La semana pasó
más rápida de lo habitual. ¡Tenía una cita con Justin Bieber! Bueno, no era una
cita exactamente. Según él iba a estar en el parque cerca de mi casa con un
amigo, por lo que no estaremos solos. Y tampoco estoy segura de si me gusta la
idea. El chico es guapo y está bueno, muy bueno. Pero no nos conocemos. Solo
hemos hablado una vez. Y tiene pinta de ser el típico chico problemático con la ley. Y mi padre es el jefe de policía. ¿Sería raro no?
Bueno, es raro. Así que no dudé en llamar a Taylor y explicarle la situación
para que me pudiera dar su consejo y opinión.
- Taylor al
habla.
- ¿Taylor al
habla? ¿A qué viene eso?
- Algunas
personas me han dicho que mi voz suena diferente por teléfono y estoy cansada
de decir “soy yo” cuando preguntan por mí. De esa manera no tienen por qué
preguntar.
- Vale… oye.
Tengo que explicarte algo pero prométeme que no se lo vas a contar a nadie. Ni
siquiera a Chad.
- ¿Tan grave es?
- No es grave,
pero es impactante.
-Te doy mi
palabra. Y ahora desembucha que me has dejado con la curiosidad.
- De eso murió el
gato. ¿Lo sabías?
- Sí, sí. Ahora
dímelo.
- ¿Sabes quien es
Justin Bieber?
- Amiga, la
pregunta es: ¿Hay alguien que no sepa quien es Justin Bieber?
- ¿Quieres que te
lo cuente o no?
- Ya sabes que
sí. Amo los cotilleos y los tuyos siempre son geniales.
- No sé si debo
darte las gracias o…
- Ya me las darás
luego. Ahora continua.
- Bien. Hace unos
días me lo encontré subido a un árbol al lado de mi casa.
- Espera. ¿A
quien encontraste? ¿A el cañón de Justin Bieber?
- Ahá.
- ¿Qué narices
hacía subido a un árbol y al lado de tu casa?
- No tengo ni
idea. En fin, unos días después me lo volví a encontrar.
- ¿En el árbol?
- No, en el
parque que hay cerca de mi casa. ¿Sabes de cuál te hablo?
- Sí, sí. ¿Qué
hacía allí?
- Tampoco lo sé.
La cuestión es que yo estaba con mi guitarra cantando y él apareció de la nada.
Hablamos y me cantó una canción.
- ¿Qué canción?
- No sé, una que
él compuso.
- ¿Es canta-autor
como tú?
- Eso parece. ¿Me
vas a seguir interrumpiendo o puedo continuar explicándotelo?
- Continua, continúa.
- Bien. Me lo
encontré en el parque, me cantó la canción y estuvimos hablando. Me pidió mi
número de teléfono y el lunes por la noche recibí un mensaje suyo.
- Oh. Dios. Mio.
Gabriella. ¿Qué decía el mensaje?
- Me dijo que
este fin de semana estaría en el parque con un amigo.
- ¿Para qué te lo
dijo?
- ¿Qué dije de
interrumpir?
- Perdón. Mea
culpa. Pero sigue.
- Pues me lo dijo
por si me quería pasar por allí y vernos. Es sábado, se supone que hoy estará allí
pero no sé que hacer.
- ¿Eres tonta?
¡Ve! Seguro que él está esperando a que aparezcas. Le gustas Gabriella.
- ¿Cómo le voy a
gustar? No me conoce, no lo conozco. Eso es ridículo.
- Eso no es
cierto. Gabriella, tú has sido la única que ha hablado con él. Nadie en el
instituto ha tenido la oportunidad básicamente porque él siempre está lejos de
la multitud. Completamente solo. No se quiere acercar a nadie y si alguien
intenta empezar una conversación el solo asiente. No dice ni una palabra.
- No lo creo.
Tendrá que hablar en algún momento u otro.
- Dime, ¿le has
oído hablar alguna vez en clase?
Me puse a pensar
en todas las semanas de clase que hemos tenido hasta ahora y en todas las
clases a las que Justin asistió y yo estaba allí, y me di cuenta de que Taylor tenía razón. No
recuerdo a Justin hablando en clase.
- Es cierto.
- Claro que es
cierto. Yo creo que hasta los profesores evitan hablar con él y que él les
hable. Tiene una aura malvada Gabriella.
- No prejuzgues
sin conocer.
- Él es el que no
se deja conocer, pero tú eres la excepción. Se ha abierto a ti, ha hablado
contigo. Le gustas. No tienes que conocer a alguien para que te guste. Cuando
vemos a alguien siempre nos fijamos en como se ve. Si es guapo o feo, si es
alto o bajo, gordo o delgado. Nos hacemos una primera impresión y nos puede
gustar o no. Luego si nos interesa ya está el paso de conocerse pero
- Sí, sí. Lo he
entendido. ¿Entonces qué hago? ¿Voy o no?
- Una parte de mi
muere por decirte que no para serte honesta. Es en serio cuando digo que Justin
Bieber es sinónimo a problemas. Pero la otra parte de mí quiere verte feliz y
si puedes llegar a ser feliz con él yo estaré extremadamente feliz por ti. Por
los dos. Sea mala influencia o no yo creo que tú felicidad es lo primordial en
este caso.
- ¿Sabes qué me
vas a hacer llorar? Te adoro Taylor. Te quiero muchísimo.
- Y yo también a
ti Gabriella. Sino no serías mi mejor amiga. ¿Entonces qué harás?
- Voy a ir. ¿Qué
mal me puede hacer? Iré y si no me siento bien pues volveré a casa poniendo
alguna excusa tonta. No tengo la obligación de quedarme allí si no me siento a
gusto, ¿verdad?
- Verdad. Buena
suerte amiga. Y quiero todos los detalles una vez estés de vuelta.
- Los tendrás.
Gracias Taylor. Hablamos luego.
- Adiós.
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