Cara a las 8 me
encontraba de nuevo en el coche de Justin. Después de comer y de esa incómoda
conversación me explicó todo lo que según él era necesario explicarme si quería
continuar con esto. Si quería que volviéramos a estar juntos. Obviamente lo
acepté pero aún pensaba en ello y mi mente no paraba de repetir esos momentos
una y otra vez.
FLASHBACK
- ¿Entonces puedo saber
más?
- ¿Más sobre qué?
- Ya sabes… - antes su
silencio levanté mi mirada hacia su rostro. Estaba tumbada con mi cabeza
apoyada en sus muslos - ¿me explicarás como llegaste a hacer lo que has dicho
que has hecho?
- Lo he estado meditando y
sí, creo que necesitas saberlo por tu bien si es que deseas continuar con esto.
- Lo deseo. Lo deseo – dije
rápidamente para que no se hiciera ideas equivocadas.
- Está bien. Te contaré
todo lo que necesites saber y debo empezar diciendo que puede ser que estés en
peligro.
- En… ¿peligro? – intentaba
pensar en cosas bonitas, lo que fuera para no empezar a ponerme nerviosa.
- Sí. Ya viste lo que le
pasó a mi casa, voló por los aires. La diana soy yo pero si tu les estorbas no
dudaran en sacarte fuera.
- Quieres decir… ¿haciéndome
daño? – él asintió y un escalofrío recorrió mi cuerpo por completo.
- Shh, tranquila – me dijo
Justin mientras me rodeaba con sus brazos para que me apoyara en su regazo – no
estás sola, yo estoy contigo. Juro que te protegeré ante todo. Si llegas a
estar metida en esto es por mi culpa, yo me responsabilizo y yo voy a cuidar de
ti. Pero no porque deba protegerte, sino porque algo dentro de mí me empuja a
dar y hacer lo mejor para ti, para que estés segura. Para que seas feliz.
- Si sigues diciendo cosas
así puede que termine llorando.
- ¿De verdad? – Asentí y él
rió - ¿quieres saber la historia? – volví a asentir. Por fin me diría lo que
deseaba escuchar – está bien. ¿Qué edad
me pones Gabriella?
- ¿Perdón? – no me esperaba
en absoluto que saliera con eso.
- ¿Qué edad me pones? –
repitió.
- No sé… ¿18? ¿19? Vas al
instituto conmigo, a mi clase. Debes tener entre 18 y 20 años. No te pongo más
porque básicamente no los aparentas así que imposible.
- Bien. Si te digo que
estuve en la cárcel hace 5 años… ¿puedes hacer los cálculos? – lo miré
confundida. ¿Qué tenía que calcular? – Piensa en el mínimo de edad para ir a la
cárcel – entonces caí en la cuenta y mi boca se abrió por completo al igual que
mis ojos.
- No puede ser… ¡No puedes
tener 23 años ni flipando!
- Pues tendrás que empezar
a hacer algo más que flipar si de esa manera lo empiezas a creer. En 4 meses
hago los 24 – mi expresión debía ser demasiado cómica porque Justin no paraba
de reír mientras me miraba.
- ¿Pero cómo…? Tú estudias
conmigo. ¿Cómo es posible? Y no… no pareces tan mayor. No con ese peinado.
- Ese es el mejor truco que
se ha inventado. Este flequillo me quita unos cuantos años de encima y es por
eso que no aparento mis 23. Debía infiltrarme en el instituto, si vieran a un
tipo mayor de 20 sospecharían, ¿no crees? – asentí antes de registrar sus
palabras. Cuando lo hice me quedé con una en especial.
- ¿Filtrarte? ¿Te filtraste
en el instituto? ¿Por qué?
- Y ahí viene el núcleo de
la historia. Necesito que tengas tu mente y oídos completamente abiertos y que
por favor no me juzgues muy duramente, ¿vale? No creo que sea de tu gusto lo
que vas a escuchar pero tú me has pedido explicaciones y yo te las quiero dar.
¿Sí? – asentí mientras me mentalizaba para lo que iba a venir – llevo en el
mundo de la droga desde los 17 años. Dejé el instituto a los 16 y me metí ahí a
través de un amigo que también estaba liado con ello. A esa edad pasé 1 mes en
un centro de menores y cuando cumplí los 18 y me pillaron con droga me pasé un
tiempo en la cárcel. No muy largo pero lo suficiente como para no querer volver
allí. Pero eso no me paró. Este negocio es grande, enorme. Se gana mucho y solo
debes correr algunos riesgos como proteger tu vida e intentar que no te maten.
- ¿Te han intentado matar?
- Más de una vez. La última ocasión fue con la bomba y me extraña que no haya aparecido algo o alguien nuevo
intentando liquidarme. En fin, yo he tenido que matar Gabriella. He tenido que
matar para protegerme. Eran ellos o yo. No estoy a favor de matar a inocente ni
mucho menos. Todos los tipos a los que he matado eran drogadictos, camellos,
violadores o maltratadores. Gente que ha hecho cosas horribles. Al menos así es
como yo me consuelo cuando los remordimientos se meten en mi cabeza. Y sí, sigo
traficando con droga. La consumo ocasionalmente pero solo marihuana, nada que
sea realmente fuerte.
- Vale, ¿y la parte de filtrarse en el instituto?
- Aún quedan un par de
cosas por explicar. Veamos… ¡ah, sí! Por lo general el tráfico de drogas se
hace en bandas. Hay un “jefe” y luego están sus “empleados” que son los que
trafican. El “jefe” simplemente da órdenes para arriba y para abajo. A mí nunca
me gusto eso así que desde el principio fui por mi cuenta pero soy bueno, muy
bueno y mis rivales quieres quitarme de en medio para que no les perjudique sus
negocios – se me quedó mirando. Supongo que no vio ningún signo de shock en mí
así que continuó – sigo bajo amenaza. Cada día me despierto pensando si hoy va
a ser el último día que viva. Ha habido veces que he querido rendirme y no continuar
con esto. Una vez estás dentro cuesta mucho salir pero realmente me gustaría
estar fuera. Empezar de cero. Sin embargo desde que te conocí… desde que sé de ti
no he vuelto a pensar en rendirme. Antes no tenía mucho por lo que seguir
viviendo, ahora te encontré y no quiero perderte. No de nuevo.
- Justin… - sin poder
resistirme agarré su cara y aplasté mis labios en los suyos. La verdad es que
me sorprendía a mi misma porque no me lo estaba tomando mal ni nada por el
estilo. Creo que ambos estábamos sorprendidos por ello – y entonces lo del instituto…
- Bolton.
- ¿Qué? - un momento tan bonito y lo estropeaba diciendo el apellido de Troy. ¿A qué vino eso?
- Si me infiltré en el East
High, es debido a Troy Bolton.
OMB SIGUELA PORFA ESTA BUENA TU NOVE SIGUELA PLIS :)
ResponderEliminar