Busca lo que no encuentres

lunes, 23 de septiembre de 2013

CAPITULO 21

Empecé a divisar un paisaje conocido. Lo había visto unos días antes, no tenía duda alguna.

Una vez Justin paró el coche ambos salimos y él se fue directo al maletero. De allí sacó una cesta y una manta. ¿En serio? Me detuve mirándolo con la boca abierta.

- ¿Es lo que creo que es? – dije sin acabar de creérmelo.
- Es una cesta llena de comida y una manta para poder sentarnos en el suelo cómodamente – dijo como si nada – si eso es lo que creías que era pues acertaste.

Sacudiendo la cabeza me reí y esperé a que se acercara a mí. Sin avisarle le arrebaté la manta y así pudimos caminar con nuestras manos entrelazadas. Se sentía muy bien. Y no hacia falta que me dijera los planes. Iríamos a nuestro parado, pondríamos la manta en el suelo y la bandeja encima. Después de eso el festín empezaría y estaba impaciente por saber qué había traído para comer. No solo Martha disfruta con la comida.

Una vez todo esparcido empezamos a comer y a hablar de eso y de lo otro. Incluyendo el musical.

- ¿Qué escogiste? – le pregunté.
- ¿Qué escogí de qué?
- El musical. ¿Qué título escogiste?
- Para ser sincero los 2 primeros eran bastante ridículos así que solo me quedaba el de “High School Musical” – esbocé una sonrisa - ¿y esa sonrisa es porque…?
- Yo también escogí ese título. Creo que será el ganador pero tampoco estoy muy segura. Y apuesto a que te apuntaste al grupo de interpretación – silencio - ¿Justin?
- En realidad no. No me gusta ser el centro de atención así que escogí el grupo de decorados. Es más acorde a mis intenciones.
- ¡Pero cantas de maravilla! Deberías hablar con la Srta. Darbus y decirle que te cambie de grupo – dije como si fuera la cosa con más sentido del mundo.
- No Gabriella, no lo haré. Lo último que me apetece es que un montón de personas que no conozco estén mirándome atentamente – sentenció negando con la cabeza – ya te lo dije, tengo demasiados problemas conmigo. No debería añadir un estúpido musical.

Eso me hirió. La idea del musical realmente me gustaba. Me parecía diferente y una oportunidad para hacer algo todos juntos antes de que nos separásemos para ir a la universidad. Sé que Justin ha empezado este curso pero da igual, él es uno de nosotros. Él ya es un Wildcat. Se graduará al igual que todos, este también es su último año. Aunque supongo que la razón de que no quisiera actuar en el musical y que quisiera esconder lo nuestro era la misma. Cada día moría un poco más por saber que es todo eso que tanto le trae de cabeza a Justin. Supongo que me tocará esperar, aunque cada vez estaba más impaciente.

- ¿Podemos hablar de otra cosa? – dijo Justin después de un silencio que pareció eterno.

Al final acabamos hablando de cualquier cosa menos del musical. Enseguida vi que no era una asunto que le gustase mucho al igual que tampoco le gustaba hablar de sí mismo o de su vida. Sí que me explicaba cosas pero eran demasiado superficiales y poco concisas. Eran cosas que podrían pasarle a cualquiera, cosas sin importancia y sin embargo yo le explicaba de todo. Vale, todo tampoco pero más que él.

Cuando llegamos al postre y vi que había fresas con chocolate esbocé una sonrisa. Era mi postre favorito. 

Esto de hacer un picnic no era nuevo para mí, con Troy hicimos algún que otro picnic y pronto aprendió que un picnic sin fresas con chocolate es una chapuza. No era el postre favorito de Troy pero él lo hacía por mí, cosa que me parecía extremadamente dulce. Claro que eso fue antes de saber que hacía lo mismo con Sharpay.

Alejando a esos dos de mis pensamientos me centré en el hermoso espécimen humano que tenía enfrente de mis ojos. Dios… ¿Cómo he podido ser tan suertuda? Decidida a saber el por qué de esas fresas con chocolate se lo pregunté.

- ¿También sabías que mi postre favorito son fresas con chocolate? – le pregunté recordando como me explicó que había investigado sobre mí.
- ¿Qué? - sonó confundido - La verdad es que no tenía ni idea. También es mi postre favorito – dijo él y lo creí. Vi como disfrutaba con cada bocado y me recordó a mí misma cosa que me hizo reír - ¿qué ocurre ahora?
- Nada. Solo estaba pensando en que nos parecemos mucho.
- Preciosa, realmente espero que no te parezcas a mí. Y lo digo en serio, que te parecieras a mí sería lo último que querría en este mundo – me dejó realmente sorprendida con esa respuesta.

Al terminar recogimos todo y lo pusimos en la cesta. Nos tumbamos y admiramos el cielo estrellado. Estaba acurrucada en uno de sus lados y él tenía un brazo por detrás de mi cabeza acercándome más a él. Con su mano no paraba de tocarme el pelo y me relajaba. Tanto que me empecé a sentir soñolienta y los ojos se me iban cerrando.

Solo cuando sentí dulces y cortos besos por toda mi cara me di cuenta de que me había quedado dormida. 

Abriendo los ojos vi el rostro de Justin a centímetros del mío. Esbozaba esa sonrisa que me vuelve loca.

- Buenos días por la noche preciosa. No quería despertarte pues te ves muy hermosa durmiendo – no pude evitar sonrojarme al pensar que me estuvo observando y pese a la oscuridad él se dio cuenta – sí, eres muy adorable. Pareces un ángel y como ya he dicho no quería despertar a tan hermoso ángel pero si no lo hacía unos padres se iban a enfadar y no los míos.

Me incorporé al momento. ¡Mierda! Me había olvidado por completo de donde estábamos, de lo que estábamos haciendo allí. Era solo él y yo. Nada ni nadie más. Me empecé a poner nerviosa al pensar en mis padres, en lo tarde que era y en que debería estar con Taylor. Miré mi móvil. ¡Maldita sea! En 15 minutos tendría que estar en casa y ya sabía que iba a ser imposible. Le envié un mensaje a Taylor avisándole de que llegaríamos un poco más tarde mientras nos dirigíamos hacia el coche. Y claro, como no miraba por donde pisaba me tropecé un par de veces. Por suerte Justin estaba a mi lado en todo momento y antes de que me cayera y me hiciera daño él me sujetaba. Después de la segunda vez decidió agarrar todo con una mano y con la otra me cogió del brazo para evitar futuras caídas.


Una vez de camino a casa me relajé en el coche y pensé en esa magnífica noche <<no quería despertar a tan hermoso ángel pero si no lo hacía unos padres se iban a enfadar y no los míos>>. Me gustaba que me llamara preciosa pero también me gusta que me llame ángel. Ambas palabras las encuentro dulces. Bueno, tal vez que me llame preciosa me parece algo... caliente. Y entonces caí en la cuenta que esa fue la primera vez que mencionaba a sus padres pese a no haberlo hecho directamente. Por lo menos algo era algo. Como no me había hablado de ellos hasta hora supuse que tal vez no vivían aquí con él ya que según me dijo se acaba de mudar. 

Decidí dejar de darle vueltas al asunto y prepararme una bonita mentira para justificarme ante tal retraso frente a mis padres. Seguramente a Taylor se le ocurrirá algo en cuanto la vea, confiaba en ello.

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