Busca lo que no encuentres

domingo, 22 de septiembre de 2013

CAPITULO 20

Justin me llamó ese mismo día pero por la noche. Quería verme hoy, así que le dije a mis padres que iría a cenar con Taylor. Menos mal que Taylor sabe lo que está pasando con Justin, ella prometió cubrirme las espaldas.

El día pasó tremendamente lento. Supongo que se debía a las ganas que tenía por ver a Justin de nuevo. Sentía como si me hubiera hecho adicta a él. ¿Era eso posible? ¿Era posible hacerse adicto a una persona?

Sorprendiéndome volvió a subir hasta mi balcón pero esta vez la puerta estaba abierta, así que no pude evitar que saliera un grito de mi boca cuando me rodeó la cintura desde atrás sin previo aviso. Me giré asustada y cuando le vi me relaje pero no mucho. Estaba segura que alguno de mis padres me había escuchado gritar. Era cosa de un par de minutos que subieran a ver qué estaba mal.

- Métete en el armario – le dije a Justin mientras le empujaba hacia allí.
- ¿Qué? – se veía confundido y divertido a la vez.
- No es broma. Métete en el armario. Mis padres están a punto de subir y como te vean aquí estamos muertos – esta vez se lo tomó más en serio y se metió en el armario siguiendo mis órdenes. Mi padre apareció casi al instante. Maldita sea, esperaba que su intuición policíaca no descubriera que no estaba sola.
- Gabriella, ¿va todo bien? – me preguntó preocupado.
- Sí, todo bien. ¿Por qué?
- Escuché un grito y no sabía si…
- ¡Oh! Lo siento, vi a una araña – dije lo primero que se me pasó por la cabeza – pero la maté así que se acabo el problema – mi padre pareció creérselo. Bien.
- De acuerdo. ¿Ya estas lista para la cena con Taylor?
- Casi. Estaba a punto de estar lista hasta que esa horrible araña me atacó.
- Gabirella, las arañas tienen más miedo de ti que tú de ellas – dijo riendo – venga va, acaba de prepararte – y diciendo eso se fue.

Me acerqué a la puerta de mi habitación y la cerré. Luego me acerqué al armario y lo abrí para encontrarme en un abrir y cerrar de ojos en los brazos de Justin. Mi reacción fue tirarme hacia atrás y como Justin no me soltó acabé chocando contra la cama y los dos caímos encima. Esto me traía recuerdos…

- ¿Sabes que adoro tu cama? – dijo Justin rozando sus labios con los míos – siempre nos pone cómodos.
- No vamos a hacer eso aquí y ahora – sentencié.

Riendo por lo bajo se apartó de mi y se levantó extendiendo una mano para ayudarme. Luego de eso se marchó por donde vino no sin antes robarme un corto beso.

Bajé y me encontré a todos en el salón. Stella me ignoró y mis padres me desearon una buena noche con Taylor. Estaba segura de que sería buena pero Taylor no tendría nada que ver.

Les dije que Taylor me vendría a buscar y así lo hizo. ¿He mencionado que tengo a la mejor amiga del mundo? Taylor apareció en el umbral de la puerta justo cuando yo iba a salir. Asomó la cabeza y saludó a mis padres y a mi hermana. Stella le hizo más caso a ella que a mí, pues cuando bajé no me dijo ni adiós y sin embargo saludó a Taylor con una sonrisa y un <<hola>>. Hermanas…

Durante el camino hasta el parque le agradecí a Taylor por ayudarme. Ahora mis padres estaban totalmente convencidos que iba a estar con Taylor y seguramente no llamarían para comprobarlo ni nada.

Una vez en el parque localicé el plateado coche de Justin y me despedí de Taylor. Al salir Taylor se fue y yo me dirigí hacia ese increíble coche cuyo dueño me esperaba en el interior. Abrí la puerta y entré dentro para encontrarme con un sonriente Justin. Me beso como en mi habitación, un beso suave y corto.

Durante el camino le pregunté en repetidas ocasiones a dónde íbamos pero él no contestó ni una. Tuve un deja vú de nuestra visita al prado el miércoles. Solo habían pasado 4 días y se sentía como si hubiera pasado una eternidad.

No hablamos mucho, yo no sabía que decir y Justin parecía concentrado en la carretera así que cuando llevábamos unos minutos en silencio, decidí cotillear sus discos y poner algo de música. Me sorprendió al ver que nuestros gustos coincidían mucho. Sobre todo me sorprendí cuando descubrí un disco en el cual salía una chica rubia con estilo country.

- ¿Taylor Swift? - pregunté atónita.
- Eso… sí, es buena. No puedo decir que me gusta por la misma razón que las adolescentes – dijo refiriéndose sin duda a la letra de las canciones con la cual te podías sentir perfectamente identificada – pero me gusta como enfoca su música. Empezó con el country y empezó muy joven. Luego el country empezó a extenderse y a popularizarse. Más gente empezó a escucharlo y ella tenía cada vez más éxito – reflexionó sin apartar la vista de la carretera. Quienquiera que haya dicho que los hombres no pueden hacer 2 cosas a la vez, miente – y ahora se va decantando cada vez más con el pop pese a que su country empezó a llegar a Europa. No sé, creo que es una chica a la que le gustan los retos y a la que no le importan las opiniones de los demás.


Guau, me quedé realmente impresionada después de que acabara su discurso sobre Taylor Swift y su música. Sin duda yo soy una de esas adolescentes a la que hace referencia. Más de una canción se podría relacionar con mi fallida historia de amor con Troy. Pero que a él le guste… es raro. ¿Entonces aquel primer día en el parque sabía que la canción que estaba tocando no era mía? Tendría que saberlo. ¿Por qué me preguntó si la había compuesto yo cuando sabía que era una canción de Taylor Swift? Podrá estar muy bueno y ser realmente dulce y majo, pero como ya dije una vez es raro, aunque él ya me ha avisado. 

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