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miércoles, 4 de septiembre de 2013

CAPITULO 9

La semana pasó más rápida de lo habitual. ¡Tenía una cita con Justin Bieber! Bueno, no era una cita exactamente. Según él iba a estar en el parque cerca de mi casa con un amigo, por lo que no estaremos solos. Y tampoco estoy segura de si me gusta la idea. El chico es guapo y está bueno, muy bueno. Pero no nos conocemos. Solo hemos hablado una vez. Y tiene pinta de ser el típico chico problemático con la ley. Y mi padre es el jefe de policía. ¿Sería raro no? Bueno, es raro. Así que no dudé en llamar a Taylor y explicarle la situación para que me pudiera dar su consejo y opinión.

- Taylor al habla.
- ¿Taylor al habla? ¿A qué viene eso?
- Algunas personas me han dicho que mi voz suena diferente por teléfono y estoy cansada de decir “soy yo” cuando preguntan por mí. De esa manera no tienen por qué preguntar.
- Vale… oye. Tengo que explicarte algo pero prométeme que no se lo vas a contar a nadie. Ni siquiera a Chad.
- ¿Tan grave es?
- No es grave, pero es impactante.
-Te doy mi palabra. Y ahora desembucha que me has dejado con la curiosidad.
- De eso murió el gato. ¿Lo sabías?
- Sí, sí. Ahora dímelo.
- ¿Sabes quien es Justin Bieber?
- Amiga, la pregunta es: ¿Hay alguien que no sepa quien es Justin Bieber?
- ¿Quieres que te lo cuente o no?
- Ya sabes que sí. Amo los cotilleos y los tuyos siempre son geniales.
- No sé si debo darte las gracias o…
- Ya me las darás luego. Ahora continua.
- Bien. Hace unos días me lo encontré subido a un árbol al lado de mi casa.
- Espera. ¿A quien encontraste? ¿A el cañón de Justin Bieber?
- Ahá.
- ¿Qué narices hacía subido a un árbol y al lado de tu casa?
- No tengo ni idea. En fin, unos días después me lo volví a encontrar.
- ¿En el árbol?
- No, en el parque que hay cerca de mi casa. ¿Sabes de cuál te hablo?
- Sí, sí. ¿Qué hacía allí?
- Tampoco lo sé. La cuestión es que yo estaba con mi guitarra cantando y él apareció de la nada. Hablamos  y me cantó una canción.
- ¿Qué canción?
- No sé, una que él compuso.
- ¿Es canta-autor como tú?
- Eso parece. ¿Me vas a seguir interrumpiendo o puedo continuar explicándotelo?
- Continua, continúa.
- Bien. Me lo encontré en el parque, me cantó la canción y estuvimos hablando. Me pidió mi número de teléfono y el lunes por la noche recibí un mensaje suyo.
- Oh. Dios. Mio. Gabriella. ¿Qué decía el mensaje?
- Me dijo que este fin de semana estaría en el parque con un amigo.
- ¿Para qué te lo dijo?
- ¿Qué dije de interrumpir?
- Perdón. Mea culpa. Pero sigue.
- Pues me lo dijo por si me quería pasar por allí y vernos. Es sábado, se supone que hoy estará allí pero no sé que hacer.
- ¿Eres tonta? ¡Ve! Seguro que él está esperando a que aparezcas. Le gustas Gabriella.
- ¿Cómo le voy a gustar? No me conoce, no lo conozco. Eso es ridículo.
- Eso no es cierto. Gabriella, tú has sido la única que ha hablado con él. Nadie en el instituto ha tenido la oportunidad básicamente porque él siempre está lejos de la multitud. Completamente solo. No se quiere acercar a nadie y si alguien intenta empezar una conversación el solo asiente. No dice ni una palabra.
- No lo creo. Tendrá que hablar en algún momento u otro.
- Dime, ¿le has oído hablar alguna vez en clase?

Me puse a pensar en todas las semanas de clase que hemos tenido hasta ahora y en todas las clases a las que Justin asistió y yo estaba allí, y  me di cuenta de que Taylor tenía razón. No recuerdo a Justin hablando en clase.

- Es cierto.
- Claro que es cierto. Yo creo que hasta los profesores evitan hablar con él y que él les hable. Tiene una aura malvada Gabriella.
- No prejuzgues sin conocer.
- Él es el que no se deja conocer, pero tú eres la excepción. Se ha abierto a ti, ha hablado contigo. Le gustas. No tienes que conocer a alguien para que te guste. Cuando vemos a alguien siempre nos fijamos en como se ve. Si es guapo o feo, si es alto o bajo, gordo o delgado. Nos hacemos una primera impresión y nos puede gustar o no. Luego si nos interesa ya está el paso de conocerse pero
- Sí, sí. Lo he entendido. ¿Entonces qué hago? ¿Voy o no?
- Una parte de mi muere por decirte que no para serte honesta. Es en serio cuando digo que Justin Bieber es sinónimo a problemas. Pero la otra parte de mí quiere verte feliz y si puedes llegar a ser feliz con él yo estaré extremadamente feliz por ti. Por los dos. Sea mala influencia o no yo creo que tú felicidad es lo primordial en este caso.
- ¿Sabes qué me vas a hacer llorar? Te adoro Taylor. Te quiero muchísimo.
- Y yo también a ti Gabriella. Sino no serías mi mejor amiga. ¿Entonces qué harás?
- Voy a ir. ¿Qué mal me puede hacer? Iré y si no me siento bien pues volveré a casa poniendo alguna excusa tonta. No tengo la obligación de quedarme allí si no me siento a gusto, ¿verdad?
- Verdad. Buena suerte amiga. Y quiero todos los detalles una vez estés de vuelta.
- Los tendrás. Gracias Taylor. Hablamos luego.
- Adiós.

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