Me encontraba en el salón de esa enorme casa. ¿De verdad Justin vivía aquí? Desde que había llegado hará unos 5 minutos no había visto ninguna foto ni objetos personales que suelen encontrarse en los salones de las casas. Ni siquiera había venido alguno de sus padres a saludar, aunque ahora que lo pienso… él nunca me ha hablado de sus padres. Unas terribles hipótesis cruzaron por mi cabeza. ¿Y si no tiene padres? ¿Y si le abandonaron? O peor, ¿y si han muerto? No me sentía bien después de ese último pensamiento y para acabarlo de rematar Justin había desaparecido. 5 minutos había tardado en dejarme ahí tirada. En un lugar que no conozco y en el cual me perdería si decidiera ir al lavabo.
Justin subió las escaleras con un <<ahora regreso. Debo atender esta llamada>> y yo sigo aquí. Esperándole y empezando a pensar que tal vez se haya ido y se haya olvidado de mí. No creo, ¿no?
Dios debió escuchar mis plegarias porque no tardó mucho en aparecer. Se le veía bastante agitado y nervioso. Su mirada estaba fija en mí. Sin decir palabra me agarró del brazo y empezó a tirar de mí hacia la puerta. ¿De qué iba? Me deja tirada en su salón, una casa que no conozco. Se va a atender una llamada que parece más importante que yo ¿y ahora me empuja para que salgamos del lugar? Oh no. Si se piensa que voy a acceder con tanta facilidad lo tiene claro.
Con fuerza clavé mis pies en el suelo haciendo que Justin parara para ver qué me había detenido a continuar el camino hacia la salida. Cuando vio que yo fui la que quiso parar me soltó y se pasó una mano por su cara y su cabello.
- Gabriella, tenemos que irnos. Ahora.
- No me voy a ninguna parte hasta que me expliques de qué va todo esto.
- Te lo aseguro Gabriella, no hay tiempo. Después te lo explico pero ahora haz el favor de venir conmigo. – intentó agarrar mi brazo de nuevo pero fui más rápida que él y lo aparté dejándolo fuera de su alcance.
- No me pienso mover. Quiero una explicación y la quiero ahora. – Vi como la exasperación cubría su rostro por completo. Acercándose me agarro la cara con ambas manos y me miró fijamente a los ojos.
- ¿Confías en mí? – había súplica en su voz. Pero esa era una pregunta fácil.
- Sí. – contesté pese a que no hacía mucho que nos conocíamos. Llevábamos saliendo ¿Cuánto? ¿Casi 2 semanas? Pero por raro e increíble que parezca confío en él.
- Pues por favor, hazme caso. Confía en mí. Tenemos que irnos de aquí. Una vez fuera te explico todo lo que quieras saber de esto, de mí… lo que sea. Solo necesito que nos vayamos ahora.
¿Lo qué sea? Esa oferta era demasiado tentadora para rechazarla. Así que en cuanto asentí el bajó una de sus manos a la mía y me agarró con fuerza para volverme a tirar hacia la salida.
Realmente quería saber qué estaba ocurriendo. Parecía como si hubiera una bomba en la casa y estuviera a punto de volar todo por los aires ¡Jajaja! Sí, estaba siendo un momento realmente surrealista. De película.
Cuando estábamos a punto de cruzar la verja de entrada se oyó una fuerte explosión y ambos fuimos elevados unos pocos metros del suelo aterrizando en el mismo pero un poco más delante de donde nos encontrábamos. Me giré de inmediato. La casa estaba en llamas y completamente destrozada. Había volado por los aires, literalmente. ¡¿Qué demonios acaba de pasar aquí?!
PRÓLOGO
No hay comentarios:
Publicar un comentario