Busca lo que no encuentres

miércoles, 4 de diciembre de 2013

CAPITULO 48

Cuando me desperté a la mañana siguiente, busqué a Justin con la mano pero el otro lado de la cama estaba vacío. Me incorporé y  miré alrededor. Ni rastro de Justin. Entonces vi que había un papel y una rosa justo donde él había estado. Cogí la rosa y la olí. La fragancia embriagó mis sentidos por completo. Cogí el papel y pude ver que era una nota de su puño y letra.



“Mi preciosa Gabriella, siento no poder despertar a tu lado pero pensé que sería mejor si me iba de aquí antes de que tus padres o tu hermana se despertaran. Gracias por esta magnífica noche. Tenemos que hablar en cuanto puedas. Si de verdad quieres intentarlo… creo que podemos hacer algo al respecto. Te llamaré en unas horas.
Te quiero.
J”



Tal vez no me desperté a su lado pero esto no estaba nada mal. Sentía que él estaba junto a mí pese a no ser así.

Me levanté y dejé la rosa encima de mi escritorio. La nota la guardé en uno de los cajones.

Una vez estuve vestida bajé abajo y me encontré a mi familia por completo desayunando. Después de dar los buenos días nos enfrascamos en una conversación sin fin definido. No hablábamos de algo específico. Todos me volvieron a alabar por mi actuación y yo no pude evitar sonrojarme. Sí, se que son mis padres pero un cumplido es un cumplido. No puedo controlar mis emociones.
Justo cuando acabé de desayunar mi móvil sonó. Cuando vi que era Justin eché una mirada por toda la casa. ¿Quién sabe? Tal vez está escondido por algún lado y me ha llamado justo cuando he terminado de desayunar a propósito.

Descolgué la llamada y me fui rápidamente hacia mi habitación para hablar con él.

- Buenos días preciosa, ¿recibiste mi regalo?
- Síp – dije alargando la “p” – y tranquilo, ese ha sido un detalle tan bonito que te perdono el que te escaparas sin avisar.
- Lo siento, no quería volver a esconderme como la otra vez – no pude evitar reír recordando aquella primera noche que pasamos juntos. Justin se unió a mi risa - ¿Puedes salir hoy a comer?
- ¿Es una cita?
- Definitivamente – y ambos volvimos a reír – sabes que hemos de hablar y yo tengo algo importante que decirte.
- Uhh, suena serio – dije intentando quitarle hierro al asunto.
- Lo es. Te espero en el parque de siempre en 1 hora. Iremos en mi coche.
- Vale pero ¿A dónde vamos? ¿He de vestirme de alguna manera especial o…?
- Tu siempre vas preciosa Gabriella. Aunque vayas a un lugar de etiqueta vestida con el pijama, nadie se daría cuenta – este chico… ¡Jajaja! – pero no, tranquila. Iremos a un italiano, un japonés o algún sitio así. Vístete como siempre.
- ¡Sí mi capitán! – oí como se reía y me felicité mentalmente.
- No puedo esperar a verte de nuevo. Recuerda, en 1 hora en el parque – y con eso colgó. Vaya, ni un “adiós” ni un “te quiero”.



Empecé a buscar en mi armario. Demonios, siempre me pasaba lo mismo. Cuando estoy nerviosa por ir a algún lado, no encuentro nada que ponerme. ¿Este vestido? No, es muy veraniego y ya estamos en diciembre. ¿Esta camiseta  y este pantalón? Ugh, no combinan nada.

Al final escogí un jersey que abrigaba lo suficiente como para no tener que llevar chaqueta y unos tejanos normalitos. Me miré en el espejo y decidí ir natural. Al fin y al cabo Justin ya me ha visto con peor aspecto.

- Me voy a dar una vuelta mamá – grité mientras bajaba las escaleras.
¿A dónde vas cariño? ¿Vendrás a comer?
Iré a ver tiendas con… Taylor y no, no creo que llegue a comer. Taylor me dijo ayer que estaba pasando por una crisis con Chad y ya sabes... necesita a su mejor amiga – realmente odiaba mentir a mi madre pero no tenía opción.
- Esta bien cielo, pero no te excedas.
- De acuerdo – y dicho eso abrí la puerta y salí.

Respire profundamente, hoy iba a ser un buen día. El sol brillaba y el ambiente era cálido. Tranquilamente me encaminé hacia el parque. Todavía quedan 20 minutos. ¿Qué podré hacer mientras tanto? Pero no pude idear nada ya que me sorprendí al ver el coche de Justin ya allí. Me acerqué y pude ver que estaba dentro, mirando su móvil y con el ceño fruncido. Di unos golpecitos en la ventana y se giró. Al verme su expresión cambió por completo, volvía a ser ese Justin tan lindo que tanto me gustaba.

Me abrió la puerta del co-piloto y entré. ¿Cómo nos saludamos? Hemos pasado la noche juntos así que ha de ser algo… especial y diferente ¿no? Pero de nuevo volvió a tomar el la iniciativa y acercó sus labios a los míos. No fue un beso largo pero fue bueno, muy bueno.

Pronto pude ver que nos dirigíamos a mi lugar favorito. Íbamos hacia el lugar donde nos besamos por primera vez.

Al llegar allí vi que Justin lo tenía todo preparado. Abrió el maletero y cogió una manta y una cesta. Vino a mi lado y me cogió la mano. Así fuimos caminando hasta el lugar de siempre. Una vez la manta estuvo extendida en el suelo, nos sentamos y él abrió la misteriosa cesta en donde pude ver que había comida… japonesa, literalmente ¡Jajaja!

- ¿Y esto?
- Pensé que lo que tenemos que hablar es algo muy serio como para hacerlo en un restaurante, así que compré la comida y me la llevé – dijo encogiéndose de hombros.
- ¿Sabes? Realmente me has asustado con eso de <<es algo muy serio>>.
- Tú ahora olvídate de eso y disfruta de la comida. ¿Te gusta la comida japonesa?
- Sí, claro.

Empezamos a comer y pude notar que estaba más hambrienta de lo que pensaba. Acabé mi ración mucho antes que Justin y él como buen caballero me ofreció la suya pero yo me negué. A parte de que ya estaba llena tampoco quiero parecer una foca.

Cuando terminó pensé que empezaríamos a hablar, pero Justin enfocó su mirada al frente y no dijo nada. Yo de mientras lo miraba a él y así pasaban los minutos.

Tal vez llevábamos unos 10 minutos en las mismas posiciones hasta que por fin se giró y me miró.

- No estoy seguro de que hayas… comprendido lo que arriesgas estando conmigo - ¿pero es qué no me escuchó ayer?
- Justin, sí que lo sé. Y lo acepto, acepto todo lo que venga.
- ¿Estas segura? Necesito saberlo antes de contarte todo.
- ¿Qué pasa? ¿Es qué una vez me lo cuentes no me podré echar atrás? – esto empezaba a tener mala pinta y unos pequeños indicios de duda se iban asomando.
- No, en absoluto. Podrás echarte atrás siempre que quieras pero… no sé. Solo necesito saber si estás segura de lo que está por venir.
- ¿Qué puede ser tan malo? ¿Has estado en la cárcel? ¿Has traficado con drogas? ¿Has matado a alguien? – dije sarcásticamente para quitarle seriedad a todo.

- Sí, sí y sí – fue la única palabra que dijo Justin. Pero fue suficiente para dejarme de piedra y empezar a sentir un leve mareo.

1 comentario:

  1. Hola soy yo andrea tu leal y fiel lectora.

    Waaw no puedes dejarme asi que emosion que justin y gabriela esten justos otra ves o eso parece fue tan lindo lo que iso gabriela para juatin que romantico y omg que es lo que le contara justin a ella sobre el no puedes dejarla asi porfa siguela :)

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