se levantó
y me siguió mientras salía del lugar no sin antes dejar un par de billetes en
la mesa – Gabriella para por favor. Gabriella escúchame.
- ¿Escucharte? – paré y me giré sin
previo aviso en medio de la acera - ¿Por qué debería escucharte? ¿Me vas a
explicar lo que ha pasado? ¿Me vas a decir por qué casi morimos esta noche? No,
no lo harás. Lo has dejado claro muchas veces – mis ojos empezaron a empañarse
con mis lágrimas. Esta vez ni siquiera hice el intento de contenerlas – antes
que tú solo tuve otra relación. Fue una mala experiencia y creía que nada
podría ser peor. ¿Sabes qué? Me equivocaba. Esa fue una mala experiencia pero
preferiría repetirla antes que esta. Tal vez salí con el corazón roto pero como
mínimo sabía que mi vida no corría ningún peligro.
- Gabriella… - no le dejé continuar.
- Ni siquiera sé por qué me sentí atraída
por ti. Estaba demasiado perdida en cuanto al amor. Realmente me había rendido
en ello y cuando tú apareciste… quise creer en que las cosas podían cambiar. Me
aferré al deseo de que fueras mi salvación. De que esta vez todo fuera mejor –
sequé las lágrimas que corrían sin control por mi rostro – Preferiría haber
seguido perdida en mi miseria. Esto solo ha empeorado las cosas, lo ha
empeorado todo para mí.
- Por favor detente Gabriella. No quiero
oír eso.
- ¿No quieres? Qué pena. Pues ahora te
fastidias – Justin hizo un nuevo intento de acercarse a mí y yo simplemente me
alejé aún más – me alegro de que no hayamos… llegado a más. Y no me refiero a
nada sexual porque a eso desde luego que llegamos. Me refiero a sentimientos.
Menos mal que no sentimos nada fuerte el uno por el otro porque sin duda este
fin sería algo doloroso.
- Yo lo siento Gabriella. Me conquistaste
desde que te vi y una vez te conocí… no pude pararlo. Te has metido debajo de
mi piel – confesó Justin – y estoy seguro que no puedes ni imaginar el dolor
que me están causando tus palabras. ¿De verdad me consideras peor que Troy? ¿De
verdad que la experiencia que viviste con él es mejor que esta?
- ¿Tú que sabes de lo qué paso con Troy?
Eso fue unos años antes de que llegaras al East High.
- Lo sé pero como tú también sabes ese
tipo de historias no mueren. Hay gente que sigue hablando de ello por los
pasillos
Eso me pilló por sorpresa. Pensé que
nadie se acordaría de esa humillación que sufrí. ¿Eso era peor que esto? No lo
sabía, son situaciones completamente diferentes. Negando di media vuelta y me
largué corriendo. Antes de correr hacia la izquierda miré por encima de mi
hombro para saber si Justin me seguía pero él seguía parado en el mismo lugar
en el que estaba. Suspirando seguí corriendo. No podía ir a casa, no en este
estado, así que me dirigí a mi segundo hogar.
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