Busca lo que no encuentres

sábado, 28 de septiembre de 2013

CAPITULO 24

Este capítulo os resultará familiar... ¡Jajaja! No todo el capítulo pero sí el final.



Hoy era un buen día. Un día maravilloso. El sol calentaba pese a estar en otoño. Las hojas de los arboles caían mostrando un paisaje bello. Y yo me encontraba en el parque, ese parque tan especial desde hace unas semanas, esperando a que Justin apareciera con su coche.

Hoy empezaría nuestra celebración de 2 días con motivo a nuestra primera semana juntos. Y sí, lo sé. Somos unos exagerados. Vamos a celebrar que tan solo llevamos 1 semana juntos y lo celebraremos pasando el fin de semana en su casa. No quiero ni imaginarme como celebraremos los meses si es que llegamos a eso, cosa que espero.

Por suerte Justin no me tuvo más de 2 minutos esperando en el parque. En cuanto vi su bonito y plateado coche subí. Él se inclinó hacía mí y yo me incliné hacia él recibiendo su beso con mucho gusto. Aún no acababa de asimilar que estaba con Justin. Cuando lo vi por primera vez ni pensé en que podríamos acabar así. Ni siquiera las semanas siguientes de verle por primera vez en clase se me pasó por la cabeza esta posibilidad. Y aquí estaba, en su coche y de camino a su casa.

Él es mi segundo novio pero el primero con el que… bueno, con el que pasamos más allá del coqueteo  A demás cuando estaba con Troy eramos muy pequeños. Ahora tengo casi 18. Cuando estaba con Troy tenía 14. Demasiado inocencia, eso no era nada serio en absoluto. Y como con Justin pasó lo que ha pasado… a Justin lo considero como mi primer novio. Sí, es cierto, técnicamente él es el segundo pero no lo siento así y lo que yo sienta es lo importante ¿no? Para mí Justin es y siempre será mi primer novio y ahora mismo deseo que no haya ninguno más. No nos conocemos mucho pero soy feliz con él. Me hace feliz, me hace reír, me cuida… es todo lo que siempre quise. Un romance bonito, tranquilo, seguro y lleno de amor. Bueno, lo que se dice amor... no creo que nadie pueda enamorarse de otra persona en tan poco tiempo. Pero sin embargo cuando miraba sus ojos veía algo parecido a eso, algo parecido al amor y me hacía sentir especial. Me hacía sentir como la chica más afortunada de este mundo y tal vez lo era.

Le pregunté cuanto quedaba para llegar y me contestó que unos minutos. No me había dicho donde vivía pero mis sospechas de que vivía por mi zona se disiparon en cuanto vi que salió de allí. Entonces las veces que me lo encontré no fueron fortuitas. Y recordé esa primera vez, cuando estaba subido encima del árbol. No volví a pensar en ello por lo que no le pregunté pero ahora la curiosidad volvió a mí.

- ¿Qué hacías subido al árbol?
- ¿Qué? – se le veía claramente confundido. Durante todo el trayecto no habíamos hablado y supongo que le sorprendió el oír mi voz.
- La primera vez que te vi fuera del instituto. ¿Lo recuerdas? – lo miré y una pequeña sonrisa afloró en su rostro.
- Sí, lo recuerdo. Fue el mismo día que dejaste en ridículo a Bolton delante de todo el mundo – me sonrojé recordando entonces la escenita que monté – cuando dije que me gustó lo dije en serio. Me sentí orgulloso de ti.
- Esto… gracias – estaba convencida de que se notaba el sonrojo en mi cara - ¿Pero qué hacías en el árbol? Y no me digas que viendo las vistas porque no coló aquella vez y no colará ahora.
- ¿No coló? Vaya, que mal ¡Jajaja! – reí con él – en realidad nada importante. Estaba matando el tiempo. Sentía curiosidad por ti, eso es todo.
- ¿Curiosidad por mí? – esa excusa parecía más creíble que la que me dio pero todavía no acababa de fiarme.
- Sí. Gabriella, eres hermosa. Llamaste mi atención desde el primer momento en qué crucé la puerta de esa clase y te vi sentada al final de todo. ¿Por qué crees que me senté a tu lado?
- ¿No fue por casualidad? – saber eso me sorprendió.
- No. Escogí ese lugar porque estaba a tu lado. Ya ves, me hechizaste desde el principio.

Cuando dijo eso noté que paraba el coche. ¿Ya habíamos llegado? Miré por la ventana y una bonita casa victoriana parecía darnos la bienvenida. Sonreí. Era hermosa. Estaba pintada por fuera de un color ocre y tenía grandes ventanales. Algunas enredaderas subían por la fachada y estaba rodeada de flores y árboles. ¿A Justin le gusta la botánica? Tal vez le guste a su madre, o a su padre.

Posando su mano en el punto más bajo de mi espalda me empujó levemente mientras cruzábamos la puerta.

Me encontraba en el salón de esa enorme casa. ¿De verdad Justin vivía aquí? Desde que había llegado hará unos 5 minutos no había visto ninguna foto ni objetos personales que suelen encontrarse en los salones de las casas. Ni siquiera había venido alguno de sus padres a saludar, aunque ahora que lo pienso… él nunca me ha hablado de sus padres. Unas terribles hipótesis cruzaron por mi cabeza. ¿Y si no tiene padres? ¿Y si le abandonaron? O peor, ¿y si han muerto? No me sentía bien después de ese último pensamiento y para acabarlo de rematar Justin había desaparecido.

5 minutos había tardado en dejarme ahí tirada. En un lugar que no conozco y en el cual me perdería si decidiera ir al lavabo. 

Justin subió las escaleras con un <<ahora regreso. Debo atender esta llamada>> y yo sigo aquí. Esperándole y empezando a pensar que tal vez se haya ido y se haya olvidado de mí. No creo, ¿no?
Dios debió escuchar mis plegarias porque no tardó mucho en aparecer. Se le veía bastante agitado y nervioso. Su mirada estaba fija en mí. Sin decir palabra me agarró del brazo y empezó a tirar de mí hacia la puerta. ¿De qué iba? Me deja tirada en su salón, una casa que no conozco. Se va a atender una llamada que parece más importante que yo ¿y ahora me empuja para que salgamos del lugar? Oh no. Si se piensa que voy a acceder con tanta facilidad lo tiene claro.

Con fuerza clavé mis pies en el suelo haciendo que Justin parara para ver qué me había detenido a continuar el camino hacia la salida. Cuando vio que yo fui la que quiso parar me soltó y se pasó una mano por su cara y su cabello.

- Gabriella, tenemos que irnos. Ahora.
- No me voy a ninguna parte hasta que me expliques de qué va todo esto.
- Te lo aseguro Gabriella, no hay tiempo. Después te lo explico pero ahora haz el favor de venir conmigo. – intentó agarrar mi brazo de nuevo pero fui más rápida que él y lo aparté dejándolo fuera de su alcance.
- No me pienso mover. Quiero una explicación y la quiero ahora. – Vi como la exasperación cubría su rostro por completo. Acercándose me agarro la cara con ambas manos y me miró fijamente a los ojos.
- ¿Confías en mí? – había súplica en su voz. Pero esa era una pregunta fácil.
- Sí. – contesté pese a que no hacía mucho que nos conocíamos. Llevábamos saliendo ¿Cuánto? ¿1 semana y media? Pero por raro e increíble que parezca confío en él.
- Pues por favor, hazme caso. Confía en mí. Tenemos que irnos de aquí. Una vez fuera te explico todo lo que quieras saber de esto, de mí… lo que sea. Solo necesito que nos vayamos ahora.

¿Lo qué sea? Esa oferta era demasiado tentadora para rechazarla. Así que en cuanto asentí el bajó una de sus manos a la mía y me agarró con fuerza para volverme a tirar hacia la salida.

Realmente quería saber qué estaba ocurriendo. Parecía como si hubiera una bomba en la casa y estuviera a punto de volar todo por los aires ¡Jajaja! Sí, estaba siendo un momento realmente surrealista. De película.

Cuando estábamos a punto de cruzar la verja de entrada se oyó una fuerte explosión y ambos fuimos elevados unos pocos metros del suelo aterrizando en el mismo un poco más delante de donde nos encontrábamos. Me giré de inmediato. La casa estaba en llamas y completamente destrozada. Había volado por los aires, literalmente. ¡¿Qué demonios acaba de pasar aquí?!

1 comentario:

  1. Ame los capitulos y mas este que pasara justin le contara todo a gabriela?, y ella lo dejara que pasara ... Estoy emosionada ya quiero leer el siguiente capitulo
    ¿Justin entrara a la obra con gabriela?

    Saludos :)

    ResponderEliminar