- ¡Justin! – antes de
que pudiera decir algo más ya lo tenía entre mis brazos.
- ¿Cómo te
encuentras preciosa?
- Mucho mejor ahora
que estás aquí conmigo. ¿Eres tú esa misteriosa persona que pasará conmigo el
fin de año?
- Sí. Este será nuestro
primer fin de año juntos. El primero de muchos – lo miré a los ojos. De pronto
el hecho de que mi familia me hubiera “abandonado” en una noche tan especial
dejó de importarme – además he de contarte muchas cosas que han pasado durante
los días que estuviste en coma.
- Sí… aún me parece
increíble que haya estado en coma. En las películas suelen decir que es como si
estuvieras muerto por un tiempo, ya sabes. Eso de que ves la luz y tal – Justin
estaba flipando. Sí, estaba sonando como una completa loca – y también suelen
decir que el paciente que está en coma puede oír lo que sucede a su alrededor
pese a no poder hacer nada al respecto.
- ¿Te ocurrió algo
de eso a ti? – preguntó Justin.
- Sí.
- Espero que sea lo
segundo y no lo primero, sino me voy a preocupar… - reí ante su comentario. Era
tan agradable tenerlo conmigo…
- Acertaste. Hubo
un par de veces o tres que os oía en mi habitación hablando. Intentaba
comunicarme con vosotros, lo intentaba. Pero mi cuerpo no respondía a mis órdenes
hasta que pude abrir los ojos y te vi ahí.
- Eso es algo de lo
que debemos hablar, más bien lo que te dije es un tema que me interesaría comentar contigo – entonces recordé
sus palabras. <<te amo>>. En ese momento mi corazón se hinchó y mi
felicidad aumentó.
- Pero hoy es fin
de año. No es una noche para pasarla hablando y además, ¿Dónde vamos a ponernos
cómodos para hablar? Me niego a continuar en esta cama si tú no puedes estar
tumbado conmigo – rió - ¿qué? Lo digo en serio. Si fuera un poco más grande te
arrastraría aquí conmigo.
- Tranquila
preciosa, he planeado todo - ¿planear… todo? – hablé con el director del
hospital y le explique mis planes. A veces puedo ser muy convincente. Así que
nos dejó usar esta sala en la que estamos. Es grande y además tiene ventanales
enormes para poder ver las estrellas mientras empezamos un nuevo año… juntos.
Miré a mí
alrededor y vi que sus palabras eran ciertas. La habitación en la que estábamos
era grande. Había sillas tipo pupitre amontonadas en un rincón. Un proyector
estaba colgando del techo y unas pizarras blancas de rotulador de tinta estaban
al lado contrario de las sillas. Definitivamente esta habitación la usaban para
hacer conferencias o cosas así.
Miré al frente y
observé el panorama. Era… precioso. Los ventanales eran gigantes y al estar en
la octava planta había una especie de vista aérea de Alburquerque adornada por
las estrellas y la luna que brillaban de manera deslumbrante.
Estaba tan
ensimismada mirando el paisaje que había afuera que casi no me di cuenta de lo
que tenía enfrente de mis ojos.
Una especie de
mesita de café estaba situada delante de un sofá de dos plazas. En esa mesita
había de todo para disfrutar de una bonita y agradable cena para dos… con velas
incluidas.
- ¿Has hecho tú
todo esto?
- Tenía que ser
especial para una noche especial y una chica especial. Me alegra poderte decir
que no tendrás que empezar el año en esa cama que tanto odias.
- ¡Gracias a Dios! –
grité. Eso hizo que Justin riera a carcajadas - ¿me ayudarás a levantarme? –
pregunté pícaramente. En realidad solo quería sentir sus brazos sosteniéndome.
- Encantado – dijo comprendiendo
mi indirecta.
Se sentía tan
bien estar entre sus brazos, pero pronto me dejó en el sofá. Sentándose a mi
lado descorchó el champagne y sirvió ambas copas.
- ¿No deberíamos
esperar a brindar una vez haya empezado el año? – pregunté.
- Yo lo hago cuando
tú quieras. Hace años que no celebro este día si te soy sincero. Hacer esto antes
o después supondrá algo diferente para mí y… excitante.
- ¿Cuándo fue la
última vez que celebraste año nuevo? – quise saber aunque creo que metí la pata
porque su cara se ensombreció.
- El año antes de
que entrara en la cárcel. Una vez estuve ahí mi familia me repudió y no tuve
ningún motivo para celebrar este día… hasta que llegaste tú – sabía que no me
iba a contar nada más pues el tema de su familia era uno catalogado como “prohibido”
aunque sé que un día se abrirá a mí. Le sonreí y le besé la mejilla. Él giró la
cara y nuestros labios acabaron fundiéndose en un dulce beso.
- ¿Qué opinan mis
padres de lo nuestro? ¿Cuándo se lo dijiste? ¿Qué te dijeron? ¿Se portó muy mal
contigo mi padre?
- Para el carro
Gabriella. De una en una – asentí y él esperó. Creo que estaba esperando a que
volviera a formular las preguntas por separado pero me negué. Las había
escuchado, ahora quería respuestas – tus padres no están encantados pero lo
aceptan. Se lo dije justo después de entrar en tu habitación de hospital como
un poseso tras recibir la llamada de Taylor.
- ¿Entraste como un
poseso? – él asintió.
- En cuanto Taylor
me dijo por teléfono que estabas en el hospital ni siquiera esperé a escuchar
las razones. Me dirigí hacía allí sin saber que me iba a encontrar aunque
claro, si me dijo que estabas en el hospital ya podía estar segura de que
muerta no estabas por lo que eso de “poseso” fue levemente.
- Pero lo
suficiente como para que mis padres te miraran raro.
- Exacto. Entré y
me lancé encima de ti. Mis manos acariciaron todo tu cuerpo comprobando las
heridas y los golpes – él simple hecho de pensar que sus manos me recorrieron
hace unos días y yo no pude ni disfrutarlo me fastidió. Ojala hubiera estado
despierta – fue tu padre el que habló primero. Me preguntó que estaba haciendo
y quien era. Así que no tuve más remedio que explicárselo. Sus palabras al
principio no fueron bonitas. No se esperaba eso pues dijeron tu siempre les
contabas todo.
- Eso lo debió
decir mi madre, ¿verdad?
- Sí. Ella me dijo
que tú siempre le explicabas lo que estaba sucediendo en tu vida y que no le habías
dicho nada sobre mí. Por otro lado tu padre empezó a hacerme preguntas tanto
sobre mí como sobre nosotros. Al final parece que les caí bien a los dos.
- ¿Y cómo
conseguiste hacer todo esto?
- Oí a tus padres
discutir por lo de esta noche así que me ofrecí a pasar la noche contigo ya que
por lo que oí ellos no podían. Me preguntaron por mi familia y les dije que mis
padres estaban celebrando el fin de año fuera del país por lo que era o pasarlo
solo o con mi novia. Eso los alivió y me dieron permiso para pasar esta noche
junto a ti. Lo otro ya lo sabes, la verdad es que el director ha sido muy
amable – sonreí mientras me acurrucaba a su lado.
- Gracias Justin. Cuando mi madre me dijo que no iban a estar aquí mi mundo se derrumbó
un poco. No podía creer que iba a pasar el fin de año sola. Bueno, con alguien
misterioso.
- ¿Pensaste en mí?
- Se me pasó por la
cabeza, sí. Eras tú, Taylor, Troy o Twizzy. Taylor y Troy van a estar con sus
respectivas familias y mis padres no saben nada de Twizzy – razoné – así que
solo quedabas tú pero tampoco lo sabía. Sobre todo porque mi doctor y una
enfermera me sacaron de mi habitación sin siquiera decirme a donde me llevaban.
- Sí, eso fue parte
de mi plan ¡Jajaja! Te quedaba muy bien el antifaz… - le golpeé suavemente y él
rió mientras me apretaba aún más contra su cuerpo. Supe que debía hacerlo, supe
que debía decirlo. Después de días de conflicto por fin lo tenía claro
- ¿Justin?
- ¿Hmm? – sonaba perezoso.
¿Se estaría durmiendo?
- ¿Estás durmiendo?
Piensa que queda un par de minutos para la cuenta atrás.
- Creo que es hora
de brindar – cogí mi copa y él la suya. Acercamos ambas sin que se tocaran – brindamos
por ti, para que puedas salir pronto del hospital, para que este nuevo año sea
mejor que el anterior, para que tus sueños se cumplan
- Y por nosotros –
finalicé. Chocamos nuestras copas y nos las llevamos a los labios. Mientras
bebíamos un trago nuestros ojos no rompían el contacto visual - ¡Cuenta atrás! –
Justin rió ante mi entusiasmo - 12
- 11
- 10
- 9
- 8
- 7
- 6
- 5
- 4
- 3
- 2
- 1… - y después de
que dijera el número se abalanzó hacia mí a la vez que yo me abalancé hacia él.
El beso era adictivo. Muy, muy adictivo. Ambos le estábamos poniendo mucha
pasión, mucha fuerza. Sin duda uno de mi Top10 de besos.
- Justin… - dije al
separar mis labios de los suyos. Le miré a los ojos y dije lo que moría de
ganas por decir – yo también te amo.
Siguela porfa amo tu novela:)
ResponderEliminar