Busca lo que no encuentres

jueves, 5 de septiembre de 2013

CAPITULO 10

Nerviosa. Inquieta. Temerosa. Curiosa. Esas palabras describen como me siento en estos momentos. Ya me he cambiado de ropa 4 veces y no paro de mirarme al espejo y de retocarme el maquillaje y el cabello. Esta no-cita con Justin está fuera de mi control. No tengo ni idea de lo que me voy a encontrar ni de lo que va a suceder.

En el mensaje dijo que estaría con un amigo. ¿Qué amigo? Más de una vez se me ha pasado por la cabeza la posibilidad de que lo del amigo fuera mentira. De que fuera un truco para estar a solas. Tal vez cuando vaya allí estará el solo y cuando le pregunte por su amigo pondrá una excusa tipo que no ha podido venir porque se encontraba mal. Sí, sí. Ya sé que no se debe pensar tan mal de las personas pero no lo conozco. Eso es algo que Troy haría. De hecho me lo hizo en una ocasión. Pero no tengo ni idea si Justin sigue esa filosofía de vida o no.

Cogiendo aire salgo de casa y me encamino al punto de encuentro. De pronto caigo en que no le dije que iba a ir. Tal vez estaba esperando algún tipo de confirmación de mi parte o algo. Durante toda la semana a penas lo he visto y de todos modos lo he decidido hace un rato. No es como si le hubiera podido avisar hace horas o días. En fin, tendré que confiar en que él esté allí esperando a ver si aparezco.


Una vez llegué recorrí todo el lugar en busca de Justin, pero ni rastro de él. Sin embargo vi a un chico que me parecía familiar. Al momento caí. Ese era el chico que me encontré hace unas semanas cuando estaba a punto de llegar a casa.  ¿Cómo dijo que se llamaba? Christian. No, no. Dijo algo como… ¿Lil Twist? Espera, según él yo tenía permiso para llamarle Twizzy. Sí, así era como me dijo que se llamaba. Un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando vi la situación en la que estaba. Justin no se veía por ningún lado y tenía en frente de mí a este chico que lo conocí en situaciones extrañas y que va gritando ¡peligro! en cada poro de su piel. Y para más sorpresa se iba acercando a mí. Lentamente. Como si estuviera considerando la situación e intentando averiguar cuál sería la manera correcta de abordarme. ¿Para charlar quizá? Realmente esperaba que se estuviera acercando por esa razón y no por algo peor. Mucho peor.

Cuando estaba a 1 escaso metro de distancia de mi avanzó su brazo en mi dirección con la palma de su mano abierta y de costado. Sin duda estaba esperando a que hiciera lo mismo y lo hice. Educación ante todo. Luego si fuera necesario ya saldría corriendo como una loca y una maleducada.

- Un placer volver a verte por aquí – dijo con una sonrisilla de suficiencia - ¿Cómo estás Gabriella?
- Uhm… Estoy – y paré. La realización me golpeó. Rápidamente hice que mi memoria revisara la corta conversación que tuve con él la primera vez que nos vimos. Nunca le dije mi nombre – bien. ¿Cómo sabes mi nombre?
- ¿Justin no te lo dijo?
- ¿Justin? ¿Justin Bieber? ¿Lo conoces?
- Claro. Es mi mejor amigo.

Vale, ahí me había pillado. En ningún momento se me pasó por la cabeza considerar que él y Justin fueran amigos. Ni siquiera pensé que se conocían. Entonces él debe ser el famoso amigo del que Justin habló en el mensaje.

- No me dijo nada. No sabía que erais amigos – le confesé. - ¿Dónde está?
- Recibió una llamada y tuvo que largarse pitando pero me dejó de mensajero.
- ¿De mensajero? - ¿mensajero para qué? ¿Es qué tenía algo que decirme?
- Seguramente no va a poder volver y me ha pedido que te diga que lo lamenta mucho y que te ves hermosa. – hizo una pausa como si tuviera algo en la punta de la lengua y no quisiera salir - ¡Ah! Y también dijo que te lo recompensaría. Dice que no está muy seguro si mañana podrá estar aquí pero que es consciente que te debe una cita. Y creo que no me dejo nada.
- Esto no es una cita. O al menos yo no lo vi así. Una cita es algo entre 2. 4 si me apuras y decides hacer una cita doble. Pero no para 3 así que en ningún momento tuve en mi mente que esto era una cita – le dije rápido con las ideas sin ordenar. Me daba vergüenza estar hablando de esto con un chico al que no conozco. Aunque tampoco conozco a Justin… ¿Qué demonios está pasando en mi vida? - ¿Y me ha visto?
- ¿Eh? ¿Si te ha visto quién?
- Justin. Has dicho que te dijo que me dijeras que voy hermosa. ¿Me ha visto antes de irse o…?
- En realidad no. Se fue unos 5 minutos antes de que tu llegaras. No tenía ni idea de si ibas a ir o no así que tuve que quedarme de recadero esperándote. Gracias a Dios no decidiste tardar 1 hora ¡Jajaja!
- No entiendo. – y creo que mi cara era un poema de confusión porque vi como Lil Twist o Twizzy o como sea que se llame intentaba reprimir una sonrisa y tal vez una carcajada.
- La situación exacta fue algo como: <<dile que no puedo quedarme y dile que está hermosa>>. <<Tío, no sabes si va a estar hermosa o no. No se lo puedo decir>>. <<Twizzy, ella es hermosa por naturaleza. No necesita maquillajes ni caros modelitos de ropa. Ella es… impresionante>>. – cuando recitó las palabras de Justin lo hizo imitando su voz. No sé a qué se dedicará o si está estudiando, pero desde luego como imitador no tiene futuro – Sí, fue algo así. Por lo que según él tú siempre vas hermosa.
- Uhm… pues dile que gracias – ni siquiera sabía de donde había sacado voz para responder. Estaba segura de que mi cara era como un tomate.
- Lo haré. Ahora debo irme. Nos vemos.
- Adiós.

Y se fue. Yo me quedé durante unos minutos más en el parque. Estaba intentando asimilar todo lo que había ocurrido. Habían sido menos de 10 minutos pero… ¡menudos 10 minutos! Taylor va a estar molesta.


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